Iván había estado ahorrando unos años para poder pagar su primer departamento, quería empezar a ser completamente independiente y vivir como siempre había soñado.

Iván es un hombre alto de 1.98, piel clara y pálida a falta de sol, ojos cafés claros, boca carnosa, nariz recta, cabello castaño obscuro ondulado peinado con gel hacía atrás, ligeramente largo y esponjado.

Gabriel era como un hermano para Iván, habían crecido juntos, vivían en la misma cuadra cuando niños y el plan era independizarse juntos al principio.

Gabriel es moreno, 1.70, fornido, cabello ondulado negro, corto con fleco hasta las cejas, ojos cafés, nariz ancha y recta con el labio inferior grueso pero el superior delgado, muy sonriente siempre. Gabriel es homosexual, sus padres lo corrieron de casa desde que él se los confesó a los 14 años, desde entonces los padres de Iván decidieron adoptarlo.

Iván tenía solo un hermano mayor que vivía en otra ciudad, le llevaba 8 años y no tenían buena relación con él debido a la orientación de Gabriel. A Iván nunca le importó la orientación de su mejor amigo, en realidad él no entendía bien nada de sexualidad hasta casi la universidad porque se la pasaba pensando en comida todo el tiempo.

Los padres de Iván nunca le cobraron nada a Gabriel, pero él trabajaba desde que ellos lo adoptaron, daba todo su sueldo a la casa para ayudarles. Iván en cambio les daba una pequeña cantidad desde que había comenzado a trabajar, principalmente porque ahorraba por ambos. Iván trabajaba en una gran compañía donde trabajaba con seguros y cuentas de banco, se la pasaba todo el día en un cubículo pequeño llenando formatos y haciendo papelería en general, una vez salía del trabajo se dedicaba unas dos horas diarias al gimnasio intentando estar saludable y bajar de peso, su ropa siempre era bastante holgada o más grande de la talla que debería usar, había sido un chico obeso toda su vida, después de la universidad decidió cambiar, pero sin importar los años se sentía y veía obeso.

A Iván le costaba mucho socializar, no tenía novia desde la universidad, su única novia en realidad, en el trabajo le hablaban sus compañeros pero él era bastante tímido con las mujeres, aunque algunas no lo eran con él, Gabriel en cambio era muy sociable, le gustaba empezar una plática de la nada con cualquier persona cerca, ayudaba a Iván a conocer gente y hacer nuevos amigos nuevos todo el tiempo.

Un día Gabriel conoció a una linda viejita y hablaron por horas, la señora necesitaba ayuda con unos ahorros y papeleos de ese tipo, a los que Gabriel le ofreció la ayuda de su amigo Iván. La viejita, Doña Paula se sintió muy agradecida con ambos chicos por su apoyo, los había invitado a su casa que era en un segundo piso, vivía sola y no tenía hijos, ellos habían sido tan amables que quiso retribuirles de alguna manera entre la plática salió la idea de ellos por rentar un departamento o casa para independizarse pero no tenían aún muchos ahorros. Doña Paula vio ahí su oportunidad, así que les ofreció que rentaran su apartamento, se los dejaría a la mitad de precio, además tenía algunos muebles que podían usar.

Iván declinó inmediatamente, con su sueldo actual no les alcanzaría para pagar la renta y sobrevivir, Doña Paula les dijo que el lugar estaría siempre disponible para ellos, dejando a los jóvenes ir muy emocionados, por coincidencia unas semanas después Iván tuvo la suerte de subir de puesto, tenía prácticamente las mismas actividades con un sueldo mucho mejor e inmediatamente se puso en contacto con Doña Paula. Gabriel también había conseguido un nuevo empleo, trabajaría de Barman en un bar por las noches, el sueldo era muy bueno y podía quedarse con las propinas además del sueldo.

Doña Paula se alegró mucho por ambos y les mostró el apartamento enseguida, este se encontraba justo bajo su casa, alguna vez fue un local de venta de comida, al frente tenía una ventana falsa de lado izquierdo, la puerta de metal forjado en la parte central y un ventanal grande con una pequeña barra saliente a la banqueta con herrería en el exterior de la misma, el lugar no había sido habitado en mucho tiempo, Doña Paula no confiaba en cualquier persona, rentar ahí tenía dos requisitos importantes además de los normales, no demasiado ruido y no dañar el jardín trasero.

Al abrir la puerta estaba la sala, bastante amplia sobre el lado derecho, una serie de tragaluces en toda la parte de arriba de la pared en el costado izquierdo y la gran ventana de la cocina iluminaban el interior pintado en oscuros colores, en la sala había un sofá viejo de tres plazas, una mesita rectangular y un mueble con una televisión muy antigua, junto a la puerta a mano derecha el espacio suficiente para librar los bancos color rojos bajo la gran mesada que  limitaba el espacio de la gran cocina, está bien equipada, su enorme campana sobresaliente sobre la estufa de 6 hornillas y una parrilla grande a un costado, otras barras grandes en el interior de forma rectangular, el refrigerador tamaño industrial se veía diminuto en esa gran cocina. El lugar en general se encontraba polvoso, le faltaba una buena capa de pintura, los techos eran bastante altos de los que colgaban muchas telarañas, frente a la puerta de entrada se veía un ancho pasillo que llevaba a tres puertas en el final del mismo.

Justo detrás de la cocina y antes de entrar al pasillo estaba el único baño completo, la puerta estaba medio escondida a la vista, era verde oscuro, apenas entraba luz del viejo y pequeño tragaluz en lo alto del mismo, tenía un ventilador pequeño para sacar el aire de esa área al prender la luz, las grandes telarañas colgaban por todas partes, Iván intentaba pasar la mano antes de caminar o todas se le quedarían en el cabello mientras avanzaban mirando el departamento.

- pueden modificar todo lo que quieran, pintar, romper o construir, pero no dañen el jardín - dijo Doña Paula sonriendo.

Ambos chicos siguieron el camino hacia el pasillo, las tres puertas estaban al final del mismo, una al frente y dos a cada lado, Gabriel e Iván se asomaron en el de la izquierda primero, era el más oscuro y pequeño, un cuadrado, los tragaluces continuaban en su pared del fondo, dentro un catre matrimonial, una mesa y un ropero viejo de madera algo dañado.

- quiero está - dijo Gabriel sin ver el otro cuarto.

Ambos se asomaron al otro lado del pasillo, era el cuarto más grande, tenía una forma rectangular, la humedad del baño había manchado un poco la pared lateral , este cuarto tenía varias ventanas en la parte de arriba del lado izquierdo, se podían abrir desde abajo, dentro del cuarto había varios tubos metálicos y un catre individual, Gabriel festejo haber pedido el otro, Doña Paula abrió la puerta restante, está se abría hacia afuera cegándolos momentáneamente con la luz que entraba del exterior. La luz que entraba por ahí iluminaba los cuartos, afuera había una pared del costado izquierdo apenas unos centímetros del marco de la puerta, era la escalera que subía a casa de Doña Paula, habían dejado un pequeño cubo donde una maceta con una planta espinosa decoraba. Las paredes del exterior estaban pintadas en color naranja suave, era el área que se notaba cuidada y limpia, un camino de cemento llevaba hasta el fondo del terreno, era bastante extenso, bien podía haber construido otro departamento o casa en ese espacio, en cambio había una pequeña casita de madera, en muy buen estado y con techado lateral hacia el camino en láminas plásticas que daban luz a toda esa área.

