- gracias mami - la beso y bajo corriendo así como estaba vestida, vio a su padre sentado en la sala que señalo la puerta y salió de la casa, cerrando detrás de ella.

- ¡Wow! - exclamó Tim viendo a Carol con un top verde olivo y un short bastante pequeño ajustado al cuerpo, con unas delgadas sandalias, sus rizos sueltos y esponjados.

-Hola Tim – saludo Carol sin salir del portón, él vestía unos jeans rotos de la rodilla, camisa a cuadros y botas.

- ¡Vaya!, en verdad eres muy hermosa – comentó Tim mientras caminaba de lado a lado junto al portón como animal encerrado sin dejar de ver a Carol de arriba a abajo.

- ¿A qué has venido? – cuestionó Carol sonrojada.

- Cierto, cierto, vine aaaa - volteo su rostro hacia la calle - ¿Quiero invitarte mañana a casa?, habrá una comida para Ezequiel, olvidé pedirte tú número y Tomás no me ha querido dar información sobre ti, así que aproveché para venir a verte – Tim volteo a verla de nuevo relamiéndose los labios y con una mirada de deseo.

- está bien, ¿a qué hora sería? - contesto Carol apoyando sus manos en la reja sin abrirle.

- No es nada formal, será en la parte de atrás de la casa - Tim se acercó a tocar la mano de Carol, intentando verla a los ojos - puedo venir por ti a las 2 o 3 si te parece bien -

- Como tú desees - Carol correspondió la mirada de Tim sintiendo la humedad de su entrepierna.

Tim trago saliva mientras sentía su cuerpo reaccionar - ¿puedes salir un momento? - hablaba en voz baja y ronca.

- Carol que haces así vestida en la calle - vocifero Juan quién abrió la puerta de golpe mirando rabioso a Tim.

Carol y Tim se soltaron, separándose de la reja como si esta los lanzará, Carol giró su cabeza viendo a Juan enojada, Tim veía a Juan en la puerta, (Juan media 1.86, con una panza bastante notoria, vestía de manera formal con camisa azul claro, pantalones negros y zapatos negros) Juan noto el bulto de Tim y miro aún más enojado a este.

- Entra ya Carol - ordenó firmemente Juan.

- Vendré a las 2 por ti - recordó Tim intentando aclarar su voz mientras caminaba de espaldas pero sin dejar de ver a Juan pero sobre todo a Carol.

- Aquí estaré - Carol sonrió a Tim, dijo adiós con la mano y entro a casa golpeando a Juan con el hombro.

Tim centro su mirada en Carol, marcando más su paquete al ver el bamboleo de sus senos al moverse y su redondo trasero al caminar dentro hasta encontrarse con los ojos de furia de Juan quién noto todo y vio irse a Tim qué dijo adiós con la mano de manera nerviosa al verse sorprendido. Tim se subió a su camioneta de manera difícil por la erección, arrancó y se fue del lugar pensando en Carol. Juan cerró la puerta y camino detrás de Carol.

- No quiero que salgas con ese tipo mañana - grito Juan mientras intentaba alcanzar a su hermana.

- No me importa Juan, yo saldré con quién yo decida - contesto Carol muy enojada dirigiéndose a su cuarto.

- Es un maldito pervertido, no permitiré que lo veas de nuevo - declaró Juan intentando suavizar su voz.

- No eres mi padre - lo enfrentó Carol - Si ellos no me prohíben nada, tú tienes menos derecho. -

- No entiendes que intentó protegerte - explicó Juan muy serio.

- Soy una adulta, yo puedo sola – Carol se dio la vuelta y se encerró en su cuarto.

Carol estaba demasiado excitada y molesta, si Juan no hubiera aparecido, ella estaría desquitando sus deseos, imaginaba los besos suaves de Tim mientras la acariciaba tan tiernamente como el otro día, Carol se desnudó rápidamente comenzando a pellizcar sus pezones y acariciaba su cuerpo lentamente, imaginando a Tim, ella había notado el bulto de Tim también, deseaba verlo y sentirlo en todo su esplendor, introdujo sus dedos y con su otra mano jalo la ropa con el aroma de los hermanos para olerla mientras ahogaba sus gemidos, tuvo un fuerte orgasmo con muchas convulsiones y siguió un poco más extendiendo su placer hasta quedar dormida.

De nuevo Carol se despertó tarde, pero ahora decidió tomar una ducha y vestirse antes de desayunar, se puso una blusa verde limón sin mangas con escote de corazón ajustada al cuerpo, con un pantalón negro holgado que solo llegaba debajo de sus rodillas junto con unos zapatos negros de vestir, decidió peinar su cabello en una media cola, y dejar algunos chinos al frente de su rostro, se maquillo un poco y se vio al espejo antes de salir del cuarto, hacía mucho tiempo que ella no intentaba arreglarse, se sintió hermosa y bajo a desayunar con bolso en mano y una bella sonrisa. Termino de desayunar fruta y unas tostadas con mermelada cuando vio el reloj, eran las 2 y ella aún debía lavar sus dientes, levantó sus trastes, lavo sus dientes, pinto sus labios de un rosa intenso y bajo a despedirse de sus padres quienes veían unas películas en la tv. Salió de casa y vio la camioneta de Tomás, este bajo de ella, vestía un pantalón negro de vestir con una camisa de manga corta color lila, reloj y zapatos negros y se dispuso a abrir la puerta sin dejar de ver a Carol con una leve sonrisa. Carol lo veía un poco asombrada, esperaba a Tim, incluso imagino que Tim podría proponer un desvío antes de la fiesta pero nunca pensó en Tomás.

- Hola Carol- saludó Tomás acercándose a besar su mejilla.

- Hola Tomás – Carol beso suavemente el pómulo de Tomás mientras esté cerraba los ojos.

- Te vez muy linda hoy - dijo Tomás mientras cerraba la puerta de la camioneta, dio la vuelta y se subió de su lado mientras Carol abrochaba su cinturón.

- Tim está algo ocupado con la fiesta, espero no te incomode que viniera yo - explicó Tomás suspirando mientras avanzaba la camioneta.

- No me incomoda Tomás, no te preocupes - Carol sonrió.

- Yo espero que entiendas que en el trabajo no puedo mostrar que nos vemos fuera - declaró Tomás muy serio.

- No te preocupes, no es como si fuéramos pareja - contesto Carol seriamente.

- Lo sé, es solo, me agradas pero disfruto mi trabajo - Tomás evitaba mirarla.

- No importa Tomás - contesto Carol algo enfadada y viendo por la ventana pensando en lo incongruente que era Tomás, ahí andaba por todo el gimnasio besuqueando y abrazando a todas, mientras hablaban de su vida y no podía si quiera platicar con ella de algo insignificante. Tomás condujo buscando la mirada de Carol que no quiso verlo en todo el camino a la fiesta, sabía que estaba haciendo mal, pero no sabía bien que decirle así que fueron en silencio de nuevo. Llegaron al lugar y Tomás corrió al otro lado para ayudarle a bajar a Carol, ella aceptó su ayuda pero se mantuvo en silencio mientras él la guiaba rodeando la casa hacia el bullicio festivo.

- Es el cumpleaños de Ezequiel, es como un hermano más para Tim - manifestó Tomás esperando conversar de nuevo con Carol.

