Gabriel intentaba no ver la piel de Isa, de reojo notó los moretones y algunas cicatrices, le daba rabia saber que alguien la había dañado así.

- cocinas muy rico - opino Isa intentando hacerle platica.

- gracias, aprendí de mi verdadera madre, pero me refino mamá Luisa - confeso Gabriel.

- yo se cocinar muy poco - explico Isa apenada.

- te podemos enseñar nosotros, así cada uno hará una comida al día - sugirió Gabriel.

- ¿Iván también cocina? - preguntó Isa sorprendida.

- sí, su madre no quería que saliéramos al mundo sin saber valernos por nosotros mismos - dijo Gabriel orgulloso.

- vaya, eso es muy bueno, yo ... - Isa lo pensó bien y siguió comiendo.

- ¿y cómo se acomodaron para dormir? - interrogó Gabriel cambiando la conversación.

Isa se tornó toda roja y seguía metiendo comida en su boca para no hablar.

- ¡¿durmieron juntos?! - gritó Gabriel muy sorprendido.

Isa intento tomar un trago de leche sin contestarle nada aún sonrojada.

- Ahora entiendo - declaro Gabriel recordando la sonrisa boba de Iván.

Isa lo vio apenada, - no hicimos nada, solo abrace su brazo -

- no tiene nada de malo, todos aquí somos adultos, solo me sorprendió mucho de él - contesto Gabriel sonriendo.

- yo lo sugerí, él no cabe en el sofá y no me dejó dormir acá - confeso Isa.

- vaya, tienes razón, no había otras alternativas - sonrió Gabriel picarón.

- no pienses mal de mí, lo quiero y si me gusta mucho pero yo no haría nada más con él - admitió Isa apenada.

- ¿por qué? Iván es distraído y medio torpe a veces pero es buen tipo - pregunto Gabriel extrañado.

- quisiera ... quisiera que ... soy virgen - confeso Isa apenada.

Gabriel se quedó boquiabierto, por lo que Iván le medio contaba ella había tenido muchos novios, ella tendría unos 22 tal vez, eso no era posible ¿o sí?.

- yo le mentí a Iván, le dije que tenía novios todo este tiempo pero si acaso eran noviazgos en línea, nunca los conocí en persona, no he tenido un novio real en mi vida - reconoció Isa apenada.

- me sorprendes más aún, virgen y acostándote con él, yo no podría, no sabes lo que me costó compartir cuarto con él - sonrió Gabriel.

- ¿por qué lo dices? - preguntó Isa interesada.

- Iván y yo crecimos juntos, éramos amigos desde que empezamos a caminar yo creo, hacíamos todo juntos menos comer, él comía mucho (aclaro riéndose), yo me di cuenta que era diferente a otros niños, quería mucho a Iván, me enamoré de él pero nunca se dio cuenta (suspiro), platiqué con mis verdaderos padres de mi sentir y me corrieron de casa (negó con la cabeza), éramos vecinos y me refugie con mi amigo, mi amor, él ni siquiera entonces entendió que pasaba conmigo pero su madre sí (sonreía de nuevo), me adoptaron, Doña Luisa mi madre hablo mucho conmigo, Iván no compartía mis gustos y no quería verse obligada a sacarme de casa (suspiro), era difícil verlo cambiarse frente a mí, cuando lo veía recién bañado, o verlo tan solo dormir la siesta, deseaba besarlo, abrazarlo y que me correspondiera pero no sería nunca así, tuve que distraerme en otras cosas y eventualmente lo superé, estoy seguro que él aún no lo sabe - sonrió Gabriel con cierta tristeza.

- ¿enserio? no creo que sea tan despistado - declaro Isa pensativa.

- ja ja ja ese hombre podría estar en una casa en llamas y no saberlo - contesto Gabriel sonriendo.

- vaya, que mal - manifestó Isa pensativa.

- no ha notado tus … - señalo Gabriel su brazo.

- no, esos no, tengo un corte en el torso - confeso Isa avergonzada señalando su costado izquierdo a la altura de las costillas – sangre un poco y lo noto -

- ¿puedo saber qué te pasó? - preguntó Gabriel intrigado.

- yo, no sé, me avergüenza mucho decirlo - declaró Isa con lágrimas en los ojos.

- cuando quieras hablar estaré aquí - proclamó Gabriel tomando sus manos con cariño.

- quisiera poder decirles todo pero es peligroso, yo en verdad quiero a Iván pero los pongo en riesgo al estar aquí - aseguró Isa llorando.

Gabriel se levantó de su lugar y la abrazó a su pecho - no te preocupes más, estaremos aquí para ti, no necesitas hablar de nada si no lo crees conveniente -

- lo siento mucho, no confiaba en nadie más - reconoció Isa aun llorando.

- no te preocupes, te cuidaremos entre los dos - reafirmo Gabriel apapachándola.

Isa lloró un poco más, después de un momento se calmó y limpió su rostro - lo siento mucho -

Gabriel sonreía y le acariciaba la cabeza cariñoso.

Isa tomó valor y soltó - todo es culpa de mi padre -

Gabriel la vio con tristeza, también había sido lastimado por sus padres, no tenía como hacerla sentir mejor.

- no puedo decirte más - declaro Isa con frustración.

- no importa, seremos tú familia ahora, sin condiciones - decreto Gabriel con su cálida sonrisa.

- ¿crees que Iván piense igual? - cuestionó Isa con tristeza.

- no, él daría su vida por ti de ser necesario, te quiere mucho e intentaría resolverlo todo sin pensarlo, es un poco impulsivo a veces - reconoció Gabriel pensativo.

- entonces no le diré nada - manifestó Isa pensativa.

- sería lo mejor - confirmó Gabriel.

- ¿qué haremos hoy? - preguntó Isa cambiando de tema.

- hay que hacer la comida, no sé si vendrá Iván a comer, hay que digo, claro que vendrá, falta pintar el pasillo y la sala, será blanca hasta que podamos comprar pintura de color - explicó Gabriel pensando.

- yo tengo dinero, necesito internet rápido y podremos ir a comprar - sonrió Isa

- me encantaría ir de shopping contigo - declaró Gabriel emocionado.

- hagamos la comida y nos vamos por la tarde de compras - sugirió Isa emocionada también.

Ambos se fueron al refrigerador, revisaron la despensa y se pusieron a trabajar, al terminar comenzaron a pintar las paredes, Iván llegó por la tarde con maletín en mano y ellos estaban pintando la sala.

- Hola, ya vine - anunció Iván viendo lo que habían avanzado.

- Hola - respondieron ambos sin dejar de pintar.

Isa volteo a verlo después, Iván vestía un traje azul marino completo con corbata a juego sobre su camisa blanca, se veía muy bien, el traje le quedaba bien a su cuerpo, era muy atractivo. Iván dejo el maletín en una de las sillas, sacó sus llaves, celular y cartera, las colocó encima. Se fue al cuarto, el pasillo también estaba pintado, entró a cambiarse al cuarto y volvió para ayudarles vestido con la ropa manchada del día anterior. Entre los tres terminaron de pintar la sala rápidamente se veía muy iluminada y más amplia que antes, levantaron todo y se fueron a limpiar.

