- dije que estaba comprometida y que sólo podía amarlo a él sin importar el tiempo que demorará en verlo – respondió Isa sonrojada.

Iván se movió para besarla suavemente en la frente - me alegra que con eso entendieran -

- en realidad se ofendieron mucho con mi respuesta, después creyeron que había escogido a un chico adolescente que era mi amigo como pareja lo que los molesto más conmigo - aclaró Isa pensativa.

- te hiciste muchos enemigos nuevos – observó Iván preocupado.

- no saldrían de su mundo, no te preocupes, las chicas que conociste y otras más eran las únicas que pensaban diferente, se volvieron mis amigas de algún modo - dijo Isa sonriendo.

- muy buenas amigas por lo que vi, intentaron persuadirme de hablarte, pero no podía dejarte ir de nuevo - reconoció Iván apenado.

- siento no haberte tratado mejor, no imaginaba que eras tú, aunque me parecías muy sexy amor - confesó Isa apenada.

- ¿y aun así me seguiste ignorando? - recordó Iván algo triste.

- me ponías muy nerviosa, deseaba conocerte mejor pero también pensaba en ti, sobre todo porque te llamabas Iván - admitió Isa apenada.

- te hubiera conquistado de nuevo - sonrió Iván.

Isa se acercó a él besándose en la boca con suavidad, ambos deseaban más pero al mismo tiempo seguían sintiendo una gran distancia entre ellos. Decidieron callarse y seguir disfrutando la compañía del otro en silencio, Iván aún tenía muchas dudas, pero no quería revolver más su poca estabilidad mental, Isa en cambio se sentía muy culpable por todo. Ambos se acariciaban suavemente de modo cariñoso y eventualmente cayeron dormidos en esa posición, Iván tuvo que despertar en la madrugada para acomodar a Isa debido a su brazo adolorido para volver a dormir junto a ella.

Al día siguiente despertaron tarde, era sábado Iván no tenía planes, podría ayudar a Isa a mudarse pero debía ir por su auto al restaurante y no recordaba la dirección, Isa continuaba dormida tranquilamente a su lado. Iván veía el cuarto, la luz del día entraba por la pequeña ventana sobre sus cabezas iluminándolo todo, vio el clóset de nuevo, se alegraba de no haberse desecho de su ropa, también debería ir con sus padres por eso. Lo difícil sería explicarles a todos que Isa estaba viva, no sabía cómo podrían tomarlo, él se sintió traicionado y enojado en algún momento pero era mayor la felicidad de saberla viva que pronto olvidó esas emociones. Isa comenzó a despertar, no sintió cuando Iván la movió durante la noche, era de sueño muy pesado cuando dormían juntos, se despabilo dándose cuenta que estaba en otra posición.

- Buenos días - dijo Isa sonrojada al ver su cuerpo semi desnudo en la claridad del día.

- Buenos días amor – respondió Iván sonriendo.

- ¿tienes planes para hoy? - preguntó Isa interesada.

- soy todo tuyo - declaró Iván sonrojado.

Isa se acercó a él y lo beso tiernamente en la piel descubierta de su mejilla haciendo sonreír a Iván que la veía embelesado sobre de él.

- ¿qué quieres desayunar? - interrogó Isa sonriente.

Iván se sonrojo con sus pensamientos - lo que tú quieras - contesto nervioso.

Isa acarició su velludo pecho desnudo y le plantó un beso en el, después se paró y fue directo a la cocina para hacer el desayuno ante la mirada de Iván que se paró de la cama y la siguió para verla sentado en una silla. Deseaba ayudarle pero no cabrían ambos en la pequeña cocina y tampoco sabía que le pensaba cocinar, así que la admiraba embelesado, Isa lo veía de reojo y sonreía en la cocina, hasta que terminó y fue con ambos platos a la mesa. Ambos desayunaron en silencio viéndose por momentos, era agradable estar juntos de nuevo aunque no se sentía nada igual

Terminaron de desayunar, Iván tomó una ducha en lo que Isa empacaba sus cosas, al estar listo para irse Isa le dio la dirección, iría por su carro en lo que ella se arreglaba. Iván salió del departamento, fue directo al restaurante, subió a su auto, disco la dirección en el gps para dirigirse por Isa, estacionó frente al edificio porque no sabía si había estacionamiento.  Él tocaba a la puerta del departamento de Isa nervioso, ella abrió con una sonrisa en el rostro, entre ambos sacaron sus pocas pertenencias, el cuarto venía amueblado, lo odiaba pero no deseaba gastar más en algo diferente. De un solo viaje bajaron todo y lo metieron en el vehículo, Isa había llamado al arrendatario para devolver las llaves y entregar el lugar.