- es el área de lavado, tiene también herramientas, escaleras y cosas de mantenimiento, solo cuídenlas mucho - dijo Doña Paula.

El jardín estaba en todo el lado derecho, era mayormente pasto desde el camino hasta casi el fondo, antes de tocar la pared había dos metros de tierra, tenía diversos árboles aún pequeños y delgados, solo el del fondo junto a la casa de madera tenía el ancho de la tierra. El árbol era alto, con un tronco grueso y todas sus ramas fuera del alcance de cualquiera, las hojas lucían naranjas y amarillas, había varias caídas sobre el pasto a su alrededor.

Doña Paula los llevo a la casita al final, abrió la última puerta para que vieran el interior, dentro otra lamina transparente dejaba entrar la luz iluminando muy bien, también había dos focos para iluminar por la noche, la puerta estaba centrada en el pasillo de acceso, a su mano izquierda estaban la lavadora y secadora, el lavadero estaba al fondo a mano derecha con vista al jardín, tenía una ventana que se atoraba en el techo en la parte interna y detrás del lavadero una mesa plegable para planchar, al entrar a su lado derecho múltiples repisas con herramientas varias, brochas y algunas latas de pintura.

- las escaleras están acá atrás - dijo Doña Paula señalando la parte trasera de la casita.

Había un espacio de metro y medio entre la pared del fondo y la pequeña casita, en la pared estaban fijadas las escaleras, una de tijera y otra extensible. Ambos veían todo el lugar, era bonito, pero requería mucho trabajo, estaban meditando todos los arreglos que debían realizar.

- Esas ventanas son de mi casa, amo la vista al jardín, pueden usarlo libremente pero necesita cuidado - dijo Doña Paula.

- me parece bien - contesto Iván emocionado.

Gabriel sonrió, - no sé preocupe, cuidaremos bien de sus plantas -

- solo no hagan muchas fiestas sobre él y estará vivo - dijo Doña Paula sabiendo que eran jóvenes.

- no somos fiesteros - dijo Iván seriamente.

- ya la traemos dentro - completo Gabriel sonriendo.

- estas son las llaves, tendrán que sacarle una copia y después pasan a firmar y pagarme el contrato - dijo Doña Paula sonriendo.

Iván y Gabriel se vieron y ambos abrazaron fuertemente a la señora con mucho cariño por unos minutos. - mañana estaremos aquí para empezar - dijeron los dos al unísono bastante alegres.

Esa noche ambos hablaron con sus padres, los señores los felicitaban y les deseaban lo mejor a ambos, les harían una pequeña despensa y al día siguiente les comprarían regalos para su nueva casa que esperaban ir a conocer. Ambos padres hablaron seriamente con Gabriel, no querían recibir más dinero de él, era mejor que lo invirtiera en su nueva casa, ellos siempre estarían orgullosos de ambos y lo amaban como si fuera su propio hijo.

Iván se conectaba todas las noches a chatear en internet, ahí era bueno socializando y tomaba muchos cursos en línea para avanzar en su trabajo, pero sobre todo le gustaba hablar con su mejor amiga Isa. Ella vivía al otro lado del país, tenían unos tres años de conocerse, podían pasar horas platicando de todo, se conocían por fotos y se habían hecho algunas videollamadas en ocasiones especiales, Gabriel sabía de ella, en alguna videollamada se vieron por unos minutos, sabía que Iván estaba enamorado de esa chica pero no le diría nada, para él era obvio que a ella también le gustaba Iván.

Ambos quedaban de verse todos los días a la misma hora, ambos eran muy puntuales, y aunque Iván le aseguraba a Gabriel que ella tenía novio, ella no cambiaba la hora de la cita o cancelaba hablar con él, Iván le había comentado a Isa su sueño de independencia, ella bromeando le había dicho que también quería estar con ellos cuando eso pasará, Iván no olvidaba ese comentario, esta noche la vería y le contaría sobre el departamento, no le había comentado nada antes porque aún no era nada seguro.

Gabriel solía dejar solo a Iván con la computadora, en principio él no lo pelaba por la chica, además se sentía incómodo en el cuarto sin hacer nada más, ambos compartían el cuarto de Iván, tenían una litera y Gabriel era el que dormía arriba, dentro del cuarto no había más que un clóset, el escritorio donde estaba la computadora y una mesita extra, por eso Gaby salía a platicar con su madre o ayudar en algo.

Iván se conectó esa noche, Isa estaba en línea, sonreía embobado mientras la saludaba, hablaron de su día, primero ella que no tenía mucho que decir, trabajaba en casa, vía online, tenía unas semanas soltera y no sabía si tomar un curso de pintura o no, Iván le contó el suyo, lo normal en la oficina pero ese día no había ido al gimnasio, ella preguntó porque sabiendo cómo era él de estricto con sus ejercicios, fue entonces que le comento sobre Doña Paula, la casa y que al día siguiente se mudarían allá, Isa estaba muy feliz por ambos, debían celebrar de algún modo sugería ella, él tomó valor y le dijo que sólo si ella estaba en físico con ellos lo harían.

- me encantaría, si no fueran varias horas de ida y vuelta me iría a festejar este mismo fin de semana para que valga la pena - escribió Isa.

- estaremos limpiando, arreglando y pintando la casa este fin de semana, podrías venir a ayudar y después festejaremos juntos - escribió Iván.

- ¿qué opina Gaby? -  pregunto Isa.

- le caes bien, no sé quejará - contesto Iván.

- no lo sé, ir solo el fin a limpiar una casa no suena fabuloso - escribió Isa.

- bueno, quédate un mes o más y listo - sonreía Iván al escribir.

- un mes o más, ja ja ja, ¿quieres que me mudé con ustedes también? - preguntaba Isa.

- no estaría mal, la casa es grande, necesitamos ayuda femenina para decorar - contesto Iván.

- Gaby debe ser más femenina que yo, je je - escribió Isa.

- no me gustan los gustos de él, puedo arriesgarme con los tuyos - bromeaba Iván.

- pintaría todo en diferentes azules, como el cielo y el mar - escribió Isa.

- suena bien, pondremos conchas y un ancla en la sala, ¿qué opinas? -  bromeo Iván.

- ja ja, con unas redes llenas de mariscos y tus cuadros de barcos - continuo Isa.

- era un restaurante, lánzate y ponemos la marisquería, ja ja - contesto Iván.

- ya parece, mejor habla con Gaby, dudo que le guste la idea - escribió Isa.

- ¿cuál? - preguntó Iván.

- ¿cómo cuál? - cuestionó Isa.

- él no se opondría a que vivas con nosotros - contesto Iván.