Iván volvió a cambiarse, usaba una playera blanca de mangas con cuello en V y un pants negro que marcaba sus pompis paraditas. Isa y Gabriel veían su trasero en complicidad, ellos no se cambiaron de ropa, estaban sentados en las sillas frente a la mesada, en lo que Iván servía la comida para todos. Iván sonreía al verlos ahí, no imaginaba en que pensaban, puso los platos en la mesada, fue por los cubiertos, unos vasos y el agua, dándoles una visión de su cuerpo completo en movimiento. Gabriel estaba sentado en la orilla, Isa a su lado derecho y había lugar a lado de ella para Iván, tomó asiento y comieron en silencio.

- saldremos de compras, ¿necesitas algo? - preguntó Isa.

- ¿qué van a comprar? - preguntó Iván curioso.

- pintura de color, tal vez ropa - respondió Gabriel sonriendo.

- ya no tenemos dinero para eso - espetó Iván preocupado.

- lo pagaré yo - dijo Isa apoyando su mano en el brazo izquierdo de Iván.

- pero es tú dinero - contesto Iván.

- si viviré aquí, ayudaré a comprar también - contesto Isa.

Iván quería decirle que no, pero no deseaba ofenderla - solo tengan cuidado de no excederse -

- no te preocupes, ¿necesitas algo? - confirmó Isa.

- no, todo está bien, Gabo ¿trajiste los ganchos? - cuestionó Iván.

- están en mi cuarto, Isa y yo colocamos unos en tu perchero, además de pasar tus uniformes - garantizó Gabriel.

- lo siento, no me di cuenta - dijo Iván apenado.

- escríbenos las medidas para calcular la pintura, antes de irte - pidió Gabriel.

Iván se las escribió en un papel que saco de su maletín, tomó un baño y se fue a trabajar de nuevo, Gabriel e Isa levantaron todo e igualmente se bañaron y arreglaron para salir. Tomaron el autobús en la esquina, el centro estaba muy cerca, irían a una plaza primero, Isa rento una computadora, era hábil con ellas e hizo los movimientos que necesitaba hacer, Gabriel la esperaba viendo aparadores cuando ella lo alcanzó.

- Tenemos dinero - declaro Isa mostrándole una tarjeta

- ¡síí! - chilló Gabriel emocionado.

Ambos fueron viendo escaparates y entraron en varias tiendas, ambos se probaban ropa y se modelaba entre ellos, Gabriel hizo caso omiso al cuerpo golpeado de su amiga y le aconsejaba sobre la ropa. Después fueron a ver zapatos y salieron con muchas cajas, Gabriel robó un carrito de compras y metieron todo dentro, Isa paró en una tienda con muebles y artículos de decoración, compro unas mesitas de noche con una lámpara, y algunos cojines, habían rebosado el carrito.

- Creo que nos excedimos un poco - confesó Gabriel viendo el carrito.

- todavía falta la pintura - recordó Isa.

- vamos en taxi, yo pago - dijo Gabriel sonriendo.

Con dificultad el taxista acomodó todas las cosas dentro del taxi y los llevo a casa, después fueron por la pintura, era a unas cuadras de donde vivían, compraron hasta para la fachada y volvieron con una carretilla prestada. Iván salió del trabajo, se fue directo al gimnasio, había dejado de ir varios días por la mudanza y pintada, tomaba clases de Muai Thai, quería pasar al siguiente nivel pronto, al terminar ejercitaba un poco con las máquinas del gimnasio, se bañaba y volvía a casa. Él llegó a casa, compró una pizza para cenar, estaba en silencio al entrar, dejo la pizza en la mesada y fue a buscarlos, la puerta de Gabriel estaba cerrada, no quiso importunar, su cuarto tenía la luz prendida. Iván entró con cuidado al cuarto, Isa acomodaba su ropa en ganchos.

- Hola, ¿qué tal tu día? - preguntó Isa continuando con lo que hacía.

- Bien, ¿cómo les fue? - respondió Iván curioso.

- tengo guardarropa nuevo - sonrió Isa.

Iván veía el cerro de ropa en la cama y el perchero casi lleno, se sentó en la cama y vio muchas cajas de zapatos que no había antes - me alegra mucho por ti -

- mira, también compré estás – mostró Isa las mesitas de noche, eran de metal con un espejo en la parte superior y un cajón pequeño.

- que bien, y hasta una lámpara - dijo Iván sorprendido.

- podemos acostarnos y no me caeré al apagar la luz - declaró Isa sonriendo un poco apenada.

- ¿te ayudo a colgar? - preguntó Iván.

- no, me gustaría hacerlo yo sola - respondió Isa emocionada.

- ¿esta Gabo? - cuestionó Iván curioso.

- se fue a dormir, puso su alarma para ir a trabajar - contesto Isa sonriendo.

Iván vio los brazos descubiertos de Isa, ella vestía un pantalón holgado color verde oscuro y una blusa con mangas hasta el codo en color blanco amarrada al frente, veía sus brazos con moretones, y algunas cicatrices, Gabriel también sabía o ella hubiera intentado cubrirse más. Isa estaba inmersa en lo que hacía olvidando cubrir sus brazos, Iván la veía en silencio, no quería incomodarla, la veía embelesado y notó su labio lastimado y el moretón en su ojo.

- Isa, ¿quién te hizo eso? - preguntó Iván que no podía más.

- ¿de qué hablas? - interpeló Isa distraída.

- ¿quién te golpeó? – demandó saber Iván visiblemente molesto.

Isa cayó en cuenta que no se había cubierto los brazos e intento ocultarlos torpemente, después recordó su rostro y giró su cara intentando esconderlo.

Iván se paró y se acercó a ella, - ya los vi, y vi otros más ayer sin querer, no te ocultes más, solo quiero protegerte -

- ¿qué otros más? - preguntó Isa espantada y con los ojos llorosos.

- te vi de espalda cuando te bañabas, no fue intencional, no pude evitar ver tu cuerpo lastimado - confeso Iván con enojó.

Isa se cubrió el rostro y lloraba entre sus manos, Iván la abrazó a su cuerpo con delicadeza.

- no puedo hablar sobre eso - expresó Isa entre llanto.

- necesito saber quién fue, no le permitiré volver a tocarte - dijo Iván muy enojado.

- no volverá a tocarme, no pienses en eso - hablo Isa intentando calmarse.

- solo quiero que estés bien, ¿por qué no me dijiste antes? - preguntó Iván entristecido.

- no podía, no puedo hablarte de eso, no es bueno que lo sepas - explicó Isa con algunas lágrimas.

- ¿me dirás quién fue alguna vez? - preguntó Iván amable.

- no lo sé, no quiero hablar de eso - manifestó Isa apenada.

- confío en ti, solo quiero ayudarte, no permitiré que nadie te lastime nunca más - proclamó Iván muy seguro.

