Carol subió la mano del brazo de Tim, tomándolo del cabello mientras empezaba a emitir sonidos de placer, Tim no aguanto más, tomó la blusa de Carol y la saco por su cabeza, ella solo lo veía con un brillo en los ojos, ambos deseaban comerse al otro. Carol aflojó su sostén blanco liso mientras Tim desabotonó su camisa lo más pronto que pudo, después saco su camiseta dejando su marcado abdomen a la vista mientras Carol se había sacado los tirantes sin descubrir sus senos. Tim la empujó suavemente para que Carol quedará acostada, deslizó su mano por el estómago de Carol hasta el pantalón sin dejar de mirarla a los ojos y relamiéndose los labios, él desabrochó el pantalón de Carol sin perder detalle del cuerpo de ella, la hizo levantar la cadera para bajar su pantalón con suavidad, saco sus zapatos para terminar de sacarle el pantalón. Cuando terminó de sacarlo, contempló a Carol, respiraba agitada, igual que él, ella usaba un bikini a la cadera blanco con transparencia al frente mientras con un brazo aún cubría sus senos con el sostén, una mirada de deseo en los ojos de ambos y una sonrisa maliciosa por parte de Carol.

Tim desabrochó su pantalón dejándolo caer justo donde estaba parado, trago saliva y zafó sus zapatos con los pies, usaba un bóxer licrado azul marino a la cadera con una gran erección dentro. Tim se acomodó al costado derecho de Carol, comenzó a besarla de nuevo, sus lenguas volvían a juguetear al ir pasando las yemas de sus dedos por el estómago de Carol, ella acariciaba el abdomen desnudo de Tim sintiendo cada músculo marcado hasta llegar a su lindo ombligo y volvía a subir. Él subió la mano hasta el sostén, lo tomó y lo arrojó junto a la demás ropa, dejo de besar la boca de Carol para ir chupando o besando su cuello centímetro a centímetro mientras su mano libre exploraba la base de sus senos solo con las yemas de los dedos. Carol se sentía mojada, disfrutaba las suaves caricias de Tim soltando sus primeros suspiros. Tim comenzó a besar los senos de Carol, mordisqueando sus grandes y erectos pezones o pellizcándolos con sus dedos. Carol jalaba mechones de pelo de Tim y comenzaba a rasguñar suavemente su espalda. Tim miraba de reojo el rostro de placer de Carol y decidió bajar lentamente por el abdomen de ella sin dejar de pellizcar sus deliciosos pezones, pronto estaba besando sobre la transparencia del bikini de Carol, el aroma de su sexo empezaba a enervarlo aún más, deseaba hacerla suya pero quería terminar de explorarla. Tim tomó la pierna derecha de Carol y comenzó a besar y lamer su piel encontrando cada punto débil de ella y concentrándose un poco más en sus caricias mientras seguía recorriendo esas largas y firmes piernas, mordisqueó suavemente cada uno de sus dedos del pie e hizo lo mismo con la pierna izquierda. 

Carol deseaba sentir a Tim dentro, hacía mucho que no estaba con un hombre, se sentía encharcada solo con sus caricias y besos, pero disfrutaba tanto la exploración de él que no podía pedirle que lo dejará. Tim mordisqueó los dedos del pie izquierdo de Carol, sonrió maliciosamente y volvió sobre esa pierna directo a la entrepierna de Carol sin descuidar las zonas más erógenas de sus piernas. Tim acercó su rostro a la entrepierna aún cubierta de Carol, aspiró fuertemente su aroma y después comenzó a besar su húmeda ropa interior, sus manos se deslizaban por todo el cuerpo de Carol, desde sus pies a sus bellos senos que pellizcaba suavemente, Carol tomó la mano que había pellizcado su seno para besarla y comenzar a chuparle un dedo pretendiendo hacerle sexo oral. Tim liberó su mano de la boca de Carol para bajar el bikini de Carol, lo deslizó suavemente y una vez fuera lo tiró junto al montón de ropa, por primera vez veía el sexo de Carol que mantenía recortado, sus brillantes labios palpitaban ante sus ojos y él regreso a su lugar.

Carol sintió una carga eléctrica placentera cuando Tim beso suavemente su clítoris, soltando un gemido de placer, Tim sonrió ante lo que escuchó y se dispuso a lamer todos los jugos de Carol, mientras sus manos no dejaban de acariciarla por completo. Tim mordisqueaba un poco el clítoris de Carol haciéndola arquear su espalda, volvía a lamer su vulva y mordisqueaba suavemente sus labios, para luego introducir de nuevo su lengua en su interior, decidió comenzar a ayudarse con un dedo, haciendo emanar aún más de sus deliciosos jugos, lo que Tim hacia estaba volviendo loca a Carol, sentía venir su primer orgasmo con rapidez. Él no dejaba de mover su dedo en el interior de Carol mientras lamía los jugos y mordisqueaba suavemente sus labios y clítoris, su única mano libre se había concentrado en acariciar una pierna o su estómago conforme se acomodaba para mordisquearla.

Carol no pudo más y gimió fuertemente ante la mirada excitada de Tim quién no dejaba de seguir haciéndola disfrutar, pronto metió un segundo dedo que movió aún más acelerado que antes, Carol seguía disfrutando pero deseaba tanto sentirlo dentro de sí, pronto otro orgasmo se acercaba y ella se dejó llevar gritando aún más. Tim estaba demasiado excitado, al escucharla gemir de nuevo no pudo resistir más, espero a que ella terminará de venirse, se paró y fue a la cajonera por los condones que había comprado, regreso donde Carol quién veía muy atenta el cuerpo recio de Tim, tenía un hermoso trasero pero no tan lindo cómo Tomás se mencionó a sí misma.

