Carol estaba sumamente aburrida y desesperada dentro del baño, ella y su suerte torpe como siempre diría Chiqui. Empezaba a dormirse de aburrimiento cuando la música dejo de sonar, se paró y golpeaba de nuevo la puerta mientras gritaba - ¿hay alguien ahí?, estoy aquí - sin mucho éxito.

Tim calmo al grupo de adolescentes, les explico la situación, Carol estaba perdida, necesitaba su ayuda, además pronto debían volver a sus casas como prometió Tim a sus padres. Los chicos formaron grupos y se separaron en los alrededores gritando - Carol - mientras corrían buscando por todo el descampado, Tim buscaba junto a Ezequiel y Candy que ya se hablaban.

Tomás llegó a la alberca, las luces que habían colocado para iluminar estaban prendidas, no había nadie y el lugar era un caos, imagino que Tim lo había hecho en venganza por irse en plena fiesta, así que comenzó a recoger el tiradero iba juntando todo poco a poco hasta acercarse al granero, le había tomado un buen rato recoger toda la basura. Fue directo al granero por unas bolsas cuando escucho unos golpes, se le hizo muy extraño, después escuchó una voz diciendo algo que no entendía, busco la fuente del golpeteo descubriendo que era del baño descompuesto.

Todos en la fiesta sabían del baño descompuesto, nadie cerraba la puerta al entrar, solían ir en parejas para cuidar la puerta, Tomás estaba preocupado por la persona encerrada dentro, sabía que debían cambiar esa puerta desde hace tiempo pero le habían restado importancia, recordó el martillo que usaban con el hielo y fue por él, los golpes seguían así que necesitaría espacio para romper la puerta, tocó la puerta para indicarle a quien estuviera dentro que había ayuda.

Carol había estado golpeando la puerta por un buen rato, se sentía realmente desesperada pero debía seguir haciendo ruido o nadie sabría que estaba ahí, de un momento a otro escucho que golpeaban la puerta por fuera e imagino que al fin le ayudarían, se hizo para atrás mientras se relajaba cuando escucho dos golpes muy fuertes en la puerta, al parecer la pensaban tumbar a golpes.

Los chicos empezaron a reagruparse, no había respuesta y sus padres los matarían si no llegaban pronto a casa, o eso pensaban todos, Tim lo entendió, así que volvieron al granero, había la posibilidad de que ella volviera al ver la luz de la zona, y debía llevar a los chicos a sus casas.

Tomás tomó el martillo y primero intento golpear el pomo de la puerta, pero era una puerta vieja, el pomo era de verdadero metal duro, el martillo solo rebotaba haciendo pequeñas marcas, así que intentó con la puerta, la madera gruesa de la puerta también era un problema pero siguió golpeándola hasta que empezó a ceder, golpe tras golpe logro atravesarla, pero era un pequeño agujero - soy Tomás, no te preocupes, te sacaré de ahí, necesito herramientas para tumbar la puerta - avisó Tomás intentando calmar a quien estuviera dentro.

- está bien Tomás - respondió Carol al otro lado.

Tomás empezaba a caminar fuera cuando Tim llegó con todos los chicos.

- Hey Tomás, Carol está perdida - advirtió Tim afligido mientras corría acercándose a él.

- Hay alguien encerrado en el baño, es una chica, podría ser ella - declaró Tomás pensándolo bien.

Tim corrió al baño e intento girar el pomo sin éxito, - Carol, ¿estás ahí? -

- Si, soy yo Tim - contesto Carol.

- debemos hacer algo pronto - Tim dirigiéndose a su hermano.

- iré por herramientas con Chuy, demoraré un poco – expresó Tomás preocupado.

- lleva a los muchachos, me quedaré con ella - indicó Tim sonriendo pero preocupado.

Tomás siguió su camino y los chicos siguieron detrás de él, solo Candy se retrasó al entregarle a Tim la mochila de Carol que había estado cuidando todo el tiempo. Pronto estaban solos.

- Carol ¿sigues ahí? - cuestionó Tim, intentando calmarla.

Carol sonrió por sus ocurrencias, pensó un poco y dijo - no, me fui a navegar por los mares -

- ¿y no invitaste a tú sexy novio? - sonrió Tim.

- claro, pero él quería darme una sorpresa en el siguiente puerto y se adelantó - sonreía Carol.

- cierto, lo mejor para mí linda novia - decía Tim acariciando la puerta.

- Tim tengo algo de sed - manifestó Carol viendo su botella vacía desde hace horas.

Tim fue a la hielera, busco unas botellas de agua y volvió, revisó por donde podría pasarla pero no vio huequito alguno - no tengo modo de dártela – manifestó Tim molesto.

- Hay una ventana pequeña del otro lado, pero está muy arriba - sugirió Carol.

Tim pensó en la ventana que ella decía y la recordó, había una escalera alta en la lateral del granero - espérame un poco, ahora vuelvo - salió con las botellas en mano, las dejo en la puerta por la que salió y fue directo a la escalera, la acomodó en donde imagino que estaba la ventana y volvió por las botellas. Pronto estaba arriba, la ventana era pequeña y había quedado a un brazo de distancia, tuvo que bajar y reacomodar todo.

Carol escuchaba ruido afuera del baño - aquí esta tu caballero - anunció Tim por la ventana.

Carol cambio de posición para verlo bien con una gran sonrisa - toma mi princesa - metió su brazo con una botella en la mano, estirándose para alcanzarla pero estaba demasiado lejos, Carol subió al excusado, tomó el agua y acarició su mano, a lo que el intento acariciarla también pero la posición era muy incómoda así que ambos dejaron de tocarse acomodándose para verse al menos.

- Brindemos mi bella dama - mostraba Tim su botella de agua para beberla al mismo tiempo.

Carol sonrió y casi se terminó la botella, Tim tomo un buen sorbo y se dio cuenta que necesitaría más - iré por más agua linda, ahora vuelvo -

- no, quédate un poco más - pidió Carol afligida.

- lo que usted pida, señorita - aceptó Tim sonriendo.

- llevo horas aquí encerrada me siento mejor ahora que te veo, puedo aguantar la sed otro poco - dijo Carol.

- toma - Tim le alcanzó su botella de agua.

Carol la tomó y volvió a su lugar - tiene mis babas pero espero no te moleste - advirtió Tim a modo de burla.

- me molesta tanto como tus besos - contesto Carol picarona.

- he esperado estar a solas contigo desde ... pero no imaginé que sería así - sonreía Tim embobado.

- ¿y cómo lo imaginabas? - lo veía Carol fijamente.

- ya sabes, tú y yo solitos, tomados de la mano, dándonos besitos, disfrutando el paisaje, todo muy inocente - sonreía Tim con malicia.

- mejor cuéntame de ti - demandó Carol.

- pues que te digo, mmm me gusta jugar videojuegos de carreras, nadar, montar a caballo, las carreras en cuatrimotos, trabajar en el campo, siempre hay mucho trabajo, las vacas son lecheras, hacemos quesos y vendemos un poco de leche, a parte los sembradíos, cada uno tiene su propio tiempo de maduración, conozco a todos en el lugar y me tienen mucha confianza, como Candy que ha estado enamorada de Ezequiel desde hace un tiempo, pero los dos no se hablaban hasta hoy - volteaba Tim al escuchar un carro aproximándose.