- Hola mijo - saludo una señora gordita de 1.50 y tantos y cabello canoso, con un colorido vestido mientras se acercaba a abrazarlo.

- Hola Doña Cari, ¿ha visto a Tim? - contesto mientras se agachaba y la abrazaba.

- Hola linda – dijo Doña Cari a Carol al terminar de abrazarse - ¿es tú novia? - sonrió de oreja a oreja dirigiéndose a Tomás, haciendo que ambos se sonrojasen.

- Solo somos amigos - contesto Carol mirando a Tomás aún un poco enojada.

- Es muy hermosa y alta, no dejes que se te escape mi niño - sugirió la señora tomando a Tomás del brazo.

- ¡Hey Carol! - grito Tim a lo lejos y moviendo su mano de lado a lado con una gran sonrisa en el rostro, vestía un pantalón caqui con una camisa verde de manga larga.

- Esa chica me gusta más para ti mijo - manifestó Doña Cari a Tomás mientras Carol intentaba llegar hasta donde estaba Tim.

- Es amiga de ambos Doña Cari, siga divirtiéndose, veré qué hace falta - Tomás se movió entre la multitud saludando a los otros invitados que no lo habían visto.

- Hola Carol - Tim corrió a saludar a Carol con un beso en la mejilla de nuevo cerca de la boca - Disculpa que mandara al idiota, pero Ezequiel me necesitaba aquí, mira ven, te presentaré a todos - la tomó de la mano para llevarla directo a la mesa que tenía más arreglos, ahí estaba una pareja de piel morena bastante obscura y cabello canoso, sentados, en medio un chico igual de moreno con una gorra negra y una corona dorada se ponía de pie sonriendo.

- Debes ser Carol - observó el chico intentando estrechar la mano de Carol.

- Es mía - declaró Tim tomando ambas manos de Carol y sonriendo mientras Ezequiel se acercaba.

- solo quiero saludarla, tonto – manifestó Ezequiel alzando las cejas una y otra vez con una sonrisa.

Tim abrazo a Carol y tomo una de sus manos con la que golpeó la mano de Ezequiel - listo, no la vuelvas a tocar - dijo Tim sonriendo y besando la mejilla de Carol que no sabía qué hacer.

- Tim deja libre a esa pobre chica - ordenó la madre de Ezequiel mientras le jalaban la oreja a su hijo.

- Está bien Doña Mari - respondió Tim soltando a Carol mientras se agachaba para que la señora de 1.50 le jalara la oreja también.

- Hola mija, soy Doña Marisol, ten cuidado con este par - advirtió la señora dando la mano a Carol.

- Mucho gusto, Carol - sonreía viendo a Tim junto con Ezequiel golpeándose uno a otro como chiquillos detrás de ella.

- Fui la nana de Tomás y Tim, pero estos dos parecen más hermanos que cualquier otro par de mis hijos - reveló Doña Marisol mientras guiaba a Carol para sentarse con ellos.

- ¡Ya podemos empezar la fiesta! - Grito Tim alzando una botella de refresco sobre su cabeza, todos los invitados alzaron su bebida gritando al unísono, empezando a sonar la música a todo volumen.

Había una pequeña carpa escondida a un costado de la casa de donde salieron meseros a repartir los platillos en las mesas. Tim busco sentarse junto a Carol y sonreía embobado.

- Eres muy linda Carol, cada día me gustas más - tomo la mano de Carol y la beso suavemente, entonces les sirvieron sus platillos.

- ¿Cuántos años cumple Ezequiel? - pregunto Carol.

- 17, pronto será todo un adulto como yo - respondió muy orgulloso Tim.

- Seré mejor que tú, porque yo si soy guapo - aseguró Ezequiel volviendo a coquetear con sus cejas a Carol quién no entendía nada.

- Soy más guapo yo, ¿verdad Carol? - ambos la miraban esperando su respuesta, a lo que Carol decidió comer y no dejar de ver su plato con el rostro sonrojado.

- Tim, Ezequiel no me obliguen a calmarlos, déjenla comer tranquila - grito Doña Marisol autoritaria.

- Los dos son horribles - decía el padre de Ezequiel mientras bebía una cerveza con una leve sonrisa ya algo tomado.

Tim y Ezequiel se quedaron callados y comieron así como todas las personas ahí presentes, Tomás apareció después sentándose en la misma mesa sin dejar de ver a Carol también, la fiesta transcurrió de lo más normal, Tomás desaparecía cada tanto y volvía siempre a sentarse al mismo lugar. Algunos hombres tomaron demasiado y empezaban a gritar mientras hablaban, todos ahí se conocían, eran trabajadores del lugar excepto el servicio de meseros y cocina. Ezequiel comenzó a abrir regalos, había una caja grande bajo todas las demás, era de los hermanos, le habían regalado una cuatrimoto.

Tim tomo la mano de Carol - ven, demos una vuelta - sugirió Tim con un rostro serio a lo que Carol se paró y lo siguió confiando en él.

Tomás vio que ambos se retiraban a lo lejos, y mando al grupo de niños detrás de Tim para que le pidieran dulces, ellos corrieron como locos hasta Tim, jalando su pantalón y él sonreía mientras pensaba que hacer para quitárselos de encima.

- Espérame un poco, debo alimentar a los monstruos - declaró Tim sonriendo para inmediatamente correr dentro de la casa, los niños lo esperamos apiñados en la puerta mientras Tim había ido por una bolsa de dulces que tenía en su cuarto.

Tim esperaba deshacerse de los niños dándoles dulces, pero estos le seguían pidiendo aún más hasta que se le acabo la bolsa, entonces hizo algunos trucos de magia muy tontos pero no lograba quitárselos de encima. Tim le pidió a uno de los chiquillos que buscará a su hermano, pasaban de las 10 pm y alguien debía llevar a Carol de vuelta a casa.

- ¿Tomás podrías llevar a Carol de vuelta? - preguntaba Tim mientras entretenía a los niños con malabares.

- Si, en un momento la llevo - contesto Tomás mientras Carol hacia una mueca al escucharlos.

- oye idiota, solo recuerda lo otro - recordó Tim guiñándole un ojo con una gran sonrisa en su rostro.

Tomás hablo con el personal que se encargaba de atender a los invitados, se despidió de algunas señoras y caminó directo a Carol que seguía riendo mientras veía a Tim jugando.

- Vamos Carol, te llevaré a casa - anunció Tomás mientras tocaba su brazo suavemente.

- Adiós Tim – habló Carol mirándolo un poco triste.

Tim corrió hacia Carol deteniéndose frente a ella - me gustaría poder llevarte yo - lo dijo con una mirada intensa.

- ya será en otra ocasión - sonrió Carol y le dio un beso rápido en la mejilla mientras los niños lo jaloneaban de nuevo. Carol y Tomás se retiraron del lugar sin cruzar palabra, ya en el camino era obvio que el silencio reinaría de nuevo.

- ¿Estarás ocupada mañana? - pregunto Tomás rompiendo el silencio y viéndola de reojo.

- No tengo planes ¿por qué? - lo miró Carol intrigada.

- Bueno, ¿queríamos invitarte a venir? – Tomás la miraba de reojo visiblemente apenado.