El hombre los hizo esperar unas horas, revisó el apartamento y le devolvió parte del depósito liberándola de ese lugar, ambos se subieron al carro de Iván y tomaron camino a la casa de sus padres. Iván se mostraba nervioso, aún no tenía idea de cómo dar la noticia de Isa a todos, pero tendrían que resolverlo en la marcha, Isa creyó que irían directo al departamento de ellos hasta que vio la casa de sus suegros.

- ¿qué hacemos aquí? - preguntó Isa anonadada.

- vine por algunas cosas que tal vez necesites - aclaró Iván apenado.

Isa lo veía extrañada, no habían hablado nada más allá de regresar al apartamento con él, Iván la convenció y ambos entraron a la casa de sus padres, ellos no los esperaban. Sus padres estaban en el jardín trasero, así que no los vieron llegar, Iván entró directo a saludarlos, Isa aguardo para salir, le daba vergüenza por lo sucedido. Iván beso y saludo a sus padres como lo hacía siempre, ambos se alegraban de verlo y le preguntaban cosas comunes, él sonreía nervioso lo que notó su madre.

- ¿por qué estás nervioso hijo? - preguntó Doña Luisa.

- tengo algo que contares, tomen asiento por favor - pidió Iván nervioso.

- ¿seré abuela? - preguntó Doña Luisa sonriendo.

Iván inclinó una ceja, no entendía porque seguía preguntando eso cada vez que deseaba hablar seriamente con ellos.

- no mamá, es sobre Isa - declaró Iván muy serio.

- Hay hijo, sigues pensando en ella, debes dejarla ir - recordó su madre con tristeza.

- espera mamá, siéntate por favor - pidió Iván ayudándole a volver a sentarse, después fue a la casa y volvió con Isa escondiéndose en su espalda.

- Buenas tardes - dijo Isa muy avergonzada.

Ambos señores la veían con mucho asombro, veían a Iván aún nervioso tomándola de la mano.

- ¿pero cómo es posible? - cuestionó Don Peter.

- estaba en protección de testigos - confesó Iván sin perder de vista a sus padres espantados.

- yo siento mucho todo lo sucedido, no fue mi decisión - declaró Isa avergonzada.

- ¿están seguros de que nadie intentará hacerte daño? - dudó Doña Luisa preocupada.

- eso me dijeron cuando me trajeron de vuelta - contesto Isa apenada aún.

Doña Luisa se paró y abrazo a Isa con cariño - me alegro que estés viva hija -

Isa soltó la mano de Iván para abrazarla también. Iván la veía con una sonrisa, sus padres parecían haberlo tomado mejor que él. Don Peter espero que Doña Luisa dejará de abrazar a Isa para saludarla estrechando su mano a lo que Isa correspondió aparte de sonreír alegre con los ojos nublados.

- ¿todavía están guardadas las maletas? - interrogó Iván a su madre de modo discreto.

- ya sabes dónde están, no sacaríamos nada de ustedes - recriminó Doña Luisa en voz alta.

Iván sonrió y le dio un beso en la frente, su madre sonrió con travesura. - ¿ahora sí me darás nietos? -

- mamá - objetó Iván con rostro de asco.

Isa los escucho y se sonrojo por completo - aún no - contesto por ambos, sorprendiendo a Iván.

- ¿cuánto tiempo me harán esperar? - preguntó Doña Luisa jugando.

Isa veía a Iván que negaba con la cabeza y sonrió - no me gustaría ilusionarla -

- está bien, pero deben apresurarse que me vuelvo vieja - sonrió Doña Luisa muy alegre.

Don Peter solo negaba con la cabeza y sonreía, Iván veía extrañado a Isa por lo que había dicho.

- iremos por las maletas - reafirmó Iván cambiando la conversación.

- bueno hijo, se quedarán a comer ¿cierto? - preguntó Doña Luisa sonriente.

