- no hay grasa en tú cuerpo, desde que te conozco eres el mismo atractivo hombre, con un cuerpo musculoso que deseaba ver - admitió Isa apenada.

- ¿querías verme desnudo? - dudó Iván curioso.

- solo tú pecho, te veías muy sexy en las fotos que me mandaste antes de vernos - garantizó Isa escondiendo su rostro sobre su pecho.

- ¿en verdad? - interpeló Iván sorprendido.

- sí, en verdad - aseguró Isa escondiéndose aún.

- no me lo imaginaba, ¿por qué no me dijiste nada? - consultó Iván recordando cuando platicaban.

- eras mi amigo, no podía disfrutarte como deseaba, no tenía tiempo para mí - recordó Isa acomodándose junto a Iván con cierta seriedad.

- pero, nos veíamos cada noche y platicábamos por horas - opinó Iván sin perderla de vista.

- yo estaba conectada todo el día, a veces dormía una o dos horas diarias, yo solo te respondía en automático la mayoría de las veces, siento haberte mentido tanto - desembucho Isa seria, esperando una mala respuesta de él.

- no importa amor, desde que estás conmigo conozco a la verdadera tú, a la real, a mi novia que amo tanto - declaró Iván abrazándola.

Isa lloró un poco y se abrazó a Iván fuertemente.

- entonces, quiero que me conozcas Iván - manifestó Isa viéndolo con tristeza.

- eso deseo – respondió Iván plantándole un suave beso en los labios.

- mi madre murió de Cáncer cuando era niña, por su enfermedad dejé la escuela, mi padre era un buen hombre entonces, él me enseñó a amar las computadoras, la programación y otras cosas que pensaba divertidas en ellas (trago saliva) nuestra vida cambió drásticamente por las decisiones que él tomó para ayudarla, yo lo amaba, era mi padre he hice todo lo que estaba en mis manos para ayudarle sin saber que mi padre había muerto tiempo atrás - informó Isa haciendo una pausa.

- ¿eres huérfana? - preguntó Iván sin entender bien.

- no, pero ya no puedo llamarle padre a ese hombre - contesto Isa con tristeza.

Iván la acariciaba sin morbo alguno sin soltar su abrazo.

- yo no sé mi edad, no recuerdo mi cumpleaños, creo que mi nombre es Isa, y mi madre era Maritza, la recuerdo vagamente, las maletas que traía conmigo eran la ropa de ella, las encontré de casualidad, yo solo vestía con playeras que me aventaban para cubrir mi desnudez y nada más -

Iván recordó las veces que la vio en videollamada, ella no se paraba, solo usaba una playera grande, al igual que en sus fotos donde solo mostraba su rostro y tal vez el cuello de su playera.

- él me pidió ayuda haciendo lo que él hacía, me convenció con que era parte de su trabajo, pero en realidad había perdido el empleo mucho tiempo atrás, pase de ayudarle unas horas a ser la encargada de resolver sus problemas, la mayor parte del tiempo estaba sola y encerrada en mi habitación, a veces pasaban días sin que él fuera a verme, grite y golpeé pidiendo ayuda cuando no estaba pero nadie me ayudó, al principio él iba borracho y me exigía resultados, si no los tenía en el tiempo que pedía me golpeaba, y así debía continuar - reveló Isa llorando abrazada a Iván quién intentaba consolarla tiernamente.

- él comenzó a llenarme el cuarto de computadoras, pronto solo tenía un pequeño espacio para sentarme y otro para hacer mis necesidades lo más alejado de las máquinas posible, me sacaba del cuarto por el cabello y me propinaba golpizas en el pasillo hasta que se cansaba, una de sus mujeres me llevo suministros médicos, me enseñó a curarme y vendarme, no podía hacer más por mí me dijo, por ella supe que él se drogaba y tenía tratos con personas que lo amenazaban de muerte todo el tiempo por lo que yo no hacía,  deseaba morir en sus golpizas pero ella lo detenía, me necesitaban viva - relató Isa con la mirada perdida.

Iván se sentía tan enojado por lo que le habían hecho a Isa, si tan solo lo hubiera sabido antes, habría hecho lo imposible por ayudarla a salir de ese infierno.

- no recuerdo cuando nos conocimos, no sé qué tiempo teníamos platicando cuando me di cuenta que te volviste una constante, cuando tú te desconectabas yo sabía que un día acababa de terminar, empecé a tener esperanza de nuevo, la mujer esa dejo de ir, así que debía intentar escapar, sin ella las golpizas eran mayores, pero me dejaba tirada un rato hasta que me obligaba a volver a trabajar, en esos momentos él se distraía, intenté escapar varias veces pero no sabía a donde ir - dijo Isa con lágrimas en los ojos.

Iván la veía con mucha tristeza, se sentía muy mal con Isa por no haberse independizado antes, por no poder ayudarla, él la quería desde hace mucho tiempo atrás y no le dijo nada por su tonto miedo.

- me alegro de que no me quisieras de novia antes, no sé qué habría pasado si te volvías como todos mis novios de internet - confesó Isa acariciándolo.

- ¿cómo eran? - preguntó Iván curioso.

- la mayoría solo me querían para verme desnuda, me pedían vídeos y me insinuaban cosas que no lograba entender pero que gracias a Gaby sé que querían sexo conmigo, vi muchos penes y cuerpos desnudos, a veces esperaba que tú hicieras lo mismo en cualquier momento - expresó Isa viéndolo con ternura.

- que idiotas, yo era feliz con saber de ti, de tú vida falsa, me gustabas mucho pero sentí que no tendría nunca una oportunidad ni de conocernos en persona, por eso te invité a venir, alguna vez me dijiste que te gustaría compartir mi sueño y no me importaba si tenías novio, deseaba poder verte feliz - reconoció Iván acariciándole la cara.

Isa tomó la mano de Iván y la besó - él me buscará o tal vez los otras personas que lo amenazaban, lamento haberlos involucrado en esto, ¿aún quieres estar conmigo? - preguntó Isa sin verlo a los ojos.

- te amo Isa, quiero protegerte, qué seas feliz, daría mi vida por ti de ser necesario, no dejaré que nada malo te pasé de nuevo - respondió Iván muy serio.

Isa lo abrazó muy fuerte para llenarlo de besos en el rostro, no podía tener un mejor novio, aunque seguía preocupada por ellos, ella había sido muy cuidadosa para que no la encontrarán pero temía que dieran con ella en algún momento.

Los días pasaron convirtiéndose en semanas, la relación de Iván e Isa se volvía más fuerte cada día, ambos se dieron cuenta que desplazaban su amistad con Gabriel por estar cogiendo y redujeron su actividad cuando estaban juntos los tres. Gabriel había estado saliendo con un chico que conoció en el trabajo, tenía mucho tiempo sin una pareja, parecía muy ilusionado con Joel, decidió presentarlos en una salida. Joel era moreno oscuro de 1.70, ojos cafés oscuros con unas grandes pestañas, nariz respingada, boca pequeña, barba de candado, delgado, cabello lacio bien peinado, siempre muy elegante al vestir, con un perfume escandaloso, un piercing en la ceja y uno en la lengua. Joel era tan agradable que Iván e Isa gustaron de él de inmediato, pronto salían los cuatro a divertirse juntos y a veces se quedaba a dormir con Gabriel en sus descansos, ya que trabajaba de ingeniero en una compañía.