- ¿qué sucede? - preguntó Carol curiosa.

- parece que pronto te tendré en mis brazos hermosa, ahora vuelvo - le aventó un beso con la mano y bajo la escalera.

Tomás había vuelto, Chuy iba con el dentro de la camioneta, llevaban varias herramientas para cortar la madera o las bisagras de la puerta, estacionaron junto al granero y Tim se acercó a ayudarles. Entre los tres liberaron a Carol cortando la puerta en la zona del pomo.

- puede salir princesa - anunció Tim abriendo la puerta al fin y ofreciendo su mano para sacarla.

Tomás y Chuy se concentraron en guardar toda la herramienta en la camioneta, Tomás volvió hacia ellos - Es muy tarde, llévala a casa de una vez - ordenó muy seriamente.

- déjame disfrutar a mi novia - Tim abrazaba a Carol jugando.

- solo quiero evitarte problemas, iré a dejar a Chuy - se marchó Tomás algo enfadado.

- el idiota tiene razón – admitió Tim haciendo una mueca, - ven, vamos - tomó la mano de Carol y la llevo a la salida, la mochila de Carol estaba sobre la hielera, Tim la tomó, soltó a Carol, abrió la hielera y jalo unas botellas de agua, cerro y camino guiándola hacia su camioneta al otro costado del granero. La camioneta era blanca con una rejilla en la batea, estaba abierta, abrió el lado del copiloto y metió las cosas, después se giró y ayudo a Carol a subir, subió del otro lado, arrancó y paro frente a su casa.

- Necesito una playera, ¿qué dirá tú celador si me ve así? – explicó Tim mostrando su pecho marcado y desnudo - te puedes cambiar dentro si quieres - sonrió Tim malicioso.

Ambos bajaron, Carol llevaba su mochila, Tim entró a su cuarto casi corriendo y ella saco su ropa apoyada en la mesa, vio un reloj eran las 11 pm, vistió la ropa que traía al llegar y Tim volvía acomodándose la camiseta, ahora con tenis negros.

- vámonos cariño - dijo Tim tomando la mochila de la mesa, Carol lo siguió y se fueron.

En el camino - dime hermosa, ¿a ti que te gusta hacer? - volteaba Tim a verla cada tanto.

- escuchar música, hablar con Luis, mi amigo, salir con él, dormir, leer mmmm y últimamente hacer ejercicio - contó Carol pensativa.

- Luis, tú amigo, ¿fue algo más alguna vez? - cuestionó Tim un poco serio.

- ¿cómo crees? - declaró Carol a carcajadas - a él le gustan los chicos -

- aaaahhh vaya, que bueno - sonrió Tim de nuevo.

- somos amigos desde que teníamos 8 años, se mudó a lado de mi casa, creo que siempre fue como ahora, excepto por lo pervertido - sonrío Carol tristemente.

- ¿por qué esa cara? - preguntó Tim preocupado.

- Hace un año se mudó a otra ciudad, no lo he visto desde entonces, lo extraño mucho - Carol soltó una lágrima.

- no te preocupes, ya vendrá, podemos salir tú y yo como lo hacías con él si quieres – sugirió Tim intentando consolarla.

- ¡no!, cómo con el no - lo veía asustada recordando algunas salidas con Luis.

- está bien, saldremos como tú quieras salir - dijo riéndose Tim.

- ¿te gusta bailar? - Carol lo veía fijo.

- pues se moverme un poco, pero puedes enseñarme, y si quieres iremos a bailar -contesto Tim.

- tampoco soy experta, pero me encantaría hacerlo - sonreía Carol - vaya que rápido llegamos - declaró Carol al ver su calle.

- vives muy cerca cariño - Tim paro la camioneta frente a la casa - espera, dame tu número de teléfono -

- cierto - Carol abrió su mochila y saco su celular, mientras Tim la veía embelesado - ten márcalo - pidió Carol dándole su celular a lo que Tim escribió, giró el teléfono y se tomó una foto mandando un beso.

- listo – Tim se lo entrego en las manos, mientras ella reía.

- te marcaré - comenzó a sonar el celular de Tim y colgó Carol.

- ¿puedo tomarte una foto? - preguntó Tim sonriendo.

- otro día, ¿está bien? - expresó Carol avergonzada.

- ¿por qué hoy no? - la miraba Tim extrañado.

- no me veo bien - confesó Carol mirando al piso.

- siempre serás hermosa cariño, pero no te forzaré - admitió Tim levantándole el rostro con la mano.

Ambos bajaron de la camioneta, Tim la ayudó a bajar y la tomó de la mano hasta la puerta, ella abrió con sus llaves y él solo la vio un poco triste, ambos se dieron un beso en la boca suavemente y se despidieron ahí, ella entró y cerró mientras Tim le mandaba besos con la mano camino a la cabina del auto para después irse. Carol despertó como siempre, apagó su alarma y checo el celular, cómo si esperará un mensaje que nunca llegaría, pero está mañana había varios recibidos.

- Hola hermosa, muy buenos días (5:00am)

- ahora que lo pienso debes estar durmiendo aún pero mi día ya empezó (5:10am)

- Espero y tengas un lindo día, besos (6:00am)

- no sé a qué hora te levantas pero es una buena manera de averiguarlo ¿no crees? (6:24am)

- Hermosa no puedo dejar de pensar en ti (6:45am)

- No olvides que eres mi hermosa princesa 😉 (7:00am)

- contesta linda Carol (7:13 am)

- Hola Tim, espero también tengas un lindo día, si estaba durmiendo, espero nos podamos ver pronto, besos 😘 (7:20 am) - contesto Carol corriendo al baño para llegar a tiempo.

El día de Carol transcurrió normal, tenían prohibido el uso del celular así que imagino que tendría más mensajes al salir de la oficina pero no fue así. Ese día decidió irse más temprano al gym, vestía unos leggins estampados con flores de colores, una playera larga negra y sus tenis negros con fiusha.

- Hola Daisy, buenas tardes – saludó Carol sonriendo.

- Hola chica, ¿qué tal tu día? - preguntó Daisy un poco distraída.

- Bien, solo quiero pedirte un favor - dijo Carol seriamente.

- Claro, ¿en qué puedo ayudarte? - contesto Daisy prestando toda su atención.

- quisiera cambiar de entrenador - soltó Carol.

- claro, podría saber ¿por qué razón? - Daisy levantó la ceja muy seria.

- solo quisiera probar otro entrenador - mintió Carol.

- ¿segura?, ¿Tomás se propaso contigo?, ¿te ofendió o lastimó de algún modo? - cuestionó Daisy en voz muy baja.

- No, nada de eso, nada que ver - respondió Carol nerviosa.

- entonces ¿están en buenos términos? – dudó Daisy muy observadora.

- él ha sido un profesional, pero creo que yo no soy su tipo de cliente, me siento incómoda con él, eso es todo - argumento Carol honestamente.