Carol saco esa idea de su cabeza y contempló a Tim que ahora estaba parado frente a ella, él tomó un condón dejando los demás en el piso junto a la cama, sonrió a Carol y comenzó a liberar su pene, primero lo cubrió con su mano para que ella no lo viera enseguida, dejo caer su bóxer al piso y luego de tragar saliva lo soltó. Carol veía el pene erecto de Tim mordiendo sus labios, era largo y grueso, daba pequeños brincos antes de que Tim lo tomara entre sus manos para ponerse el condón, una vez listo él sonrió y acercó todo su cuerpo sobre ella para besarla suave pero apasionadamente.

Carol acariciaba el torso de Tim sintiendo todos sus recios músculos, su piel era suave y muy caliente al tacto, por la posición ella aventuro sus manos hasta el trasero de Tim quién solo sonrió al sentirla apachurrándole una pompi sin dejar de besarla. Tim tomo su duro pene y rozó los labios vaginales de Carol, hizo un poco de presión sobre su clítoris y este resbaló directo a su húmeda vagina, él bajo su lengua al cuello de Carol al comenzar a entrar en su interior. Carol se agarraba fuertemente a la espalda de Tim cuando el comenzó a subir una de sus piernas a la altura de su cadera, Tim iba poco a poco abriéndose paso por la deliciosa y apretada vagina de Carol. Él había metido la mitad de su miembro cuando empezó a salir y entrar dentro de ella, introduciéndose más con cada embestida, Carol quería sentirse completamente llena, pero Tim se movía lento esperando a que ella dijera algo.

- hazme tuya - susurro Carol desesperada,

Tim obedeció penetrándola en una embestida que la hizo suspirar, Tim comenzó a moverse nuevamente dentro de ella, tomó de nuevo la pierna de Carol que estaba apoyada a su cintura hasta apoyarla en su hombro derecho entrando todavía más profundo en sus embestidas. Carol acariciaba la espalda de Tim llevando sus manos hasta el suave trasero de Tim apretándolo hacia ella, él aceleró sus arremetidas, tomó la pierna derecha de Carol y la subió hasta su hombro izquierdo. Tim arremetía una y otra vez en la deliciosa vagina de Carol, quién lo besaba o mordisqueaba en los labios, él besaba su rostro y por momentos admiraba la cara de Carol gozando de su desempeño. Carol no podía más con tanto vaivén en su entrepierna entonces el comenzó a moverse dentro de ella tocando todo su interior, el placer era tanto que su orgasmo no se hizo esperar, inundando su vagina como nunca antes.

- Tim - gritó Carol jadeando.

Tim sintió el ligero fluir de los jugos de Carol entre sus testículos, le causaba un cosquilleo pero al mismo tiempo mayor excitación así que continuó moviendo sus caderas de manera circular mientras arremetía con toda su fuerza alargando el orgasmo de Carol quién intentaba no gritar.

- te quiero - dijo Tim sonriendo, intentando concentrarse en penetrarla hasta el fondo,

- te quiero Tim - contesto Carol jadeante acercando su rostro para besarlo intensamente.

Tim correspondió el beso manteniendo sus movimientos, Carol no dejaba de arañar suavemente la espalda de Tim mientras sus flujos volvían a salir de su interior. Tim aumento la velocidad de sus penetraciones, Carol movía sus caderas permitiéndole una mayor penetración y movimiento, ambos estaban al borde del éxtasis.

- me vengo - declaró Tim intentando no hacerlo.

- yo también amor - anunció Carol explotando juntos y gimiendo a la par.

Tim sintió los flujos mojarle de nuevo mientras seguía metiendo y sacando hasta perder la erección por completo. Se recostó a un costado de Carol y se sacó el condón con cuidado, se sentó y lo tiró en un bote pequeño que estaba bajo la cama. Tim volvió a recostarse junto a Carol y comenzaron a besarse de nuevo, él acariciaba sus pechos y ella su abdomen marcado.

- necesitó descansar un poco más hermosa – mencionó Tim al sentir las manos de Carol acariciándole el pene.

Carol se sintió avergonzada de ser descubierta, pero quería más.

- hoy tuve un día muy cansado, espérame un poco, tenemos tanto que hacer - confesó Tim para luego llenarla de besos.

Continuaron besándose y acariciándose mutuamente, Tim logro otras 3 erecciones más, donde duraba más tiempo dándole mucho placer a Carol, al final estaban bastante exhaustos y se dispusieron a dormir un poco, ambos se acomodaron de cucharita y él la tenía muy bien abrazada.

Tomás despertó aún bastante borracho, escuchaba a Carol disfrutando de Tim, se sentía bastante excitado al escucharla, de algún modo salió de su cuarto acercándose a la puerta de Tim por el pasillo para escucharla mejor. Tomás se cansó de estar parado, en realidad apenas podía estar de pie, le costaba mucho en su estado, su pene le dolía de lo duro que tenía el miembro, camino a la sala, golpeando un apagador dejando solo una luz tenue en la cocina. Su poca conciencia le dijo que apagará el televisor destellante encendido, al tomar el control cayó en el mueble quedando recostado por completo en el mueble pegado a la pared.

Carol y Tim apenas cabían en la cama individual, Tim estaba dormido, Carol despertó sintiendo mucha sed, cuidadosamente salió de entre los brazos de Tim completamente desnuda, estaba muy oscuro, no sabía dónde se encontraba su ropa. Recordó la silla de camisas de Tim, camino despacio hasta que se topó con ella, tomó la primera que sintió a mano y se la puso lo mejor que pudo en la oscuridad y salió a buscar agua.

Tomás entre sueños escuchó un ruido, estaba bastante tomado, se sentó en el mueble intentando ver a su alrededor, vio una sombra moverse en la cocina frente al refrigerador, se puso de pie, ya lograba caminar bien y se acercó al intruso. Carol recordaba haber dejado una botella de agua en el refrigerador, salió en silencio del cuarto para no despertar a Tim, había un poco de luz afuera así que cerró la puerta para que no se colará dentro del cuarto, haciendo un poco de ruido. Gracias a la luz tenue que había encontró el refrigerador enseguida, abrió el mismo y busco la botella que no estaba donde ella la puso, tal vez Tim la movió y se agachó para buscarla.

