Pasa un segundo y al otro despierto como por primera vez. Hay poca luz y sin embargo me siento cegada por la obscuridad absoluta. Mi garganta se siente cerrada, como si fuera el primer aliento de vida, siento que me ahogo y tengo que jalar aire por la boca, y toser un par de veces.   ¿Qué es lo que está pasando?  

Poco a poco me tranquilizo, al menos lo suficiente como para tratar de entender qué sucede, por qué todo se siente así, tan ajeno.  

Mi mente acoge una serie de recuerdos, de imágenes, que sé me pertenecen, sin embargo, me resultan extraños a la vez; los veo, pero no los siento, no conecta ninguna emoción, como si fueran más bien de cualquier otra persona. ¿Quién soy? Recuerdos que deberían hacerme llorar me dejan inerte, los que deberían hacerme sonreír me generan vergüenza o me parecen cursis, los que deberían hacerme sentir orgullosa parece que no son nada.   ¿Por qué?, ¿Soy yo, o era yo?.     

Todos esos recuerdos, es como una historia que siento vivida pero que al mismo tiempo no fuera mía, que no viví. Pienso una y otra vez, repaso todo esto en mi mente hasta perderme, así unos segundos de reflexión y parece que en realidad han sido horas, sin llegar a nada nuevo, a ninguna hipótesis o conclusión.     

Y de esa reflexión profunda me saca una agitación, empiezan a suceder cosas, empiezo a oír voces, ruidos. Me inquieta esta energía que siento, hay ansiedad y todo continua obscuro, pero ahora hay sonidos que no me dicen nada, solo aumentan mi confusión.