- está bien, déjame ver quién está libre - Daisy tomó una libreta, pasando su dedo buscando renglón por renglón, - ¿sería en el mismo horario que venías? - interrogó mientras apuntaba un nombre.

- sí, el mismo horario - expresó Carol sonriendo.

- mira, déjame ver si está libre en este momento, si no deberás esperar aquí, ¿te parece bien? - sonrió Daisy e inmediatamente le hizo señas a uno de los chicos de limpieza para que se acercará, un chico trigueño con pecas en el rostro, bastante flaco y ligeramente ojeroso con el mismo uniforme del gym pero su cuello y mangas tenían unas líneas naranjas además de la palabra "staff" en la espalda - ¿conoces a Guillermo? - preguntó Daisy.

- sí, señorita - contesto el muchacho.

- ¿podrías buscarlo?, si lo encuentras pregúntale ¿si está libre en este momento?, por favor - sonreía Daisy.

- claro señorita - dio la vuelta y corrió por el lugar volteando de un lado a otro.

- si gustas esperar, puedes usar la banca - Daisy señaló la misma banca a su costado.

- puedo saber ¿por qué creíste que Tomás me había hecho algo? - consultó Carol muy intrigada.

- bueno, son las preguntas normales, ellos como entrenadores deben seguir ciertos límites, no puedo monitorearlos a todos personalmente - confesó Daisy mientras seguía en sus ocupaciones.

- ya veo, gracias - Carol se dirigió a la banca.

- tienes suerte chica - declaró Daisy al ver que Guillermo se acercaba.

Carol se quedó de pie en su sitio a esperar. Un hombre de 180 cms, muy bronceado con cabello largo en una coleta y rostro marcado por la edad, cuerpo muy marcado tal vez otro físico culturista, venía sonriendo.

- Hola Guillermo - saludó Daisy.

- Hola Daisy linda - contesto el señor de voz rasposa pero agradable
- ella es Carol, necesita un entrenador, estaba con Tomás - advirtió Daisy señalando con la mano a Carol.

- un placer señorita Carol, soy Guillermo - saludo estrechando la mano de Carol.

- mucho gusto - dijo Carol fingiendo una sonrisa.

- podemos empezar a trabajar si gusta - sugirió atentó a Carol.

- claro, vamos - empezaron a caminar hacia las máquinas.

- No sé porque decidió cambiar señorita, espero que sí algo le molesta de mí, me lo haga saber enseguida - manifestó el hombre mientras avanzaban, Carol volteo a ver la zona de pesas sin razón aparente, ahí estaba Tomás concentrado en levantar unas pesas gigantes, vestía una playera musculosa negra y pantalones grises, algunas chicas se encontraban embobadas viéndolo trabajar, Carol decidió ver al frente y olvidarse de él. Tomás terminó sus ejercicios diarios, tomó una ducha y abrió la puerta esperando ver a Carol ahí, pero no sé veía cerca, fue con Daisy por si acaso.

- Hola Daisy - saludo Tomás sonriendo como siempre.

- ¿qué le hiciste? - pregunto Daisy dejando todo.

- ¿a quién?, ¿de qué hablas? - dudó Tomás muy sorprendido.

- a la chica nueva, Carol - lo miraba con ceño fruncido.

- nada, ¿por qué? - cuestionó Tomás preocupado.

- pidió cambio, ahora estará con Guillermo - advirtió Daisy muy seria.

- ¿Guillermo? ... está bien, no sé si la ofendí, no me di cuenta - expresó Tomás nervioso.

- más te vale que no pases los límites Tomás, o tendré que reportarte - advirtió Daisy enojada.

- nunca lo he hecho, a pesar de ... nunca pasaría los límites y lo sabes - respondió Tomás molesto.

- ve hacer tus rondines entonces - ordenó Daisy autoritaria.

- claro, eso haré - Tomás se marchó y fingió que nada pasó.

Carol salió del gym muy satisfecha de su desempeño del día, quería llegar a casa y mensajear a Tim o llamarlo, no había revisado su celular, casi llegando a su casa notó una camioneta similar a la de Tim en color rojo, no recordaba de qué color era, así que se acercó lentamente. Tim decidió ir a ver a Carol, había comprado un pequeño ramo de flores decoradas y solo fue a su casa a ver si la encontraba ya que no le contestaba los mensajes, cuando llamo al portón Cindy le informo que había ido al gym, él no quiso ver al "idiota", así que esperaba dentro de la camioneta. Carol veía que la persona dentro estaba disfrutando mucho de la música, al acercarse comprobó que era Tim, se escondió para verlo hacer mímicas con las canciones y después tocó la ventanilla. Tim volteo cuando tocaron la ventanilla, era Carol, sonrió y apagó la música, bajo de la camioneta y escondía las flores detrás de él.

- princesa, ¿cómo estás? - cuestionó Tim con mucha alegría.

- bien Tim, no te esperaba - respondió Carol esperando su acercamiento.

- te mandé mensajes pero no supe de ti, así que vine a tú rescate - aviso Tim poniendo una rodilla en el piso en pose heroica, usando las flores como espada.

- gracias, no te hubieras molestado - sonreía Carol tomando las flores de su mano.

- es todo un placer, señorita - expresó mientras sacudía su pantalón gris oscuro de las rodillas, y acomodaba su camisa amarilla.

- ¿por qué tan elegante? - preguntó Carol intrigada.

- aaahh es que vine a verte - sonrió Tim nervioso.

- ¿qué planes tienes? - dudó Carol acercándose para besarlo.

Tim la veía con un brillo en los ojos y trago saliva antes de hablar - solo quería verme bien para ti - se besaron tiernamente en un pequeño beso en los labios.

- ¿qué te sucede? - lo veía Carol curiosa.

- quiero hablar con tu familia, sobre todo por el celador - declaró Tim nervioso de nuevo.

- ¿enserio? - Carol lo miró extrañada.

- sí, vamos, necesito conocerlos - animó Tim nervioso.

Se tomaron de la mano y ambos entraron juntos, Tim sudaba nervioso pero intentaba verse tranquilo, pasaron el portal de la puerta, a mano derecha estaban los padres de Carol y a la izquierda Cindy le servía comida a Juan en la cocina, todos los vieron sorprendidos.

- Hola familia – saludó Carol ahora nerviosa.

- Hola, buenas tardes – articulo Tim tragando saliva.

- Buenas tardes, pasen, siéntense - sugirió la madre desocupando el mueble grande a la vez que el padre bajaba el volumen de la tele.

- Me llamo Tim Gertson, mucho gusto - dijo soltando a Carol y acercándose a darles la mano a los padres de Carol.

- Sarah Palin, mucho gusto - declaró la señora con una gran sonrisa.

- Daniel Reyes, mucho gusto, tú apellido me es familiar - opinó el hombre.

- tal vez ha escuchado de nosotros, somos productores de las mejores cosechas de la región - anunció Tim aún nervioso y muy serio, Carol se acercó y beso a sus padres, para después sentarse junto con Tim que se veía muy nervioso, ella lo tomó de la mano para tranquilizarlo, a lo que él la estrechó fuerte y la beso tiernamente.