Sintió que la tomaban suavemente por detrás, creyendo que era Tim se paró acercando su trasero a él que tenía una gran erección, Tomás la abrazó por la cintura pegándola a su pecho corrió el cabello de Carol y comenzó a besarla en el cuello. Carol disfrutaba de Tomás creyendo que era Tim hasta que el aroma a alcohol y el ligero olor del perfume de Tomás llegó a su nariz.

- ¿Tomás? - dudó Carol intentando separarse de él.

Tomás sintió que Carol se escapaba de su abrazo, así que la abrazó aún más fuerte con uno de sus brazos mientras que su mano subió hasta su cuello para zafar al primer botón y desabotonarlo, no le costó nada liberar ese y los dos siguientes. Tomás no dejaba de besar el cuello de Carol, el olor de su pelo y su piel lo ponían mal.

- te extraño - le susurró Tomás al oído al mismo tiempo que descubrió su hombro a donde dirigió sus dientes.

Carol quería separarse pero el agarre de Tomás era tan fuerte que no lograba soltarse de ningún modo, cuando sintió la mano de Tomás desabotonar la camisa fácilmente, al decirle te extraño decidió dejar de forcejear. Tomás mordía el hombro de Carol, disfrutaba la sensación de su piel en sus dientes, quería comérsela, hacerla suya, el bóxer comenzaba a serle muy molesto, volvió a desabotonar botones mientras Carol estaba inmóvil pero respirando agitada. Con ambas manos tomó la cintura de Carol de manera muy firme y la movió de lugar, quedando frente a la mesa de espaldas a él, Carol intento escapar ahí pero la tomó del brazo y la atrajo hacia él de nuevo. Ahora había quedado frente a Tomás con más de media camisa abierta, uno de sus senos se asomaba debido al forcejeo previo, Tomás la miró a los ojos, la tenue luz iluminaba el rostro de Carol.

- me enamoré de ti cuando te conocí - confesó Tomás impresionando a Carol qué intentaba ver sus ojos con la luz en contra,

- dime que no me quieres - pidió Tomás acercándose al rostro de Carol que se quedó callada.

Tomás vio esos hermosos labios que alguna vez beso, los mordió con cierta desesperación, Carol correspondió el beso, pronto ambos jugueteaban con sus lenguas, Tomás empujaba con su cuerpo a Carol quién terminó sentada en la mesa. Él metió una mano debajo de la camisa para abrirle las piernas que oponían aún resistencia, mientras la otra pellizcaba su pezón desnudo causándole un poco de placentero daño. 

Carol dejo de besarlo - no Tomás, no podemos - manifestó Carol jadeante.

- dime qué no me deseas y te dejaré - exigió Tomás acercando su boca a la de ella de nuevo.

Carol quería decir - no te deseo - pero su boca besó de nuevo a Tomás.

Tomás volvió a mordisquear su labio jalándolo un poco, chupaba su lengua desesperado y al fin había logrado abrirle las piernas, empezando a meter sus caderas entre ellas apoyando su mano izquierda en la espalda de Carol para acercarla a él. Carol deseaba seguir adelante mientras su conciencia le decía que parara, hacía intentos por frenar a Tomás pero él lograba seguir adelante causándole mayor excitación. Tomás llevo su mano derecha al bóxer, liberando por fin su pene, sin aviso alguno enfiló directo a la húmeda vagina de Carol, sorprendiéndola por completo, había logrado meter la mitad de su pene en su atrevimiento.

- No Tomás, para, no sigas - ordenó Carol al sentirse penetrada intentando empujarlo.

- dime qué no me deseas - solicitó Tomás con su ronca y excitada voz.

- no, aaaahhh - sintió Carol cómo Tomás entraba más su duro pene bastante más grueso que el de su hermano, y por lo que sentía más largo aún.

- dímelo - gemía Tomás penetrándola aún más.

Carol empujaba con ambas manos el pecho desnudo de Tomás, él tomó sus manos con las suyas y las acomodó en su cuello.

- me encantas, quiero que seas mía - manifestó Tomás mientras su vientre chocaba con el de Carol.

- no Tomás, por favor - pidió Carol no muy convencida acariciando su cuello.

Tomás comenzó a moverse, primero giraba sus caderas de un lado a otro y de manera circular sin sacar su pene de la estrecha vagina de Carol. Ella estaba demasiado excitada, su mente le decía - aléjate, tienes a Tim - pero su cuerpo no le respondía, comenzando a sentir el principio de un orgasmo. Tomás beso la boca de Carol suavemente, después bajo mordiendo el cuello de Carol hasta llegar al seno desnudo, ahí se prendió del pezón succionando y mordisqueando mientras recorría con sus manos la espalda de ella. Tomás no dejaba de moverse, ahora comenzaba a arremeter una y otra vez salvajemente, Carol rasguñaba la espalda de Tomás intentando sujetarse a él, de repente un orgasmo bastante intenso, aún más que los que los que Tim le causó le sobrevenía.

Tomás sintió el orgasmo de Carol, ella quería gritar de placer pero solo atinó a morder fuertemente el hombro de Tomás para acallar lo que hacían, Tomás se excitó aún más y bajo sus manos a los glúteos de Carol. Tomó cada nalga en una de sus manos y la levantó de la mesa, le costó un poco acomodarla en el aire con su cabeza un poco mareada pero lo logro, tomaba a Carol de sus nalgas, subiéndola y dejándola caer penetrándola una y otra vez con cada caída. Carol estaba bien agarrada a él, en cada caída arañaba el brazo, hombro o espalda de Tomás intentando sujetarse, no estuvieron mucho tiempo haciendo eso cuando ella tuvo un nuevo orgasmo que la inundaba de placer.

Carol volvió a morder el cuerpo de Tomás, lo hacía sin fijarse donde mordía dejando tatuados sus dientes. Tomás sentía mojados los testículos, acomodó bien a Carol y comenzó a caminar lo mejor que pudo, llevándola directo a su cuarto. Carol botaba sobre el pene de Tomás a cada paso, era una extraña sensación placentera. Tomás había dejado la puerta abierta, así que entraron directo y como pudo cerró la puerta. En el cuarto de Tomás había un escritorio pequeño, él lo despejó rápidamente con una mano y acomodó encima a Carol, después arremetió fuertemente contra su vagina, deseaba venirse.