Isa se sonrojo al escucharlo decir eso, deseaba besarlo pero solo lo abrazó fuertemente y aspiró su aroma con cariño. Iván la abrazaba con cuidado temía lastimarla más, calmó su enojo, sabía que ella no le diría quién fue en ese momento y disfrutó tenerla entre sus brazos. Gabriel abrió su puerta de golpe, los vio abrazándose en el fondo del cuarto, debía hablar con Iván, no quería que se abalanzara como lobo sobre la presa y terminarán lastimados.

- tengo hambre - gritó Gabriel sorprendiéndolos.

Ambos soltaron su abrazo, sonrojándose un poco, Iván vio a Isa y le limpio el rostro suavemente con su mano.

- vamos a cenar - sugirió Isa con una sonrisa.

Ambos salieron de la habitación alcanzando a Gabriel que ya estaba en la cocina sacando platos, Isa e Iván tomaron asiento, los tres comieron disfrutando el momento. Terminaron de comer, Isa se fue al cuarto a seguir colgando ropa.

- ya sé que se durmieron juntos - aseguró Gabriel lavando trastes.

- no hicimos nada más que dormir - contesto Iván nervioso.

- sé que te gusta mucho, solo ten cuidado con ella - sugirió Gabriel.

- ya sé que no la conocemos bien, pero no desconfíes de ella, por favor – espetó Iván seriamente.

- no desconfío de ella, no me refería a eso – aclaró Gabriel sonriendo.

- ¿entonces? - pregunto Iván sin entender.

- siento celos de su amistad, como desearía tener un amigo así – manifestó Gabriel intentando no decirle las cosas directamente.

- somos amigos, haría lo mismo por ti - respondió Iván sonriendo.

- ja ja ja, pues nunca he visto tus intenciones de besarme - recrimino Gabriel sonriendo.

Iván se tornó rojo, no podía engañar a Gabriel - me conoces, no haría nada sin su permiso - suspiró profundamente.

- nunca has vivido con una chica, menos has dormido con una, hasta donde sé, solo, ve con cuidado no quisiera que se lastimen - expuso Gabriel bajando la voz.

- lo sé Gabo, no te preocupes - aseguró Iván sonriendo.

- eso quisiera - opinó Gabriel viéndolo seriamente.

- iré por unas herramientas, hay que reparar esa gaveta - habló Iván saliendo de la cocina.

Iván reparo la gaveta de la cocina en lo que Gabriel se alistaba para ir a trabajar, al día siguiente terminarían de pintar el baño, necesitaban una buena regadera. Gabriel se fue al trabajo, Iván terminó y dejo todo en su lugar, no se había cambiado, solo iría por ropa para dormir, estaba muy cansado, Isa terminaba de colgar ropa en el perchero que no daba a más. Iván fue directo al perchero y sin decirle nada tomó una buena cantidad de ropa y la puso en su perchero, él no ocupaba ni la mitad con toda su ropa. Isa continuó su trabajo, también estaba cansada. Al final ambos se acostaron como la noche anterior, Isa volvió a caer dormida primero en lo que Iván tranquilizaba su cuerpo y mente hasta ser vencido por el sueño.

Esa semana se dedicaron a terminar de pintar, contrataron un sistema de internet, Isa había comprado un nuevo televisor y una computadora para empezar a trabajar. Ella guardo el disco duro de su antigua computadora y lo escondió en su tocador, al igual que el celular y el chip que tenía, le pidió a Iván que borrará su número y después compraría otro. Gabriel se dedicaba a enseñarle a cocinar, no hacía preguntas, Isa hablaría conforme se sintiera segura, ya le había dicho que el culpable era su padre, en algún momento sabría cómo. El cuerpo de Isa fue sanando poco a poco, Iván le llevaba suministros médicos sin que ella los pidiera hasta que le pidió no llevar más al no ser necesarios.

El fin de semana ellos fueron a visitar a sus padres, Isa no quiso ir, quedando sola en casa, se la paso configurando su computadora nueva. El domingo decidieron ir a celebrar por fin, se fueron al cine los tres juntos, anduvieron paseando por una gran plaza, entre Gabriel e Isa convencieron a Iván de comprarle ropa, él se sintió incómodo porque todo le quedaba ajustado en lo que ellos disfrutaban de verlo modelar. Isa le compró la ropa que les gustó a ellos aunque Iván no estaba convencido de usarla. Al final fueron a un bar, Gabriel bebió una copa, Iván e Isa tomaron unas cervezas. Gabriel debía ir al trabajo, ellos regresaron a casa, Isa había bebido más que Iván y se notaba más alegre de lo normal. Ambos se bañaron y se acostaron a dormir como cada noche.

- hueles muy rico – manifestó Isa sin pensarlo.

- tú también hueles muy bien - contesto Iván.

- me gusta estar contigo - declaró Isa entrecerrando los ojos.

- también me gusta tenerte aquí - respondió Iván viéndola de reojo.

- te quiero mucho Iván - aseguró Isa más dormida que despierta.

- también te quiero mucho Isa - dijo Iván creyéndola despierta.

- quisiera darte un beso - proclamo Isa dormida.

Iván trago saliva - yo también - afirmó apenado pero no obtuvo respuesta alguna.

Iván se sintió algo torpe, ella estaba dormida y no se había dado cuenta, giró su rostro y la besó en la frente, ella se reacomodo metiendo su mano entre sus piernas, lo que puso nervioso a Iván, intento pensar en algo más hasta que se durmió. Al día siguiente Iván se despertó, con cuidado salió de la cama como cada mañana, tomó su ropa y zapatos, salió del cuarto, era un alivio tener el baño terminado. Se fue como cada día pensando en cambiar un poco su rutina. Isa y Gabriel desayunaron juntos como cada mañana.

- Gaby, necesito tú consejo - advirtió Isa pensativa.

- Dime, en qué te puedo ayudar - contesto Gabriel.

- yo quisiera trabajar, mi dinero se está acabando pero no sé qué hacer - declaró Isa pensativa.

- ¿de qué trabajabas? - preguntó Gabriel ocupado.

- amm, yo trabajaba con computadoras, pero no creo que deba hacer eso - respondió Isa apenada.

Gabriel no veía lo malo en las computadoras, - ¿puedo saber por qué? -

- mi padre me instruyó desde muy joven, antes me gustaba, hasta hace unos años, no quisiera hacer cosas que me recuerden mi vida anterior - confeso Isa con tristeza.

- ¿qué más te gusta hacer? - cuestionó Gabriel curioso.

- no lo sé, he pasado mucho tiempo encerrada con las computadoras - expresó Isa triste.

- no necesitas trabajar, nosotros podemos hacernos cargo, debemos descubrir que más puedes hacer - dijo Gabriel con una sonrisa.

- pero no quiero depender solo de ustedes - objeto Isa preocupada.

- velo como un pago por ayudarnos a tener la casa limpia y ordenada – sugirió Gabriel sonriendo.

- pero lo hacemos entre los tres - espetó Isa sintiéndose inútil.

- ¿qué tal si te haces cargo de las cosas de Iván?, no ha lavado sus uniformes aún, yo puedo enseñarte, y te dejaré la responsabilidad de la comida a ti sola - declaró Gabriel sonriendo.

- puedo hacer eso, pero no sentiré que ayude realmente - objetó Isa pensativa.