- ¿A qué hora? - cuestionó Carol un poco enfadada.

- Tengo que ir a un lugar antes de llevarte a casa, ¿está bien? - interrogó Tomás aún nervioso.

- No hay problema - contesto Carol preguntándose ¿qué le pasaba a
Tomás?

Él aparco frente a un edificio en el centro - ¿podrías bajar?, voy a demorar un poco - pidió Tomás desabrochando su cinturón y abriendo la puerta.

- Claro - afirmó Carol sacando su cinturón, mientras Tomás daba la vuelta a la camioneta por fuera, para ayudarle a bajar. Tomás la tomó de la mano después de cerrar la camioneta, pero Carol jalo su mano logrando soltarse de su agarre, haciendo que él girará a verla seriamente.

- Lo siento, es por aquí - guío Tomás señalando hacia un callejón levemente iluminado, Carol empezó a sentirse nerviosa pero confiaba en él. Se acercaron a una puerta metálica color verde, donde Tomás golpeó dos veces, en unos minutos abrieron la puerta deslumbrándolos por unos instantes.

- Creí que no vendrías - declaró el hombre que abrió la puerta, un moreno calvo con ropa deportiva de 1.70 y lentes gruesos - pasen, pasen -

Ambos entraron dentro de la bodega de un local que tenía cajas plásticas del piso al techo, pasaron una puerta entrando a una tienda de ropa de playa, escuchando como cerraban la puerta por la que habían entrado. Ya dentro de la tienda esperaron al hombre.

- Siento haberte hecho esperar tanto, pero no pude venir antes - admitió Tomás, mientras Carol se preguntaba que hacían ahí.

- No te preocupes, cuando gustes aquí estoy a sus órdenes - manifestó el hombre con una gran sonrisa mostrando su falta de algunos dientes.

- Cuco ella es mi amiga Carol, Carol él es Don Cuco mil dientes – manifestó Tomás esbozando una sonrisa.

- Mucho gusto señor - expresó Carol estrechando la mano del hombre.

- El gusto es mío señorita, espero que encuentre algo que le agrade - opinó el hombre muy sonriente mientras Carol veía a Tomás extrañada.

- Iré a sentarme en lo que revisan todo, no duden en preguntarme - recordó Cuco dirigiéndose a una silla en el extremo del local, donde sería la puerta principal por el día.

- ¿Qué buscamos? - preguntó Carol casi en un susurro.

- Necesitarás un traje de baño - atinó a decir Tomás mientras acariciaba su cabello y cuello bastante apenado.

- ¡¿Qué?! - grito Carol con cierto enfado.

- Es para mañana – aclaró Tomás mirando al piso.

- ¿Está todo bien? - cuestionó Don Cuco que imagino que algo así pasaría y riendo un poco.

- Si, no te preocupes – respondió Tomás sin ver a Carol.

- No quiero nada, escógelo tú – protesto Carol enfadada.

- No sé cómo te gustaría - atinó a replicar Tomás.

- No me importa, tú quisiste venir ahora lo escoges - Carol cruzó los brazos y se dirigió hacia unos shorts de hombre.

Tomás se dirigió al área de damas y vio algunos modelos, el primero que llamó su atención era un pequeño bikini rojo brillante con corazones, pero imagino que Tim vería demasiado. Continúo moviendo la ropa y encontró un bikini estraple negro con un moño rosa entre los senos, le recordó a Carol y lo tomó, siguió buscando por si no le atraía, Carol volteo a ver lo que veía Tomás, estaba parado en el área de bikinis, negó con la cabeza y decidió buscar por sí misma en los de una sola pieza. Tomás había escogido 5 diferentes modelos cuando notó que Carol estaba tomando algunos más de otra percha.

Pronto estaba Carol con 20 piezas dentro del probador, Tomás esperaría afuera, hasta que ella terminará, deseaba verla modelar por alguna razón, pero sabía que ella no lo haría. Carol se probó primero los que ella había escogido pero no le gustaba como le quedaban, decidió atreverse a usar uno escogido por Tomás, nunca había usado un bikini debido a sus complejos corporales pero le quedaba bonito, era de dos piezas, un short fiusha que le cubría desde la cadera a debajo del trasero a juego una tipo blusa negra con encaje fiusha encima, el escote era bastante pronunciado pero quiso pedir una opinión.

- Tomás, puedes venir - pidió Carol asomando su rostro mientras le llamaba, Tomás la escucho aunque no estaba cerca del área y se aproximó de inmediato.

-¿qué sucede? - dudó Tomás al acercarse.

- acércate más - sonrió Carol a lo que Tomás se paró justo frente a la puerta, Carol la abrió un poco más modelando el traje de baño y dando la vuelta - ¿Crees que muestro mucho? -

Tomás veía a Carol una y otra vez, se veía muy sexy, trago saliva y antes de contestar recordó a Tim - te queda bien, solo, no creo que muestres demasiado -

- ¿Seguro? - sonreía viendo como Tomás no dejaba de verla y casi desnudarla con los ojos.

- Pruébate otro si no te sientes cómoda - sugirió Tomás esperando que también lo modelara.

Carol cerró la puerta y se cambió mientras Tomás fue directo por el bikini rojo que le había gustado, pensaba pasárselo pero podría molestarla más, regreso a ver unos bóxers cortos para él cuando ella lo volvió a llamar, Tomás se apresuró a tomar posición olvidando que llevaba el otro en la mano. Carol se había puesto el estraple del moño, resaltaba su figura curvilínea, haciendo que Tomás sintiera un poco de calor.

- ¿Qué es eso? - cuestionó Carol señalando el bikini rojo.

- Yo, solo, no es nada - Tomás intentó ocultarlo detrás de sí mismo.

- Dámelo, me lo probaré - pidió Carol acercándose a Tomás, quién inmediatamente sentía un inmenso calor y nerviosismo, mientras le daba el bikini en la mano.

Carol volvió al vestidor para cambiarse, Tomás no quería moverse de su lugar está vez, sintiendo claramente una erección, disimuladamente se acomodó la ropa intentando ocultarlo cuando Carol abrió la puerta de nuevo, tenía otro traje de dos piezas un short amarillo con una pequeña falda de flores y un bikini de tirantes a juego arriba.

- Ese no me gusta – contesto Tomás sin pensarlo mucho, mientras Carol modelaba.

Carol cerró la puerta, se probó un traje de baño enterizo blanco con transparencias que le quedaba muy bien, lo puso aparte con los bikinis que le gustaron a Tomás, se puso el bikini rojo que quería Tomás, la parte de abajo no cubría su trasero, sonreía maliciosamente mientras se veía en el espejo pero seguía molesta con él, lo acomodó junto a los que pensaba quedarse y se probó otros más, uno de los que Tomás escogió era demasiado pequeño, siguió probándose los demás pero no le quedaban bien o eran demasiado ajustados. Le quedaban 2 más, se probó el negro, arriba parecía una blusa con cordones amarrados en el escote que era muy pronunciado y un short que le cubría todo el trasero hasta la cintura, no necesitaba la opinión de Tomás, así que se probó el último, un short azul marino con bordes de colores, la parte superior era similar a un sostén, se veía bien, decidió mostrarle a Tomás por ser el último, abrió la puerta y él seguía parado en el mismo lugar con ojos de lujuria.