Busco los labios de Carol y se dieron un beso apasionado con mordidas, Carol no podía más, pronto se vendría de nuevo, Tomás eyaculo dentro de ella sin dejar de bombear, sintiendo como ella contraía su cuerpo en un orgasmo. Al estar besándose, Carol mordió fuerte el labio de Tomás sacándole un poco de sangre. Tomás siguió bombeando un poco más, pronto volvía a tener una erección. Tomás terminó de desabotonar la camisa, metió sus manos dejando a Carol completamente desnuda, dirigió sus manos a su cintura y salió de su vientre en un movimiento. Carol no sabía que pasaba, Tomás la bajo del escritorio y la giró, apoyándola en el mismo, ella solo se dejaba acomodar, pronto sintió las mordidas y besos de Tomás en su espalda, y su duro pene acariciando su vagina y clítoris por fuera.

Carol le ayudó a acomodarse y él arremetió, de un empujón la tenía casi toda dentro, Carol se estremeció por completo, nunca había tenido una experiencia similar y la estaba disfrutando demasiado. Tomás terminó de meter su pene, la tenía fuertemente agarrada de la cadera y comenzó a darle duro, el escritorio se movía al compás de ellos, ambos respiraban agitados. Carol sentía una de las manos de Tomás recorriendo su cuerpo, sus dedos llegaron a su seno y pellizco su duro pezón sin soltar su cadera con la otra mano.

- ¿te gusta? - cuestionó Tomás en voz baja.

Carol no quiso contestarle.

- esta vez no te dejaré morderme - afirmó Tomás soltando el pezón y dirigiendo su mano directo al clítoris de Carol. Él rodeó el clítoris de Carol suavemente y lo pellizco un poco mientras arremetía más fuerte, causando que Carol recargara su rostro y senos en el escritorio, mordiéndose el labio inferior por la oleada de sensaciones.

- ¿te gusta? - repitió Tomás mientras apretaba un poco más fuerte el clítoris de Carol.

- sííí, me encanta - jadeo Carol que no podía más - me vengo - advirtió Carol a punto de gritar cuando Tomás soltó su cadera y acercó su mano para ser mordida y acallarla.

Tomás continuó embistiendo y pellizcando, mientras sentía un poco de flujo caer en su mano y los dientes de Carol clavándose fuertemente en la otra. Tomás estaba alargando ese delicioso orgasmo, 

Carol no podía más - ya por favor- pidió jadeante.

- ¿ya que? - preguntó Tomás sin dejar de moverse.

- ya, no más - suplicaba Carol con pequeñas convulsiones de placer.

- ¿no más qué? - interrogó Tomás mientras se agachaba para mordisquear la espalda de Carol.

- no más - imploraba Carol tomando la mano de Tomás para volver a morderla.

- serás mía - contesto Tomás ahora en su cuello sintiendo las mordidas de Carol que lo hicieron volverse a venir derramándose dentro de ella de nuevo al mismo tiempo que ella se venía.

Carol sentía el pesado cuerpo de Tomás en su espalda, está vez el siguió penetrándola pero no recuperó la erección. Tomás se levantó, bajo sus bóxer por fin y levantó a Carol que seguía recostada del cansancio, se la acomodó entre sus brazos y la acostó tiernamente en la cama individual lo más pegado al fondo que pudo. Tomás se recostó a un lado de Carol, apoyado en su brazo izquierdo, acomodó el cabello de Carol con cuidado sin antes olfatearlo un poco. Carol estaba demasiado cansada, sus piernas se sentían débiles, y líquido brotaba aún de su vientre.

Tomás tomó el rostro de Carol con una mano, la besó suavemente en sus labios, para luego introducir su lengua en su boca, Carol correspondió el beso. Tomás acariciaba el cuerpo desnudo de Carol, acariciaba sus pechos muy suave, para después apretar sus duros pezones entre sus dedos jalándolos un poco hacia el techo. Ambos aún estaban muy agitados, Tomás soltó el pezón de Carol y dirigió su mano al sur, Carol tenía las piernas ligeramente cerradas, Tomás levantó su pierna derecha apoyándola sobre las de él. Tomás acarició las caras internas de los firmes y suaves muslos de Carol haciéndola gemir un poco, entonces llevó su mano hacia el clítoris que sobo un poco, recorrió sus labios mayores y menores con la yema de los dedos llenándolos de fluidos. Y volvió al clítoris para pellizcarlo un poco está vez, Carol no dejaba de besar a Tomás, recordaba el día que se masturbo ahí, no sé comparaba en nada a su fantasía. Tomás introdujo uno de sus gruesos dedos sin dejar de torturar al clítoris, pronto metía un segundo y los hacia moverse a todos lados mientras salían y entraban.

Carol sintió un nuevo orgasmo, está vez menos intenso pero igual de delicioso que los otros, Tomás introdujo un tercer dedo y comenzó a abrirlos y cerrarlos dentro de ella, haciéndola estallar mordiendo de nuevo el labio de Tomás. El sabor a sangre acompañaba la mordida de Carol a Tomás, haciéndole una segunda herida más pequeña. Tomás continuó masturbando a Carol a pesar de todo lo anterior, hasta que ella tomó su muñeca y retiro la mano de él de su entrepierna.

- quédate conmigo - pidió Tomás suavemente mientras recargaba su brazo sobre el vientre de Carol.

- no puedo - contesto Carol ya más calmada.

- te quiero - declaró Tomás somnoliento.

- y yo a ti - susurro Carol mientras él cerraba los ojos cayendo dormido.