Iván, Gabriel y Joel tenían predilección por una banda de heavy metal, Iván soñaba con ir a un concierto de ese grupo en específico, Isa se dio a la tarea de buscar información y aunque no era su música favorita deseaba poder llevarlos. Isa seguía toda información sobre ese grupo, un día salió el anuncio de un concierto en la ciudad, se alegraba de vivir en una ciudad tan grande y que lo tenía todo al alcance, estuvo todo el tiempo al pendiente y logró conseguir los cuatro primeros boletos en zona preferencial con firma de autógrafos. Era un regalo para su novio y su mejor amigo, había pasado casi un año con ellos y no tenía mejor manera de agradecerles, pago todo con la tarjeta, acabándose sus fondos pero ella estaba muy feliz, solo debía ir a recoger los boletos al centro. Isa deseaba que fuera un secreto pero Gabriel o Iván, estaban siempre con ella, no tenía idea de cómo hacerlo en secreto por sí sola, una noche habló con Joel, él estaba muy emocionado por el detalle y le ayudaría a guardar el secreto y acompañarla.

Iván y Gabriel nunca le dijeron a Joel nada del pasado de Isa, aunque confiaban en él plenamente, sabían que la cuidaría como a su hermana, pero ambos temían que lo tomará mal. En una salida en grupo, Isa y Joel se les perdieron a sus respectivos novios, para ir directamente a recoger los boletos, volverían diciendo que fueron a ver escaparates en la gran plaza donde estaban y todo quedaría resuelto. Llegaron al lugar donde debían canjear los boletos, Joel presentaría su credencial debido a que Isa había perdido la suya, el chico de los boletos fue muy amable y cortés, pero hablaba demasiado, para cuando les entrego los boletos el lugar estaba completamente rodeado de policías y agentes de diferentes instituciones apuntándoles a los dos. Los tres levantaban las manos sin saber que sucedía, un hombre de traje se acercó a ellos.

-¿Quién hizo el pago de los boletos? – pregunto el hombre de traje, Joel e Isa se veían sin entender que había de malo.

- yo fui - contesto Isa inocente.

El agente le tomó la mano y la esposaron llevándosela consigo de inmediato, Joel intentaba agarrarla pero los demás hombres armados se lo impedían, - yo pagué - gritaba Joel con todas sus fuerzas pero no lo dejaban acercarse a ella. Isa fue subida en una camioneta con logos de la policía y se la llevaron dispersándose todas las unidades detrás de la camioneta. Joel no entendía nada, lloraba a mares y llamó a Gabriel diciéndole lo que había pasado, mientras el chico de los boletos le pedía disculpas una y otra vez. Gabriel fue a recoger a Joel, alcanzarían a Iván en la jefatura, cuando llegaron ahí Iván seguía preguntando por Isa pero no les daban razón de ella, temían lo peor pero seguirían ahí unas horas más intentando saber su paradero. Un policía se apiadó de ellos, estaban afuera de la jefatura cuando los abordó, - vayan a este lugar - les entrego una nota - ahí podría estar - se fue directo a seguir en lo suyo. Iván vio la nota, los tres fueron al lugar indicado, era un edificio aparentemente de oficinas, preguntaron en recepción a una chica muy amable.

- no hay nadie registrado con el nombre de su amiga, pero por lo que me han dicho si la vi pasar, solo que ustedes no pueden entrar, yo trabajo para el edificio completo, pero no me pidieron que callará, no sé él piso, pero pueden esperar aquí a que alguien baje y les de acceso - contestó Nancy la recepcionista con una sonrisa pícara.

Iván se quedó a esperar, Gabriel llevo a Joel a su casa y lo calmó, no era su culpa, ninguno de ellos esperaba que pasará algo así, se habían confiado mucho. Gabriel volvió al edificio, Iván estaba muy inquieto esperando saber sobre Isa, le había prometido cuidarla y no sabía que podían estar haciendo con ella. Nancy terminó su turno, llegó el guardia nocturno y les permitió quedarse con ayuda de Nancy, pasaron la noche esperando, Gabriel pidió permiso en su trabajo para no abandonar a sus amigos, se turnaban para vigilar pero nadie bajaba. Era domingo, esperaban que alguien saliera pero nadie salió en todo el día, Gabriel fue y vino con comida, con ayuda del guardia y pasaron otra noche ahí.

El lunes, los empleados de los diferentes pisos llegaban a su trabajo, algunos notaron a los chicos, Nancy los saludo, no podía creer que siguieran ahí, aproximadamente a las 10, bajo un hombre, Nancy les hizo señas, Iván y Gabriel se le acercaron al tipo en cuestión que los escucho atentamente. El hombre era de 1.90, blanco, mirada fuerte, canoso, con líneas duras en el rostro, se notaba su cuerpo atlético debajo del traje, la pistola en su cintura, escucho sin pestañear hasta que acabaron de explicar que buscaban a su amiga y novia.

- ¿dicen que se llama Isa? - cuestionó el hombre.

- sí - contestaron ambos.

- ¿hace cuánto la conocen? - preguntó él.

- casi un año - respondió Gabriel.

- cinco años o más - aseguró Iván.

- esperen aquí, en un momento vendrán por ustedes - anunció el hombre sacando su celular.

El hombre tecleo algo en su celular y salió del edificio, unos minutos después otro hombre de traje salía del elevador dirigiéndose hacia ellos.

- acompáñenme - les hablo el tipo sin más y los tres subieron al elevador. Las puertas del elevador se abrieron al llegar al piso marcado por él, había una recepcionista que los miró fijo muy seria, el hombre los llevo detrás de la puerta y había varios pasillos, caminaron por uno de ellos, solo se veían puertas cerradas, pasaron unas 10 antes de que él abriera una.

- aquí esperará uno, el otro sígame - expuso el hombre con su rostro serio.

Gabriel entró al lugar, había una pequeña mesa con tres sillas y una jarra de agua fría con dos vasos, al entrar el hombre cerro y siguió caminando varias puertas más enfrente e hizo lo mismo con Iván.