- Te queda bien - opinó Tomás sin dejar de observarla.

- Gracias - cerró la puerta Carol para volver a vestirse, se apresuró a cambiarse y luego escondió el bikini rojo entre los demás, al salir Tomás seguía parado en el mismo sitio, Carol sonrió imaginando que él deseaba ver más - listo, pero no me decido por uno – declaró Carol pensativa.

- Llévate los que te gusten - sonrió Tomás intentando calmar su excitación al ver que ella no le mostraría nada más.

- Así me gustaría comprar siempre – sonrió Carol y se dirigió directamente hasta donde se encontraba Cuco.

- Espera, quiero algo para mí también – Tomás camino hacia los bóxers cortos pero Carol no se detuvo hasta llegar con Cuco.

- Me llevaré éstos, intenté que él no vea - pidió Carol susurrando y guiñando un ojo.

- Claro, no te preocupes - el hombre tomó una bolsa de papel, y velozmente envolvió cada uno de los trajes para guardarlos mientras Tomás tomaba dos prendas y se dirigía a ellos.

- Suma esto y cóbrate de aquí - solicitó Tomás sacando una tarjeta de su cartera que tomó Cuco enseguida, entregó la primer bolsa a Carol y busco otra en la que guardo lo de Tomás, se la dio a él y camino hacia la puerta por donde entraron, ambos lo siguieron.

Cuco cobró y entregó la tarjeta a Tomás, inmediatamente después los tres salieron al callejón de nuevo, está vez Cuco apagaba las luces y cerraba la puerta con candado detrás de ellos, salieron juntos de ahí y se separaron al salir del callejón, Tomás ayudó a Carol cómo siempre a subir en la camioneta y dio la vuelta con su bolsa en mano, caminaba un poco más lento de lo normal, subió al auto, al sentarse acomodó un poco su entrepierna y después tomaron camino a casa de Carol.

Al llegar bajo para ayudar a Carol que por poco olvidaba su bolsa de compras, Tomás se acercó a jalarla para bajarla empujando a Carol sin querer, Tomás soltó la bolsa para evitar que ella cayera al piso al ver lo que había causado, quedando abrazada por él, ambos respiraban agitados mientras sus ojos se encontraron frente a frente.

Tomás subió su brazo para acercarla a él besando los labios de Carol quién correspondió abrazándose al cuello de él, sus lenguas se entrelazaban apasionadamente, Carol empezaba a acariciar el cabello de Tomás cuando esté dejo de besarla de golpe, se levantó junto a Carol incorporándose ambos, ella sintió la erección de Tomás, seguían respirando agitados pero ya de pie, Carol volvió a besar a Tomás apasionadamente, a lo que él la tomó firmemente de la cintura pegando sus cuerpos, Tomás comenzaba a besar la barbilla de Carol cuando alguien lo golpeó por la espalda.

Tomás arqueo su espalda debido al golpe, soltando inmediatamente a Carol y girando a ver quién le pegó, Carol abrió los ojos y vio a su hermano con un bate en mano justo detrás de Tomás.

- Deja a mi hermana maldito - grito Juan encabritado.

- Déjalo Juan - corrió Carol para interponerse entre ellos.

- No vez la hora que es, todavía te quiere coger frente a la casa, ¡quítate Carol! - ordenó Juan amenazando con el bate.

- Juan déjate de tonterías - Carol agarro el bate del extremo mientras Tomás sobaba su espalda.

- ¡Suéltalo, le voy a enseñar a respetarte! - vociferaba Juan intentando zafar el bate de las manos de Carol.

Tomás se acercó y tomo el bate con una mano - suéltalo Carol - sugirió seriamente.

- No quiero que se lastimen por favor - decía Carol casi llorando.

- ¡suéltalo Carol! - gritaba Juan sin perder de vista a Tomás. - ¡No permitiré que un tipejo le falte el respeto a mi hermana! - contesto Juan aún molesto.

Carol soltó el bate pero no se movería para ser de escudo.

- ¡quítate Carol! - exclamaba Juan fúrico.

- Carol, toma tu bolsa y entra por favor - pidió Tomás calmado.

- pero ... – Carol le miraba preocupada.

- no lo lastimaré, vete - susurro Tomás a Carol.

Ella hizo lo que Tomás le dijo intentando no darles la espalda, hasta que entró a casa y corrió al cuarto de sus padres para informar lo que pasaba, sus padres se levantaron de la cama, cubriéndose un poco para correr a detener a Juan, mientras Carol despertaba a su cuñada, los 4 bajaron tan aprisa como les dieron sus pies, Tomás y Juan no se habían movido de posición, cuando dos mujeres salieron de la casa preocupadas.

- ¡Juan deja al muchacho! - grito la madre, una señora de 1.70 morena clara en pijama y pantuflas acercándose a él.

- Por qué no entienden, este necesita un escarmiento – declaró Juan cubriéndose de los manazos de su madre.

- Juan deja el bate por favor - pidió la cuñada ya junto a él.

Carol ayudaba a su padre para salir de casa escuchando y viendo todo lo que sucedía fuera a través de la puerta.

- ¡cálmate cariño! - exclamó la cuñada, una mujer morena obscura de 1.56 con varios kilos extra.

- Juan, suelta ese bate - ordenó firmemente su madre dándole manazos a su brazo.

- Solo quiero disculparme por lo que hice, él tiene toda la razón - admitió Tomás seriamente.

- ¡Juan!, ¡Haz caso! - grito el padre aún dentro de casa a lo que Juan soltó el bate quedando en la mano de Tomás.

- Siento mucho esta situación - expresó Tomás muy serio - lamento mis formas de actuar para con Carol - entregó el bate a la madre quien no dudó en tomarlo - solo deseo que me perdonen y pueda seguir viéndola - agachó su cabeza.

- No te preocupes mijo, a este no le hagas caso - pidió la señora jalando una patilla de Juan - pueden verse todo lo que quieran - se volteó llevándose a Juan dentro seguida de la esposa del mismo, mientras su padre apenas llegaba a la puerta.

- Ve a despedirte mija - sugirió el señor a Carol.

Carol soltó a su padre quien recargaba su cuerpo encorvado y su pierna chueca en el marco de la puerta mirando con ceño fruncido a su hijo quien era traído a rastras por la madre.

Carol paso junto a ellos y salió a ver a Tomás - ¿estás bien? – preguntó Carol bastante preocupada.

- sí, estaré bien - afirmó Tomás sonriendo.

-¿seguro? - Carol se movía como intentando ver su espalda.

- Es tarde, nos vemos mañana, pasaré por ti a las 11 - le dijo Tomás mientras se acercaba a Carol besándola en la mejilla.

- está bien- respondió Carol volviendo a entrar a su casa.

Tomás subió a su camioneta y se fue, Carol cerro el portón y entro a casa, en la sala estaban todos sentados, Juan se sobaba la patilla con la cabeza gacha, Carol entró y cerró la puerta con seguro, estaba enojada y preocupada, aún tenía la bolsa blanca de sus compras recientes en la mano.

- Necesitamos aclarar esto - soltó su padre con voz serena.

- No sé repetirá está situación, ¡nunca! - advirtió la madre molesta.