- no sé, yo intuyó que estás escondiéndote aquí ¿o me equivoco? - dudó Gabriel seriamente.

Isa se quedó paralizada, - yo ... él se metió en algo ... sí tienes razón - bajo la cabeza aceptándolo.

- preferiría que estés en casa o salgas solo con nosotros - admitió Gabriel sonriendo agradable.

- pero necesito hacer algo para distraerme - sentenció Isa pensativa.

- Iván cumplirá años en un mes, he querido hacerle una gran fiesta desde hace mucho, necesitaré tú ayuda para obtener a todos sus contactos e invitarlos, algunos son amigos mutuos y los tengo, pero sé que tiene otros que no conozco - dijo Gabriel feliz.

- me encantaría ayudarte, pero ¿cómo planeas que lo haga? - preguntó Isa curiosa.

- primero espía la clave, después tendrás que copiar sus contactos, lo deja cuando llega del trabajo, al bañarse y he notado que cuando está contigo - aseguró Gabriel con cierta travesura en el rostro.

- pero cuando está conmigo yo no podría checar su celular - protesto Isa pensativa.

- pero yo sí, teniendo la clave, lo entretienes y yo hago lo demás - sonrió Gabriel.

- suena bien - opinó Isa pensativa.

- además necesito ir viendo el pastel, los bocadillos, ya sabes todo lo demás, la semana que viene entraré media hora antes, viene la temporada fuerte - recordó Gabriel pensativo.

-no te preocupes, lo lograremos, enséñame lo de la lavada - expresó Isa animada.

Gabriel le mostró cómo lavar los trajes de Iván adecuadamente para no dañarlos y después fueron a hacer la comida, esa misma tarde pondrían su plan en marcha. Iván llegó como cada tarde, está vez saludo a Gabriel e Isa con un beso en la mejilla, Gabriel solo se le quedó viendo, nunca lo había saludado así, a Isa le agrado el gesto y cuando se fue ella le dio el beso en la mejilla de despedida. Entre los dos lograron que Isa viera la clave del celular, cuando volviera a casa Isa lo distraería. En lo que Gabriel dormía su siesta por la tarde, Isa navegaba por internet, buscaba cursos en línea. Sin dinero no tendría posibilidad de comprar un regalo para Iván, buscaba un curso que le ayudará a hacer algo especial para él.

Iván volvió del gimnasio, estaba algo cansado, desde que llegó Isa tenía mucha irá y frustración, en el Muay Thai lo felicitaban por su desempeño, igualmente su entrenador veía que era más intenso pero terminaba bastante cansado. Isa estaba en la sala acomodando sus cojines en el mueble, fue a saludarla de beso, Iván nunca había entendido el sentido del beso en la mejilla hasta ahora, disfrutaba ese momento, sentir la cercanía de Isa, su aroma, y la suavidad de su piel en sus labios.

- ¿Cómo te fue? - preguntó Isa sonriendo.

- Bien, lo normal, mucho papeleo, nada interesante – aseguró Iván.

- ¿quieres ver películas conmigo? – consultó Isa emocionada.

- estaría bien, solo iré a cambiarme - contesto Iván aflojando su corbata.

- te espero para que escojamos juntos - manifestó Isa feliz.

Iván fue directo al cuarto, dejo su maletín sobre su cajonera, se sacó las llaves, el celular, la cartera y lo dejo todo sobre la cajonera, saco su ropa, se cambió y volvió a la sala. La puerta de Gabriel estaba cerrada, Iván supuso que dormía, así que no se dio cuenta que detrás de él Gabriel se metió al cuarto con un lápiz y una hoja, puso la clave y comenzó a apuntar los contactos. Iván estaba con Isa, ella había hecho palomitas de maíz, él solo se sentó a esperarla en el sofá, era cómodo para sentarse, pero feo y viejo. Isa se acomodó a un costado de Iván, el mueble era de tres plazas, había bien espacio para ambos, buscaron una película en la televisión ambos acordaron en una que les atraía, era un drama, pero bastante interesante, los mantuvo atentos.

Gabriel escribía tan rápido como podía, Iván tenía demasiados contactos para ser un hombre poco sociable, pero apunto todos y cada uno de los números, después checaría cuales eran conocidos. Iván e Isa seguían metidos en su película cuando Gabriel paso a despedirse, debía irse al trabajo. Isa e Iván continuaron con su película hasta el decepcionante final, escogieron otra y resultó bastante aburrida, Iván se durmió, Isa aprovecho para tomar el celular de él y copiar números del final hacía arriba, así habría menos posibilidades de copiar los mismos. Isa volvió a la sala, Iván se estaba cayendo de lado, ella no quería dejarlo ahí, así que apagó todo y lo movió despacio para despertarlo, él entre dormido le sonrió. Isa logro convencerlo de ir a la cama, él estaba demasiado cansado y con ayuda de Isa llegaron a la cama, se acomodó y quedó profundamente dormido de nuevo, Isa fue a bañarse y cambiarse, se dormiría temprano.

Al día siguiente Iván se fue a trabajar como cada mañana, Isa despertó temprano este día, se cambió de ropa, vio su cuerpo en el espejo, ya no había moretones en él, incluso la herida de su torso había cerrado hace días, ahora se veía normal. Ella había cubierto su cuerpo cada día, deseaba ponerse otra ropa, estaba acostumbrada a no usar sostén, se puso una blusa blanca que amo cuando la vio, era de tela semitransparente con un cuadro de un bosque en negro al frente y un short corto. Se vio en el espejo, parecía una chica normal cualquiera y le gustó mucho su reflejo, se apresuró a la cocina, quería ganarle a Gabriel haciendo el desayuno y adelantando la comida de ser posible. Gabriel despertó y fue directo a la cocina, el aroma de la comida le llegó antes de entrar, él se asomó a ver en qué le ayudaba pero ya tenía listo el desayuno, ambos se sentaron a desayunar.

- te vez muy distinta - dijo Gabriel apreciando a su amiga.

- ¿te parece? - pregunto Isa sonriendo.

- sí, tú luz brilla mucho más - confeso Gabriel sonriendo.

- me siento feliz, podría salir a la calle y ser una chica más - declaró Isa sonriendo.

- no, a la calle así no, debes usar sostén al menos - confesó Gabriel señalando sus oscuras areolas.

- no estoy acostumbrada a usar eso - espeto Isa sincera.

- una camiseta ¿tal vez?, no puedes andar mostrándolas en público - sonrió Gabriel.

- pero a ti no te incomoda - expresó Isa inocente.

- a mí me gustan los hombres linda, yo podría verte desnuda y no sentir nada, pero otro hombre podría hacerte daño, ¿cuánto tiempo estuviste encerrada? - cuestionó Gabriel sin pensarlo.

- no lo sé realmente - confesó Isa pensativa.

- ¿te tenían encerrada? - reafirmó Gabriel intrigado.

Isa lo pensó un momento - perdí a mi madre por el cáncer, aún tengo un vago recuerdo de ella y de mi vida antes de todo -

Gabriel le tomó la mano y se quedó viéndola en silencio.