ISA

Habían arrestado a Isa, ella no sabía quienes eran, no confiaba en nadie más allá de Iván y Gabriel, no le importaba que estuvieran con la policía, para Isa todas las personas podrían estar ayudando a su padre sin saberlo. Ella misma alguna vez había hecho que la policía buscará a alguien en específico, no porque lo quisiera, era uno de los tantos trabajos que tuvo que hacer obligada, no era tan difícil emitir esas alertas de búsqueda. Isa permanecía sentada en completa calma a pesar del miedo y nerviosismo que la atacaba mentalmente, se encontraba al medio de la camioneta, un agente a cada costado, dos detrás y uno al frente además del chófer. Todos sus captores vestían traje sastre en colores oscuros, con armas en la mano exceptuando al chófer, ella veía la ciudad por las ventanas, no deseaba ver al frente, de todas maneras llegaría a un lugar desconocido antes de volver a su infierno si es que tenía la razón.

Isa se sentía reconfortada porque solo se la habían llevado a ella, muy posiblemente dejarían a Iván y Gabriel en paz, rogaba porque así fuera, no deseaba que le hicieran daño a alguno a ellos. La camioneta en la que viajaba Isa se metió debajo de un edificio, ella había salido con los chicos pero no tenía idea de dónde estaban ubicados, la camioneta se estacionó frente a las grandes puertas del elevador y comenzaron a bajar los agentes. Isa los veía y obedecía obediente las indicaciones que le daban, subió al elevador resguardada por cuatro de esos hombres, los hombres hablaban en sus radios o entre ellos sin decirle mucho a ella, tampoco es como que Isa les prestará atención.

Las puertas del elevador se abrieron unos pisos arriba, llegaron a un largo pasillo donde había más puertas de elevadores, una chica salía de los baños a mano derecha de ellos, Isa y la chica cruzaron miradas por unos instantes antes de ser obligada a seguir adelante hacia los elevadores. Todos subieron en el elevador, iban algo más apretados debido a que este era más pequeño que el primero, Isa veía al piso o al techo mostrándose serena y evitando la mirada de cualquiera de ellos. Las puertas volvieron a abrirse, había una gran recepción con una chica al frente, uno de los agentes fue directo con ella mientras Isa fue escoltada por dos hombres a una de las puertas laterales detrás de la recepcionista.

Al pasar la puerta había un pasillo cerrado con algunas puertas del lado izquierdo, abrieron la primera puerta y entraron ambos hombres con ella, era un cuarto pequeño, había un escritorio con una computadora en él, dos sillas al frente y una detrás del escritorio. Uno de los hombres le quitó las esposas de las muñecas, ella sobaba las zonas enrojecidas en sus muñecas cuando otro hombre entró al cuarto.

- Gracias chicos, les llamaré si necesitamos algo - dijo el hombre, también vestía de traje pero en un color gris claro, zapatos negros. Era un hombre calvo, moreno claro, lentes cuadrados con armazón metálica plateada, de 1.78, menos corpulento que los escoltas, nariz ancha ligeramente torcida a la derecha, labios delgados y grandes ojeras.

- Buenas tardes señorita, me llamo Ben Harper, bienvenida - dijo el hombre tomando asiento al otro lado del escritorio.

Isa lo veía extrañada sin entender la situación del todo.

- tome asiento por favor, señorita - solicitó Ben amablemente.

Isa se sentó en una de las sillas y lo veía seriamente sin decir palabra alguna.

- ¿conoce la razón por la que fue arrestada? - pregunto Ben sin perderla de vista.

Isa lo veía dudosa, imagino muchas posibilidades para que la capturaran pero no sabía cuál podría ser.

- notó por su silencio que no fue bien informada de su situación, normalmente sería arrestada por el delito de fraude, pero hemos rastreado su cuenta a otras más que teníamos vigiladas, ¿podría decirme su nombre completo por favor? - pidió Ben amablemente, encendiendo su computadora.

Isa lo veía seriamente, eso le pareció un motivo insignificante, hasta donde recordaba no había cometido errores con las cuentas o habría tenido problemas mucho antes.

- señorita, ¿su nombre completo por favor? - recordó Ben más firme.

- Isa, Isabelle Armstrong - contesto ella tímidamente.

Ben tecleo el nombre en su computadora, unos minutos después desplegó toda la información existente de ella, - que raro - admitió Ben revisando la misma.

Isa se sentía nerviosa, deseaba poder ver qué era lo que Ben leía sobre ella.

- ¿es usted hija de Maritza Savellini y Marcus Armstrong? - interrogó Ben.

- sí - aseguró Isa cortante.

- ¿su madre murió de cáncer hace 15 años? – cuestionó Ben.

- murió de cáncer, no recuerdo hace cuánto - confesó Isa.

- usted habrá tenido unos 13 años entonces ¿no? -  dudó Ben.

- algo así - respondió Isa.

- veo que la sacaron de la escuela unos años antes y cambiaron de domicilio, no tengo datos de cuál era su domicilio después, ¿se mudaron a esta ciudad? – interpeló Ben.

- no, permanecimos en la misma ciudad, hasta que yo ... yo vine acá a turistear - mintió Isa.

- ¿podría decirme su dirección actual? – consulto Ben.

Isa no tenía idea de cuál era la dirección donde estuvo cautiva por años, solo recordaba que estaba cerca al hospital donde murió su madre.

- señorita Isabelle, ¿está todo bien? – cuestionó Ben.

- yo, no puedo darle esa información – admitió Isa.

Ben la veía fijo, - le recuerdo que está usted bajo arresto e investigación por fraude y extorsión, le sugiero que coopere con nosotros -

- no sé la dirección de ese hombre, solo sé que es cerca del hospital donde ella murió - explicó Isa evitando su mirada.

Ben la veía extrañado por su manera de expresarse, - permítame un momento - se paró de inmediato y salió por la puerta.

Isa no sabía si demoraría o no, permaneció en su lugar unos minutos más cuando la puerta se abrió y entró una mujer frente a Ben quién cerro de nuevo la puerta al entrar. La mujer sonreía ligeramente con su boca pintada de rosa, vestía un traje con falda hasta casi las rodillas en color negro y blusa blanca debajo, sus zapatos no hacían ruido a pesar de tener tacones, la mujer era morena clara, se notaba algo bronceada, ojos cafés y cabello amarrado en una coleta alta con mechones rubios.

- Ella es Ginger, me ayudará con él interrogatorio - explicó Ben. Ginger camino por detrás de Isa, sentándose en la silla junto a Isa detrás de la vista de Ben, Isa los veía a ambos, recordó una de las películas que vio con Iván donde torturaban a una persona para obtener la información que necesitaban.

- no temas, necesitamos toda la información que puedas proporcionarnos, pero no te haremos daño - aclaro Ginger con su sonrisa.

Isa se sentía más temerosa aún, no confiaba en ellos y no sabía que responder que le ayudará a librarse de ellos.

- mira por lo que me cuenta Ben hay un faltante de tu información por varios años, además te encontramos por una tarjeta de débito vinculada a cuentas dudosas, necesitamos que nos ayudes a esclarecer esto, y si estás siendo coaccionada de algún modo - preguntó Ginger.

Isa los veía a ambos que la miraban fijo, podría ser posible ¿qué realmente pudieran ayudarle a liberarse?, se preguntaba una y otra vez sin realmente saber la respuesta.