- Siento llegar tan tarde y ... - manifestó Carol.

- Calla hija, no tienes nada que disculparte - explicó su madre acercándose a abrazarla.

- Todos sabemos quién es el sostén de esta casa, ¿o no? - cuestionó el padre haciendo énfasis al final.

- Si, pero ... - espeto Juan

- cállate Gordi - ordenó su mujer quién también estaba molesta.

- Tú hermana ha sido responsable de todos desde lo de tu padre, nunca nos ha faltado nada gracias a ella, incluso dejo sus sueños de lado por hacerse responsable, debes agradecerle que incluso pago tu carrera y tú boda Juan - declaró la madre seriamente sin dejar de abrazarla.

- Pero ese ... - agregaba Juan.

- Pero nada, es una mujer madura, responsable, estamos muy orgullosos y agradecidos de ella, confiamos plenamente en su juicio - expresó el padre muy orgulloso, mientras Carol lloraba de alegría.

- Siempre has sido muy celoso de ella, pero hoy te pasaste de la raya hijo - comentó la madre.

- Entiendo que desees protegerla, yo también desearía que nadie nunca los lastimará pero no es como estás haciendo las cosas – expuso el padre agachando su mirada.

- Pero él casi la coge frente a la casa - soltó Juan molesto, ambos padres voltearon a ver a Carol quién se sintió culpable.

- Eres una adulta hija, la gente hablará mal de ti hagas lo que hagas, solo ten cuidado - advirtió su madre tiernamente.

- No es lo que desearía para ti mi pequeña niña, pero cuida tus acciones - sugirió el padre sonriendo con mucho cariño.

- ¿enserio? - interrogó Juan bastante incómodo.

- Gordi, tú hacías lo mismo o peor conmigo - soltó Cindy la cuñada en voz baja.

- pero es diferente - contesto Juan.

- Esto me duele mucho hijo, pero si piensas seguir así entonces tendré que pedirte que vayas buscando tú propia casa - afirmó el papá.

- Opino igual que tú padre, no quiero más problemas aquí – aseguró la mamá.

- ella también quiere hacer su vida, amor - dijo Cindy.

- Está bien, la dejaré ser - admitió Juan tristemente.

Todos se abrazaron y se dispusieron a dormir, Carol se sentía feliz de saber lo que sus padres opinaban de ella, así que los beso y abrazo más que nunca al despedirse de ellos antes de acostarse, su hermano le pidió disculpas y su cuñada la abrazó con un rostro de travesura. Todos fueron directo a dormir. A la mañana siguiente Carol despertó, su celular sonaba, era una llamada, como pudo contesto sin ver quién era.

- ¿Bueno? – balbuceó Carol muy adormilada.

- ¿te falta mucho? - preguntó la voz sexy de un hombre.

- ¿para qué? - contesto sin pensar.

- Estoy afuera - declaró la voz.

- ¿y qué quieres? - dudó Carol bastante dormida.

- Vine por ti - admitió la voz.

- ¿para qué? - cuestionó Carol girándose en la cama.

- para ir a mi casa – avisó él.

-¿y qué me harás?- interrogó Carol riendo picarona.

- ¿estás bien? – pregunto la varonil voz.

- que aburrido, seguiré durmiendo entonces - y se quedó dormida de nuevo con el celular, unos minutos después tocaban la puerta de Carol despertándola, aún adormilada abrió, era Cindy.

- Te busca tu amigo, el de anoche - avisó Cindy sonriendo muy pícara.

- ¿cómo? – Carol intentaba despertar su cerebro.

- Tú amigo, el guapo alto, musculoso, está abajo preguntando por ti - contesto Cindy un poco más seria.

- ¡¿Tomás?! - se giró a ver el reloj marcaba 12:10 - gracias, ahora bajo - cerró la puerta de golpe.

Había olvidado poner su alarma, corrió al baño y solo enjuagó su cuerpo y lavo sus dientes, busco la bolsa de compras por toda la recamara pero no la veía hasta que reviso debajo de la cama, desenvolvió todo, dejando papel y ropa tirada en el cuarto hasta que encontró el traje blanco, se lo puso aprisa y luego busco un short, tomo la primer mochila/bolsa que encontró y le metió ropa interior sin fijarse, jalo una playera del clóset y salió corriendo intentando ponerse la playera encima mientras cerraba la puerta, su celular timbró dentro del cuarto y lo alcanzó a escuchar, así que volvió a entrar buscándolo por el sonido.

- ¿bueno? - contesto Carol sin ver.

- ¿irás a mi casa? – preguntó una voz sexy de hombre, la recordada de un sueño, vio quién era, "Tomás".

- sí, ya salgo - respondió Carol apenada.

- no te apures, espérame unos minutos - pidió Tomás, se escuchaba música clásica y gente hablando al fondo.

- está bien - afirmó Carol calmando su paso al colgar la llamada.

Carol bajo, su padre dormitaba en la sala, su cuñada y su madre estaban en la cocina quienes la miraron extrañadas, Carol abrió el refrigerador y tomo un yogurth sin abrirlo.

- Carol traes tú playera al revés - señaló Cindy

- ¡ahh!, Gracias - dejo el yogurth en la mesa y se sacó la playera para ponérsela bien, Cindy y su madre la vieron bastante sorprendidas.

- Carol te vestiste a las prisas, ¿cierto? - dudó Cindy acercándose a ella.

- Si, un poco - contesto Carol terminando de sacarse la playera.

- Tú blusa blanca está al revés también - advirtió su madre.

Carol vio sus senos desnudos saliendo del traje de baño y se cubrió con la playera, completamente avergonzada se dirigió al baño y se acomodó la ropa de nuevo con más tranquilidad, volvió a la cocina donde dejó su maleta y el yogurth.

- Sonó tú celular - comentó su madre sonriendo, Carol lo tomó y reviso que era.

- Déjame cepillar un poco tú cabello - se acercó Cindy a quitarle restos de papel que tenía enredado y lo cepillo lo mejor que pudo para que no se notará tan despeinado.

- Tengo que irme, vuelvo luego, gracias - tomo su maleta y beso a ambas saliendo rápido y dejando el yogurth en la mesa.

- creo que está enamorada - declaró Cindy en voz alta.

- olvidó su yogurth - manifestó su madre con cierta preocupación.

Carol salió de casa, Tomás ya estaba fuera de la camioneta esperándola con la puerta abierta, vestía una playera vino entallada con cuello en V tenis blancos y una bermuda azul marino con líneas blancas en la lateral, ella se apresuró e hizo el intento de besarlo en la boca pero él se movió así que solo beso su mejilla. No le dio importancia y se subió al vehículo, después Tomás y entonces vio en el asiento una bolsa alta de papel color café.

- Imagino que no desayunaste - expresó Tomás arrancando el carro.

- olvide mi yogurth - afirmó Carol pensando en lo torpe que era.

- Te compré esto, espero te guste – dijo Tomás acercándole la bolsa del asiento.

- gracias – Carol abrió la bolsa, había 3 vasos de bebidas.

- No sé qué te gusta tomar, es Chocolate, café americano y un capuchino - comentó Tomás al ver su expresión de reojo.

- Chocolate está bien, ¿quieres alguno? – pregunto Carol sonriendo.