Carol estaba encerrada de nuevo, como pudo logró mover el brazo de Tomás para después salir de la cama, la camisa de Tim estaba sobre el escritorio, la tomó y se la puso de nuevo, la iba abotonando mientras salía del cuarto de Tomás. Habían dejado la puerta abierta así que ella la cerró despacio al salir, fue directo al refrigerador y por fin tomó agua, entró en silencio al cuarto de Tim cerrando la puerta detrás. Entró directo al baño, cerró las puertas por dentro del baño, prendió la luz del lavabo y se desnudó para verse en el espejo. El cuerpo de Carol no tenía marcas a pesar de todo, sus pezones y su clítoris estaban muy irritados y sensibles pero no había más, se dio una ducha para lavar el fluido seco de su entrepierna, apagó la luz y volvió a meterse en la cama con Tim, quién la abrazó en cuanto la sintió.

Tim despertó y sintió el cuerpo desnudo de Carol a su lado, comenzó a acariciarla y besarla suavemente, Carol comenzó a responder repegándose aún más a Tim. Él comenzó a acariciar los pezones de Carol, estaban demasiado sensibles aún, Tim no veía su rostro de dolor, ella retiró las manos de Tim de ahí. Él creyó que Carol deseaba algo más al mover sus manos, así que intentó acariciar su clítoris que también estaba muy irritado haciéndola gritar de dolor. Carol paró a Tim, estaba muy apenada debido a su dolorido cuerpo, él solo se limitó a besarla y abrazarla pidiéndole disculpas por haberla lastimado. Después de un rato de caricias, Tim estaba excitado, no sabía que hacer pues no quería lastimarla, ella seguía de espaldas a él y deseaba ser penetrada de nuevo, en esa posición movía sus caderas excitando más a Tim. Él metió su pene entre las piernas de Carol pero deseaba estar dentro de ella.

- hazme tuya - pidió Carol jadeando, haciendo que Tim se contorsionará por obtener un condón.

Se puso el condón, bajo sus caderas y pronto estaba penetrándola desde atrás, era complicado acomodarse para ambos, pero fueron moviéndose hasta lograr meter todo el pene de Tim. Carol tenía una pierna levantada, Tim la jalaba del vientre o la cintura acercándola a él, mientras embestía a Carol a buena velocidad, Carol estaba gozando de nuevo, cuando recordó a Tomás embistiéndola por detrás, excitándose aún más. Tim sintió los espasmos de la vagina de Carol y aceleró su ritmo logrando que ella tuviera un rico orgasmo, él continuó bombeando sin parar mientras Carol no paraba de recordar a Tomás cogiéndola, entonces bajo su pierna dándoles mayor placer a ambos.

- me voy a venir hermosa - avisó Tim jadeante, sacando a Carol de sus pensamientos, pronto Tim explotó dentro y ella se sintió culpable.

Tim la beso y se disculpó por venirse antes que ella. Carol solo lo beso y sonrió, no quiso decirle nada, Tim esperaba redimirse después, pero primero le haría un rico desayuno. Tomás despertó con un fuerte dolor de cabeza, se paró a orinar instintivamente, regreso a la cama y piso su bóxer en el piso, lo levantó y lo llevo al cesto, le pareció extraño despertar desnudo. Tomó ropa limpia de sus cajones, una playera café y unos jeans gris claro debajo, salió del cuarto intentando recordar que había hecho el día anterior, recordaba estar viendo la tele mientras bebía un poco y un extraño sueño donde veía a Carol.

Al salir al pasillo escuchó la voz de Tim, se preguntaba con quién hablaba tan temprano, vislumbró a Tim, tenía sólo unos jeans puestos y preparaba algo en la cocina que olía muy bien, su estómago comenzaba a hacer ruidos. Llegó al comedor

- Buenos días - saludo Tomás tocando su cabeza.

- Vaya, si ya puedes caminar - mencionó Tim burlonamente.

Tomás entre cerro los ojos por la luz brillante que entraba detrás del televisor - me duele la cabeza -

- como no con todo lo que tomaste idiota - contesto Tim mientras seguía cocinando unos huevos revueltos.

- ¿de qué hablas? - preguntó Tomás jalando una silla y sentándose de espaldas a la luz.

- ya olvídalo tonto, solo no esperes que te vuelva a ayudar la próxima vez - aviso Tim muy serio.

- ¿próxima?, que maldito dolor de cabeza - manifestó Tomás agarrándose con ambas manos.

- espero aprendas – Tim comenzó a servir en los platos, - ven linda, disculpa al idiota en la mesa - indicó Tim tomando los platos y volteándose a la mesa.

Carol salió detrás de Tomás, él escuchó sus pies descalzos acercándose, y giró su cabeza intentando verla.

- Buenos días - saludo Carol tomando asiento junto a él.

Tomás se sintió avergonzado por su estado, pero no aguantaba el dolor de cabeza. El estómago de Tomás hizo un sonido muy fuerte, a lo que Tim y Carol lo miraron.

- ja ja ja ja, ya voy - anunció Tim poniendo el plato justo frente a Tomás y después los otros dos, para luego voltear por una licuadora y vasos, sentándose frente a Tomás.

Todos comían de sus platos, Carol se sentía nerviosa evitaba ver a Tomás a toda costa, Tim en cambio sonreía maliciosamente mientras comía.

- Te caíste de la cama ¿verdad idiota? - indagó Tim sonriendo.

- ¿Por qué lo dices? - preguntó Tomás que seguía comiendo.

- te rompiste el labio - soltó una carcajada mientras lo apuntaba, - me habría gustado verlo - Carol se sonrojo y miró su plato mientras Tomás se tocaba el labio inferior y sintió dolor al tacto.

- no recuerdo nada - dijo Tomás metiendo la cuchara en su boca.

- vaya idiota - contesto Tim.

Siguieron comiendo en silencio hasta terminar el desayuno que ayudó a que Tomás se sintiera mejor aunque no disminuía el dolor de cabeza. Vio a Carol, la notó extraña, usaba una playera turquesa de manga 3/4 con aplicaciones brillantes en el pecho y jeans deslavados.

- ¿no es muy temprano para ti? - preguntó Tomás sin pensarlo.

Carol se sonrojo sin mirarlo - ¿por qué lo dices? - contesto Tim.