- mejor pregúntale y después hablamos, tengo que irme, tengo un problema en casa, nos vemos en dos días ¿sale?, te quiero, cuídate mucho - escribió Isa para inmediatamente desconectarse.

Iván suspiro, no le gustaba cuando ella cortaba la comunicación así, había algo que no le decía, pero deseaba hablar con Gabriel sobre su invitación a Isa, al día siguiente Gabriel saco tres juegos de llaves del departamento para tener unas de repuesto, esperaría a que Iván saliera del trabajo e irían juntos a firmar los papeles y pagar, él compraría los primeros objetos de la casa con ayuda de mamá, para cuando Iván llegó por Gabriel con sus padres, tenían muchas cosas en cajas, ahora tendrían que conseguir ayuda para hacer la mudanza, fue por Gabriel e inmediatamente fueron con Doña Paula, Gabriel quería firmar sin más, pero Iván acostumbrado a las letras pequeñas, leyó todo el contrato, más que un arriendo era un acuerdo con ellos, si cumplían con las dos únicas reglas podrían quedarse con la casa después de dos años de vivir ahí, Iván no le diría nada a Gabriel por no querer leer el contrato, pero le gustaba mucho más la idea de firmar y vivir en ese lugar.

Ambos firmaron, pagaron a Doña Paula, se volvieron a abrazar fuertemente entre los tres y brindaron con refrescos de sabor, Iván y Gabriel bajaron a su nueva casa, comenzarían a limpiar esa misma tarde, iban bien preparados e instruidos gracias a su madre, prácticamente lavaron la casa desde el techo al piso, terminaron exhaustos, era bastante tarde y seguían ahí, así todos húmedos y sucios se fueron a casa de sus padres con una gran sonrisa, esa noche durmieron plácidamente. 

Era jueves, esa noche trabajaba Gaby, aún no conseguían una camioneta para mover sus cosas, Iván le dijo a Gabriel su idea de invitar a Isa a vivir con ellos, Gabriel solo sonrió, no tenía problema alguno, pero no tenían muebles, ni colchones donde dormir, Iván tomó todos sus ahorros y los pocos de Gabriel, compraron varias cubetas de pintura, los colchones para los catres, dos cajoneras grandes y un tocador con banco, entre los dos usarían los tubos para hacer un burro donde colgar la ropa, Iván deseaba poder tener más dinero, pero ya solo quedaba lo que sería para comprar comida, su padre consiguió una camioneta, el sábado temprano mudarían sus cosas, solo faltaría hablar con Isa, Iván estaba muy ansioso, ese día Isa se conectó algo tarde, hablaron de sus días, ella estaba muy contenta por ellos pero no dijo nada del por qué había sido cortante con él la última ocasión.

- Gabriel dijo que estaría feliz de compartir la casa contigo también - escribió Iván.

- que lindos - contesto Isa.

- ¿qué dices? – recordó Iván.

- ¿lo dices enserio? - preguntó Isa.

- sí, podrías seguir trabajando desde aquí y podríamos salir a festejar - contesto Iván emocionado.

- no me conoces bien, podría ser mentira todo lo que sabes de mí - respondió Isa.

- te podría conocer en persona, confío en ti - redactó Iván.

- ¿estás seguro? - cuestionó Isa.

- sí, vamos, quiero verte en persona - contesto Iván.

- debo revisar algunas cosas, mañana te digo si voy o no - escribió Isa.

- espero que vengas a festejar al menos - escribió Iván con esperanza de verla en persona.

- debo trabajar, cuídate mucho - escribió Isa,

- Cuídate mucho también - escribió Iván antes de verla desconectarse.

El viernes Isa no se conectó, Iván se sintió muy desilusionado pero no dijo nada, posiblemente el sábado podrían hablar. El sábado el amigo de su padre llegó con la camioneta a las 10 am, cargaron todas las cajas de cosas, Iván no sé imaginaba que tanto había dentro si ellos no tenían mucha ropa y dejarían los muebles en el cuarto.

Sus padres irían a conocer la casa y ayudarles a acomodarse, una vez entraron se dieron cuenta que no les gustaba mucho el aspecto del lugar, (todavía faltaba pintar) pero les pareció que ellos podrían mejorarlo, comenzaron a abrir cajas para acomodarlas en los cuartos correctos, las cajas contenían parte de la despensa, el regalo de sus padres era un juego completo de sartenes y batería, una licuadora, una vajilla, toallas, ropa de cama para ambos, varios artículos de cocina y una fotografía familiar de los cinco enmarcada especialmente para ellos, además de los suministros que había comprado Gabriel para la casa, la ropa de ambos, la computadora y el escritorio.

Iván no había dicho nada sobre Isa, pero Gabriel se daba cuenta que algo había pasado ahí, todos ayudaron a desempacar y acomodar las cosas en su lugar, a los padres de Iván se les hizo raro ver un tocador en su cuarto, lo esperaban de Gabriel pero dejarían a su hijo tranquilo, sus padres estuvieron con ellos hasta después de comer, los señores habían comprado la comida y se fueron dejándoles las sobras a sus chicos, los abrazaron fuertemente a ambos y esperaban hablarse o verse continuamente.

Iván y Gabriel se quedaron solos, comenzaron a acarrear las cosas y pintar los techos y la cocina, todo sería blanco, Gabriel se fue al trabajo e Iván continuó pintando, no tenía internet para conectarse y estaba algo dolido con Isa. Al final fue a rentar una computadora en los alrededores y espero por media hora pero ella no se conectó, Iván volvió a casa y pintó el cuarto de Gabriel, que sería color café con leche cuidando de no manchar los muebles, terminó de pintar, levanto las cosas y se dio un baño, se acostó en su cama individual, era la primera vez que no compartía cuarto en mucho tiempo, se sentía feliz por su independencia pero triste por Isa, el cansancio lo hizo dormir enseguida.

Al día siguiente Gaby había hecho el desayuno, el pintaría el cuarto de Iván después de sacar los muebles en lo que Iván pintaba el baño, después darían la última mano de pintura en lo ya pintado el día anterior, Iván estaba encerrado en el baño cuando su teléfono sonó, era un número desconocido, contesto y colgaron, minutos después llegó un mensaje del mismo número.

"Soy Isa, siento no haberte contactado antes, estoy por llegar a la central de autobuses, espero aún me recibas."

Iván no podía creer lo que leía, se lavó lo mejor que pudo y corrió a tomar una playera limpia, avisándole a Gabriel que iría por Isa, no tardaba en volver, Gabriel sonrió y siguió en lo suyo, Iván corrió, tomó su celular, las llaves, su cartera y se fue, tomó el primer taxi que cruzo, la central estaba algo lejos y demoraría mucho esperando el autobús, Iván estaba ya en la central, tenía 5 minutos de haber llegado, no la veía por ninguna parte, había visto a Isa en videollamadas, unas cuatro a seis veces, le parecía una chica muy atractiva, no sabía si la podría reconocer al verla, tal vez se vería más alta, los nervios lo invadían, sentía un agujero en el estómago creciendo rápidamente, el pánico comenzaba a tomar presa la mente de Iván cuando la vio venir, era Isa, vestía un vestido largo de mezclilla hasta casi los tobillos con un suéter ligero de manga larga en color azul cielo y tenis Vans azul marino, su cabello estaba amarrado en una coleta, cubriendo sus ojos con lentes oscuros, jalaba una maleta grande con ruedas, sobre ella una maleta de tela mediana y una mochila en su espalda.