- Después, solo ten cuidado, no te vayas a quemar – sugirió Tomás volteando a verla en lo que paraban por el semáforo.

Ella abrió las tapas para encontrar su bebida y las volvió a tapar para evitar que cayeran.

- Debajo hay algo más - expresó Tomás sonriendo empezando a mover el carro de nuevo.

Carol saco las bebidas y las puso a un costado de ella, había una cajita que tomó con cuidado y varias servilletas, saco todo y puso la bolsa junto a sus pies. Abrió la cajita, eran 4 cupcakes con decoraciones diferentes.

- Qué lindo eres - manifestó Carol sonrojada y sonriente, Tomás solo veía al frente con una leve sonrisa.

Carol tomó el primero y le dio una gran mordida, embarrando su boca con la crema. -mmmm - disfrutaba el pan de naranja que estaba delicioso.

- ¿quieres probar? - preguntó Carol acercándole el cupcake a Tomás quién río al verla con un medio bigote blanco y le dio una rápida mordida. Carol comió un poco más manchándose de nuevo y se giró para ofrecerle a Tomás, él iba atento al camino hasta que tuvo la oportunidad de verla con su bigote completo y rio a carcajadas.

- ¿De qué te ríes? - cuestionó Carol sorprendida y mordió de nuevo el cupcake acabándoselo.

- De nada, sigue comiendo - exhortó Tomás sonriendo y disfrutando el momento.

Carol tomó el segundo cupcake, sentía mucha hambre y lo mordió - mmmm - era un pan con moras igual de rico que el primero.

- Este es de moras, ¿quieres? - lo acerco a Tomás quién lo mordió embarrando su nariz con la crema batida y ambos rieron, Carol tomó una servilleta y lo limpio con cuidado.

- gracias - Tomás la vio con un poco de tristeza.

- No te preocupes - confesó Carol antes de volver a morder el cupcake.

- Carol tengo que ser honesto contigo - advirtió Tomás seriamente, ya estaban entrando al camino que los llevaba directo a la casa.

- Claro, dime - volteo a ver a Tomás atentamente mientras terminaba el cupcake.

- Me gustas, pero esto no puede seguir así - continuó Tomás sin dejar de ver al frente.

Carol trago el bocado lo más pronto posible - ¿a qué te refieres? - lo miró intrigada

- Amo mi trabajo, no quiero perderlo - anunció Tomás muy serio.

- Lo sé, me lo has repetido varias ocasiones - Carol se sintió un poco triste.

- Anoche no pensé en lo que hacía, lo siento – manifestó Tomás sin dejar de ver al frente.

- Juan dejará de meterse en mi vida - contesto Carol.

- No me preocupa Juan, no quiero que pienses que estoy jugando contigo – expresó Tomás golpeando el volante.

- ¿entonces que quieres? - cuestionó Carol confusa.

- Te quiero, solo, como ... amiga - soltó Tomás.

Carol miró al frente también sintiéndose muy lastimada, quería bajarse y llorar pero no le demostraría su dolor - eso somos - atinó a decir.

- Lo de anoche, no volverá a pasar - anunció Tomás tragando saliva.

- lo entiendo bien - dijo Carol, tomo otro cupcake y lo comió en silencio, la casa se vislumbraba a unos metros.

Carol cerro la caja con el último cupcake y se limpió la boca sin verse al espejo, tomó su chocolate y cuando Tomás estacionó la camioneta se apresuró a salir sin su ayuda. Dio unos pasos hacia la casa con un dejo de tristeza en los ojos intentando no verlo. Tomás saco las cosas del carro y se dirigió a la casa.

- guardaré esto, espérame aquí - entró Tomás a la casa y guardo todo en el refrigerador y volvió a salir. Carol miraba al cielo cuando el tocó su hombro.

- No me toques - ordenó Carol enojada.

- Vamos es por acá - camino Tomás hacia el granero con ella detrás.

Caminaron unos minutos y el sonido de la música se empezó a escuchar, Carol limpió sus ojos intentando no llorar, el sonido de agua y gente se integraba a la música. Vislumbraron el granero, que era la fuente de la música, pasaron por un costado del mismo y llegaron a un área abierta, unos chicos hacían carnes asadas a la distancia, mientras otros se aventaban clavados en una gran alberca, Tim usaba unas bermudas rojas pegadas por el agua, corría por el campo para aventarse en la alberca cuando ellos llegaron, había unas 30 personas, mayormente adolescentes en el lugar. Ezequiel estaba sobre una rebanada de pizza en la alberca y vio a Carol, cuando Tim subió a la superficie lo intento tirar al agua, a lo que Ezequiel sólo logró señalarla mientras era volteado dentro. Tim reía muy divertido cuando Ezequiel salió a la superficie - Ya llegó - dijo señalando el granero, haciendo que Tim volteara con una gran sonrisa.

Tomás llevo a Carol directo a una mesa donde estaba una chica adolescente de piel clara, cabello largo castaño y suelto, vestía una camisa de botones rayada bastante holgada, se encontraba sola, intento abrirle la silla pero Carol jalo otra y se sentó. Tomás la miró triste y fue con los chicos del asador.

- Hola, me llamo Candy - expresó la adolescente a Carol.

- Soy Carol, mucho gusto - contesto viendo a Tim intentando salir de la alberca sin antes sumergir a otros a su paso.

- tienes manchado el rostro - indico Candy con el dedo una seña de bigote en su propia cara.

- gracias - Carol intento limpiarse con la mano pero no sé veía, Tim logro salir y se acercaba corriendo.

- Hola Carol – saludó Tim con una gran sonrisa y escurriendo agua.

- Hola Tim – Carol se paró a saludarlo.

- estás manchada - Tim mojo sus dedos en su cabello húmedo y los paso con cariño sobre las manchas sin dejar de sonreír.

- se dé una manera más efectiva de quitarlo pero necesito tú permiso - advirtió Tim con una sonrisa pícara.

Carol sonrió mientras se sonrojaba - mejor iré al baño - no sé sentía de ánimo para sus juegos.

- Espera, mejor entremos al agua ¿o tienes hambre? - dudó Tim sonriendo.

- no, entremos, ¿dónde puedo dejar mis cosas? - le pregunto a Tim.

- Candy las cuidará - avisó Tim sonriendo travieso.

- ¿yo por qué? - rezongo Candy.

- ¿entraras al agua? - interrogó Tim.

- no pero ...

- estarás aquí sentada viendo a "ya sabemos quién" todo el día, solo cuida que no mojen sus cosas y te ayudaré - manifestó Tim guiñando un ojo.

- ¡mientes! - exclamó la chica.

- Ya verás, solo cuida sus cosas y te recompensaré - sonrió Tim.

- ¿trato? - lo miró fijo y ofreció su mano para estrecharla.

- Trato – afirmó Tim chocando la mano de Candy.

Carol puso su mochila en la silla y comenzó a quitarse la playera, Tim se dio cuenta y se apartó un poco para verla desvestirse.

- ¡Eres un pervertido! - declaró Candy a lo que Tim le hizo señas de callarse.

Carol se sacó la playera y se reía de la situación, doblo su playera y la puso sobre la mochila, abrió su short y lo bajo ante la mirada de Tim quién no perdía detalle.