- tal vez - declaró el señor Daniel.

- ¿en qué podemos ayudarlos? - preguntó la madre.

- Yo - trago saliva - vine a pedirles permiso para salir con su hija Carol - soltó Tim mientras Carol enrojecía.

- han estado saliendo ya ¿no? - evidenció Juan desde el comedor en tono molesto.

- sí, bueno, sí, pero ahora somos novios - explicó Tim bastante apenado mientras Juan se ahogaba con la comida y la señora sonreía aún más, bastante orgullosa.

- ya veo - admitió Don Daniel quién apagó la tele.

- muchas felicidades, solo cuídala mucho - pidió la madre muy feliz.

- nosotros respetamos las decisiones de nuestra hija, se ve que es un buen muchacho, cuídala mucho, pero sobre todo trátela bien, porque así chueco iré por usted de lo contrario ... - amenazó Don Daniel seriamente.

- no sé preocupe señor, yo la trataré como la hermosa princesa que es - contesto Tim volviendo a besar la mano de Carol.

- ¿y dejaras de querer cogértela en el portón? - recriminó Juan.

- Gordi – reprimió Cindy algo molesta.

- Yo - trago saliva - me disculpo si es que de algún modo los he ofendido - declaró Tim sonrojado mientras recordaba lo pasado.

- solo espero no quieras terminar lo de la otra noche, porque entonces yo si lo terminaré -contesto Juan sorprendiendo mucho a Tim.

- disculpe, no sé de qué me habla - miraba Tim a Juan y a Carol.

- ahora te harás el olvidadizo - continuo Juan molesto.

- fue su hermano, Tomás - explicó Carol sorprendiendo a todos.

- ¿qué hizo ese idiota? - preguntó Tim molesto.

- después lo hablamos - susurro Carol con cierta tristeza.

- me disculpo por mi vocabulario - pidió Tim muy serio - yo no puedo responder por mi hermano - apretando un poco la mano de Carol.

- discúlpenos, son ustedes tan parecidos que creímos eran el mismo chico - confesó la madre apenada.

- no sé preocupe, siempre hemos tenido ese problema, pero le aseguro que somos muy diferentes - contesto Tim relajando su mano al darse cuenta que lastimaba a Carol.

- Tienes mi permiso de salir con mi hija, solo respétala - reafirmó Don Daniel.

- el mío también, y no te preocupes por Juan - declaró la madre mirando enojada a su hijo.

- entonces me retiro - Tim comenzó a ponerse de pie, Carol lo soltó de la mano y él se despedía de todos en lo que Carol se ponía en pie.

- lo acompañó - expresó Carol caminando hacia afuera.

- está bien mija - dijo su madre, y ambos salieron.

Tim se sentía molesto por lo que dijo Juan, quería ir y molerlo a golpes, Carol estaba detrás de él y notó su furia, salieron a la calle.

- Tim por favor, no pelees con él - pidió Carol preocupada al verlo caminar para irse.

- sé que no éramos nada entonces pero ... – contesto Tim con dolor y molestia.

- fue mi error, yo creí que él sentía algo por mi - agachó la mirada con tristeza.

Tim se acercó y la acarició tiernamente - sé que él te gustaba, lo vi desde que te conocí, pero no imaginé que jugaría contigo, eso es lo que me molesta bonita - expuso Tim preocupado por Carol.

- en verdad me gustas Tim, no solo él me gustaba - aclaró Carol sonrojándose.

- me alegra escuchar eso linda, por qué en verdad me gustas mucho. - dijo Tim con una ligera sonrisa.

- olvida lo que pasó entre Tomás y yo, soy solo tuya ahora – Carol se acercó y le dio un beso, mordisqueando los labios de Tim, al que el correspondió.

- aún no, pero lo serás - afirmó Tim al separarse para calmar su lujuria, haciéndola sonreír.

- me gustas mucho Tim - anunció Carol con voz sexy.

- y tú a mí bonita, pero debo irme o no podré contenerme - admitió Tim con deseo en los ojos.

- está bien, solo prométeme que no pelearas con él - solicitó Carol seriamente.

- está bien, pero solo si salimos el viernes - sonrió Tim picarón.

- claro corazón - Tim hizo seña de haber sido flechado - saldremos cuando quieras - sonrió Carol.

- me encantas linda - se acercó Tim y le dio varios besos rápido - mejor me voy - dijo Tim suspirando y subiendo a su camioneta para irse.

Tomás llegó a casa como siempre, seguía un poco molesto por la situación con Daisy y Carol, llegó a casa y Tim estaba jugando junto a Ezequiel en la consola mientras platicaban relajados, se dirigió al refri, saco una botella de agua fría y la bebió, después se acercó a ellos.

- ¿Hay lugar para otro? - preguntó Tomás.

- claro viejo, te haré trizas como a este - contesto Ezequiel.

- quisieras tonto - sonrió Tim.

- deja le ganó a este y entras - anunció Ezequiel.

- nadie le gana al rey – manifestó Tim cruzando la meta primero.

- rayos - grito Ezequiel frustrado.

- Carol te venció a la primera - soltó Tomás.

Tim lo vio con cierta furia - sí, bueno, por eso es mi novia - contesto molesto.

Tomás sintió el enojó sin razón de Tim - ¿qué traes? -

Tim recordó la promesa con Carol y se calmó - nada idiota - aunque por dentro seguía molesto.

- aquí tienes - dijo Ezequiel dándole un mando a Tomás.

Los tres jugaron un buen rato, Ezequiel se fue a casa y cuando ambos se irían a dormir Tim dio un fuerte golpe al estómago de Tomás por sorpresa sacándole el aire, haciendo que se doblará de dolor.

- te mereces más maldito idiota, no te vuelvas a acercar a Carol - advirtió Tim encerrándose en su cuarto con un portazo.

Vaya día pensó Tomás recuperándose y se fue a su cuarto a dormir.

Tomás tuvo un día normal en el gym, eran las 5, hacia sus rondas habituales cuando vio a Carol ejercitando y platicando con Guillermo. Él era conocido por contar chistes, era un buen sujeto pero él y Tomás no tenían buena relación, en realidad Tomás no tenía buenas relaciones con nadie, aunque dos compañeros se acercaban siempre a él como amigos y era en los únicos en los que se apoyaba.

Veía a Carol reír disimuladamente a la distancia, ella usaba unos pantalones holgados color azul claro y una playera suelta con escote en color blanco, su cabello estaba amarrado con mechones en el rostro, se veía diferente a los ojos de Tomás, más linda, siguió sus rondines intentando no verla, pero se cachaba observándola cada tanto hasta que ella se fue, por la tarde llegó a casa, Tim escuchaba música en su cuarto, decidió evitarlo e irse a dormir temprano.

Carol y Tim se mensajearon por la mañana, un saludo de buenos días más que nada, por la tarde ella le avisaba que estaba libre una vez saliendo del trabajo, Tim deseaba verla pero ese día tenía mucho trabajo en la recolección, así que solo se mensajeaban buenos deseos y muchos besos.