Isa era alta 1.78, morena clara, de complexión media por lo que dejaba ver su ropa, veía a Iván su altura llamaba la atención de todos, vestía una playera gris oscuro con unos jeans rotos y llenos de pintura blanca, al igual que parte de sus brazos pelo y un poco en el rostro.

- Hola - declaró Isa cuando Iván se acercó.

- Hola - respondió Iván con una sonrisa sin saber que hacer.

Isa soltó las maletas y lo abrazó fuertemente, él le correspondió el abrazo, duraron varios minutos disfrutando el aroma del otro, y la calidez de sus cuerpos.

- siento no haberte avisado antes - admitió Isa al separarse de Iván.

- no te preocupes, estás aquí - dijo Iván sonriendo.

- tienes manchada la cara - observó Isa acariciándole el rostro intentando quitarle pintura de la mejilla.

- estaba pintando, ven, vamos a casa - guio Iván tomando las maletas de Isa con sus manos.

Iván la dirigió hacia la zona de taxis y ella abordó en lo que él acomodaba las maletas en la cajuela, Isa no se quitaba los lentes, se sentía un poco nerviosa, Iván al igual que el chófer subieron al taxi, Iván le indicó el camino para llegar y el taxista obedeció. Isa veía a Iván y sonreía nerviosa al igual que él.

- ¿hiciste todo el viaje en autobús? - preguntó Iván

- sí, fue muy cansado, pero la vista valía la pena - respondió Isa.

- aún no terminamos de pintar, es más alto de lo que pensamos y nos ha llevado más tiempo del qué hubiéramos querido - confesó Iván.

- espero poder ayudar - expresó Isa con una leve sonrisa.

- hay muchas cosas por hacer aún, no te preocupes - contesto Iván.

- aquí en la puerta roja de metal – indicó Iván al taxista que los llevo con rapidez.

Iván se bajó una vez se detuvo el auto y ayudo a Isa a salir del taxi, ella esperaba en la banqueta observando en lo que él sacaba el equipaje y pagaba al taxista, después camino detrás de él hacía la puerta roja.

- espero te sientas cómoda - declaro Iván girando la llave para abrir.

Isa entró primero, veía todo el lugar, los espacios eran grandes, faltaba un poco de luz en algunas áreas pero el lugar le parecía agradable.

- vamos con Gaby - la guio Iván al fondo.

- ¿Iván eres tú? - gritaba Gabriel dentro de un cuarto.

- Ya llegamos - contesto Iván emocionado.

Gabriel salió del cuarto, primero asomó la cabeza y después salió del cuarto encontrándose con ellos en el pasillo.

- Hola, Isa, mucho gusto - dijo Isa ofreciendo su mano.

- Hola, Gabriel, un placer - le estrecho la mano y se acercó a darle un beso en la mejilla.

Isa se alejó un poco y después ella le dio el beso a él, era un poco extraño para los tres.

- ¿No tienes calor? - pregunto Gabriel notando su suéter.

- así estoy bien, gracias - contesto Isa con una leve sonrisa.

- deberías quitarte los lentes, acá es demasiado oscuro - sugirió Gabriel.

- sí, sí, tienes razón - Isa se quitó los lentes oscuros nerviosa.

Gabriel notó enseguida un moretón en su ojo derecho bien cubierto con maquillaje, después vio su labio inferior ligeramente inflamado cubierto por el labial vino e imagino porque el suéter.

- debes tener hambre - sonrió Gabriel no queriendo hacerlo notar enseguida.

- un poco - respondió Isa sonrojada.

- quedó un poco de comida, vamos - animo Iván que solo veía lo hermosa que era Isa sin los lentes.

Iván dejo las maletas a medio paso del pasillo y los tres fueron a la cocina.

- siéntate si gustas - sugirió Iván indicando los bancos rojos.

- estoy bien - replico ella sonriendo.

Gabriel saco la comida, entre los dos la recalentaron y la sirvieron, era un poco de carne molida con puré de papas, ensalada de zanahorias con uvas y manzana.

- ¿Prefieres refresco o te doy agua? - preguntó Gabriel.

- agua está bien - contesto Isa tomando asiento.

Iván se sentó junto a ella y la admiraba con cierta distancia. Gabriel veía a su amigo completamente enamorado, pobre tonto pensó. Isa comió la comida, la disfrutaba mucho, tanto que una lágrima rodo por su mejilla, ambos chicos la vieron extrañados sin entender que le pasaba, terminó de comer y Gabriel se fue a continuar pintando, Iván se quedó sentado junto a ella un poco más.

- espero que te gustará - comento Iván.

- sí, hacía mucho que no comía algo rico - confeso Isa.

Iván pensó que eso era raro, tal vez el viaje la hacía pensar así, era una comida decente pero no era tan rica como lo que sabían cocinar ellos o su madre.

- creo que debo cambiarme para ayudar - señalo Isa sonriendo.

- No, descansa, imagino que viajaste todo el día de ayer para llegar acá - dijo Iván sonriendo.

- tengo desde el viernes temprano viajando, por eso no me conecté - reconoció Isa apenada.

- vaya, que cansado, entonces acuéstate si gustas, las camas están en el patio, las meteremos para dormir - aclaro Iván mostrando sus dientes al sonreír.

- no podría dormir, veré si puedo ... ¿todavía no hay internet? - preguntó Isa.

- no pero hay un ciber a dos cuadras - dijo Iván.

- no, está bien, puede esperar - contesto Isa sonriendo.

- ¿qué harás? - preguntó Iván curioso.

- los veré pintar, como un buen capataz - sonrió Isa e Iván.

Iván se quitó la playera que se había puesto, quedando en una camiseta blanca de mangas, ambas camisetas se notaban muy grandes y holgadas en él cuerpo de Iván, él fue hacia las maletas de ella y las termino de llevar al jardín junto con lo demás, Isa lo siguió, amo el jardín en cuanto lo vio, había varios muebles sobre el pasto y notó que solo había dos camas con lo que Isa se sonrojo de inmediato, Iván ni por enterado, acomodó las maletas donde no estorbaran y su camiseta encima de ellas. Volvió sus pasos, iría a terminar con el baño, Isa lo siguió de nuevo a cierta distancia, Iván saco su cartera, las llaves y el celular de su pantalón y los puso en la mesada de la cocina, tomó su celular y le dio play a la lista de música que estaba escuchando antes de irse.

- espero te guste mi música - dijo Iván sonriendo.

Sonaba una canción de Miguel Bosé, Isa sonrió.