- Puedes confiar en nosotros, todo lo qué digas aquí solo lo sabremos nosotros dos, podemos brindarte protección si cooperas con nosotros - declaro Ginger suavizando su rostro.

Isa lo pensó mucho, les daría parte de la información tal vez así podría quitárselos de encima, pero debía comenzar a idear un plan de escape y mantener a salvo a Iván.

- ¿dieron conmigo por la tarjeta? - cuestionó Isa sería.

- sí, vimos la transferencia de una cuenta que recolectaba centavos cerrarse y transferirse a una local, usada el mismo día en esta ciudad - contesto Ben.

- ¿cómo dieron con la cuenta de centavos? - preguntó Isa seriamente pero curiosa de saber su error.

- solo contestaremos tus preguntas si tú contestas las nuestras - rebatió Ginger con su ligera sonrisa.

- ¿qué quieren saber? – demando Isa.

- ¿cómo obtuviste la tarjeta? – interpelo Ben.

- la robe – contesto Isa tranquila.

- ¿cómo?, no hay reporte de robo por esa tarjeta – analizó Ben curioso.

- yo me encargué de arreglar eso, ella tiene su dinero intacto y yo no necesite perder mi tiempo en un banco - aclaro Isa.

Ben y Ginger se vieron uno al otro y volvieron a verla.

- ¿cómo dieron con la cuenta de centavos? - reafirmó Isa.

- Hubo un informe de una cuenta que hacía diversos movimientos, uno de ellos nos llevó a esa cuenta que nos llevó a otras más que hacían depósitos pero no salidas - contesto Ginger.

Isa pensó la respuesta que le habían dado, no cometió errores, fue un soplón muy posiblemente, si volvía con él, tendría una carta que usar a su favor.

- ¿cómo lograste hacer lo de la tarjeta? – cuestiono Ben.

- es fácil, solo se necesita una computadora con buena velocidad – expresó Isa serena.

- ¿lo haz hecho antes? – pregunto Ginger.

- tuve que hacerlo algunas ocasiones, pero era la primera vez que la usaba personalmente - aclaró Isa.

- ¿quién informó la cuenta que rastrearon? – demando Isa.

- no podemos darte esa información – dijo Ben.

- entonces no seguiré cooperando – finalizó Isa.

- fue en otro país – hablo Ginger.

- ¿cuál? – cuestiono Isa.

Ginger vio a Ben, él movió la cabeza en negación, había mucha información faltante sobre Isa, no sabían que tanto podían obtener de ella.

- Francia, no sabemos más - soltó Ginger.

- aparte de la falsificación de cuentas bancarias ¿qué más haz hecho? – preguntó Ben molesto.

Isa lo pensó, debía conseguir el nombre del soplón de algún modo, pero necesitaba acceso a su base de datos, pero tampoco debía darles toda su información de un golpe, - yo hice todas esas cuentas que rastrearon, además de muchas otras más que no están vinculadas a la cuenta de centavos -

Ben y Ginger no podían con la emoción, un posible ascenso podría llegar a ellos, debían tener cuidado con la chica para que revelará toda la información.

- ¿las cuentas siguen en movimiento normal? - cuestionó Isa.

- todas, exceptuando el depósito de centavos siguen normal – respondió Ben pensativo.

Nadie sabía del soplón, sería casi un año que ella escapó y todo eso seguía de lo más normal, posiblemente todas las cuentas seguirían funcionando como las programó.

- ¿qué quieres a cambio de las cuentas faltantes? – indagó Ginger.

Isa lo debía meditar mucho, los números estaban en su laptop, además el celular que tenía se lo había robado a él, tenía fotos y contactos de lo que hacían, todo estaba escondido en la casa, significaba exponer a Iván y Gabriel.

- no tienen nada que me sea útil – afirmo Isa.

- podría conseguir el nombre del informante – ofreció Ginger.

Ben la vio con cierta molestia, no debía prometer algo así sin tener la información asegurada.

- ¿qué saben de mi padre? - interrogó Isa.

Ben indagó en la computadora, al igual que Isa no había información de él desde hacía muchos años atrás, - nada -

Isa pensó que seguiría vivo, muy posiblemente estaría haciendo ahora su trabajo, si había algo que deseara era saber que había muerto para sentirse liberada, nadie aparte de él y la mujer que la ayudó a curarse sabían que ella era la que hacía todo por él.

- necesitó que lo encuentren, entonces podremos negociar - declaró Isa.

Ben se rascó la cabeza, no tenían manera alguna de encontrarlo, no tenía propiedades, tarjetas, nada, sabían que había sido un gran genio en la computación, había creado varios programas útiles y después desapareció.

- ¿hace cuánto que no se ven? – pregunto Ben.

- casi un año – contesto Isa.

- ¿dónde lo vio, la última vez? – indagó Ginger.

- en su departamento, la dirección no la sé, es cerca del hospital donde murió mi madre, un edificio de varios pisos lleno de departamentos, había otros edificios similares junto a ese – respondió Isa.

- esa descripción es demasiado vaga, demoraremos días en dar con él – aclaro Ginger.

- entonces no son tan buenos como creen - dijo Isa mofándose con seriedad.

Ben frunció el ceño - suponiendo que le permitiera acceder a la computadora, ¿cuánto demoraría en encontrarlo? -

Isa lo meditó, nunca lo había buscado, no quería verlo, ni volver a saber nada de él, sabía localizar gente en cuestión de minutos, pero no deseaba tener que volver a su pasado, - media hora cuando mucho, solo su departamento, lo demás les corresponde a ustedes -

Ben no le creía, se paró y salió un momento del cuarto, fue a indagar con otros compañeros y volvió, no era posible lo que ella afirmaba, debía ser una hacker experimentada y de mayor nivel que los que tenían trabajando con ellos. Ben volvió a su oficina, Ginger había traído unas botellas de agua para todos, Isa había bebido media botella y no la soltaba, era evidente para él que ella no confiaba en ellos, algo más les ocultaba.

- ¿crees poder trabajar con mi máquina? – dudó Ben.

- haré el intento - contesto Isa sin moverse aún de su lugar.

Ben vio a Ginger que dudaba un poco de qué eso fuera una buena idea, Ben suspiro - adelante, busca su departamento, checare el tiempo - anunció Ben indicándole a Ginger que prestará atención también. Isa se paró de su silla y tomó lugar en la cómoda silla del agente, movió el mouse y tecleo algunas cosas, estaba acostumbrada a primero buscar que no la pudieran interceptar, pero está vez eso no importaba lo que le hizo más fácil la búsqueda. En cuestión de 10 minutos había dado con los edificios que buscaba, siguió viendo uno por uno, accediendo a sus recuerdos, localizó el departamento exacto, tenía planos del edificio, el número del departamento y hasta el falso nombre de quién lo rentaba. A través de algunas cámaras cercanas al área les consiguió una foto a distancia de su padre en cuestión, pero ya había hecho la media hora buscando una buena imagen. Isa decidió no indagar en sus bases en ese momento, así confiarían en ella para lograr salirse con la suya, ella se paró del asiento y volvió a su silla para terminar de beber su agua.