Carol disfrutaba más el gym con Guillermo, era un hombre muy agradable, le hablo de su vida y tenía muchas anécdotas interesantes, sus sesiones se iban rápido, nadie la veía mal o le decía algo, en cambio Guillermo le presentaba a otros clientes y entre todos platicaban a las risas, se sentía feliz.

Era viernes, Tomás sentía un coraje que había ido creciendo día a día, algo que no le había pasado antes, esa molestia incrementaba más cuando veía a Carol, intentaba permanecer ocupado pero era como si ella estuviera detrás de él a pesar del inmenso tamaño del lugar, además de que no paraba de escuchar a Tim hablar de ella todo el tiempo que estaba en casa, lo que se había vuelto un dolor de cabeza para ahora, esperaba relajarse el fin de semana, sentirse mejor.

Tim se encontraba bastante ansioso, era la primera cita con Carol, quería pasarla bien, deseaba hacerla suya pero no quería verse más apresurado de lo que ya había sido, así que decidió comprar unos boletos para una obra de teatro, no tenía idea de que trataba pero el nombre sonaba interesante. Carol salió del gym, estaba bastante emocionada por salir con Tim, se la pasaban platicando por las noches antes de dormir, usualmente desvelaba a Tim o se quedaba dormido mientras platicaban, quería saber a dónde la pensaba llevar.

Tomás llegó a casa y estaba cerrado, imagino que Tim tenía rato de haber salido, le dolía mucho la cabeza, su cabeza se comenzaba a nublar, había tenido un mal día, la pareja de una clienta intentó golpearlo al salir creyendo que él era su amante del cual se defendió pero fue reprendido por Daisy que solo vio el final de la discusión. Camino directo al granero, esperaba dar unos buenos golpes y que todo mejorará, Rocko siempre lo seguía meneando la peluda cola, era un perro viejo de orejas y hocico grandes, con manchas de colores dispersas, a veces dormía con Tomás si no salía de cacería nocturna.

Tim iba por Carol, vistiendo un pantalón negro brillante, zapatos negros de gamuza y una camisa de manga larga a rayas azul y rojo, bajo del auto y tocó el timbre de casa de Carol, a los 5 minutos salía Carol vistiendo un vestido verde olivo sin mangas ajustado al cuerpo y su cabello domado de lado con algunos adornos brillantes, una bolsa plateada y zapatillas a juego.

- Hola mi bella princesa - saludo Tim.

- Hola mi guapo rey - contesto Carol sonriendo.

- entonces serás mi reina - declaró Tim mientras la recibía con los brazos abiertos.

Se dieron un beso suave, mientras Tim la abrazaba con mucho cariño - cómo he deseado tenerte entre mis brazos - expresó Tim viéndola embelesado.

- yo también he querido verte - admitió Carol besándolo de nuevo.

Tim terminó el beso y dejo de abrazarla para tomarle la mano - vamos linda, o se hará tarde -

- ¿y dónde te estacionaste? - preguntó Carol buscando con la vista la camioneta roja de Tim.

- justo aquí - guio Tim abriendo la puerta de un porsche gris sorprendiendo a Carol.

Ambos subieron al carro y aseguraron sus cinturones - es un lindo carro, ¿a dónde iremos? - pregunto Carol emocionada.

- espero te gusten las obras de teatro - anunció Tim sonriendo.

- no lo sé, pero será divertido hacer algo nuevo - contesto Carol sonriendo.

- se muy poco de obras teatrales, pero desde que leí el nombre de esta me atrajo - declaró Tim orgulloso.

Carol sonrió divertida - ¿y cómo se llama?

- el traje del emperador - soltó Tim.

- me suena familiar ese título - expresó Carol pensativa.

- estacionaré aquí, tendremos que caminar un poco - advirtió Tim acomodando su carro con cuidado.

- no te preocupes - sonrió Carol.

El teatro estaba a dos cuadras de donde aparcaron, ahí veían familias con niños entrando al lugar lo que no parecía importante hasta que dentro de la sala del teatro fueron escoltados a sus lugares y vieron que había muchísimos niños de diferentes edades, Carol y Tim se veían sorprendidos pero tomaron sus lugares. A un costado de Tim había una niña blanca como de 12 años con vestido en rayas horizontales rosas y un moño gigante en la cabeza que veía a Tim de arriba abajo mientras que Carol tenía un pequeño niño de 7 que le tomó la mano una vez sentados, causándole gracia a Carol toda la situación.

- no eres muy grande para esta obra - le dijo la niña a Tim con su voz chillona.

- no hay edad para ver una obra - contesto Tim cortésmente.

- ¿es tú esposa? - preguntó la niña.

- mi novia - respondió Tim, agarrando la mano de Carol.

- mi papá me dejó aquí y fue con su novia, pero no debo contarle a mamá o se pondrá triste - advirtió la niña.

Tim no supo que decir ante la situación - ¿te dejo aquí sola? - atinó a decir.

- no, con Tomás - apuntó a un niño de 6 sentado a su lado con cara triste que le recordaba a su hermano cuando eran niños.

Tim se rascó la cabeza, vio a los niños y les pregunto - ¿quieren algo de comer o beber chicos? - Ambos niños sonrieron, pidieron golosinas y refrescos, Carol no escuchaba nada por conversar con el pequeño junto a ella.

- Eres muy linda, ¿quieres ser mi novia? - preguntó el pequeño muy feliz.

- no puedo, ya tengo novio - respondió Carol sonriendo.

- podemos ser novios solo por hoy - insistió el pequeño.

Carol sonrió - pero mi novio se dará cuenta -

- si no le dices, no sabría - contesto el niño muy feliz.

- ¿cómo te llamas? - interrogó Carol.

- puedes decirme Tom o corazoncito, pero me llamo Tomás - contesto el niño.

Carol se rio, no podía creerlo - soy Carol, mucho gusto Tom -

- disculpen, ¿gustan algo de beber o comer? - cuestionó Tim a Carol y al niño.

- yo no quiero nada de ti - contesto Tom arrugando la cara.

- un poco de agua estaría bien - contesto Carol sonriendo.

- yo iré por ella - anunció el niño que salió corriendo unos asientos después donde estaban sus padres.

- ahora vuelvo - aviso Tim sonriendo al intentar salir de ahí.

- Segunda llamada - se escuchó en el lugar.

Tomás entró al granero, el baño inservible ya no tenía puerta, lo vio de reojo al buscar sus vendajes para las manos, su vista se centraba en ese punto, como si algo lo llamará, decidió ir a revisar, dentro había una toalla blanca sobre una repisa alta, le pareció extraño y la tomó para tirarla, al moverla desprendió el aroma del perfume de Carol y no la soltó. Tomás puso la pequeña toalla en un lugar seguro y continuó alistándose para golpear el saco, empezó a golpearlo sintiendo su furia correr por todo su cuerpo, pero esta vez no disminuyó. Lo golpeaba con toda su fuerza pero sentía que no tenía sentido alguno, se sentó a lado de Rocko y lo acarició, no entendía que pasaba con él.