- tenía 13 cuando ella murió, mi padre no era el mismo desde que ella enfermo, pero no supe hasta qué punto hasta muy tarde - explicó Isa con la mirada perdida.

Gabriel acercó su silla y la abrazó.

- había dejado la escuela para estar con mi madre, nos mudamos a un pequeño departamento, todos eran extraños que no quisieron ayudarme - aseguró Isa con lágrimas corriendo por su rostro.

- no sé mi edad, los días dejaron de ser importantes para mí, mi cuerpo cambio y averigüe lo básico en internet, vivía las 24 horas pegada a varias computadoras, debía manejarme a los horarios de otros países, era parte de mi trabajo, a veces navegaba en chats, necesitaba hablar con personas "reales", pedí ayuda infinidad de ocasiones pero no hubo respuesta a mis súplicas tampoco, no sé cómo conocí a Iván, realmente no lo recuerdo, pero se volvió mi constante, lo encontraba seguido, platicábamos de cosas comunes, me gustaba hablar con él, aunque yo solo hablaba de una vida ficticia - reveló Isa sonriendo con lágrimas en los ojos.

- me hacía de "novios" intentando obtener ayuda, pero solo querían cogerme en mi casa – sonrió ella con ironía.

- Iván fue lo único real en mi vida, cuando él me hablaba sabía que otro día había pasado, no siempre podíamos hablar, pero disfrutaba pensar que era una chica normal cuando platicábamos, él me devolvió la esperanza de volver a ser libre, ¿sabes?, tuve que realizar varios planes antes de lograr escapar, lo único que no sabía era a donde ir, hasta que Iván me invitó, siento mucho involucrarlos en esto, pero no confío en nadie más - confeso Isa con mucha tristeza.

- me alegro que estés con nosotros Isa, te cuidaremos y no volverás a esa vida nunca - decretó Gabriel abrazándola fuertemente.

Isa abrazo a Gabriel y lloró otro poco más entre sus brazos, sentía su calor y su cariño, sabía que podía confiar en ellos, había hecho una buena elección al fin, pero no dejaba de preocuparle lo demás que no había dicho.

- debo terminar la comida - mencionó Isa limpiándose el rostro.

- es temprano - opinó Gabriel sacando su celular - ¡ah caray! me robaron el tiempo - le mostró la hora a Isa.

En menos de media hora llegaría Iván, ambos se pararon para terminar de cocinar, dejaron la comida en la estufa, Gabriel volvió a sentarse en la silla y la veía moviéndole a las cacerolas.

- deberías irte a cambiar la blusa, o ponerte algo más, no tarda en llegar Iván - aseguró Gabriel sonriendo.

- ya casi está listo, solo termina de hervir e iré a cambiarme - garantizó Isa sin distraerse. Ella se quedó expectante viendo la comida, en cuanto hirvió apagó la estufa y se abrió la puerta principal, ella corrió a esconderse detrás del angosto muro de la cocina, no quería que Iván la viera. Iván cerró la puerta, dejo sus cosas en la banca vacía como cada tarde y veía a todos lados.

- Hola, ¿dónde está Isa? - preguntó Iván.

- Buenas tardes, ¿cómo estás Gaby? - rebatió Gabriel con ironía.

- ¿cómo estás Gabo? - interpeló Iván dándole un beso en la mejilla.

- sabes que el beso debería ser solo para las mujeres, no entre hombres - parloteo Gabriel sonriendo travieso.

- que parezcas hombre no te hace uno - contesto Iván sonriendo.

- sólo porque amo tus besos te lo permito, pero no besuquees a ningún otro - aseveró Gabriel sonriendo grandemente.

- ¿y dónde está Isa? - cuestionó Iván caminando y zafando su corbata.

- estaba aquí hace un momento - declaró Gabriel señalando la cocina de manera insistente.

Isa se movió hacia la mesada esperando verlo junto a Gabriel. Iván caminó hacia la cocina, Gabriel sonreía con malicia. Iván entró a la cocina quedando frente a Isa, sus ojos no perdieron detalle de ella, sus morenas areolas resaltaban debajo de su ligera blusa, y su hermosa piel morena se mostraba en unas largas y torneadas piernas o sus brazos desnudos. Isa intentaba esconderse y ver dónde estaba, cuando logró asomarse Gabriel con una sonrisa le señalo enfrente, ella giró su rostro y vio a Iván, cubrió su pecho y salió corriendo al cuarto encerrándose dentro.

Iván estaba anonadado, un poco excitado y avergonzado - ¿por qué no me dijiste? -

- ¿qué podía decirte? - respondió Gabriel.

- no sé, solo me debiste advertir o algo - aseveró Iván preocupado.

- pero si te dije dónde estaba, ¿qué más querías? - alego Gabriel sonriendo.

- ahora ¿qué hago? ¿qué pensará de mí? - dijo Iván con la mano en la cabeza y saliendo de la cocina.

- qué eres un pervertido - se rio Gabriel.

Iván se preocupó aún más, fue directo al cuarto, tocó la puerta y espero una respuesta, no la obtuvo y volvió a tocar.

- espera un poco - dijo Isa dentro del cuarto.

Iván estaba nervioso y muy preocupado por ella, la puerta se abrió, Isa se cambió la blusa, ahora era una blusa holgada color azul marino con cuello redondo.

- siento haberte asustado así - manifestó Iván apenado.

- no fue tú culpa - contesto Isa apenada.

- yo no quería verte así, solo me sorprendió - aclaró Iván apenado.

- es mi culpa, lo siento – se disculpó Isa sonrojada.

- yo no quiero que pienses mal de mí - explicó Iván sonrojado.

- no lo haré, no te preocupes - declaró Isa con una sonrisa y se acercó a darle un beso en la mejilla, - buenas tardes -

Iván sonrió y le dio un beso en la mejilla - buenas tardes -

- iré a servir la comida, esperaremos a que te cambies - anunció Isa pasando a su lado.

Iván suspiro, entró al cuarto y se cambió la ropa, sería difícil quitarse la imagen de su cuerpo de la mente.

Por la tarde al irse Iván, Isa y Gabriel checaron el listado de contactos, los tenían todos, Gabriel comenzó a descartar los números que conocía, esos ya estaban avisados, debía llamar a los otros contactos esperando que fueran amigos de él, les preguntaba si lo recordaban antes de invitarlos. Esa noche llegó Iván y vieron una película en casa los tres ya que Gabriel descansaba, terminando la película se fueron a dormir, Isa tenía verdaderas pijamas que no había estrenado porque mostrarían su piel lastimada. Se puso un camisón de tela ligera a rayas en color azul y blanco con un diseño de una rana al frente, le cubría a la mitad del muslo, Iván la veía embelesado y algo nervioso. Se acostaron a dormir como cada noche, ella beso su hombro izquierdo deseándole dulces sueños y se durmió enseguida, Iván intentaba despejar su mente, recordaba sus senos libres que ahora rodeaban su brazo, escuchaba su suave respiración cerca de su oído y el calor de su cuerpo apenas cubierto.