Ben revisó la computadora, había hecho más de lo que dijo que haría en el tiempo que estimó, de inmediato su teléfono sonó y salió al pasillo, habían detectado la intrusión de Isa para obtener la información de manera ilegal en su computadora. Ben se dio cuenta que incluso su sistema tenía un retrasó en las alertas, ella era una hacker de alta peligrosidad, debía hablarlo con su superior de inmediato. Volvió a entrar a su oficina, para avisarles que debía salir y demoraría mucho en volver, Ginger la llevaría a un área de descanso mientras tanto, Acompañadas de un escolta. Ginger llevo la botella de agua a analizar una vez dejo a Isa en una especie de sala de espera con cafetería, Ben le informaba de todo lo sucedido a su superior que después de regañarlo por permitirle a una hacker acceso a su computadora les dio libertad de seguir sacándole información a Isa y mandarían a buscar a su padre de inmediato.

GABRIEL

Gabriel estaba muy nervioso, notó las cámaras en el techo, tenía mucho miedo que también a ellos les hicieran daño, de pronto la puerta se abrió, una chica de traje, ligeramente bronceada y de cabello con mechones rubios entró y cerró la puerta.

- gusta sentarse por favor - indicó la chica muy amable.

Gabriel se sentó obedeciéndola. Ella se ubicó enfrente, llevaba un folder y una libreta, saco su lapicero del saco y sonrió.

- no tema, solo deseamos interrogarlos, me llamo Ginger - sonrió ella.

- Gabriel, mucho gusto - informó Gabriel bastante nervioso.

La chica apunto su nombre - ¿cuáles son sus apellidos? -

- Herrera Sullivient - contesto Gabriel.

- no tenga miedo, estamos aquí para protegerlos, solo buscamos respuestas, no será arrestado, ni se le encuentra sospechoso de algún delito que nos competa, ¿gusta un poco de agua? - preguntó Ginger sonriente sirviéndose agua.

- sí, por favor - respondió Gabriel aún nervioso.

- me informaron que usted conoce a Isabelle Armstrong, ¿hace cuánto se conocen exactamente? - cuestionó Ginger

- no sé de quién me habla - espeto Gabriel.

Ginger sonrió y abrió el folder, mostrándole una foto de lejos de Isa, era una foto en blanco y negro, algo borrosa, de cuando ella cubría todo su cuerpo con ropa.

- ¿ya recuerda? – indago Ginger esperando su respuesta.

- la conozco como Isa, la conozco desde hace un año, la vi alguna vez en videollamada pero no tenía el gusto de conocerla en persona – aclaro Gabriel.

- ¿usted sabe a qué se dedicaba antes de conocerla en persona? – consultó Ginger.

- no, me dijo que trabajo con computadoras, no sé más – aseguró Gabriel.

- ¿sabe usted para quién trabajaba? – curioseo Ginger.

- no, en realidad no – respondió Gabriel.

- ¿qué relación tiene con ella? – dudó Ginger.

- somos amigos, es como una hermana para mí – explicó Gabriel.

- ¿sabe usted como consiguió la tarjeta que uso para hacer sus compras? – cuestionó Ginger.

- no, ella la tenía consigo – aclaró Gabriel.

- ¿usted la ha visto usar una computadora en su presencia? – indagó Ginger.

- no, bueno si, hicimos una fiesta y ella puso la música en mi computadora, ella tiene la suya pero nunca la he visto usarla – evidenció Gabriel.

- ¿su dirección actual es está? – dudó Ginger mostrándole la dirección escrita sobre una nota de color amarilla.

- sí - dijo Gabriel sorprendido.

- ¿es está su casa? - preguntó Ginger mostrándole una foto de la casa que rentaban.

- sí, esa es – afirmo Gabriel.

- ¿qué tiempo tiene viviendo ahí? – cuestionó Ginger.

- hicimos un año hace mes y medio – declaró Gabriel.

- ¿hace cuánto tiempo conoce a Iván Mersbone? – indagó Ginger.

- desde que tenía 5 años tal vez 6, no lo recuerdo bien - manifestó Gabriel.

- ¿él sabe a qué se dedicaba Isabelle Armstrong? – interrogó Ginger.

- no, al menos no que yo sepa – aseguró Gabriel.

- ¿Isabelle Armstrong ha salido de la ciudad en esté tiempo que la conoce? – cuestionó Ginger.

- no, jamás – replicó Gabriel cansado de tanta pregunta.

- ¿Isabelle Armstrong ha permanecido bajo su supervisión todo este tiempo? – indagó Ginger.

- desde que llegó con nosotros no la hemos dejado sola hasta el día de su arresto, ¿está ella bien? - preguntó Gabriel preocupado.

- ella se encuentra bien, no sé preocupe, si ustedes nos brindan información útil podríamos arreglar que la vean - declaró Ginger esperando su cooperación.

- solo sé que su padre fue quién la metió en problemas y le hizo mucho daño, quisiera poder ayudarles más - mencionó Gabriel cabizbajo.

- le agradezco mucho su ayuda - replicó Ginger escribiendo todo.

- ¿tardaremos mucho tiempo aquí? – dudó Gabriel.

- escríbame un listado de las personas con las que Isabelle ha tenido contacto en este tiempo de ser posible y al finalizar es posible que los dejemos ir a verla – terminó Ginger con su sonrisa.

Gabriel se puso a escribir el nombre de todas las personas que recordaba.

IVÁN

Una vez Iván entró en el otro cuarto cerraron la puerta detrás de él al igual que lo habían hecho con Gabriel, Iván estaba desesperado por saber las condiciones en las que estaba Isa y como regresarla a su lado de inmediato. Unos minutos después un hombre calvo de lentes entró a la sala, detrás de este una mujer bastante entrada en años llevaba unas botellas de agua fría en una mano y una carpeta en la otra, dejo todo en el escritorio acercando una de las botellas del lado de Iván.

- Buenos días, me llamo Ben Harper, tome asiento por favor - dijo Ben indicándole la silla frente a Iván.

La mujer terminó de poner la carpeta y se retiró del cuarto sin decir palabra alguna, Iván los veía a ambos y después se sentó en una de las sillas.

- Iván Mersbone, busco a mi novia - anunció Iván seriamente.

Ben se sentó frente a Iván tranquilamente - me informaron que usted conoce a la señorita Isabelle Armstrong, ¿se refiere a ella? -

Iván no sabía el nombre completo de Isa, nunca quiso presionarla a hablar más de lo que ella estaba dispuesta a decirle, no estaba seguro de si era Isa la mujer de la que hablaba. Ben frunció el ceño, abrió su carpeta y saco una foto de Isa cuando recién había llegado a su vida. - está es la señorita Isabelle Armstrong, ¿es a la chica que busca? -

- sí, es mi novia - admitió Iván apenado por no saber su nombre completo.