 

Cerro los ojos y se recostó un momento, entonces los recuerdos lo atacaron de golpe,

- su mejor amigo Elías un moreno tan alto como el, lo consideraba como un hermano.

- cuando entrenaban y boxeaban juntos Elías y él, disfrutaban boxear entre ellos.

- cuando el salía con un grupo de amigos de fiesta cada fin de semana.

- conocer gente nueva y reír por horas.

- corría en las carreras de cuatrimotos, creadas por él.

- las grandes fiestas en la alberca de todo el día.

- la imagen de Dalia, una morena chaparrita, usaba mucho maquillaje pero era perfecta para él, la amaba con toda el alma.

- él era el verdadero rey de las travesuras, Tim se quedaba cortó a su lado.

- los viajes repentinos para llevar a Tim a divertirse fuera de la granja que odiaba.

- sus padres vivos llenándolos de besos y caricias antes de partir ese día.

- la tristeza y vacío al perderlos.

- cuando encontró a Dalia besándose con Elías en el funeral.

- perdonar a Dalia y Elías por el beso.

- hacerse cargo de la granja por sí mismo.

- estar siempre ocupado trabando en la granja que tanto amaba.

- educando a Tim y mostrándole lo divertido del lugar.

- cuando le propuso matrimonio a Dalia y fue rechazado diciendo que nunca podría casarse con un hombre que oliera a estiércol todo el tiempo.

No deseaba recordar nada de eso, la furia se había vuelto dolor, se sentía como el saco de boxeo por cada recuerdo, se había vuelto un "idiota" como lo llamaba Tim para evitar recordar. Tomás vivía fingiendo una sonrisa, evitaba conocer personas nuevas, ya no confiaba en nadie, ya no se divertía. Entró al mundo del físico culturismo porque quería vencer a su ex mejor amigo en lo que más amaba, trabajaba en el gym para lograrlo teniendo que aguantar a sus clientas calenturientas para evitar problemas y aun así hoy los había tenido.

Tim llegó con varios caramelos, palomitas, refrescos y un agua, el pequeño Tom lo veía realmente enojado pues sus padres no quisieron comprar agua para su novia, Tim igualmente le regaló unas palomitas, refresco y unos dulces que tomó aún molesto, repartió lo demás y justo cuando se sentó comenzó la obra. Carol no podía creer lo que hacía Tim, era la cita más rara que alguna vez hubiera tenido pero bastante tierna y divertida hasta el momento, la obra comenzó, evidentemente era una obra infantil, entonces recordó, era él cuento que amaba la sobrina de Luis, se lo habían leído tantas veces cuando la pequeña lo visitaba, ya de eso algunos años.

Beca y Tomás agradecieron a Tim por todo, disfrutaban la función a grandes carcajadas, Tim se sentía feliz por los chicos pero algo torpe por no saber que sería una obra infantil, al menos Carol parecía disfrutar de la experiencia. Tim y Carol disfrutaron de la obra, a veces reían con algunas bromas que hacían los actores, Carol aparte ayudaba al pequeño Tom cargando sus dulces y refrescos, en un momento Tom tomó mal su refresco y terminó mojando a Carol, él pequeño lloró por haber perdido su refresco mientras Carol se levantaba asustada por el chapuzón helado. Tim solo vio que Carol se paró rápido y se fue mientras el pequeño Tom lloraba a un lado, cuyos padres intentaron calmar, como pudo Tim salió para seguirla, no sabía que hacer y la perdió de vista antes de que ella entrará al baño.

Carol fue al baño para intentar secar el vestido, tenía hasta la ropa interior empapada, no culpaba al niño, si no a ella por no prestar atención, pero sonreía pensando en lo loco de esa cita, terminó de secarse lo más que pudo y salió, Tim seguía preguntando si alguien la había visto cuando alguien la señaló al verla salir del baño.

- ¿estás bien? - pregunto Tim bastante preocupado viendo el cambio de color en el vestido de Carol.

- sí, solo compraré una soda - sonrió Carol.

- ¿qué sucedió? - cuestionó Tim señalando su vestido ya junto a ella.

- mi corazoncito derramó su refresco sobre mí sin querer - sonrió Carol.

- ¿corazoncito? - dudó Tim un poco celoso.

- un refresco por favor - pidió Carol a la chica de dulcería mientras Tim la veía en silencio.

Les dieron la soda y se marcharon de nuevo a sus lugares, el pequeño Tom aún gimoteaba por su refresco caído hasta que Carol le ofreció el nuevo, entonces Tim sonrío de oreja a oreja al entender la situación. Disfrutaron de la obra aunque Carol sintió un poco de frío en silencio, agradeciendo que fuera una obra corta y sintiéndose incómoda y pegajosa al pararse.

- es hora de despedirnos - declaró Carol al pequeño Tom.

- sí, eres una gran novia, cuando crezca me casaré contigo - afirmó el niño muy seguro.

- te estaré esperando - respondió Carol sonriendo mientras lo veía ir corriendo con sus padres.

- estaremos con ustedes hasta que llegue su padre, no sé preocupen - declaró Tim a los niños viendo sus rostros asustados al ver que todos se retiraban del teatro.

Tim se paró, tomó la mano de Carol y explicó - su padre los dejó aquí, les dije que los acompañaríamos hasta que venga -

- ¿Cómo se llaman? - pregunto Carol con una sonrisa sincera.

- Yo soy Rebeca, pero prefiero Beca y él es Tomás - mientras el pequeño se escondía detrás de ella.

- vayamos a la salida, allá esperaremos a que llegue su padre - indicó Tim sonriendo.

Los 4 salieron del teatro y se quedaron en la entrada, para ese momento el pequeño niño tomaba la mano de Carol un poco más tranquilo, Tim veía la escena y sonreía pensando en el futuro tal vez.

Tomás seguía botado en el piso con un intenso dolor en el pecho, el vacío de su corazón se volvía un remolino que empezaba a succionar todo su interior llevándolo a una horrible sensación de soledad hasta que Rocko empezó a lamer su rostro preocupado por su dueño, trayéndolo de vuelta a la realidad con algunas lágrimas escurriendo de sus ojos.

Tim y Carol se sentían un poco desesperados, tenían cerca de hora y media esperando junto a los pequeños.

- tengo hambre - expresó el pequeño Tomás.

- yo también - secundo Beca con vergüenza.

- tengo una idea, espérenme aquí - sonrió Tim, busco en sus bolsillos, fue al local más cercano y volvió, traía un papel en la mano, lo pegó en la puerta del teatro (Beca y Tomás están bien, fuimos a cenar 672 53 90 48). Carol lo miró y sonrió con ternura, tomaron a los niños de la mano y se los llevaron a un restaurante.

- señor, esté lugar es muy caro - señalo Beca.

- me llamo Tim, no te preocupes - contesto Tim y después se acercó con el hosstes.

- ¿en qué puedo servirle? - preguntó el hosstes.

- mesa para 4 - pidió Tim con una gran sonrisa.

El hombre miró a Carol y los niños despectivamente, revisó su gran libreta y respondió - creo tener un lugar, permítame un momento - el hombre se retiró y volvió unos minutos después guiándolos directo a una mesa.

