Cuando una situación se sale de nuestro control y comienza a tornarse complicada, desafiante o difícil, podemos caer en la impaciencia y tratar de simplificar al máximo lo ocurrido con el fin de dar vuelta a la pagina y seguir adelante.

Lo podemos observar cuando asistimos a un taller y el expositor pide tu opinión, al participar este toma tu aporte y lo encaja en los conceptos que viene manejando, lo mas seguro es que no querias decir algo más sin embargo tu contribución es desechada en aras de simplificar y cumplir con los tiempos, o cuando el expositor te pide describir en una palabra ¿que aprendiste del taller? si lo aprendido en un taller se pudiera resumir en una palabra, ¿tendría caso haberlo tomado?, seamos sinceros describir algo en una sola palabra le es mucho más fácil controlar las participaciones al expositor y mucho más rápido, pero al mismo tiempo le quita todo el impacto a aprendido, anulando la generación de conciencia y anulando el significado del taller.

No te olvides de que toda experiencia nos aporta algo en mayor o menor medida, si buscas simplificar demasiado, su sentido desvanecerá y tendremos la posibilidad de perder la oportunidad crecer y aprender del proceso.

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