- ¿está es su casa y dirección? - preguntó Ben mostrando una foto de su casa rentada con la dirección debajo.

Iván vio a Ben y luego la foto muy sorprendido - sí, ahí es mi domicilio, ¿por qué tienen una foto de mi casa? -

- Es para archivo, no sé preocupe señor Mersbone, ¿hace cuánto tiempo conoce a la señorita Isabelle? – cuestionó Ben.

Iván veía a Ben con rostro molesto, - ¿cuándo podré verla? -

- por favor absténgase a contestar las preguntas – aclaro Ben.

- no contestaré nada sin saber de ella - amenazó Iván firme.

- la señorita Armstrong está trabajando con nosotros, se encuentra bajo nuestro resguardo, si consideramos qué usted es apto posiblemente pueda tener contacto con ella – informó Ben.

Iván se sintió un poco más aliviado, se suponía que eran los buenos, cabía la posibilidad de que ayudarán a Isa - ¿ella está bien? -

- claro que se encuentra bien, ahora volvamos a lo que estábamos, ¿hace cuánto tiempo la conoce? – repitió Ben.

- nos conocemos hace más de 7 años, no recuerdo bien la fecha exacta - declaro Iván pensativo.

- me dijo que son pareja, ¿desde entonces? – indagó Ben.

- no, tenemos ocho meses de novios - confesó Iván algo avergonzado.

Ben comenzó a tomar notas de sus respuestas en una pequeña libreta que saco de su saco, - en estos siete años, ¿usted sabía dónde era él domicilio de la señorita Armstrong? – cuestionó Ben.

- no, yo le dije que vivía aquí y ella solo dijo que estaba muy lejos, que vivía al otro lado del país y no pregunté más – respondió Iván pensativo.

- ¿ella venía a visitarlo o usted iba a verla en alguna otra ciudad? – interrogo Ben.

- no, yo no tenía el dinero para ir, ni el valor para invitarla a venir hasta hace más de un año atrás - contesto Iván avergonzado.

- ¿qué cambio? – preguntó Ben.

- subí de puesto y conocimos a mi casera, así que la invité a venir a vivir con nosotros – aclaró Iván.

- desdé que la señorita Armstrong vino a vivir con ustedes ¿ha salido de la ciudad en alguna ocasión? – dudó Ben.

- no - espetó Iván seguro.

- ¿usted sabe a qué se dedicaba la señorita Armstrong? – cuestionó Ben.

- no realmente, dijo que trabajaba en línea pero antes de verla en persona todo lo que sabía de ella era mentira – aclaró Iván.

- ¿qué le hace pensar eso? – interrogó Ben.

- ella me lo confesó – respondió Iván.

- ¿cómo está seguro qué después le dijo la verdad? - indagó Ben.

- por qué la vi, hay cosas que no se pueden fingir y sé que ella no me ha mentido desde que está conmigo – afirmo Iván.

- ¿a qué cosas se refiere? – pregunto Ben curioso.

- alguien la golpeó por años, al parecer tampoco comía bien además de no conocer muchas cosas cotidianas, era como si hubiera estado encerrada por años - explicó Iván.

- ¿si ella era una gran mentira porque son novios? – curioseo Ben intrigado.

- porque estaba enamorado de ella antes de saberlo, nada cambio en mis sentimientos al saber la verdad en cambio deseaba poder protegerla más que antes – declaro Iván.

- ¿ha visto a la señorita Armstrong usar una computadora? – indagó Ben.

- sí, varias veces – afirmo Iván.

- ¿ha visto que es lo que hace cuando la usa? – preguntó Ben interesado.

- no la mayoría de las veces, pero sé qué toma cursos en línea y busca recetas de cocina – declaro Iván.

- ¿qué cursos ha tomado? – interrogó Ben.

- no los conozco todos, pero estaba en uno de pintura, aprendió a dar masajes relajantes y costura – comentó Iván pensativo.

- ¿no le parece extraño que aprenda todo en la computadora? – inquirió Ben intrigoso.

- ella está más segura en casa, no tenemos problema con su uso de la computadora, es una mujer libre – aclaro Iván incómodo.

- ¿la señorita Armstrong ha estado todo este tiempo bajo su supervisión? – cuestiono Ben.

- ella es libre de hacer lo que quiera, pero si sale Gabriel o yo la acompañamos siempre, si es a lo que sé refiere - declaro Iván molesto.

- el día del arresto estaba con otro hombre, ¿estaba enterado? – interrogó Ben.

- sí, es la pareja de Gabriel, no era la primera vez que se iban solos por unos minutos – respondió Iván incómodo y molesto.

- ¿conoce usted a Marcus Armstrong? – indagó Ben.

- no, no sé quién es, ¿tiene alguna relación con Isa? - preguntó Iván.

- es su padre – aclaró Ben.

- ese maldito es quien le hizo daño, no lo conozco pero si lo viera lo mataría a golpes – afirmo Iván exaltado.

- ¿usted sabe cómo consiguió la señorita Armstrong su tarjeta de débito? – cuestiono Ben.

- no, solo sabía que era su dinero – respondió Iván más calmado.

- ¿sabe si ella ha contactado a su padre o alguien más de su trabajo? – interrogó Ben.

- ella nunca le hablaría a ese hombre, no ha contactado a nadie, desde que llegó con nosotros su vida anterior dejo de existir de algún modo – explicó Iván molesto.

- usted maneja cuentas de banco además de pólizas de seguro ¿cierto? – corroboro Ben.

- sí, es parte de mi trabajo – afirmo Iván.

- ¿usted ayudó a la señorita Armstrong a conseguir su cuenta? – inquirió Ben seguro.

- no, espere, yo nunca haría algo así, mi acceso a las cuentas de banco es muy limitado, no puedo otorgarle cuentas a nadie, ni mucho menos mover fondos, solo manejamos los números como expedientes – contesto Iván nervioso.

- le estamos investigando en estos momentos para comprobar que así sea – expuso Ben confiado.

- no he hecho nada fuera de la ley, pueden investigarme todo lo que quieran - declaro Iván frunciendo el ceño.

- señor Mersbone no sé exalte, es parte del procedimiento, por el momento no tengo más preguntas, lo dejaré aquí unos minutos más y después vendrá algún compañero a llevarlos a donde corresponda - articulo Ben levantándose de su asiento con folder en mano.

- ¿dónde está Isa? ¿me dejaran verla? - preguntó Iván aún molesto.

- mi compañero le contestará esa información, por mi parte es todo - respondió Ben antes de abrir la puerta e irse.