- ella es muy dormilona - explicó Tomás haciendo sonrojar aún más a Carol que intentaba ocultar su cara.

- tuvo servicio de despertador - respondió Tim con una sonrisa pícara.

Tomás vio a Tim muy serio y luego a Carol - ¿dormiste aquí? -

- vete acostumbrando - anunció Tim, Carol se paró de la mesa y se fue al cuarto de Tim, no podía seguir ahí.

- vez lo que haces, siempre tan idiota - reclamó Tim parándose y dirigiéndose a su cuarto, cerrando la puerta después de entrar.

Tomás no entendía que dijo para ofenderle, su dolor de cabeza no le permitía pensar bien, decidió acostarse otro rato.

- ¿estás bien? - preguntó Tim al entrar en el cuarto.

- sí, solo, quisiera darme un baño – manifestó Carol seria.

- ¿puedo lavarte la espalda? – propuso Tim picarón.

- quisiera hacerlo sola - dijo Carol bajando la mirada.

- está bien linda, te daré una toalla - admitió Tim con un rostro serio buscando entre sus cajones.

Carol tomó la toalla y se metió al baño, cerró la puerta del cuarto de Tim con seguro para que no entrará y se metió a la ducha. Tomás estaba en su cuarto acostado sentía el aroma de Carol en su cuerpo, en su cama, cerraba los ojos y la veía entre sombras, una ducha le ayudaría a aclarar su mente tal vez se dijo a sí mismo. Se desnudó y entro al baño, no vio la ropa de Carol doblada en una repisa. Carol estaba en la ducha sin abrir la regadera aún, se sentía mal con Tim por incomodar a Carol, ella abrió la regadera y Tomás la cortina al mismo tiempo, ambos se vieron completamente desnudos. Carol intento cubrirse con las manos sin gritar, vio las marcas de sus dientes por todo el pecho y hombros de Tomás, además de su pene empezando a despertar. Tomás no podía dejar de verla, era muy hermosa, quería entrar, besarla y tocarla pero temía ser rechazado.

- vete por favor - pidió Carol con poca voz.

- lo siento - dijo Tomás sin moverse.

- vete, no sigas - suplicó Carol un poco más firme,

Tomás cerro la cortina y se fue de vuelta a su cuarto cerrando la puerta detrás de él. Tomás estaba excitado deseaba poseerla, comenzó a masturbarse, recordó la toalla de Carol y la olió, cerraba los ojos recordando la visión del cuerpo desnudo de Carol mientras se tocaba, recuerdos de su sueño venían a su mente a la par, acelerando sus movimientos manuales logrando venirse en unos minutos bañándose de su propio semen, al terminar se recostó en la cama a esperar el baño libre.

Carol se sentía confundida, le dijo a Tomás que se fuera pero deseaba haberlo dejado quedarse, lo que le provocaba sentirse más mal con Tim por pensar en eso, ella lo quería también, se dio cuenta que necesitaba ayuda para pensar. Carol se bañó, regreso al cuarto con Tim que la esperaba sentado en la cama, ella le sonrió calmando un poco las dudas de Tim, sentía que había hecho algo mal para con ella. Tim se bañó y ambos salieron de la casa, Carol estaba incómoda ahí dentro, así que regreso a su casa, se despidieron de beso en el portón y quedaron de mensajearse. Carol entró a casa para dirigirse a la privacidad de su cuarto donde marco a Luis una y otra vez hasta que contesto.

- ¿quién murió? - contesto Luis muy relajado.

- necesito tú ayuda - anunció Carol desesperada.

- ¿qué tienes? - cuestionó Luis más preocupado.

- hice algo malo, me siento terrible, bueno no del todo, pero está mal y debería sentirme terrible, no sé qué hacer - contesto Carol ansiosa.

- ¿algo malo?, mmm - pensaba Luis.

- sí, muy malo - respondió Carol lloriqueando.

- ¿mataste? – dudó Luis.

- no – aseguró Carol.

- ¿te drogaste? -infirió Luis.

- no – afirmó Carol.

- ¿apostaste tú herencia? – consulto Luis.

- no – alegó Carol.

- ¿te volviste prostituta? - curioseo Luis riendo.

- ¡no! - rebatió Carol molesta.

- entonces ¿qué hiciste? - preguntó Luis aun riendo.

- recuerdas ¿qué te hablé de mi entrenador? ... – contó Carol.

- ya te lo comiste de seguro - afirmo Luis.

- sí, pero no, espera a que te cuente - contesto Carol desesperada.

- golosa, sabía que te lo comerías, a ver cuéntame - pidió Luis intrigado.

- él tiene un hermano, se llama Tim, es mi novio ahora ... – confesó Carol.

- y el papucho del entrenador ¿qué? - interrumpió Luis.

- espera, me dijo que lo nuestro no sería por su trabajo, así que me hice novia de Tim, no es por venganza o algo así, ambos me gustan, son muy diferentes, aunque parecidos físicamente, cambie de entrenador, la verdad disfrutó más estar en el gym que antes ... – explicó Carol.

- ¿cómo está el nuevo entrenador?, ¿también te lo comerás? - reía Luis intentando tapar la bocina.

- ¡no, baboso!, es un señor mucho mayor, solo es agradable pasar el tiempo con él, la cosa es que yo soy feliz con Tim, ayer fue nuestra primera vez juntos, fue muy tierno, lindo y me hizo gozar mucho ... – alegó Carol.

- eso me lo tienes que contar con detalles - cortó Luis.

- cállate Chiqui, sabes que no puedo contarte más, pero además tengo un problema - Carol no podía decirlo tal cual.

- ¿qué es? hay babosa, sabes que odio las pausas dramáticas - chilló Luis.

-Tomás estaba muy tomado, lo hicimos, yo no quería ... – reveló Carol.

- Claro que querías, eres una pinche caliente, ya te hacía falta una buena cogida, le traías ganas al Tomás antes del Tim así que no te hagas pendeja, a mí no me engañas mamasita - regañó Luis orgulloso.

