Las Diosas entonces observaron a los cuatro intrépidos gatitos y fijaron su vista en Gitol el gato rojo con unos años ya a sus espaldas, ese gatito que fue rescatado de un puente siendo pateado por unos niños, pero que gracias a los humanos confía mucho en todas las personas, y dijo Bastet -A ti Gitol, te doy el poder del Nekogasha, no para que hagas el mal, sino, para que te comuniques en forma humana con los humanos cuando así lo requieras, la condición es que deben de ser humanos de un gran corazón-. Sekhmet se pronunció: Gitol, por tu entereza de corazón y porque sé que no harás un mal uso de ello, te concedo el don de la fuerza, haz un buen uso y cuida a tus hermanitos, después, dirigiéndose a Tango le dijo, -a ti querido Tango, te doy el don de la prudencia, para que les transmitas a los humanos el momento de interactuar con otros seres y evitar cualquier inconveniente, Bastet, dirigiéndose a él le dijo, Tango, eres un hermoso Gato y muy cariñoso, por eso te doy el poder de detectar las intenciones de todos los seres, así ayudará al don que te otorga Sekhmet para cumplir con la misión, se volvió a ver a Kitty y dijo, -a ti Kitty, la única gata de la misión, te doy el poder de la curación, no solamente con tu ronroneo curarás a tus compañeros, también lo harás con tus garritas, úsalo con prudencia, ya que consumirá tu propia energía. Sekhmet le dijo a Kitty, a ti hermosa, te doy el poder de toda leona, el poder de cuidar a la manada y saber cuando alguien se mete en problemas, viendo a Cash Sekhmet sonrió y dijo -Cash, el más pequeño de la misión, pero el más valiente, el más arrojado, a ti te daré el don del rugido, y no creas que es poco, con el rugido congelaras corazones, ahuyentarás fieras y descubrirás que más hace, pero úsalo con prudencia, ya que puede alejar a las buenas personas también, Bastet le vió y le dijo -Tienes muchas cualidades de un buen gato hijo mío, pero te hace falta el que solo ostentan los gatos negros, el poder de retener la energía y la magia, debes aprender a usarla para el bien de la misión, eso es algo que no puedo darte, eso debes aprenderlo tu mismo-.

Terminadas los regalos las Diosas se retiraron así como llegaron y los cuatro compañeros regresaron al salón comunal para despedirse de sus hermanos del Asilo y comer, ya que ningún gato desaíra una comida o una siesta y era hora de la comida. Todos en el salón estaban tan entusiasmados que comían de a poco, no como siempre lo hacen, que es aventándose unos a otros para ver quién se lleva el mejor bocado, el nerviosismo era casi palpable en el lugar, el entusiasmo se podía sentir como se siente la lluvia fría del otoño, la felicidad era mucha, todos reían en lugar de lanzarse gruñidos y garrazos por la comida, se daban topetazos y ronroneos, como siempre, todos iban con Gitol y se restregaban con él para despedirse y Gitol como buen jefe de la gatera a todos los limpiaba con esa lengua áspera que tienen todos los gatos, Tango como es su costumbre y debido a que no estaría en un buen tiempo en la gatera fue a todos los rincones a dejar su aroma, no fuera a ser que se olvidarán de él, Kitty se reunió con las gatas del Asilo y les dijo -cuiden mucho a esos humanos, en especial al mío, ya ven que está acostumbrado a que le pida que me cargue y darle sus besitos con mi lengua en su nariz, por favor sigan haciéndolo, que no me extrañe-, Cash el más pequeño y apegado a los humanos fue a consentirse con ellos, restregándose en cada humano del Asilo, pero en cuanto lo hacía sacaba pequeñas chispas y daba toques eléctricos que hacía que respingaran las personas.

Después de la comida los cuatro platicaron entre ellos y decidieron que deberían usar el poder que Bastet le había dado a Gitol para que se comunicara con los humanos y no se preocuparan por su larga ausencia, ya que cuando uno de ellos salía a dar su vuelta acostumbrada a la casa del vecino, los humanos se ponían como locos buscando al prófugo por todos los rincones del Asilo y ya que su ausencia iba a durar más de un mes, tendrían que decirles a los humanos que no estarían en ese tiempo, Gitol pensó que lo mejor era ir a la oficina de los humanos y tocar la puerta como era su costumbre para que lo dejaran entrar y una vez dentro, esperar a que ambos humanos estuvieran juntos para así probar el don de Bastet y comunicarles la misión, el motivo y la ausencia de los cuatro intrépidos pequeños felinos, así que subió las escaleras del Asilo y tocó la puerta.

continuará...

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia.

Finales de Otoño 2020