ISA

Ella había estado esperando por horas en la cafetería esa, Isa daba vueltas en el pequeño cuarto mientras su mente planeaba como librarse de eso. Una idea le daba vueltas una y otra vez, Iván estaba en peligro, deseaba verlo, se sentía mal con él por haberse dejado arrestar, "debí pelear más" se recrimino a sí misma. Pero no los dejarían verse, si lograba escaparse tampoco podría ir a buscarlo, lo pondría en la mira también, nadie sabía dónde había estado, pero si rastreaban sus compras posiblemente se darían cuenta que ella había estado acompañada siempre. Lo peor fue cuando compraron pintura, el local está a unas cuadras de la casa, podrían dar con ellos si se dieran a investigar, eran muy lentos buscando, ya lo había comprobado, tal vez no los encontrarían. Pero no tenía como contactar a Iván, lograría escapar de nuevo eso era seguro, pero como volver a él sin arriesgarlo era el problema.

Isa meditaba en silencio, intentando estar calmada pero no quería aceptar la idea de tener que dejar a Iván, lo amaba, se había acostumbrado tanto a él, deseaba poder abrazarlo y que la reconfortara como siempre para terminar haciendo el amor. De pronto la puerta se abrió, Isa los miro detalladamente, era un grupo de cinco personas, dos mujeres entre ellos, entraron todos al cuarto, Ben y Ginger entraron detrás de ellos. Los siete veían a Isa que permanecía de pie en su lugar midiéndolos a todos.

- Hola, me llamo Tim - dijo el primer hombre acercándose a Isa con la mano a modo de saludo.

Isa lo vio sin hacer seña de saludo alguno sin perder de vista a nadie.

- perdoné, me informan que usted fue quien hizo una búsqueda a través de una computadora no autorizada - declaro Tim bajando su mano sin acercarse a Isa.

- él me reto a hacerlo - contesto Isa señalando a Ben.

- queremos medir sus capacidades si nos lo permite - replico Tim sonriendo.

- ¿a qué se refiere? - preguntó Isa sería.

- nos gustaría saber de qué es capaz con el equipo adecuado - esclareció Tim.

- ¿qué ganaría yo? - cuestionó Isa sin dejar de verlos muy atenta.

- sigue estando bajo arresto, creo que la pasaría mejor ayudándonos a saber sus capacidades que estando encerrada en esta habitación - expresó Tim tranquilo.

Isa lo pensó un poco, si quería ganarse su confianza tal vez eso ayudaría, tal vez sería muy pronto para tener la información que creía necesitar pero se acercaría a la meta pronto.

- está bien - dijo Isa sin moverse.

Tim sonrió aún más, al igual que sus compañeros, se presentaron uno a uno con ella, que no dejo de verlos con seriedad, no le importaba conocer a nadie de ahí, solo deseaba salir. Ben y Ginger escoltaron a Isa seguidos del grupo que hablaba emocionado a sus espaldas, todos salieron a la recepción y tomaron los elevadores que los llevaron a otro piso. En este igualmente había una recepción y una chica con una gran sonrisa en la entrada saludo a todos, pasando la puerta de acceso había paredes de cristal con gente trabajando en diferentes cubículos individuales personalizados sin bloquear la vista por completo de la persona en el cubículo. Isa fue escoltada al fondo, ese piso no tenía vista al exterior, grandes muros grises al fondo marcaban los límites del piso, Isa fue llevada a un área que se notaba diferente, estaba casi al fondo, no era un cubículo, más bien parecía un cuarto, había ocho pantallas grandes montadas a modo circular frente una cómoda silla con una mesita plegable. Detrás de la silla una computadora normal sobre un escritorio con dos sillas, Tim fue el primero en entrar, mientras una de las chicas prendía todo el equipo electrónico. 

Le indicaron a Isa que se sentará en la silla, le acercaron un mouse y un teclado extraños, ella los agarró de manera despectiva sin saber que eran, uno de los chicos se dio cuenta y salió corriendo a buscar algo. Después de unos minutos las pantallas estaban encendidas y el chico volvía con una caja de cartón llena de objetos que le mostró a Isa, ella tomó un mouse común y un teclado genérico. Los demás chicos la veían desilusionados por sus elecciones, lo que a Isa no le importaba, conectaron los nuevos mandos y todos tomaron lugar detrás de la computadora. Isa no sabía que querían que hiciera, se sentía muy nerviosa frente a las grandes pantallas, intentaba fingir que todo estaba bien pero ver esas pantallas dispuestas así le recordaba mucho a la adaptación con la que tuvo que trabajar durante años para su padre. Isa cerraba los ojos e intentaba calmarse, " todo estará bien, Iván está contigo" se repetía una y otra vez sabiendo que ni siquiera eso era cierto ahora.

- puede comenzar - dijo Tim a espaldas de Isa.

Isa volvió a abrir los ojos, corría un programa básico, con algunas indicaciones de lo que querían que ella hiciera y comenzó a trabajar en ello, no era nada complejo al terminar salió otro programa más avanzado que tampoco le dio problemas. Isa paso un buen rato resolviendo los diferentes programas que le pusieron, tenían razón había dejado de divagar tanto y logró obtener ciertas respuestas a sus dudas. Isa tenía bien claro todo, si quería ver a Iván debía hablar sobre él, de todas maneras si lograban atrapar a su padre para entregarles la información debía de ir a casa y los expondría. Si cooperaba cabía la posibilidad de que la ayudarán a zafarse del peligro si es que le decían la verdad, si no ya tenía un plan a seguir, pero en cualquiera de sus opciones debía dejar a Iván.

Todos la veían como si una luz la iluminará o algo extraño le pasará, no entendía que tanto le veían, “pensar que los considero superiores a ella en algún momento” pensó para sí misma. Ben y Ginger se acercaron a Isa, hicieron seña para que ella los siguiera y eso hizo, al salir del área se dio cuenta que no solo el grupo de personas que la habían evaluado la veían con asombro, si no varios en el camino a la recepción. Ben y Ginger llevaron a Isa de nuevo al elevador, al cerrarse las puertas una vez dentro Isa los veía en el reflejo del metal.

- cooperare en lo que quieran solo asegúrenme protección - dijo Isa seria.

Ben y Ginger voltearon a verla completamente sorprendidos por su cambio de opinión, llegaron al piso marcado era el mismo donde la entrevistaron y volvieron a entrar con ella a la oficina de Ben.

- tengo hambre - informó Isa sintiendo el vacío en su interior.

Ginger los dejo solos en la oficina, había ido por algo de comer para Isa, ahora que cooperaría le darían ciertos privilegios.

- ¿esperaremos hasta que vuelva? - preguntó Isa con cierto enfado.

- no, puedes decirme todo a mí - contesto Ben algo dudoso.

- ¿qué quieres saber? – cuestiono Isa seria.

- ¿quién te contrato?, ¿cómo lo localizamos?, ¿qué trabajos realizaste para ellos? - soltó Ben mientras activaba su computadora.