- ese cantante es uno de los favoritos de mi madre, las tengo tan gravadas que me gusta escucharlo - manifestó Iván justificándose apenado.

Isa seguía viéndolo con los brazos cruzados, Iván estaba en la parte del medio del baño, ponía una capa de pintura blanca sobre el color fuerte y oscuro que tenía.

- ¿de qué color lo piensas pintar después? -preguntó Isa curiosa.

- Cuando tengamos dinero me dirás de qué color - sonrió Iván, sonrojando a Isa.

- ¿y si elijo un rosa fluorescente? - preguntó Isa por molestarle.

- no estaría mal - contesto Iván sonriendo.

- ¿tal vez un amarillo brillante? - preguntó Isa.

- si te gusta - contesto Iván.

- mmm, me atrae un verde claro, se vería bien con los muebles - declaro Isa pensativa.

- estaría bien, síguelo pensando - respondió Iván sin dejar de pintar.

Isa siguió pensándolo, no había prisa, después surfearía en la web buscando inspiración. quiso ver que hacía Gabriel, así que dejó un momento a Iván para ir de curiosa, Gabriel estaba inmerso en su trabajo, le gustaba un poco la pintura, había pintado el cuarto en varios tonos de azul, simulando el agua, en la pared más grande estaba usando su pintura café con leche para simular la arena, después terminaría haciendo una simulación de espuma.

Isa se asomó por la puerta y entró a la habitación, era hermoso lo que Gabriel había hecho, él estaba inmerso en su trabajo y no la notó en su espalda, Isa lloraba un poco de alegría, limpio su rostro e intento verse lo más normal posible. Gabriel volteo a tomar una brocha distinta para hacer un terminado y la vio limpiándose las lágrimas.

- ¿estás bien? - preguntó Gabriel.

- sí, es hermoso lo que hiciste - dijo Isa admirando el trabajo no terminado.

- no es nada, todo sea por mi amigo - confesó Gabriel.

- ustedes son tan lindos - dijo Isa enternecida.

- yo no, solo me porto bien cuando estoy con él - sonreía Gabriel. Isa sonrió con el comentario.

- ¿puedo preguntarte algo? - pregunto Gabriel acercándose a ella. Isa se sintió descubierta, movió su rostro intentando cubrir sus marcas.

- no te preocupes, no es por eso - dijo Gabriel sorprendiéndola.

- ¿entonces? - contesto intrigada Isa.

- ¿lo quieres? - susurro Gabriel.

Isa se sonrojo por completo - no sé de quién hablas -

- es todo lo que necesito saber - dijo Gabriel volviendo a su trabajo.

- ¿de quién hablas? - dijo Isa acercándose a él.

- de nuestro amigo - contesto Gabriel sonriendo.

Isa se sonrojo aún más, - solo somos amigos -

- lo sé, él me cuenta todo, lo conozco mejor que él a sí mismo, pero aún no te conozco bien a ti - confeso Gabriel.

- yo no soy todo lo que él creé, pero ...

- no importa, no necesito saber nada más - contesto Gabriel. Isa decidió salir del cuarto, se sentía incómoda con él.

- cuando quieras hablar estaré siempre disponible, pero solo lo que realmente me quieras decir con la verdad - dijo Gabriel sin dejar de pintar. Isa salió al jardín y lloró un poco a solas, se limpió el rostro y se arregló el maquillaje, después volvió a donde Iván, que ya estaba a nivel del piso. Iván cantaba una canción, lo escuchó atentamente.

'Cause I don't wanna lose you now
porque no quiero perderte ahora
I'm lookin' right at the other half of me
he buscado justo al otro lado de mí
The vacancy that sat in my heart
El vacío que reposa en mí corazón
Is a space that now you hold
es el espacio que ahora tú tienes
Show me how to fight for now
muéstrame como pelear ahora
And I'll tell you, baby, it was easy
y te diré, bebé, fue fácil
Comin' back here to you once I figured it out
volver a ti una vez que lo descubrí
You were right here all along
estabas aquí todo el tiempo.

Isa conocía la canción, era de Justin Timberlake, él la cantaba con mucho sentimiento, tal vez pensaba en alguna chica, ella nunca le preguntaba por su vida sentimental, eran amigos, no necesitaba saberlo, se sintió un poco dolida, y se paró en la puerta a verlo, él pintaba cerca de la puerta y dejo de cantar al verla, Isa tenía el ceño fruncido.

- ¿qué sucede? - preguntó Iván curioso.

- nada - contesto Isa cruzando los brazos.

- ¿Gaby te dijo algo incómodo?, lo siento, él a veces es muy directo y no se mide - dijo Iván acercándose a ella.

- no, no pasó nada - dijo Isa mostrándose incómoda.

- siento no hablar mucho, me concentre en pintar y olvide que estabas aquí - admitió Iván apenado.

- no importa - contesto Isa frustrada. Iván se acercó a ella, intento tomarla del brazo derecho para seguir hablando con ella, Isa solo se quejó de dolor.

- lo siento, no quise lastimarte, creí no sujetarte fuerte - confeso Iván soltando su brazo.

- no me lastimaste - mintió Isa.

- ¿qué sucede? - pregunto Iván dejando la brocha y acercándose a ella.

- estoy muy cansada, es todo, lo siento - mintió Isa.

- necesitas dormir, iré a hablar con Gaby, en un momento podrás descansar - declaro Iván corriendo a ver a Gabriel.

Gabriel estaba terminando de pintar cuando Iván entró corriendo, - ¿te falta mucho? - preguntó Iván.

- estoy terminando, ¿qué quieres? - cuestiono Gabriel dando la última pincelada.

- ¡te quedó genial! - declaro Iván admirando todo el cuarto.

Gabriel comenzaba a levantar lo que había utilizado, - bueno y ¿por qué venías corriendo? -

- cierto, Isa está muy cansada, podríamos acomodar los muebles, la cama al menos para que se acueste a dormir - dijo Iván emocionado.

- claro, ayúdame a levantar esto, pero no debemos tocar la pared - aclaro Gabriel. 

Ambos juntaron las cosas y las metieron dentro del cuarto de Gabriel, después comenzaron a meter los muebles acomodándolos en su lugar, metieron primero el tocador hasta el fondo, donde daba la luz de día, por recomendación de Gabriel, a un costado una de las cajoneras frente a la puerta de acceso, al otro lado del tocador había uno de los burros para la ropa, a mano derecha de la entrada metieron el otro burro y la otra cajonera, la cama estaba casi frente al espejo del tocador cercana al centro del cuarto, Isa vestía la cama en lo que ellos acomodaban los demás muebles a su alrededor, al final Iván metió las maletas de ella y Gabriel salió del cuarto para irse a trabajar en otra parte, el sol comenzaba a ocultarse y en unas horas debía ir al trabajo.

- estos muebles son todos tuyos (mostraba los muebles junto a la pared de entrada), yo solo usaré la mitad de los cajones de aquella (apuntaba la cajonera cercana a la puerta), ponte cómoda - declaro Iván comenzando a salir del cuarto.