Los niños veían todo el lugar con mucho asombro, había grandes candelabros de cristal colgando en los altos techos, música instrumental sonaba por todos lados, las mesas eran bastante grandes con manteles largos en color violeta al centro de cada mesa un adorno de velas y flores frescas decoraban la misma, las sillas estaban forradas en tela borgoña con madera oscura muy pesadas. Carol nunca había entrado a un restaurante como ese, le recordaba a los escenarios de películas, pero permanecía atenta a que los niños caminarán ya que se quedaban embobados en todo lo que veían al frente hasta llegar a su lugar.

- en un momento llegará su mesero, espero y tengan buen provecho – mencionó el hosstes y se retiró.

- muchas gracias - contestaron Tim y Carol al unísono mientras cada uno jalaba la pesada silla para sentar a uno de los pequeños, a Carol le costó un poco más pero no necesitaba sacarla mucho para el pequeño Tomás.

Terminaron de acomodarse y una linda señorita de piel clara, cabello trenzado y muy poco maquillaje se acercó - buenas noches, soy Nancy y los estaré atendiendo - anunció mientras entregaba unas carpetas de cuero en color vino conteniendo el menú dentro.

- quiero chocolate - exclamó el pequeño Tomás sin mirar nada.

- que sean dos - secundo Tim, - ¿ustedes quieren? - se dirigió a Carol y Beca.

- está bien - contesto Carol.

- quiero saber qué más tienen - aclaró Beca.

Nancy se sorprendió del pedido pero igual lo apunto, - regreso en un momento - terminó de decirlo y se fue directo a la cocina, todos comenzaron a revisar la carta.

- yo no entiendo nada - explicó el pequeño Tomás.

- tú no sabes leer - le respondió Beca.

- yo te ayudo - sugirió Carol acercándose y leyendo la carta al pequeño.

Minutos después Nancy fue y terminó de apuntar la orden de la mesa, había obtenido una propina extra para que los niños comieran primero, estaban todos degustando el postre cuando entro una llamada en el teléfono de Tim.

- disculpe, ¿usted tiene a mis bebés? - era la voz de una mujer preocupada.

- puede ser, ¿quién es usted? - preguntó Tim.

- Sara Carbonero, soy madre de Rebeca y Tomás, por favor dígame qué están bien - suplicó la mujer sollozando.

Tim cubrió la bocina y le pregunto a Beca - ¿cómo se llaman tus padres Beca? -

- mi mamá se llama Sara y mi papá Jhon - contesto Beca extasiada con la crepa helada que degustaba.

- ¿cuáles son tus apellidos? - cuestionó Tim.

- Herrero Carbonero, ¿por qué? - curioseó Beca embarrada de comida.

- gracias linda - Tim se levantó de la mesa tomando la llamada - se encuentran bien señora Sara, estamos en el restaurante "Pompadour", la estaremos esperando aquí – colgó.

Tim fue con el hosstes directamente, le informo que esperaban a una mujer posiblemente alterada que buscaba unos niños y regreso a la mesa. Los niños terminaron de cenar, Carol los llevo a lavarse al terminar, sabía que la madre llegaría pronto, al volver a la mesa los niños corrieron alegres con su madre que se encontraba sentada con Tim, salieron todos juntos del restaurante y se despidieron al salir. Tim llevo a Carol tomada de la mano rumbo al carro, Carol estaba incómoda aún por el vestido pegajoso, él la llevo directo a casa a su pesar pero nada había salido como esperaba esa noche, la invitó a salir al siguiente día, le llamaría por la mañana.

Tomás abrazo a Rocko y lo acarició en la cabeza efusivamente, sonriendo un poco mientras meditaba en lo que le pasaba, sacudió la cabeza intentando aclarar su mente, entonces se dio cuenta, no amaba su trabajo, odiaba a todas esas mujeres acosándolo, odiaba fingir su sonrisa, decidió no ir a trabajar mañana y relajarse.

Tim despertó y fue a trabajar como cada día, deseaba invitar a Carol al cine pero temía otra extraña cita, pensó en algo romántico tal vez como salir a caminar en algún área boscosa y hacer un picnic pero era malo orientándose en ese tipo de áreas, en la granja siempre tenía a algún jornalero o ayudante por qué fácilmente se perdía en sus extensas tierras. Cómo cada mañana escribió un mensaje de buenos días a Carol, sabiendo que ella contestaría hasta que despertará, su día empezó de lo más normal, el ganado pastaba, los jornaleros cosechaban, después abonarían otras siembras y se colocarían nuevos plantíos, ese era el plan.

Carol había decidido no meterse a cursos los fines de semana, esperaba pasar el día con Tim, así que disfrutaba despertar tarde, era medio día cuando revisó su celular para ver los mensajes de Tim.

- Buenos días hermosa princesa, espero soñaras conmigo por qué yo sí (7:16 am)

- Disfruté mucho nuestra cita de ayer, espero que tú también (8:00am)

- Quisiera terminar ya para poder verte mi linda Carol (8:35 am)

- ¿qué tal si empezamos tus clases de natación? me encantaría verte en bikini je je (9:52am)

Tomás despertó tarde por primera vez en mucho tiempo, había mandado un mensaje al gym de que no iría hasta el lunes, y tal vez ni siquiera entonces, aún lo estaba deliberando, conectó el estéreo a todo lo que daba con música rock mientras se hacía el desayuno, tenía un gran antojo de panqueques con mucha miel y mermelada. Después de desayunar, Tomás decidió jugar con los perros un rato, después el soleado día le exigía un buen chapuzón en la alberca, dio varias vueltas y se relajó dejando flotar su cuerpo en el agua, admirando el cielo con los ojos abiertos intentaba no pensar en nada pero algunos recuerdos volvían a su mente así que decidió hacer algo más. Al volver a casa en lugar de evitar pasar por el granero quiso atravesarlo, ahí volvió a ver la pequeña toalla de Carol justo donde la dejo el día anterior, pensó en llevarla a casa y dársela a Tim ya que tenía prohibido acercarse a ella pero en realidad la guardo en su cuarto, después salió a la tienda a traer algunas cervezas y algún licor.

Tim estaba teniendo un mal día, las máquinas que ayudaban a la cosecha no arrancaban a pesar de que el técnico las había checado varias veces, había puesto a los jornaleros de modo manual pero tal vez no cumplirían con la orden en tiempo y forma, después unas vacas se atoraron entre las alambradas de púas e incluso unas pocas habían escapado de la propiedad, así que debía hablar con los vecinos y reparar daños, por si fuera poco el repartidor de queso y leche había volcado durante la entrega perdiendo productos y posiblemente la camioneta. Tim estaba tan ocupado que no vio el mensaje de Carol, terminó exhausto de resolver todo lo más pronto posible, recordó a Carol y vio su mensaje, vio la hora eran las 3, quería verla pero estaba muy cansado, fue a casa, estaba completamente sola, invitó a Carol a ver películas en casa, a lo cual ella aceptó, se ducho y fue por ella.