- sí - contesto Isa sonriendo.

Iván sonrió y se adelantó a la casa, Isa camino detrás de él, ambos se dirigieron al piso de arriba, Iván abrió una pequeña puerta semi escondida donde no cabía e Isa lo siguió por ahí. Dentro había muchas cajas y cosas empolvadas y cubiertas de telarañas, Iván revisó algunos mueble hasta que las encontró, Isa se había quedado en la entrada para no tirar nada. Iván le pasó tres grandes maletas y una caja de cartón que decía “ISA” en un costado, sacaron todo por la puerta con cierta dificultad y las acercaron a las escaleras.

- yo las bajaré, no te preocupes - admitió Iván sonriendo.

- me llevo la caja - declaró ella abrazándola a su cuerpo.

Iván la dejo y el cargo la maleta más pesada para bajarla, ambos bajaron con cuidado hasta el piso inferior, Iván volvió a subir en lo que Isa dejo la caja sobre la maleta y las acercó a la puerta de entrada. Iván bajo las otras maletas y ambos las sacudieron por fuera, Doña Luisa estaba en la cocina terminando de cocinar, veía a ambos trabajando, se notaba el cambio en su relación, pero aún le era increíble ver a Isa viva. Isa fue directo a la cocina para ayudarle a Doña Luisa con la comida, había discutido un poco con Iván por acomodar las maletas en el carro, así que lo dejo que lo hiciera solo. Doña Luisa intento no hacerle preguntas a Isa, quería hacerla sentir cómoda, también ellos la apreciaban, pero notó el cambio en Isa, antes era callada y antisocial pero ahora la notaba más desenvuelta e incluso cariñosa con ellos.

Todos comieron juntos, platicaban historias de cuando Iván era niño, Isa disfrutaba estar ahí, pasando esos momentos junto a ellos, se alegraba de estar de nuevo con Iván y su familia tan cálida. Después de pasar una linda tarde se despidieron de los señores para ir a casa, Isa estaba callada, había tantos cambios en su vida en tan poco tiempo, aún no se sentía feliz aun teniendo a Iván consigo. Él la notó pensativa, no quiso sacarla de su trance, continuaba impactado aún por la respuesta que ella le dio a su madre sobre tener hijos, en verdad no sé lo esperaba. Al llegar a casa notaron la casa vacía, Isa exploró cada habitación y contempló por largo rato las fotos del pasillo, Iván se encargó de bajar todo y llevarlo al cuarto que fue lo último que Isa revisó.

Ambos subieron a ver a Doña Paula, la señora se alegraba mucho de que Isa volviera a casa, su memoria fallaba, en realidad para ella no se había ido, aparte de necesitar un bastón por una caída que la dejo mal. Iván le explicó a Isa la situación de Doña Paula, no tenía familiares que le sobrevivieran, ni había tenido hijos, ellos la visitaban a diario aún con la enfermera porqué los trataba como si lo fueran. Doña Paula sonreía al tenerlos ahí, incluso tenía fotos de Gabriel, Joel e Iván por la casa y se inventaba historias de ellos que le contó a Isa, quién la escuchaba atentamente. Estuvieron con ella un buen rato antes de despedirse, Isa prometió llevarle una foto de ella también y visitarla a diario aunque ella no recordara el día anterior.

Acababan de entrar a la casa dirigiéndose al cuarto cuando Gabriel entró a las carcajadas junto a Joel venían platicando, el cuerpo de Iván cubría a Isa frente a él.

- Hola perdido - dijo Gabriel muy alegre en cuanto lo vio.

- ¿Te divertirte anoche? - preguntó Joel con una sonrisa al cerrar la puerta.

- Espero llevarás protección - recriminaba Gabriel con seriedad.

Iván solo sonreía viéndolos acercarse a él con Isa detrás de su espalda.

- Les tengo una sorpresa - declaró Iván nervioso.

- ¿se come? - cuestionó Joel intrigado.

- ¿qué hiciste Iván Mersbone Cardoso? - dudó Gabriel molesto.

Iván giró su cuerpo para tomar la mano de Isa que permanecía inmóvil bastante nerviosa detrás de él permitiendo que ambos la lograrán ver.

- Hola - manifestó Isa muy apenada.