Iván sentía mucho calor, su pene estaba hinchado y clamando salir, mientras su mano sentía la tersa piel de las piernas de Isa, Iván sentía su respiración agitada, deseaba tocarla, besarla y hacerla suya pero no era lo correcto, con cuidado se safo de Isa y fue al baño a desquitar sus ganas hasta quedar exhausto. Se dio otro baño y volvió a la cama, estaba más calmado y logró dormir, a la mañana siguiente se paró de la cama con cuidado, sacó su ropa y algo lo hizo voltear a verla durmiendo. La pijama de Isa se había subido, veía sus lindas y torneadas piernas terminar en unas lindas pompis apenas cubiertas por su ropa interior, tenía una pierna más arriba que la otra marcando una línea al medio, Iván estaba muy excitado de nuevo, recogió sus cosas y se fue directo al baño con una marcada erección. Se baño rápido después de desahogar sus deseos y se fue a trabajar, todo el día su mente no lo dejo estar tranquilo, tuvo que hacer justicia en el baño del trabajo, volvió por la tarde más calmado.

Los tres comieron juntos como cada día, pero Iván estaba intentando estar lejos de Isa, ahora que su piel había sanado, la veía diferente y no quería dejarse llevar por esa sensación. Isa sintió que Iván la evitaba, la trataba igual pero se estaba portando extraño y se quejó con Gabriel porque no entendía que le pasaba, Gabriel tampoco sabía pero le ayudaría a averiguar. Los días siguientes fueron difíciles para Iván, dejaba que Isa se bañarse primero, para masturbarse antes de irse a dormir, sólo así conciliada el sueño, y debía despertar más temprano para masturbarse cada mañana y que le diera tiempo de llegar al trabajo. Gabriel observaba a Iván, eventualmente se dio cuenta de que era lo que pasaba, pronto llegaría el día de pago y él tenía una sorpresa para Isa, además de que no sabía cómo abordar lo de Iván.

El fin de semana Iván intentaba que Gabriel estuviera con ellos todo el tiempo, o se iba al gimnasio hasta 4 horas, para evitar estar con Isa. Ella se sentía mal, creyó haber hecho algo que lo molestará pero Gabriel se la llevó a pasear, le presento a unos amigos y entre todos la llevaron a un día de spa. Isa se cortó el cabello, le hicieron manicura y pedicura, le enseñaron a maquillarse, porque solo sabía cubrir moretones, paso una linda tarde de chicas con Gabriel y sus amigos. Isa estaba en el cuarto cuando llegó Iván, estaba muy serio no dejaba de verla, Isa se sintió algo incómoda.

- ¿qué te parece? - preguntó Isa sonriendo.

- te vez bien - respondió Iván sin cambiar su rostro.

- di la verdad, no me queda - espetó Isa entristecida.

- si te queda, te vez bien, solo ... - Iván puso cara de preocupación.

- ¿solo qué? - cuestionó Isa molesta.

- me gustaba tú cabello largo - confeso Iván apenado.

- yo no, lo odiaba - aseveró Isa enojada.

- lo siento, no tenía idea - admitió Iván.

- cómo ibas a saberlo si ya no me hablas, me evitas todo el tiempo, yo no sé qué hago aquí - manifestó Isa dolida.

- no, no pienses eso, yo no quise ... es que ... lo siento mucho - expresó Iván sentándose junto a ella.

- ¿qué hice mal? - indagó Isa sin verlo.

- nada, tú no has hecho nada, en serio, discúlpame, he sido un idiota estos días - declaró Iván arrepentido.

- ¿por qué razón? - demandó Isa.

- ¿cómo? - consultó Iván sin entender.

- ¿por qué has sido un idiota conmigo? - dudó Isa viéndolo.

Iván no podía decirle la verdad, cada día se enamoraba más, quería hacerla suya y sentía que no la merecía, temía lastimarla o decepcionarla que al igual que su ex se diera cuenta que él no era nada.

- por qué a veces solo soy un verdadero idiota - replicó Iván.

- eso no es una respuesta - aseguró Isa enfadada.

- no sé qué decirte, pero en verdad lo siento mucho, no soy tan genial en persona - afirmó Iván entristecido.

Isa quería decirle lo importante que él había sido para ella, que era su fortaleza y su luz de esperanza en esos malos días pero sintió que el Iván que conocía no estaba de momento. Isa solo se paró de la cama y fue con Gabriel antes de que se fuera. Ambos salieron del cuarto, Gabriel le dijo adiós con la mano y se retiró, Isa miró a Iván y caminó hacia él.

- me iré a dormir en el cuarto de Gabriel desde hoy - sentenció Isa seriamente.

Isa saco su ropa y salió del cuarto, se bañó y se encerró en el otro cuarto, Iván se sintió culpable, su calentura lo llevo a lastimarla y ahora no sabía cómo enmendarse, no pudo dormir pensando en ella, cuando cerró los ojos, sonó su alarma, debía ir a trabajar. Gabriel llegó del trabajo y entró a su cuarto, había olvidado que Isa estaría ahí, había prendido la luz y tiró sus zapatos donde fuera, pero no la despertó, entonces vio la pijama de Isa, tenía medio seno de fuera, el vestido subido mostrando su ombligo y estaba sola en su cama, pobre Iván pensó, con razón estaba tan idiota esos días. Gabriel se ducho y se puso un short azul que era su pijama, movió un poco a Isa y se acostó a un lado, Isa le tomó el brazo y lo metió entre sus piernas, Gabriel solo reía, en verdad lo lamentaba por Iván y se durmió.

A la mañana siguiente Isa despertó, estaba abrazando el brazo de Gabriel, notó su pecho desnudo, además tenía una ligera erección, se sintió avergonzada, con cuidado salió de la cama y salió del cuarto. Iván se había ido ya al trabajo, ella fue a cambiarse, se sentía triste por la situación con Iván, se sentó en el tocador y encontró una nota:

" No quiero que te vayas, no quiero perderte, prometí que nadie te lastimaría, pero no pensé que yo lo haría, lo siento mucho, te quiero Isa, por favor déjame volver a ser tú amigo.                  Iván."

Isa se sintió conmovida, tampoco se quería ir, no tenía a donde más ir, ni mucho dinero en la cuenta para algo así, además lo que sentía por Iván no lo sentiría por nadie más. Guardo la nota en su tocador, se paró para comenzar a hacer el desayuno, cuando terminó Gabriel llegó vestido solo con su short.

- Buenos días Isa - saludo Gabriel.

- Buenos días - contesto Isa un poco incómoda.

Gabriel lo notó - ¿te pone nerviosa ver mi viril cuerpo? - sonreía burlón.

- un poco, pero es más porque recuerdo lo qué vi al despertar - aclaró Isa sonrojada.

- ¿qué viste? - preguntó Gabriel intrigado.

- tú short, tenías un bulto - explicó Isa sonrojada.

- aaa mi erección matutina, ¿qué no habías visto las de Iván? - cuestionó Gabriel curioso.

- ¿Iván también tiene? - dudó Isa curiosa.

- sí, ¿no lo has visto entonces? - interrogó Gabriel intrigado.

- no, nunca ha tenido ningún bulto - afirmó Isa pensativa y sonrojada.