- que enfermo estás - manifestó Candy arrugando la cara avergonzando a Tim.

Carol dobló su short y lo guardo en la mochila dando la espalda a Tim por un momento. El traje era blanco con transparencias en el estómago, espalda y pecho, de corte alto, Tim aún avergonzado no dejaba de verla a pesar de Candy.

-vamos - giro Carol hacia Tim.

- ¿cómo lo soportas? - Candy dirigiéndose a Carol.

- Es divertido - admitió Carol sonriendo mientras Candy giraba los ojos.

Tim tomo la mano de Carol y se volteó a mostrarle la lengua a Candy mientras se dirigían a la alberca, Candy entre cerro los ojos e hizo señas de cortarle el cuello. Tim se centró en Carol, la veía hermosa, con su cabello chino completamente suelto y esponjado.

- Hoy no podré enseñarte a nadar, pero no es tan alta en esta zona - advirtió Tim embelesado.

- No te preocupes - contesto Carol.

Tim estaba absorto en Carol, Ezequiel en cambio esperaba escondido a que volviera a la alberca, cuando lo vio cerca corrió como loco desde atrás, empujando a Tim y por consiguiente a Carol que iba tomada de su mano, cayendo los tres dentro en un gran chapuzón.

- ¿estás bien? - interrogaba Tim a Carol mientras quitaba su cabello del rostro con preocupación.

-si – Carol soltó una carcajada terminando de despejar su rostro.

Tim sonrió y luego volteo hacia los demás cuando Ezequiel salió a superficie.

- ¡Lo logré, he tumbado a Tim! - grito Ezequiel orgulloso, todos vitorearon a Ezequiel.

- maldito torpe - declaró Tim lanzándole agua con las manos mientras Carol reía detrás de él.

- acepta la derrota, el nuevo rey ha llegado - Ezequiel intentaba cubrirse hasta que comenzó a lanzar agua también mojando a Carol.

Carol decidió entrar al juego y entre los dos aventaban agua, logrando vencer a Ezequiel que se hundió bajo el agua saliendo en otra parte de la alberca, estuvieron jugando por horas los 3, hasta que Ezequiel se salió a comer algo, Tim aprovecho la calma momentánea.

- Tienes hambre? - preguntó Tim limpiando su rostro.

- Aún no ¿y tú? - sonrió Carol.

- puedo esperar - admitió Tim acercándose a ella.

- Se que es muy pronto pero ya no puedo más - Carol lo miró intrigada - ¿quieres ser mi novia? - soltó Tim mostrándose serio, Carol había olvidado la tristeza que le causó Tomás, lo miró seriamente, ella se sentía atraída por ambos, pero Tomás fue claro, no tenía caso esperar por él.

- sí - contesto en voz baja.

Tim la escucho y sonrió - ¿qué dijiste? -

Carol trago saliva y hablo bien - sí quiero ser tú novia - afirmó sonriendo.

Tim brinco en el agua de alegría, se sumergió hacia atrás y apareció frente a ella abrazándola.

- ¿puedo besarte? - dudó Tim con su rostro frente a Carol.

- no lo sé - trago saliva - ¿puedes? - a lo que Tim se acercó y le dio un suave y húmedo beso. De lejos Tomás veía la escena convencido de hacer lo correcto pero con una gran furia creciendo dentro de él sin razón.

Tim y Carol se encontraban inmersos disfrutando su primer beso, Tim se había incorporado y la tenía ahora abrazada, mientras la besaba suavemente en los labios, Tim comenzó a chupar sus labios suavemente cuando sintió que alguien tiraba de su bermuda por la espalda haciendo que Tim se separará de golpe, Carol no tenía idea de lo que pasaba. Tim subía su bermuda mientras giraba para ver quién había sido.

- ¿qué tal estuvo eso? - curioseaba Ezequiel después de salir del agua.

- ¿qué no habías ido a comer? - consultó Tim bastante sorprendido.

- sabía que te la creerías - sonrió Ezequiel tomando distancia entre ellos.

- hagamos una tregua por 2 horas - pidió Tim sonriendo.

- ¿qué me ofreces? - dudó Ezequiel mostrándose interesado.

Tim lo pensó un momento - ¿qué quieres? - sonrió con malicia.

- soy el rey, no me hace falta nada - contesto Ezequiel carcajeándose.

- tal vez - dijo Tim muy seguro.

- no sabes nada, viejo - respondió Ezequiel un poco inseguro.

- tal vez - declaró Tim sabiendo que había ganado.

- eres un maldito - se acercaba Ezequiel.

- solo soy el rey - anunció Tim con una amplia sonrisa de triunfo.

- ¿solo 2 horas? – Ezequiel agachaba la cabeza ya frente a Tim.

- depende que tiempo quieres ganar - aseguró guiñando un ojo.

- ¿de qué hablas? - Ezequiel se veía completamente confundido y entre cerraba los ojos dudando de Tim.

- ya sabrás - sonrió Tim maliciosamente.

- más te vale que valga la pena - susurro Ezequiel mientras ambos chocaban los puños.

- claro, por cierto, pregúntale a Candy ¿cómo está lo que le pedí? - dijo Tim en tono retador y alzando la ceja.

- ¿Candy?, ¿vino?, ¿qué le encargaste?, ¿dónde está? – Ezequiel hablaba rápido intentando ver a todos lados buscando a alguien.

- cerca del granero, usa una blusa rayada - contó Tim.

- ¿me veo bien?, ¿qué le digo Tim?, ¿por qué no me dijiste antes?, ¡aaaahhh!, por el granero, por el granero - repetía Ezequiel intentando salir de la alberca.

Tim se giró hacia Carol, quién había visto toda la situación sin entender nada, le sonrió y se sumergió en el agua de nuevo para salir frente a ella. - ¿en qué estábamos? - preguntó mientras se incorporaba justo frente a ella.

- no lo sé, creo que se me olvidó - sonrió Carol muy coqueta.

- tal vez - Tim acercó su rostro al de Carol - podríamos intentar algo diferente - sugirió Tim con una mirada de deseo, respirando agitado.

- tal vez- Carol acercaba su rostro al de Tim mientras sentía las manos de Tim en su torso.

Tim logro encontrar la cintura de Carol, paso su brazo detrás de ella y la acercó a él, Carol cerro los ojos y se volvieron a tocar suavemente sus labios. Carol ahora abrazaba el cuello de Tim mientras pasaba su otra mano por su cabello. Tim la apretó aún más contra sí, Carol sentía la evidente erección de Tim mientras el empezaba a chupar sus labios poco a poco. Estaban tan inmersos en sí mismos, parecían estar completamente solos. Tim empezó a deslizar sus manos por la espalda de Carol lentamente mientras Carol intentaba lamer a Tim.

- Hey Tim, ya no hay más hielos - dijo un chico de jeans rotos, tenis y camiseta de fútbol con el cabello largo.

Tim hizo señas con la mano como espantando moscas sin dejar de besar a Carol y apretando su abrazo con el otro brazo.

- Vamos viejo, las chicas tienen calor - insistió el muchacho.

Tim dejo de besar a Carol y miró a Rubén con cara de enojó - dile a Tomás -

- No está, hace un rato se fue sin más - advirtió Rubén despreocupado.