Gabriel permanecía atónito en su sitio sin entender lo que veían sus ojos en lo que Joel se abalanzó para abrazar fuertemente a Isa.

- lo siento mucho - lloraba Joel abrazado a Isa fuertemente mientras ella lo abrazaba intentando consolarlo.

Iván se acercó a Gabriel que seguía en su lugar sin hablar o decir algo, le tocó el hombro - ¿estás bien? – consultó Iván preocupado.

- ¿En verdad es Isa? - dudó Gabriel intrigado.

- sí, todo fue para protegerla - explicó Iván con seriedad.

- ¿Ya nadie le hará daño? - consultó Gabriel con los ojos vidriosos.

- nadie - contesto Iván con seguridad.

Joel había dejado de llorar e intentaba limpiarse el rostro, en lo que Isa sonreía repitiéndole que nada había sido su culpa. Iván abrazaba a Gabriel que también lloraba de alegría pero más calmado que Joel, Isa y Joel se acercaron a ellos abrazándolos. Iván mantenía un rostro serio con cierta tristeza en los ojos pero disfrutando del momento. Unos minutos más soltaron su abrazo y Gabriel abrazo con mucho cariño a Isa que le correspondió igual.

- te extrañe tanto - declaró Gabriel sonriendo.

- yo también los extrañe mucho - admitió Isa con una sonrisa.

- ¿te gusta como nos quedó? - preguntó Gabriel curioso.

- sí, sobre todo el clóset - observó Isa con una sonrisa.

- era especialmente para ti - susurro Gabriel con orgullo.

Isa lo abrazó de nuevo, está vez fue ella quién lloró un poco a su lado - siento mucho todo lo que pasó -

- me alegro que estés bien, nada más importa - articuló Gabriel sonriendo muy feliz.

Isa se limpió el rostro y sonrió de nuevo, Joel y Gabriel harían la cena, en lo que Iván ayudaba a Isa a acomodarse. Ella se alegraba mucho de que hubieran guardado sus cosas, algunas cosas no servían o se rompieron por guardarlas mal en su momento pero lo que a ella le importaba era la ropa de su madre que seguía ahí intacta. Cenaron todos juntos, poniéndose al corriente de sus vidas, Isa deseaba presentarles a sus amigas del pueblo, Gabriel habría querido seguir platicando pero debía irse al trabajo. Joel solía irse con él para cuidarlo cuando no tenía que trabajar al día siguiente, quedándose Iván e Isa solos en la casa, Isa se alegraba de estar en ahí de nuevo, aún después de tanto tiempo era el único lugar donde se sentía en casa.

Ambos se fueron al cuarto, Iván fue directo a ducharse y cambiarse en lo que Isa seguía revisando sus cosas. Se alegraba de continuar guardando ella porque encontró las cosas de su cajón especial, solo esperaba que él no supiera de su contenido. Isa saco ropa para darse una ducha, había sido un día muy cansado, así que fue directo al baño cuando escucho a Iván salir del mismo. Él se sentó en la cama a secarse el cabello con la toalla, se alegraba de haber comprado una gran cama, posiblemente le quedaría alta a Isa pero esperaba que le gustará tanto como a él.

Isa salió con su pijama encima, un short negro con una playera rayada y un ratón con ojos de corazón, "prisionero de tus sueños" decía el mismo. Iván sonrió al verla y fue a colgar su toalla al baño para volver a sentarse en la cama, él solo usaba un short azul marino holgado a la cadera.

- aunque la cama sea grande te abrazaré - advirtió Isa con una ligera sonrisa.

Iván sonrió y se alegró de ese comentario, ambos se acostaron como lo habrían hecho en la cama individual. Isa pasaba su rostro por el brazo de Iván una y otra vez con los ojos cerrados, inhalando su aroma que casi había olvidado en todo ese tiempo lejos de él.

- amo estar contigo de nuevo - dijo Isa sonriendo sin abrir los ojos.

- yo también amor - admitió Iván sonriendo.

- Iván, me mentiste - declaró Isa sonrojada.

- ¿por qué? - preguntó Iván sorprendido.

- dijiste que serías todo mío y no fue así - observo Isa escondiendo su rostro en su cuello.

- pero me dijiste que te querías mudar hoy, ¿por qué no me dijiste que querías otra cosa? - preguntó Iván girando su rostro para verla.