- ¿Dónde dormirás tú? - preguntó Isa recordando que solo había dos camas.

- ¿yo?, yo dormiré en el sofá - contesto Iván sonriendo.

- pero mañana trabajas - dijo Isa preocupada.

- sí, no hay problema - respondió Iván con su sonrisa.

- no cabes ahí - espeto Isa.

- no te preocupes - sonreía Iván.

- duerme tú aquí y yo me iré al sofá - sugirió Isa.

- no, eso no lo permitiría - contesto Iván frunciendo el ceño.

- y yo no te dejaría dormir en el sofá - respondió Isa frunciendo el ceño. 

Iván lo pensó un momento habían discutido antes, ambos eran muy tercos - ¿y qué sugieres? -

- ¿te mueves mucho? - preguntó sonrojada Isa.

- no realmente - contesto Iván pensativo.

- ¿en qué posición te duermes? - preguntó Isa sin verlo a los ojos.

- boca arriba, ¿por qué? - contesto Iván sin entender la idea.

Isa se puso completamente roja - podríamos, compartir la cama – dijo Isa casi susurrando, evitando su mirada.

Iván estaba completamente sorprendido, se acercó a ella, - ¿no te molestaría? -

- no - admitió Isa intentando no verlo.

- ¿segura? - preguntó Iván acercándose a ella con curiosidad.

- sí - contesto Isa viendo la pared.

- podemos intentarlo hoy - Iván trago saliva - si no te sientes cómoda me iré al sofá - dijo Iván apenado. Isa estaba bastante avergonzada por haber sugerido eso pero no quería dejarlo dormir mal en el sofá y sabía que él tampoco la dejaría dormir allá.

- te dejaré descansar, intentaré no despertarte - confeso Iván bastante sonrojado.

Iván salió del cuarto quería seguir trabajando pero seguía en shock, no podía creer que ella le propusiera dormir juntos, a él le gustaba mucho Isa, lo sabía bien pero con solo tenerla cerca era feliz, pero dormir juntos era otro nivel. Isa se sentía cansada pero no tenía sueño, sobre todo después de lo que había propuesto, comenzó a sacar su ropa de las maletas, acomodó primero todo sobre la cama y después fue llenando poco a poco sus cajones no había podido empacar todas sus cosas, pero logró tener las más importantes para empezar una nueva vida. Iván fue a alcanzar a Gabriel, aún les faltaba mucho trabajo, Gabriel terminó de pintar el baño, el aroma de la pintura de aceite ahí dentro era muy fuerte.

- ¿dónde andas Gabo? - preguntó Iván saliendo del pasillo.

- terminando de drogarme - declaro Gabriel saliendo del baño.

- ¿qué más falta? - preguntó Iván con una gran sonrisa.

Gabriel lo notó diferente enseguida - ¿qué te dijo? -

- nada, ¿por qué? - sonrió Iván nervioso.

- olvídalo, tengo dos horas más para trabajar - continuo Gabriel sabiendo que después se lo diría.

- cierto, ¿qué hacemos entonces? - cuestiono Iván pensativo.

- terminemos con mi cuarto y después la cocina - sugirió Gabriel.

Ambos tomaron rumbo al cuarto, de reojo vieron a Isa guardando ropa y continuaron a seguir pintando en el cuarto de Gabriel, entre los dos fue más rápido, entraron los muebles al cuarto dejando el jardín libre. Iván se fue a pintar la cocina en lo que Gabriel tomaba un baño en la lavandería y se preparaba para irse al trabajo, cuando Gabriel volvía a la casa, ya uniformado y perfumado vio a Isa en el cuarto, seguía acomodando cosas.

- mañana traeré ganchos, hay una caja con unos pocos en mi clóset si quieres tómalos - dijo Gabriel asomado al cuarto.

- gracias, puedo esperar a mañana, pero, quisiera tomar un baño - admitió Isa avergonzada.

- ¡oh cierto! yo me bañé en la lavandería, te ayudo a llevar tus cosas si gustas - propuso Gabriel sonriendo.

- no te preocupes, no quiero retrasarte, gracias - replico Isa sonriendo.

Gabriel le dijo adiós con la mano y se fue, Iván estaba concentrado peleándose con la campana y los muebles de la cocina así que Gabriel se fue sin despedirse de él. Iván se encontraba pintando la cocina, ya solo le faltaban las paredes en la parte superior, desde la primera mano había tenido problemas con un estante, al parecer estaba mal acomodado o algo hacía que se moviera cuando lo rozaba, pinto todo lo demás y volvió a donde el estante para revisarlo, lo abrió, estaba vacío y observo por todos lados, incluso al abrirlo se movía, debía quitarlo y revisar los anclajes, pero necesitaba herramientas para eso. En cuanto Gabriel se fue Isa tomó su ropa interior, su camisón y una toalla, por suerte tenía aún un pequeño jabón y shampoo, junto su desodorante con todo y fue directo a la lavandería, Isa no había entrado en la lavandería, tanteo las paredes hasta encontrar el switch de la luz, se notaba donde se había bañado Gabriel, colocó su ropa sobre una de las máquinas, al parecer conectó una manguera corta a la boca de la llave del lavadero.

Isa se desnudó con cuidado, le dolía mucho el cuerpo, había ido descalza, solo tenía dos pares de zapatos consigo, terminó de sacarse la ropa y comenzó a quitarse los vendajes. Iván fue directo a la lavandería, está vez no se asomó al cuarto, Isa debía estar bien dormida para ese momento, vio la luz encendida, tal vez Gabriel seguía ahí o habría olvidado apagarla, la puerta estaba ligeramente abierta y él la abrió para entrar, Iván se quedó quieto unos segundos, Isa estaba desnuda de espaldas a él, tenía la manguera sobre su cabeza, el agua bajaba por todo su cuerpo desnudo hasta el piso, Iván sintió un inmenso dolor en el pecho, estaba tan enojado y le dolía lo que veía, toda la espalda  de Isa tenía círculos de colores, la sangre remolida se notaba negra entre los verdes y morados de su piel morena, había cicatrices en sus piernas y brazos de tiempo atrás además de los moretones, Iván reconocía bien esas marcas, las había visto tantas veces en su propio cuerpo y en su hermano Gabriel, lo recordaba muy bien.

Iván había sido el niño gordo del que todos se burlaban, siempre había sido tímido y cohibido, algo que sus abusivos amaban porque no se defendía ni decía nada, Gabriel era el único que pedía ayuda por él e intentaba hacerles frente terminando ambos golpeados, Iván nunca culpó a Gabriel de nada, pero sabía que debido a su homosexualidad se ensañaron aún más con ellos en la adolescencia, Iván era el saco de golpear para que Gabriel pidiera ayuda aunque no siempre lo lograba, su peor momento fue cuando supieron que Saúl su hermano mayor había sido quién informó de la orientación de Gabriel además de esparcir los rumores de que eran una pareja gay, a partir de ese momento Iván se prometió que nadie les volvería a hacer daño y comenzó a defenderse, obviamente no lograba mucho hasta que un día logro asestar un buen golpe.