- todos los hombres tenemos una ligera erección matutina, no es nada malo, no es que estemos de morbosos, es algo natural - explicó Gabriel recordando que ella no sabía mucho de sexualidad.

- ¿y porqué Iván no tiene? - curioseó Isa.

- no lo sé, tal vez si tiene pero no la has visto, además la mayoría de los días él se despierta antes que tú y es posible que por eso no lo veas - opinó Gabriel pensativo.

- ¿por qué Iván no anda sin playera? - demandó Isa.

- Iván está acomplejado, por eso usa ropa más grande y muy holgada, solo su uniforme es a la medida porque la empresa lo hace - declaró Gabriel sonriendo.

Isa sirvió el desayuno y se sentó con Gabriel, - ¿por qué está acomplejado? -

- él fue gordo casi toda su vida, cuando estábamos en la universidad era su momento más delgado pero su exnovia, bueno la tipa esa lo volvió peor - expresó Gabriel comiendo

- ¿por qué? - averiguó Isa.

- era una maldita puta, puta de las que se cogen a todo lo que camina, era una maldita puta barata, un día se fijó en Iván, él era igual, tímido, callado, aplicado en la escuela, tranquilo, no se metía con nadie y entonces nadie se metía con nosotros, pero esa tipa se le metió, un día llegó y le dijo que había decidido qué él sería su novio - Gabriel hizo pausa para comer.

- ¿y él se dejó? - cuestionó Isa intrigada.

- él obedeció a la zorra esa, le hacía las tareas, cargaba su bolsa, lo tenía embobado, entonces se lo comió y perdí a mi amigo por un tiempo - declaró Gabriel antes de comer.

- ¿se lo comió?, ¿cómo se lo comió? no entiendo - preguntó Isa extrañada.

- tuvieron sexo, es una expresión, en realidad por lo que Iván me contó, ella lo llevo a su casa, lo amarro y ella hacía con él lo que quería, hasta que ella se hartaba y luego lo corría de su casa - sentenció Gabriel enfadado.

- ¿él no la tocaba? - dudó Isa curiosa.

- no, él nunca la tocó, siempre fue al ritmo de ella y como ella quería, ni siquiera lo desnudaba por completo, le decía que no quería ver sus lonjas rebotar o sus dedos mantecosos sobre ella, eso lo afectó mucho - manifestó Gabriel comiendo con enfado.

- que horrible, eso no estaba bien - expresó Isa con tristeza y pensándolo.

- su relación terminó porque ella se aburrió de él, le dijo muchas cosas que él no me ha querido contar pero imagino no fue nada bueno, me alegro mucho que lo dejará en libertad pero él se deprimió demasiado, unos meses después comenzó a ejercitar y a ponerse a dieta, ahora ya no lleva dieta pero ya sabes cómo ejercita - aclaró Gabriel comiendo.

- que mala mujer, no pensé que pudiera haber gente así, ¿crees que Iván algún día se sienta distinto? - consultó Isa pensativa.

- podría ser, todo es posible – pensó en voz alta Gabriel.

- por cierto, hoy saldremos en la tarde - sonrió Gabriel.

Isa sonrió, le gustaba tener a Gabriel en su vida también, hicieron sus pendientes y la comida, por la tarde Iván llegó más tarde, traía una rosa azul arreglada, la escondió detrás de él hasta estar frente a Isa. Ella lo veía como siempre, con una sonrisa.

- no sé cuál es tu flor favorita pero creo que el azul te gusta, esto es para ti, lo siento - explicó Iván apenado.

Isa tomó la flor, abrazo fuertemente a Iván y él a ella, Gabriel espero unos minutos y carraspeó con la garganta, ambos se separaron y se dieron el beso en la mejilla. No tenían floreros, Isa tomó un vaso y se fue al baño, le echo un poco de agua y se llevó ambos al cuarto, Iván la veía embelesado.

- dile lo que sientes - susurro Gabriel.

Iván reaccionó sorprendido - ¿de qué hablas? -

- la amas pero no le dices nada - susurraba Gabriel.

- no creo que sea el momento - espetó Iván apenado.

- ¿y cuando sería eso? - preguntó Gabriel decepcionado.

- primero debo arreglar mi amistad con ella, también quiero asegurarme de que ella estará a salvo - contesto Iván pensativo.

- Más a salvo no podría estar, ella no estaba enojada, le dolió tú alejamiento, entiendo que te la paraba todo el día, pero exageraste - susurraba Gabriel.

Iván se sintió descubierto, ¿había sido tan obvio? - no supe cómo actuar, no quería que viera mi excitación constante, es difícil verla y no quererla, entre mis brazos -

- dile lo que sientes - reafirmó Gabriel.

- no es el momento, me iré a cambiar - sentenció Iván caminando.

Isa acomodaba su flor en el tocador, era muy bonita, Iván entró al cuarto lentamente, se había sacado el saco y la corbata, Isa fue hacia él y lo abrazó de nuevo, Iván correspondió el abrazo, disfrutaba sentirla y su cuerpo reaccionó. Iván intento alejar sus caderas, pero terminó soltando a Isa, no quería que notará su bulto.

- en verdad quiero que me perdones, no había convivido nunca tanto tiempo con una chica, y a veces actuó diferente - aclaró Iván apenado

- no te preocupes, yo también he cometido errores - admitió Isa sonriendo.

- lamento haber sido un verdadero idiota contigo, jálame las orejas o dime cuándo me porte mal, no quiero lastimarte - pidió Iván preocupado por ella.

- sólo dime qué te pasa, como lo hacías antes - propuso Isa acariciándole el brazo.

- mi mente está muy distraída, pero disfruto tenerte aquí conmigo, eres muy especial para mí - confesó Iván sonrojado.

Isa sonrió y le dio un beso en la mejilla, - también eres especial para mí, pero tengo hambre, te dejaré cambiarte - sonrió Isa y lo dejo sólo.

Iván se cambió, comieron todos juntos, Iván volvió al trabajo y ellos se arreglaron para salir, Gabriel había pedido ayuda a una persona muy especial con la que se encontrarían. Era Doña Luisa, su madre, habían ido a comprar sostenes para Isa, Gabriel le medio explicó a su madre que su amiga no sabía nada sobre ser una chica, ambas se llevaron bien, Doña Luisa la trato como hubiera querido tratar a su hija. Está vez Gabriel fue quien pago todo, después se llevaron a Doña Luisa a tomar un té con ellos, Isa disfrutó platicar con ella, al igual que Doña Luisa. La señora imagino que era la chica de su hijo, ella conocía bien a sus chicos, Gabriel no haría algo así por cualquier amiga e Iván se notaba enamorado además del tocador en la casa. Se alegraba de que Isa fuera una buena chica, y ella le daría todos los consejos que necesitará, le dio su número telefónico, así Isa la podría consultar cuando quisiera.

Por la noche, Isa volvió a dormir con Iván, no quería volver a despertar con la visión de Gabriel y su bulto, Iván durmió tranquilo teniéndola a su lado de nuevo. Los días pasaron rápidamente, cada día estaba más cerca el cumpleaños de Iván, todos los preparativos estaban listos, Gabriel consiguió hablar con un compañero de trabajo de Iván e invitarían a gran parte de sus colegas.