- no me imaginé que iríamos con tus padres o con la casera, ni que tendría mi ropa y cosas de vuelta - declaró Isa sonrojada.

- Yo me acosté porque te vi en pijama, ¿qué quieres hacer? - preguntó Iván curioso.

- nada Iván, olvídalo – respondió Isa frunciendo el ceño.

- vamos amor ¿qué sucede? - preguntó Iván acariciándola suavemente en el brazo que alcanzaba.

- nada, estoy cansada, olvídalo - reafirmó Isa un poco molesta.

Iván se sintió frustrado y enojado, era la segunda vez en ese día, no les había pasado antes lo que le molestaba aún más, soltó su brazo de ella y salió del cuarto, necesitaba un vaso de agua fría. Isa se molestó más por la reacción de Iván, antes no discutían, al menos no así, algo estaban haciendo mal y no sabía que era. Iván se tomó dos vasos de agua y luego volvió más tranquilo al cuarto, se sentó en la cama, Isa no deseaba verlo, fue evidente para él que ella estaba molesta.

- Isa, quisiera poder besarte y hacerte el amor como antes pero temo que no sea lo mismo, no quiero perderte de nuevo, dime ¿qué hago mal?, dime ¿qué quieres de mí?, porque no quiero seguir así - expresó Iván preocupado.

Isa se sentó a su lado y se tomaron de la mano - te amo, te necesito a mi lado y te deseo Iván, mucho en realidad - sonrió - tampoco quiero discutir contigo o que terminemos como hace unos momentos, solo quiero que seas tú, no hemos cambiado tanto en realidad -

- ¿me deseas mucho? - preguntó Iván curioso.

Isa se río un poco y le acarició el brazo - eres al único hombre que he deseado toda mi vida, al único que desearía -

- yo también te deseo Isa, eres la única mujer que quisiera en mi vida - contesto Iván algo agitado.

- entonces ¿por qué temes que no sea igual? - cuestionó Isa curiosa.

- no lo sé, somos diferentes, temo que ya no te guste mi cuerpo o haga algo mal y lo arruiné todo - manifestó Iván nervioso.

- me gusta mucho tú cuerpo, sí es diferente pero sigues siendo tú, mi Iván, mi único amor, no sé que podrías hacer mal que no hayamos hecho ya - sonrió Isa sonrojándolo.

- pero también hablamos de volver a conocernos, como al principio cuando tú y yo no ... - explicó Iván nervioso

- en ese entonces yo no sabía que era un beso si quiera amor, hemos estado lejos casi dos años, dijiste que serías mío todo el día, ¿qué crees que esperaba de ti al llegar a casa? - confesó Isa sonrojada.

Iván trago saliva y entendió enseguida su error - lo siento amor, no lo pensé, deseaba tenerte conmigo y que estuvieras cómoda que no me di cuenta -

- bueno ya estoy cómoda - sonrió Isa sin dejar de verlo.

Iván no lo pensó más y se acercó a ella para besarla con intensidad en la boca, Isa le correspondió con el mismo deseo, acariciando su torso desnudo en lo que Iván la acercaba más a él. No tardó mucho antes de que Iván separará su boca, se puso de pie y la guío para acostarla en la cama para después acomodar su cuerpo sobre ella y volver a besarla con intensidad. Isa lo empujó fuertemente, elevó su torso y se sacó la playera rápido botándola fuera de su vista y volvió a acostarse ante la vista de Iván que solo sonreía con deseo. Iván la mordisqueo y lamió intensamente desde sus deliciosos labios hasta el cuello, bajo a sus pechos en donde los disfrutó una y otra vez escuchando sus suaves gemidos que tanto había extrañado.

Iván estaba a tope, quería comérsela entera pero su cuerpo demandaba otra cosa, no lo pensó mucho antes de tomarle el short y la ropa interior juntas para sacarlas con ayuda de ella de un tirón. Estaba entre sus piernas aún sacándole la ropa cuando se le fue a mordidas y lamidas a los muslos y entrepierna, al menos la deseaba saborear así que se dio a la tarea de hacerla disfrutar un poco con su boca y caricias en su clítoris. Isa alborotaba su cabello y se aferraba al brazo de Iván que le pellizcaban los pezones a turnos sintiendo su humedad bajar hasta la boca de Iván.