Tomás llegó a casa, imagino que Tim estaría todo el día fuera, así que se puso cómodo, andaba solo en unos bóxers ajustados tomó una cerveza, la destapó y la bebió de un tirón, le supo deliciosa, así que abrió la segunda e igual, prendió el televisor, se puso cómodo en el sofá con las cervezas a un lado y bebió una tras otra. Tim le había planteado a Carol la idea de desvelarse viendo películas y ella aceptó sin antes avisar a sus padres, Tim lucía muy cansado, pero era tan animado como siempre, fueron a comprar botanas para todo el día y unas tarjetas para internet, refrescos y varios condones sin que Carol se diera cuenta. Tim y Carol llegaron a casa de él, al salir del carro se dieron cuenta que Tomás estaba ahí, tenía el volumen muy alto, veía una película, le extrañó a Tim pero no dijo nada, tomaron las compras y entraron a la casa. Carol fue la primera en entrar debido a la caballerosidad de Tim, Tomás estaba completamente dormido frente al televisor, se había tomado un cartón de cervezas él solo y tenía la última sobre su pecho desnudo.

Ambos se sorprendieron mucho, Tim busco el control de la tele pero no lo vio por ningún lado, fue directo a la televisión y bajo el volumen de modo manual, volteo y vio a Tomás en bóxers y una ligera erección, no quería que Carol viera eso, así que le pidió ayuda abriendo la puerta del cuarto de Tomás, lo llevaría para allá. Carol fue a abrir el cuarto de Tomás, escuchaba a Tim hablando con su hermano, muy enojado, sobre todo por lo difícil que era cargarlo, ella abrió la puerta y entró a acomodar la cama que tenía algunas cosas encima, buscando donde ponerlas vio la pequeña toalla blanca que había perdido hace una semana sobre la mesa de noche.

Tim cacheteo a Tomás quién no despertó, le quitó el envase de encima e intento levantarlo pero pesaba demasiado, - despierta idiota, no puedo yo sólo, maldito imbécil -gritaba enfadado intentando cargarlo pero nada, fue por agua fría y mojo su rostro, Tomás abrió los ojos y se limpió - párate idiota, ve a dormir a tú cuarto - exigió Tim enfadado.

Tomás lo vio y sonrió - ayúdame mito -

Tim se sorprendió, así le decía Tomás de niños y fue de nuevo a intentar ayudarlo a pararse, está vez Tomás puso de su parte y se logró poner de pie, fueron golpeándose por todo el pasillo hasta llegar al cuarto de Tomás mientras Carol los veía venir, una vez dentro del cuarto hasta Carol los ayudo a acostar a Tomás quién se volvió a dormir en cuanto lo dejaron en la cama, había quedado boca abajo sobre la cama, tenía ambas piernas en el suelo, una casi de rodillas pero estaba abrazado a la almohada y por más que intentaron acomodarlo no pudieron.

Carol no dijo nada de su toalla, la dejo justo donde estaba, disfrutó ver a Tomás semidesnudo de nuevo pero no imaginó lo difícil que sería acostarlo, al final contempló su bello trasero y se retiró de ahí junto a Tim cerrando la puerta. Tim y Carol limpiaron la sala, encontraron el control que estaba debajo del sofá junto a dos botellas de tequila vacías, ahora entendía Tim porque estaba tan bruto, juntaron la basura y empezaron a sacar las compras, Tim logro ocultar su compra personal y fue a dejarla al cuarto.

Ambos acomodaron la sala, sirvieron las botanas y refrescos, buscaron una página para ver películas y escogieron una, estaban sentados juntos, Tim rodeaba la espalda de Carol y cada tanto le daba un beso suave en la mejilla o boca. Tim usaba unos jeans oscuros con una camisa naranja y zapatos azules, mientras Carol tenía unos jeans deslavados y una playera turquesa de manga 3/4 con aplicaciones brillantes en el pecho con sandalias beige de tacón bajo. La primera película era de acción, la segunda fue una de terror que había logrado aburrir a Tim, el cansancio se hacía bastante evidente en él, apenas lograba mantener los párpados abiertos, después escogieron una película romántica, así que Tim se recargo en Carol y se durmió.

Carol siguió viendo películas mientras Tim dormía ahora en su regazo, veía una película de terror cuando escucho un ruido de los cuartos, imagino que era Tomás, el cielo estaba oscuro fuera de la casa y ella era alumbrada solo por la televisión. Carol siguió viendo la película, cuando de repente sintió algo entre sus piernas, con la pobre luz no sabía que pasaba, hasta que de golpe eso saltó al mueble y se echó a un lado de ella dándole un tremendo susto que la hizo gritar despertando a Tim.

- ¿estás bien?, ¿qué sucede? - preguntó Tim sentándose de nuevo.

- estoy bien, solo fue el perro qué me asustó - respondió Carol tranquilizándose al verlo mejor.

- olvide decirte que Rocko entra y sale a su antojo - acomodándose de nuevo junto a Carol - ¿qué estás viendo? - cuestionó Tim.

- era una película de terror pero creo que te dará sueño - Carol quitó la película para escoger otra - voy al baño - dijo ella al ponerse de pie.

Tim se estiró y se levantó, prendió la luz de la cocina y se sirvió refresco frío en lo que esperaba a Carol. Ella volvió del baño, Tim se acercó a ella y la beso suavemente en los labios, mientras la abrazaba a su cuerpo, Carol se abrazó a su cuello y él comenzó a chupar sus labios suavemente, ella correspondió sacando su lengua e intentando meterla en la boca de Tim. Él comenzó a mover sus manos acariciando la espalda de Carol hasta que decidió bajar su mano y tocar su glúteo izquierdo de manera firme, acercándola más a él mientras su erección empezaba a tomar forma. Carol despeinaba a Tim mientras sus lenguas jugueteaban entre sus bocas, cuando sintió la mano tocando su trasero ella llevo una mano al frente acariciando el pecho de Tim sobre la ropa. Tim terminó el beso y con voz agitada dijo - vamos al cuarto -mirando a Carol con mucho deseo.

- pero vine a ver películas - sonrió Carol maliciosamente.

- si quieres hacemos una - sonrió Tim picarón sin dejar de respirar agitado.

Carol se mordió el labio inferior y respondió - está bien - Tim soltó su abrazo y ambos fueron al cuarto.

Era la primera vez que Carol entraba al cuarto de Tim, era más pequeño que el de su hermano, la cama individual estaba pegada a la única ventana al fondo del cuarto, había una cajonera alta al entrar a mano izquierda y una silla con camisas de Tim frente al clóset del lado derecho. Tim puso seguro en su puerta y cerró la del baño también, mientras Carol se sentaba en la cama, Tim se sentó a lado de ella y la beso intensamente, pronto sus lenguas estaban jugueteando de nuevo mientras él había posado una mano sobre la pierna de Carol. Ella acariciaba el fuerte brazo de Tim con su mano izquierda, mientras volvía a acariciar el pecho de Tim con la derecha, él dejo de besar a Carol para comenzar a besar suavemente sus mejillas y mentón, su mano ahora subía y bajaba apretando la pierna de Carol cada tanto.