- nadie me contrato, mi padre ... ese hombre me enseñó a hacer su trabajo, yo debía aprender rápido, hacerlo todo como él lo indicaba o me golpeaba, si lo localizan a él, los localizaran, yo no conocí a nadie más allá de una mujer que llevo al departamento, ella me dijo que los tenían amenazados de muerte, no sé si ella murió o se aburrió de él - declaro Isa aguantándose las lágrimas, suspiro fuertemente - creaba cuentas bancarias, hacia movimientos de dinero en diversas cuentas, mandaba notificaciones de búsqueda a nivel nacional o internacional según lo requerían, robo de identidad, creación de identidades falsas e identificaciones falsas, hackeaba lo que se me pedía sin importar que fuera en este país u otro, todo lo que se puede hacer de modo electrónico si lo pedían yo lo hacía -

- por lo que entiendo haz estado trabajando en eso ¿desde que murió tú madre? - corroboro Ben pensativo.

- sí, al principio eran unas horas, cosas sin sentido, rápidamente escaló en la lista de tareas por hacer y no solo para este país – continuo Isa.

- ¿por qué no diste aviso a las autoridades? – preguntó Ben.

- yo estaba confinada a un cuarto, mandé las órdenes de búsqueda a los edificios, pero no dieron conmigo, los vecinos nunca reportaron nada, era normal escuchar gritos de ayuda a cualquier hora – declaro Isa.

- ¿y cómo es qué estás aquí? – cuestionó Ben.

- él tiene problemas con la bebida, a veces me liberaba del cuarto para golpearme a placer, cuando la mujer dejo de ir se volvió más agresivo hacia mí pero también algo descuidado, la última vez que lo vi me golpeó como siempre pero esa vez traía una navaja, al cubrir mi rostro alcancé a golpearlo con mi brazo, me cortó el torso pero cayó de espaldas y se golpeó, quedó inconsciente lo suficiente para lograr salir de ahí con algunas cosas – contesto Isa con los ojos vidriosos.

- ¿qué la hizo venir a esta ciudad? – indago Ben.

- un amigo de Internet, me invitó a vivir con él, decidí esconderme un tiempo -admitió Isa seria.

- ¿qué tiempo tiene viviendo con él? – preguntó Ben.

- casi un año, vivo con él y su amigo – rebatió Isa.

- ¿para ellos eran los boletos? – inquirió Ben.

- sí, sería una sorpresa – expresó Isa con ironía.

- ¿me puede proporcionar la dirección? – cuestiono Ben.

- no la sé, es en la colonia Rosales, pero no recuerdo la calle, ni el número – admitió Isa.

- cerca de la tienda de pinturas donde compró, ¿cierto? – corroboró Ben.

- sí, la casa está a unas seis cuadras de la tienda de pinturas, cerca hay una avenida principal, en la esquina tomábamos los camiones de cualquier ruta – aclaro Isa.

- ¿algo más que recuerda de la casa? – interrogo Ben.

- ¿mis amigos estarán bien? - cuestiono Isa preocupada.

- sí, los investigaremos y posiblemente los interroguemos también – declaro Ben.

- fue un restaurante hace años, arriba vive la dueña del lugar, tiene la puerta roja – continuo Isa.

Ben notificó la orden de búsqueda para localizar el domicilio, después irían por los amigos de Isa, era sábado por la noche y el domingo habría poco personal. Ben necesitaba reportar la nueva información, para saber cómo proceder para con Isa, ahora se había vuelto un informante valioso y debían sacarle mucho provecho. Ginger llegó con unas bolsas grandes de comida, entró perfumando la oficina, Isa estaba en verdad hambrienta. A esa hora estaría cenando muy posiblemente junto a Iván y Gabriel antes de que se fuera al trabajo, para después dar rienda suelta a sus deseos de amarse, esa era su vida y no necesitaba nada más para sentirse feliz. La nostalgia invadía la mente de Isa, Ginger había llevado unas hamburguesas con papas y ensalada, Isa lo comió por llenar su cuerpo con algo pero no le sabía a nada en realidad, su vida cambiaría de nuevo muy a su pesar.

Gabriel tenía unos minutos solo en la oficina, se sentía aún muy nervioso, había escuchado hablar de esa agencia en los noticieros, nunca se imaginó ser entrevistado por ellos, sentía más temor por Isa que por él mismo. Se preguntaba si la volvería a ver en libertad, si podría volver a abrazar a su linda amiga, que sería de Iván, él no se cansaría de buscar que la liberarán, se amaban demasiado. Abrieron la puerta, Gabriel aún temeroso miró expectante a la persona que había abierto la puerta, era Ginger acompañada de Iván.

- Sr. Herrera haga el favor de acompañarnos - dijo Ginger con su sonrisa.

Gabriel salió del cuarto, Iván y él se veían en silencio como preguntándose si habían logrado algo, pero era evidente que no, los llevaron directo al elevador, se sentían traicionados. Al cerrarse las puertas del elevador notaron que Ginger fijo uno de los pisos superiores, ¿a dónde los llevarían? se preguntaban los dos entre miradas. Al llegar al piso indicado había un solo pasillo, en ambos costados del elevador había un hombre armado y una cámara de vigilancia a donde les pidieron que voltearan para registrar sus rostros. Ginger los llevo directo a una de las puertas del fondo, golpeó la puerta dos veces y espero a que le abrieran por dentro, era otro hombre armado, vio a Ginger y notificó por su auricular. El hombre abrió la puerta por completo dejándolos acceder, hasta que todos entraron al pequeño espacio cerró la puerta y saco una llave para abrir la segunda puerta por donde solo accedieron ellos dejándolo a él detrás para volver a cerrar la puerta.

Iván y Gabriel seguían expectantes sin saber que sucedería, entraron a una pequeña sala de estar, estaban en un pequeño departamento, todo parecía de lo más normal en el lugar, los grandes ventanales mostraban la vista de la gran altura a la que se encontraban, no había edificios que cubrieran la vista de la ciudad. Ginger camino hacía una de las puertas, muy posiblemente era la recamara, tocó la puerta dos veces y espero que le contestarán, Iván y Gabriel solo veían anonadados su alrededor. La puerta del cuarto se abrió, Isa sostenía la perilla de la puerta con el rostro más serio que alguna vez le hubieran visto, viendo fijo a Ginger con cierto enfado.

- ¡Isa! - grito Gabriel emocionado y corriendo a su encuentro.

Iván caminó para acercarse a ella, con su gran sonrisa, se sentía aliviado de verla bien, Isa cambio su rostro, una gran sonrisa iluminaba su rostro al verlos bien, entonces recordó que Ginger seguía ahí y volvió a verse seria. A Gabriel no le importaba nada más, corrió hasta llegar con Isa y la abrazó muy fuertemente con lágrimas en los ojos, Isa lo abrazaba con mucho cariño sin mostrar expresión alguna en su rostro. Ginger dio unos pasos atrás, sin dejar de verlos interactuar, Iván se acercó tranquilo hasta Isa, la notaba extraña y sabía que la situación aún no era la mejor si ella seguía bajo vigilancia.