Iván la saboreaba lentamente, ese dulce sabor de su vientre no había cambiado, si acaso era más dulce aun animándolo a continuar disfrutándola. Isa estaba muy excitada, había deseado tanto a Iván que no demoró en sentir su primer orgasmo aferrándose al brazo de Iván dejándose llevar por completo. Él disfrutó ese delicioso elixir hasta que ya no pudo más, se sacó el short de un tirón jalo a Isa por las piernas hasta el filo de la cama y comenzó a penetrarla suavemente disfrutando milímetro a milímetro la calidez de su amada. Isa lo veía suplicante deseaba sentirlo hasta el fondo de una vez pero Iván solo sonreía con malicia y mucho deseo en los ojos disfrutando su visión de ella.

Isa sonrió, amaba a ese hombre en verdad, disfrutaba lo que él hiciera con ella aun cuando le llevaba la contraría, solo abrió sus piernas lo más que pudo para dejarlo continuar a su ritmo. Iván siguió entrando despacio hasta ver su duro pene desaparecer dentro de esa vagina que tanto había extrañado, comenzó entonces a mover sus caderas acelerado rápidamente. Se inclinó sobre Isa para besarla apasionadamente en la boca y pellizcarle ambos senos, recorrió su cuerpo con las yemas de los dedos recordando cada pliegue de su piel, cada punto débil sin detener sus caderas. Isa igualmente acariciaba todo el cuerpo de Iván, sus musculosos brazos, su velludo pecho y su marcada espalda, instintivamente subió sus piernas abrazándolas sobre las caderas de él.

Iván continuaba disfrutándola, era mejor que antes tal vez por el deseo que había acumulado en tanto tiempo, tal vez porque ahora eran libres de amarse, talvez porque la haría suya todos los días de ahora en adelante. Isa mordisqueó el labio de Iván un poco fuerte, haciendo que ambos dejarán su beso, se veían con una gran sonrisa, él comenzó a acariciar su pelo con cariño sin dejar de verla fijo. Isa enterró sus dedos en su nuca de repente y cerró los ojos disfrutando un intenso orgasmo que la hizo arquear su espalda y gemir fuertemente para volverlo a ver a los ojos con pasión. Iván sonrió y volvió a besarla apasionado antes de tomarle la pierna para elevarla a su hombro derecho, Isa movió su otra pierna pero ambos encontraron placentero la posición en la que se acomodó.

Iván continuó besando y lamiendo su cuello con mucha intensidad, sintiendo sus dedos recorrerlo y amasar fuertemente sus músculos con sus suaves manos. Iván tomó la pierna derecha de Isa y la llevo a su hombro para llenarla hasta el fondo de su vientre, aceleró sus movimientos y ambos explotaron diciéndose "te amo" mutuamente. Iván siguió moviéndose, hasta que Isa lo libero, entonces se dio cuenta que había olvidado la protección y se acostó a un lado de ella.

- No importa - dijo Isa acariciándole el rostro.

- lo volví a hacer - recordó Iván apenado.

- no los necesitamos - admitió Isa sonriendo.

- ¿por qué lo dices? - cuestionó Iván sorprendido.

Isa cambió su rostro, se sentó en la cama derramando un poco de fluido que Iván se apresuró a limpiar con su ropa para que no se sintiera incómoda.

- ¿qué sucede? - preguntó Iván sentándose a su lado.

- la compañía en la que trabajaba cuando estaba de encubierto me hizo muchos análisis, era algo normal para la empresa, descubrieron que yo no podría tener hijos nunca – expresó Isa con tranquilidad.

- ¿por qué? - interrogó Iván sorprendido.

- mi cuerpo no se desarrolló bien, supongo que por la vida que tuve, no hay tratamiento que me ayudé - manifestó Isa nerviosa.

Iván la abrazó a su cuerpo, no sabía que decirle, solo deseaba animarla - te amo Isa - fue lo único que estaba seguro de sentir.

Isa busco su rostro - también te amo Iván -

Iván la beso tiernamente en el rostro, él no sabía cómo sentirse al respecto solo quería amarla.

- ¿no te importa? - dudó Isa nerviosa aún.

- solo me importas tú, lo que tú desees está bien para mí - contesto Iván.

- ¿deseabas tener hijos? - consultó Isa interesada.