- maldito idiota - lanzó un golpe al agua y dejo de abrazar a Carol - lo siento linda solo demorará un poco - avisó con mirada triste.

- está bien - sonrió Carol tiernamente.

Tim se dirigió a las escaleras que estaban lejos de ellos, para intentar bajar su erección, al salir del agua despegó su bermuda del cuerpo aunque ya no se notara, se llevó a Rubén para que le ayudara. Carol se sumergió en el agua un momento, no podía creer que era novia de Tim, y recordaba lo idiota que había sido Tomás sintiéndose un poco triste, aclaro su rostro con agua y decidió salir un momento a beber algo.

Tomás sentía el cuerpo caliente, no por el calor de la parrilla, su furia empezaba a ofuscarlo, decidió irse, solo un momento se dijo así mismo mientras se iba sin decir nada, caminaba al principio, después empezó a correr sin rumbo fijo, sus tierras eran bastas y su irá también, corría intentando no pensar en nada, pero sentía el calor inundando su cuerpo, el enojo nublando su mente, un nudo en la garganta y un gran agujero en el corazón, siguió corriendo por horas hasta que no pudo más, entonces se tiro al suelo viendo el cielo, su furia se había marchado, su mente estaba tranquila de nuevo, pero el nudo en la garganta y el agujero del corazón seguían ahí.

Tim y Rubén fueron directo a otra estructura que había cerca del granero, Tim le indico que jalara un carrito que había cerca de la puerta mientras abría los seguros de la entrada, una vez abierto ambos entraron con el carrito, era un largo pasillo lleno de vitrinas llenas de quesos, mientras avanzaban el frío era cada vez mayor, pasaron una cortina y ahí había grandes trozos de hielo en forma de tabiques, junto a ellos unas pinzas gigantes que usaron para montar el hielo sobre el carro, subieron unos 4 bloques y se marcharon de ahí, Tim ya no aguantaba el frío así que salió por delante, una vez fuera, Tim volvió a asegurar todo y ambos empujaban el carrito con dificultad debido al terreno, les llevaría más de lo que Tim hubiera deseado.

Carol había salido de la alberca y se dirigió directo a la mesa de Candy, ahí vio a Ezequiel sentado, ambos callados, Candy simulan ver su celular y Ezequiel veía a todos lados.

- Hola Candy - dijo Carol, a lo que ambos la observaron.

- Hola – contesto Candy nerviosa.

- ¿Podrías prestarme mi mochila? - sonrió Carol mientras Candy la sacaba de debajo de la mesa.

- estaba en mis piernas, nadie la ha mojado – aclaró Candy entregándosela en las manos.

- Gracias - Carol la apoyo sobre la mesa, abrió la mochila y saco una toalla con la que seco su rostro, después metió la mano y tomó una liga, junto su cabello húmedo se la puso suelta para mantenerlo contenido.

- ¿saben dónde hay bebidas? – preguntó Carol a los chicos.

- yo te llevo - contestó Ezequiel con una actitud muy distinta a la que le conocía.

- ¿puedes traerme un refresco? - pidió Candy a Carol.

- Claro - contesto Carol y Ezequiel al unísono, Candy se ocultó bajo su cabello y Carol camino detrás de Ezequiel que lucía apenado.

Entraron al granero, la música era muy fuerte ahí dentro, Ezequiel la guío a una gran hielera, abrió la tapa y busco dos refrescos, Carol tomó una botella de agua y bebió un gran trago. Ezequiel movía todos los envases de un lugar a otro pero no encontraba lo que deseaba, Carol observa el lugar mientras tanto, había visto un granero en casa de la familia de su cuñada, esté era muchísimo más grande, además había un saco de boxeo viejo y muy golpeado amarrado con cuerdas en una lateral para no estorbar, siguió admirando y vio una puerta que tenía el anuncio de baño por fuera, así que fue sin avisar a Ezequiel que se encontraba ocupado buscando aún.

Carol entró al baño, hizo lo que iba a hacer, se lavó las manos y al intentar abrir, la puerta no abrió, golpeaba la puerta pero con la música nadie la escuchaba. Ezequiel buscaba un refresco de fresa salvaje, el favorito de Candy, pero no encontraba ninguno, estaba decidido a encontrarlo, hasta que vio uno en el fondo, le fue difícil sacarlo pero lo logro, volteo a buscar a Carol pero no estaba, imagino que se habría ido a sentar o en la alberca, debía llevarle su bebida a Candy, tomó otra bebida sin ver y corrió a la mesa.

Tim y Rubén peleaban con el carrito, pero ya estaban cerca de granero, entraron cuando Ezequiel iba saliendo del lugar, Tim quería hablarle pero sabía que no escucharía nada, acercaron las barras a una segunda hielera que debía tener hielo, pero estaba completamente vacía, entre Rubén y Tim metieron los bloques y después Tim uso un martillo que tenían a mano rompiéndolo en pedazos pequeños, hicieron lo mismo con los otros, terminaron y Rubén tomó unos vasos, los lleno y se fue contentó, Tim cerro la hielera y camino rumbo a la alberca relamiéndose los labios mientras pasaba junto al baño inservible.

Carol golpeaba una y otra vez la puerta, empujaba y trataba de girar el pomo pero no lograba nada, había una pequeña ventana en lo alto, intento subirse al escusado y alcanzarla pero era demasiado alta aún para ella, así que se sentó a esperar. Tim sonrió al ver que Ezequiel estaba sentado con Candy, él no lo veía, así que le guiño el ojo a Candy quién sonrió, lo que le dio ánimo a Ezequiel para hablar con ella de nuevo. Tim fue directo a la alberca buscando a Carol, pero al ir acercándose no la vio por ningún lado, se acercó aún más por si acaso estaba sumergida, pero no la encontró, preguntó a los chicos por ella, pero nadie la había visto. Regreso a donde Ezequiel, mientras revisaba los alrededores con la vista pero seguía sin verla.

- chicos, ¿han visto a Carol? - interrumpió Tim la plática de Ezequiel y Candy.

- Si, fue conmigo por unos refrescos, pero de ahí no sé a dónde fue - contesto Ezequiel.

- ¿revisaste la piscina? - pregunto Candy.

- vengo de ahí, nadie la ha visto - respondió Tim.

- talvez fue a buscarte en la casa - sugirió Ezequiel.

- tienes razón, iré a ver - corrió Tim directo a su casa.

Llegó abriendo la puerta de golpe y gritando - Carol, ¿estás aquí? - mirando a todos lados, abrió la puerta de su cuarto y volvió a gritar lo mismo, reviso el baño e incluso el cuarto de Tomás, salió al pasillo y se paró frente a la otra puerta, pensaba entrar pero solo se detuvo al frente, tocó la puerta y volvió a llamarla, espero una respuesta pero no hubo, salió al patio y grito de nuevo, pero nada, entonces regreso corriendo a donde la fiesta bastante preocupado por qué ya estaba oscureciendo.

Tomás empezó a caminar de vuelta, no tardaba en caer la noche, así que apresuró el paso, la fiesta no demoraría en terminar y debía ayudar a recoger.

Tim llegó corriendo al granero, desconecto la música y salió corriendo de nuevo fuera del mismo mientras los chicos se juntaban quejándose y gritándole molestos.