Para Iván los días pasaban diferente, pronto tendría su examen para cambiar de cinta, no sabía si invitar a Isa y a Gabriel, jamás había invitado a alguien, además de eso en su rutina diaria debía incluir un tiempo a solas en el baño cada mañana y antes de dormir, lo que lo tenía algo agotado físicamente. Él no sentía alguna importancia por su cumpleaños, tal vez porque no le gustaba llamar la atención, tenía pocos amigos y había tenido algunas malas experiencias con los matones que lo acosaban especialmente ese día.

Era fin de semana, Iván despertó temprano como siempre, Isa dormía, le gustaba sentir el calor de su cuerpo, su suave respiración al dormir y como se abrazaba a su brazo, pero ese día él tenía una sensación extraña, no quería moverse pero estaba seguro de que su mano no debía estar donde estaba. Intentaba no concentrarse demasiado en eso, pero la sensación entre sus dedos lo enervaba de más, sentía más calor de lo normal, su respiración agitada y su hinchazón en la entrepierna, cerro los ojos, y sin querer movió sus dedos atrapados, Isa emitió un ligero gemido, abrazándolo más a ella. Iván volvió a mover sus dedos un poco, sintió la suavidad de la ropa interior de Isa, los rizos debajo de la misma entre sus yemas e Isa volvió a gemir suavemente erizándole toda la piel, Iván deseaba continuar pero su conciencia le gritaba alto, se paró de manera violenta, despertando a Isa, se fue directo al baño sin mirar atrás, la sangre le hervía y no quería hacerle daño.

Isa despertó algo asustada por el movimiento de Iván pero no pasó a más, a partir de esa noche Iván hacía un puño su mano para evitar que volviera a suceder lo de esa mañana, pero dormidos terminaba relajándose y despertando con su mano entre las suaves piernas de Isa.

El día del cumpleaños llegó, era miércoles, Iván se despertó como cada mañana y con cuidado salió del cuarto sin antes contemplar a Isa dormida, ya no sabía si lo hacía por morbo o por amor, pero le gustaba mucho verla detenidamente. Salió del cuarto en silencio después de llevar sus cosas y su erección a todo lo que daba, para tomar una ducha como cada mañana, se rasuro, se perfumó y se fue a trabajar sin esperar nada diferente. Isa y Gabriel tenían todo listo, solo era pasar a recogerlo todo, habían desayunado y se estaban arreglando para alcanzar a Iván antes de que él saliera a comer, Gabriel vestía un traje sastre negro con una camisa amarilla, corbata en degradado de colores primarios y zapatos de vestir negros. Isa usaba un conjunto ajustado a su cuerpo, de falda ligeramente arriba de las rodillas y una blusa sin mangas, cerrada al cuello con un corazón que mostraba su escote, la tela del conjunto eran flores rosas y azul con algunas hojas verdes en un fondo blanco, zapatillas cerradas en color rosa. Ambos esperaban en la sombra de un árbol frente al edificio donde Iván estaba trabajando, Isa se sentía nerviosa, la gente se le quedaba mirando mucho, Gabriel le dijo que era debido a lo hermosa que era, Gabriel le había ayudado a peinar su cabello con tubos rizadores y la pistola secadora, con un ligero maquillaje.

Iván salió de su edificio junto a otros compañeros de la oficina, algunas chicas lo felicitaban justo en la puerta, era evidente que solo deseaban pegar sus cuerpos a él, Isa sintió celos al verlo tan sonriente con otras mujeres. Iván terminó de recibir abrazos y camino directo a la parada, no había visto a Gabriel e Isa, Gabriel corrió a detenerlo, Isa caminaba seria hacia ellos, seguía un poco celosa.

- Iván, Iván, espera, no te vayas - gritaba Gabriel alcanzando a su amigo.

- ¿Gabo? ¿qué haces aquí? - preguntó Iván desconcertado.

- Vinimos para invitarte a comer - aclaro Gabriel agitado.

- ¿dónde está Isa? - cuestionó Iván buscándola en la cercanía.

- ahí viene - apuntó Gabriel hacia atrás.

Iván seguía viendo a todas partes, no alcanzaba a reconocerla.

- la chica del corazón en el pecho - instruyó Gabriel que se dio cuenta enseguida.

Iván la localizó, Isa se veía hermosa, le recordaba a las modelos, la veía completamente embobado y comenzó a avanzar hacia ella, la notaba sería, pero aun así le gustaba mucho como se veía, le recordaba la primera vez que la vio en la central. Gabriel caminó junto a Iván, se encontraron frente a Isa, Iván no dejaba de admirarla e Isa lo veía muy seria.

- Bueno vamos de una vez o se hará tarde - dijo Gabriel sonriendo.

Isa tomó la mano de Gabriel, estaba sentida con Iván a pesar de ser su cumpleaños, Iván los seguía, veía a Isa por la espalda, no perdía detalle de su cuerpo, habían estado juntos más de un mes, era como descubrirla cada día a sus ojos, más aún tan arreglada, diferente a como la veía normalmente. Gabriel los guío a un edificio a unas cuantas cuadras, subieron al elevador, Isa e Iván se notaban confusos, el elevador paró en el último piso, la música instrumental fue lo primero que escucharon antes de ver la recepción, Gabriel avanzó y hablo con el encargado. Él había hecho la reservación con bastante anticipación, el atractivo del lugar era la vista por los ventanales de piso a techo donde se veía gran parte de la ciudad, las mesas eran sencillas y caminaban entre ellas guiados a las colocadas junto a las paredes de cristal. Su mesa estaba justo al centro del gran ventanal, la vista era espectacular, Gabriel les indico los lugares, Isa y él se ubicarían a los costados de Iván, los tres disfrutando la ciudad debajo. Un mesero acudió enseguida dejándoles las cartas, Gabriel la vio de reojo, se excusó para ir al sanitario y se retiró. Isa estaba embelesada viendo la vista, era mucho mejor que cualquier imagen en la computadora, Iván veía la ciudad con Isa, no podía dejar de verla, en ese momento lo decidió, no debía esperar más.

- Haz estado muy callada hoy - dijo Iván intentando platicar.

- todo es nuevo para mí - respondió Isa con cierto enfado.

- ¿te pasa algo? - preguntó Iván notando su tono de voz.

- nada - contesto Isa seria.

- vamos Isa, ¿qué sucede? - interrogó Iván preocupado.

- nada, no es nada - confirmó Isa sin mirarlo aún.

Iván suspiro y luego hablo - sabes no me gusta celebrar mi cumpleaños -

- ¿por qué? - volteo a verlo Isa preocupada.

- no me siento cómodo, no es realmente algo tan especial para mí - aclaró Iván.

- ¿no te gusta esto? - cuestionó Isa preocupada.

- es diferente, si me hubieran preguntado no habría escogido venir - confeso Iván apenado.

- entonces no me habría arreglado tanto, ni estrenaría mi ropa y zapatos - comentó Isa pensando en voz alta