- no, bueno hasta esta tarde, cuando te escuché con mamá, nunca había pensado en tenerlos pero me agradó la idea - confesó Iván.

Isa se miró triste - siento mucho no ser una mujer completa -

- te amo tal y como eres, no me importa si no podemos tener hijos, yo solo quiero amarte eternamente, no necesito más - expuso Iván preocupado.

- ¿estás seguro? - dudó Isa.

- ¿tú quieres tener hijos? - curioseó Iván.

Isa lo miró extrañada - no, si pudiera tal vez pero no es algo que deseaba -

Iván sonrió - tú no quieres niños, yo tampoco, entonces estaremos bien -

- pero me preocupaba que tú si quisieras tener - admitió Isa apenada.

- quiero hacerte mía, me gusta llenarte el vientre con mi semen, odiaba los condones, pero no quería que la diversión terminará por un bebé, no me emocionan, me agradó la idea por la tarde pero si no te ofendes te prefiero así - confesó Iván.

Isa se sonrojo por completo - también me gusta cuando no usas condones -

Iván la beso apasionadamente de nuevo, de repente se separó de ella - Isa sé qué es pronto pero ¿quieres ser mi novia de nuevo? -

Isa sonrió - ¿y entonces que éramos? -

- no sé, pero sentía que ya no lo éramos - admitió Iván apenado.

- claro que quiero ser tú novia - afirmó Isa sonriendo.

Iván la volvió a besar acostándose en la cama con ella, quedando de costado, ambos se veían mutuamente y acariciaban sus cuerpos desnudos reconociéndose de nuevo, seguían siendo los de siempre pero más maduros. El muro que los separaba había caído, ahora solo querían disfrutar su amor, sus cuerpos, sus almas fundidas en el éxtasis hasta morir en los brazos del otro. Después de esa noche no volvieron a discutir del mismo modo, ambos se entendían mejor que antes, ella no necesitaba ser salvada y él la amaba con libertad. Tuvieron varias citas para redescubrirse y una que otra salida con todos sus amigos, mostrando su amor. Unos meses después Iván le pidió matrimonio como había deseado hacerlo la primera vez, ambos fueron a la playa, a la orilla del mar con la luz de una fogata y la luna llena se arrodilló de nuevo ante ella, ambos con la ropa puesta, ella volvió a aceptar con una sonrisa.

No quisieron esperar más, se casaron al mes siguiente, ambos tenían muy pocos amigos y familiares, incluso Peter el hermano mayor de Iván asistió con su novia a la boda y se disculpó con ambos por haber sido tan idiota con Gabriel e Iván. Admitió que eran celos al verlos tan unidos sin incluirlo a él, se arrepentía de todo y esperaba tener una mejor relación con ellos.

Doña Paula asistió a la boda de ambos chicos, Gabriel y Joel hicieron una gran fiesta con casi todas las personas que ambos conocían, con mucha comida, bebidas y bailes como a ambos les gustaba, después de estar legalmente casados, gestionaron la adopción de un pequeño que Doña Paula yo no logró conocer, ella no solo tenía esa propiedad, la señora tenía mucho dinero invertido gracias a la ayuda recibida por Iván cuando se conocieron, algunos de los edificios de la ciudad incluido el del restaurante con vista panorámica de la ciudad entre otros tantos edificios de departamentos estaban en su legado que había dejado a los muchachos cuando aún estaba bastante consciente.

Gracias a eso Gabriel trabajaba ahora por gusto pues amaba ser padre y ya no necesitaban trabajar por dinero, Joel trabajaba medio tiempo para la compañía y medio tiempo en checar los edificios que eran propiedad de Gabriel e Iván. Iván se dedicó de lleno al manejo de las diversas propiedades y a disfrutar de su esposa Isabelle que ahora era famosa gracias a sus sistemas de seguridad y softwares de alto nivel. Isabelle apoyó a sus amigos quedados en el pueblo a salir y a estudiar en la ciudad, Lorenzo nunca tuvo una relación con Mirna pero eran muy buenos amigos y amantes pasajeros.

Pero la venganza siempre acecho a la famosa hacker que ya no temía por su vida, seguiría viviendo en la misma casa toda su vida junto a su amado Iván o tomarían unas vacaciones con toda la familia en una de sus propiedades en la playa.