- pero es que en verdad no quería, yo quiero a Tomás, que diga a Tim, es divertido, le gustan los niños y tiene un buen corazón, me siento mal con él - declaró Carol un poco triste.

- cálmate linda, no te sientas mal, dices que Tomás estaba tomado ¿no?, posiblemente ni lo recuerde, si Tim no lo sabe tú sigue adelante como si nada pasará, eventualmente lo olvidarás porque ese Tomás suena a un pendejo, cómo se atreve a despreciarte - expuso Luis intentando calmarla.

- ¿crees que no lo recuerde? - dudó Carol en tono triste.

- es posible que lo recuerde como un sueño o algo así, pero dudo que haya algo que le confirme que sí fue real, no te preocupes, solo evítalo como haz hecho hasta ahora, sería mejor para ti, así no estarás confundida y me contarás los detalles de tus cogidas - río a carcajadas Luis.

- eres un maldito pero te amo Chiqui. - expresó Carol más tranquila.

- bueno ¿y qué tal lo hacen? - indagó Luis intrigado.

- Luis cálmate - ordenó Carol.

- tú siempre de aburrida - contesto Luis.

- ¿por qué no me contestabas? - preguntó Carol.

- estaba ocupado, ¿qué te crees que solo me rascó el ombligo como tú? - respondió Luis muy alegre.

- ¿estabas cogiendo? - interrogó Carol.

- Hay babosa, porque dices eso de mí, yo tan santa y pura, nunca dejaría de contestar el teléfono por eso - reía Luis descaradamente.

- solo recuerda cuidarte ... ¡ohhh por dios!, debo ir a la farmacia enseguida - advirtió Carol preocupada.

- ¿qué pasó?, ¿estás bien?, ¿están bien en tú casa? - cuestionó Luis preocupado.

- todos están bien, olvide que Tomás no uso protección - declaró Carol cambiándose de ropa.

- ¿se vino dentro de ti? - interrogó Luis alterado.

- sí, lo había olvidado por completo - contesto Carol agitada.

- que maldito, que se cree, te digo que es un idiota, no vale la pena linda, córtalo ya - manifestó Luis molesto.

- eso haré, tengo que salir, luego hablamos, te amo Luis, espero vengas pronto, besos - Carol cortó la llamada y salió directo a conseguir una pastilla que le ayudará.

Tomás despertó desnudo de nuevo, ya no tenía dolor de cabeza, no escuchaba ruido alguno en la casa, fue a tomar un baño a sus anchas, al estarse lavando sintió un poco de ardor en la espalda, sus hombros y pecho, era muy extraño. En algún momento también notó que tenía la mano izquierda herida, eran unas marcas extrañas, terminó de bañarse, secó su cuerpo, se enredó la toalla en la cintura y caminó frente al espejo de cuerpo completo que tenía en el cuarto examinando su cuerpo adolorido.

Tenía marcas similares a las de su mano en hombros y pecho, lo habían golpeado con algo ovalado tal vez, también vio su labio roto, lo examinó por un largo rato pero no sabía cómo había pasado, tomó su espejo de apoyo (un espejo mediano con agarradera, lo usaba para ver sus músculos traseros) y revisó su espalda, tenía largas líneas atravesando por toda la espalda y 4 hoyos en su dorsal izquierda. Tomás se preguntaba ¿qué rayos hizo?, ¿cómo le había pasado eso?, pero nada venía a su mente, tendría que cubrir su cuerpo hasta que se borraran las marcas.

El lunes Tim tenía que ir a la ciudad, era casi la hora de salida de Carol, le mandó un mensaje y llamó para verla si ella podía, ella le dio indicaciones para que llegará a su trabajo y de ahí salieron a comer algo juntos. Tim quedó de ir por ella todos los días, ahora que ya sabía dónde trabajaba, pasaron una linda tarde juntos platicando de tonterías, comida y videojuegos, Carol no fue ese día al gym. Tim la llevó a casa por la noche y esperaba tener un día similar al siguiente día, ambos se despidieron con un tierno beso en la puerta de su casa, Tim espero a verla entrar para después irse a casa. Tomás fue a trabajar normalmente el día lunes, aún no tenía un verdadero recuerdo del sábado, pero sí recordaba ver a Carol desnuda en la regadera, era difícil sacar esa imagen de su cabeza. Tomás realizó su día casi normal, este día su sonrisa no estaba presente en su rostro, cuando ejercitaba se acercaron a él los únicos con los que cruzaba palabras.

- Hola Tommy, ¿qué tal? - saludo Raúl, un instructor moreno bronceado de 1.78, cabello chino corto, ojos hundidos, físico culturista, parándose frente a él.

- Te vez diferente vato - observó James, otro físico culturista e instructor, moreno, 1.65, cejas pobladas, barba de chivo, usaba siempre una bandana en la cabeza o gorra, con corte militar.

- ¿por qué lo dices? - preguntó Tomás alzando el rostro.

- ¿qué te pasó?, ¿no me digas que fue lo del viernes? - cuestionó Raúl sorprendido de verle la mano vendada y el labio roto.

- no, el viernes no pasó nada, era un marido confundido nada más, ¿esto? no lo recuerdo- declaró Tomás señalando su labio.

Raúl y James se vieron extrañados, Tomás no solía contar nada de su vida, ambos sonrieron y se animaron a acercarse aún más a él. - ¿cuándo fue? - interrogó James casi en susurro acercándose

- creo que el sábado - contesto Tomás pensando.

- iremos por pizza saliendo, ¿por qué no vas? - invitó Raúl emocionado.

- no lo sé, la pizza no está de momento en mi dieta - contesto Tomás.

- podríamos ayudar a resolver el enigma - advirtió James sonriendo a Raúl.

- está bien, ¿a qué hora? - dudó Tomás serio.

- a las 8 estamos libres - contestó Raúl con una gran sonrisa.

- ok, déjenme terminar mis series de una vez - dijo Tomás.

- claro vato, hasta al rato - respondió James quién iba a las duchas.