Iván seguía ahí parado viéndola, un poco de sangre comenzaba a caer con el agua, él se retiró y cerró la puerta casi como estaba con cuidado para que ella no se diera cuenta, estaba muy enojado y preocupado por ella. Isa creyó escuchar un ruido mientras se bañaba, dejo la manguera y se acercó a la puerta, la había dejado abierta por error, se asomó al patio, no había nadie y cerró bien la puerta para terminar su baño. Al marcharse Iván tropezó con algo en el piso haciendo ruido, corrió a esconderse detrás de la casa de lavandería para que Isa no creyera que él la espiaba, escuchó cuando ella aseguraba la puerta por dentro y volvió a la casa, Isa terminó su baño y recogió todas sus cosas, tenía una cortada en el torso, sangro un poco al bañarse pero se veía mucho mejor de lo que esperaba, había olvidado llevar su kit de curación a la lavandería, se apresuró al cuarto, Iván tenía música en la sala, así que ella entró al cuarto rápidamente y cerró detrás.

Iván intentaba pintar el techo de la sala, prácticamente golpeaba el techo con la mopa, dejo de pintar, solo estaba desperdiciando pintura y no disminuía su enojo e impotencia, bajo la escalera y comenzó a limpiar, había manchado mucho el piso con las salpicaduras, haciendo esto fue relajándose, se dio cuenta que la música estaba muy alta, al apagarla vio la hora, debía irse a dormir para descansar un poco, terminó de recoger todo y fue a limpiar las brochas en la lavandería, la puerta del cuarto estaba cerrada pero no le dio importancia, una vez terminó volvió a casa, apagó todas las luces excepto el baño para que se despejará el aroma con el ventilador, no había sacado su ropa y no quería despertar a Isa, con mucho cuidado abrió la perilla de la puerta, Isa estaba sentada en la cama, su rostro se iluminaba con la luz del celular.

- ¿sigues despierta? - preguntó Iván sorprendido.

- prende la luz si quieres - contesto Isa sonriendo.

Iván prendió la luz del cuarto, ambos entrecerraron los ojos un momento, Isa usaba unas mallas largas negras bajo un blusón de manga larga mostaza con calcetines blancos en sus pies y ligeramente maquillada.

- te bañaste en pintura - señalo Isa sonriendo.

- sí, me cayó un poco de pintura encima - admitió Iván apenado.

- ¿seguirás trabajando? - preguntó Isa apagando el celular.

- no, vine por ropa para bañarme de una vez - contesto Iván abriendo cajones.

- te espero entonces - dijo Isa apenada.

- sabes, puedo irme al cuarto de Gaby en lo que llega y podrías descansar bien - confeso Iván sacando su ropa.

- me iré al sofá mejor - contesto Isa sintiéndose despreciada.

- no, quédate aquí por favor - pidió Iván volteando a verla.

- pero necesitas dormir bien, yo puedo dormir allá - replico Isa sin verlo.

- no quiero que te duermas allá - aclaro Iván pensando en su cuerpo lastimado.

- ve a bañarte de una vez - ordeno Isa volviendo a prender su celular.

Iván suspiro y se fue a bañar, no dejaba de recordar el cuerpo lastimado de Isa, desde su ex novia que no veía una chica desnuda tan cerca y lo último que sentía era morbo, Isa revisaba su celular, le había retirado el chip, revisaba el contenido del mismo, tal vez tenía algo de utilidad, no podía hablar con los contactos o la encontrarían, no confiaba en nadie más que en Iván y estaba segura de no hablar de él con nadie, unas lágrimas corrían por su rostro, estaría con Iván unos días en lo que se recuperaba, era evidente para ella que él estaba incómodo con su presencia, debía preguntarle por su novia, era tonto de su parte pensar que él era soltero, apagó el celular y tomó la sabana, dormiría en el sofá para que él estuviera cómodo, no necesito prender más luces, el baño iluminaba bien donde estaba el sofá, un poco de pintura había caído en él, cubrió el sofá con la sabana y se acostó sobre ella viendo el respaldo, le dolían las costillas un poco, pero estaba muy cansada y se quedó dormida.

Iván había demorado un buen rato quitándose la pintura del cabello, esperaba estar bien limpio, aún no resolvía como dormir sin incomodar a Isa cuando entro al cuarto ella no estaba, Iván fue al cuarto de Gabriel, tampoco estaba ahí, se fue a la sala y la encontró dormida, no la dejaría en el sofá, con cuidado metió sus brazos debajo de su cuerpo, ella se quejó de dolor pero no despertó, Iván la llevo a la cama y la acostó con mucho cuidado, al intentar sacar sus brazos él rozó su herida del torso, despertándola adolorida, Isa abrió los ojos por el dolor, llevo su mano a la herida y se hizo un ovillo sobre la cama, Iván se quedó quieto no quería lastimarla más, Isa se dio cuenta que estaba en el cuarto de nuevo, después sintió la mano de Iván debajo de ella y se sentó en la cama tan rápido como pudo.

- lo siento, no quise despertarte - admitió Iván pensando bien sus palabras.

- ¿por qué me trajiste al cuarto? - pregunto Isa intentando disimular el dolor de su herida.

- no te dejaría dormir allá - contesto Iván seriamente.

- pero es obvio que te incómodo, quédate aquí y yo me iré al sofá - declaro Isa alterada.

- ¿me incómodas? ¿por qué lo dices? - pregunto Iván sorprendido.

- sí, no quiero que tengas problemas por mí, me iré mañana mismo si es necesario - dijo Isa sin pensarlo.

- no, no quiero que te vayas - contesto Iván entristecido.

- siento darte problemas - replico Isa levantándose de la cama.

- ¿problemas? ¿de qué hablas? - cuestiono Iván rodeando la cama para alcanzarla.

- no te preocupes, me iré y todo terminará mañana - admitió Isa rumbo a la puerta.

Iván corrió y cerró la puerta, vio la cara de miedo de Isa y se sintió culpable - no te dejaré ir, no así - dijo apuntando la mancha de sangre que se agrandaba en su vestido.

Isa miró su torso y llevo su mano al área sangrante, sus dedos se mancharon ligeramente y se sentó a llorar en el piso, Iván se acercó y la abrazó con cuidado.

- no eres ni serás nunca un problema para mí - declaro Iván tratando de calmarla, suspiro y dijo - estoy muy preocupado por ti y me quedaré contigo hasta que sanes si es necesario -

- pero tú novia se enojará - replico Isa dolida.

- ja ja, que ocurrente eres, no tengo novia - contesto Iván sonriendo y buscando su rostro.

- pero, yo creí que - Isa se quedó pensando.

- hace mucho que no tengo una novia, te lo dije alguna vez, solo me dedico al trabajo y al ejercicio - confeso Iván tranquilo.

Isa busco el rostro de él, - lo siento -

- no te preocupes, hay que curarte - recordó Iván apenado.

- no, estoy bien, debió ser porque me rozaste - confeso Isa apenada.

- ¿segura? - preguntó Iván preocupado.

- solo me cambiaré la ropa - dijo Isa apenada.

- yo quería darte lo mejor, en verdad deseo que te quedes aquí todo el tiempo que desees – declaro Iván pensativo.

Isa comenzó a moverse a lo que Iván soltó su abrazo, ella sonrió y le acarició el rostro con delicadeza - deseaba tanto poder vernos en persona y me la he pasado arruinándolo - reconoció Isa apenada

Iván solo sonrió, ambos se pusieron de pie, Isa fue a su cajonera, busco un nuevo vestido, no tenía ninguno de manga larga, no quería preocuparlo aún más si veía sus brazos, Isa siguió buscando y encontró una blusa negra de manga larga, camino al tocador y saco su kit de curación, Iván salió del cuarto y cerró la puerta al salir, Isa se quitó el vestido, seguía sangrando, se quitó el vendaje, limpio bien su herida para volver a cubrirla, vistió la blusa y abrió la puerta, Iván esperaba ahí parado.

- ¿es seguro que estemos en la misma cama? - preguntó Iván sonrojado.

- sí, no te preocupes - expreso Isa sonrojada.

Iván la veía, su ropa era ajustada al cuerpo, se notaba su figura, muy distinto a lo que imaginó por la tarde, se veía muy sexy pero recordaba sus golpes y cicatrices.

- ¿esa es tu pijama? - preguntó Isa al verlo en camiseta blanca de mangas y un short flojo hasta las rodillas.

- sí, ¿se ve mal? - preguntó Iván curioso

- no, para nada, era curiosidad - admitió Isa avergonzada por sus pensamientos.

Iván cerró la puerta al jardín y luego entro al cuarto cerrando la puerta del cuarto, ambos se dirigieron a la cama.

- acuéstate, yo apagó la luz - manifestó Isa corriendo al switch.

Iván se acomodó boca arriba, pegando su cuerpo lo mejor posible a la orilla de lado derecho, Isa apagó la luz y se acercó lentamente a la cama, Iván sentía como su corazón se aceleraba al escucharla venir, Isa llegó a la cama y se fue al lado izquierdo de él recordando donde se encontraba, se acomodó con cuidado, Iván subió su brazo izquierdo sobre su pecho intentando darle espacio, pero ella lo jalo para abrazarlo.

- ¿te molesta prestármelo para dormir? -  interrogo Isa muy cerca de su oído.

- úsalo - contesto Iván con voz temblorosa.

- buenas noches - respondió Isa y le besó el hombro sobre la ropa.

Iván se sentía muy agitado, el aroma de Isa inundaba su nariz, sentía su cuerpo pegado a todo lo largo de su brazo y mano, su suave y tranquila respiración tan cerca de él, daba gracias por la oscuridad, porque su pene había despertado por su cuenta, Isa se sentía mejor, Iván era soltero y la quería ahí con él, era la primera noche en años que se sentía verdaderamente segura, poder sentir su cuerpo, su calor y el rico aroma de su perfume la hacían sentir aún mejor, era su primera vez durmiendo junto a alguien y se alegraba tanto que fuera con él, Isa cayó rendida enseguida, Iván en cambio paso horas intentando calmarse entre la reacción de su cuerpo y la inquietud en su mente, quería saber ¿quién le había hecho eso?, no permitiría que le volvieran a hacer daño.

Una canción de trash metal sonaba a todo volumen, era la alarma del despertador, Iván jaló su brazo izquierdo por inercia para acallar el despertador, sintió como jalaba algo consigo. Un tenue gemido en su oreja le recordó que Isa estaba a su lado, abrió los ojos, alcanzó el celular en el piso con su mano derecha, lo apago y con suavidad saco su brazo izquierdo de entre los brazos de Isa, con cautela salió de la cama y se paró. Olvidó sacar su ropa la noche anterior, muy prudente abrió sus cajones y saco lo que necesitaría, abrió la puerta y cerró con mucho cuidado para no despertarla, fue por su uniforme al clóset de Gabriel, se fue a la lavandería a ducharse y vestirse.

Iván se apresuró, era su primer día saliendo desde su nuevo hogar, la distancia al trabajo era mayor que de la casa de sus padres, pero aquí pasaba el autobús en la esquina, solo tomó un yogurth, lavo sus dientes, fue por su maletín y se fue a trabajar. Isa despertó, había dormido tan rico, tentó la cama con los ojos cerrados, estaba sola, el lado de Iván se sentía frío, ella se estiró y se acomodó mejor en la cama y con tranquilidad abrió los ojos. La visión de su hermoso cuarto le dibujo una sonrisa, se sentía feliz, libre y protegida, podría quedarse ahí por mucho tiempo y disfrutar a Iván cómo siempre lo deseo pero necesitaba revisar su cuenta de banco, debía mover los fondos enseguida o se quedaría sin dinero.

Isa se levantó de la cama con cuidado, había descansado muy bien, se quitó la ropa para ver su cuerpo, seguía demasiado marcado pero estaría sola o con Gabriel por casi todo el día, él sabía de sus moretones y decidió cambiarse de ropa. Isa vestía una blusa de mangas 3/4 holgada color turquesa, con un pants holgado color gris oscuro, su rostro había perdido el maquillaje durante la noche y terminó de limpiarlo, dejando su rostro natural y su cabello lo amarro en una coleta. Abrió su puerta, había ruido en la cocina, no sabía la hora pero imagino que era Gabriel, camino segura hasta allí, Gabriel canturreaba en lo que cocinaba.

- Buenos días - dijo Isa con una sonrisa sin verlo aún

- Buenos días - contesto Gabriel vislumbrando a Isa acercarse a la cocina - siéntate y te sirvo -

Isa obedeció y tomó lugar en una de las bancas y lo veía bailar al seguir moviendo la comida en la sartén.

- ¿cómo te fue? - preguntó Isa interesada.

- bien, los domingos casi no hay gente, regreso temprano, te vez mejor así, al natural - declaro Gabriel comenzando a emplatar.

- Gracias - contesto Isa sonrojada.

- eres una chica muy linda, lo sé desde que te vi en la computadora, si te vistieras diferente arrasarías con el mundo - manifestó Gabriel con su sonrisa y acercando los platos a la mesada.

Isa bajo su rostro, veía su piel con algunas marcas y moretones, ¿cómo podía ser linda?, solo suspiro y enjugo una lágrima, Gabriel se sentó a su costado.

- eso se quitará en unos días, pero tú brillo estará siempre - aseguro Gabriel posando su mano sobre la de ella.

Isa lo vio y lo abrazó fuertemente, no conocía a Gabriel pero se sentía segura con él también, Gabriel la abrazó y acarició su cabeza en lo que durará el abrazo.

Isa se separó de él - disculpa -

- puedes abrazarme todo lo que quieras, aquí estaré para ti, pero comamos que tengo mucha hambre - proclamo Gabriel sonriendo.

Isa sonrió y ambos empezaron a desayunar, era huevo revuelto con tomate, cebolla, cilantro fresco y frijoles machacados.