Raúl sonrió y solo levantó el pulgar mientras se retiraba a realizar una ronda por el lugar. Tomás terminó sus series y fue directo a las duchas, ahí se encontraban unos clientes y James vistiéndose cuando Tomás comenzó a desnudarse.

- andas de perro, vato - soltó James sonriendo picarón, mientras los clientes solo volteaban a ver y tenían cara de aprobación. Tomás se acercó a James quién tenía un rostro de vergüenza pensando en que no debió hablarle así, los clientes por su parte decidieron irse.

- ¿a qué te refieres? - preguntó Tomás seriamente acercándose a James.

- lo siento vato, se me salió - contesto James bastante intimidado.

- no entiendo ¿por qué? lo dices - cuestionó Tomás con un rostro serio.

- yo lo digo por eso - James señalaba las mordidas de su pecho.

- ¿sabes que son? - indagó Tomás suavizando su rostro viendo las marcas.

James se admiró de su pregunta - son mordidas, tú espalda está toda rasguñada, en mi barrio diríamos que te metiste con una fiera o gata mi vato –

Tomás observó su mano lastimada y entonces notó la forma de los dientes en ella - vaya, gracias - se retiró a seguir en lo suyo mientras James seguía sorprendido

- no comentes nada - volteo Tomás antes de meterse a la regadera muy serio.

- claro, no te preocupes – afirmó James sonriendo.

Tomás salió de las duchas, hizo sus rondas por el gym, no vio a Carol pero si a Guillermo solo, continuó su día y pospuso los planes de salir con James y Raúl para el viernes, no se sentía bien para salir. Tim había ido por Carol durante toda la semana, le llevaba flores, o pequeños regalos como un alhajero y un brazalete tejido, comían algo y platicaban de sus días, terminaban comiéndose a besos frente a la casa de ella pero no llegaban a más. Tim la invitó a salir el viernes, solo le dijo que la quería bonita y si se podía avisará qué no volvería esa noche a casa. Los días eran muy largos para Tomás, esa semana no había visto a Carol ni un solo día, sus marcas ya no se notaban tanto, solo las más profunda, por más que intentaba hacer memoria no recordaba haber tenido sexo.

Desde que cambió su estilo de vida los amigos y diversiones banales o carnales salieron de su diario vivir, no tenía tiempo para eso sí deseaba lograr su meta, pero desde que Carol apareció en su vida, ya nada era igual. Tomás sentía que era él mismo cuando estaba con Carol, la había dejado ir, forzándola a caer en los brazos de Tim. Quería disculparse, deseaba hablarle de nuevo o solo estar con ella como cuando era su entrenador. Temía acercarse a ella y dañar su relación con Tim, recordaba siempre la última vez que hablaron, cuando ella le dijo que no la tocará y le dolió hasta el alma, pero no lo supo distinguir en ese momento, lo que sí notó fue su alejamiento.

Tomás quería cambiar de nuevo su vida, pero no sabía cómo empezar o por donde y no creía poder recuperar a Carol, pero la duda sobre las marcas en su cuerpo y el extraño sueño con Carol lo volvían loco. Era viernes, se daría su primer oportunidad para cambiar, Tomás sabía bien que James y Raúl lo admiraban, era tanta su persistencia de hablar con él que llegó a creer que eran homosexuales, el tiempo le mostró que se equivocaba y por eso los dejaba acercarse a él.

- Bueno vato, iremos a donde mi novia a beber un poco, espero toleres el ruido fuerte - anunció James.

- es un antro muy popular, este güey no sabe hablar decente - aclaró Raúl riendo.

- no sé preocupen, solo díganme donde es y listo - contesto Tomás con una ligera sonrisa.

- Tú síguenos - indicó Raúl encaminado a su auto. James y él subieron a un viejo Renault blanco, mientras Tomás los seguía en su camioneta, hacía mucho que Tomás no salía de fiesta, así que intentaba parecer natural pero se sorprendía de los cambios que veía en el área a la que se acercaban. Era temprano, el antro estaba acomodando los cordones de entrada en la parte externa, así que llevaron a Tomás a comer algo en uno de los locales cercanos. Raúl le explicó a Tomás que el lugar ponía música variada, pero sobre todo era muy concurrido para ir a bailar, había bailarinas profesionales, una de ellas era Margarita la supuesta novia de James.

Había muchas chicas lindas y la cerveza tenía buen precio, varias veces habían salido bastante tomados de ahí pero esperaban no hacerlo ese día ya que él estaba ahí. Terminaron de hacer tiempo y fueron directo al lugar, la fuerte música se escuchaba en la entrada, el cadenero los conocía y pasaron enseguida, dentro había un área de taquilla y guarda objetos, de ahí un pasillo los guiaba directo a unas escaleras dentro del lugar en sí. Los escalones eran anchos, llevaban directo a la pista, las luces se movían de lado a lado mientras la música se tornaba ensordecedora, a los costados de la escalera se encontraban varias mesas con sus bancas en diferentes niveles, la pista era muy amplia con forma de media luna. Había un escalón hacia arriba frente la pista que tenía más mesas, detrás de esta área se encontraba el bar y los baños, ellos se sentaron cerca del bar y pidieron una cubeta para empezar, la gente comenzaba a entrar por pocas. James inmediatamente después fue a hablar con Margarita cerveza en mano.

- no son novios, ese güey está convencido de que la hará su esposa - comentó Raúl a Tomás mientras bebía. Tomás se sentía fuera de lugar pero observaba todo el lugar y el ambiente mientras bebía su cerveza.

Era viernes, Tim había ido por Carol, fueron a comer y después ella le pidió que la dejará en casa, para tener tiempo de arreglarse. Carol había hecho una cita con la estilista de su madre, quería un cambio, había dejado crecer su cabello por años llegándole casi a la cintura. Carol emocionada le explicó al estilista justo lo que quería, que recortará las puntas y le diera una forma que luciera bien aún esponjado, este dijo que sí y recortó su cabello por un buen rato. Al final Carol terminó peinada con el cabello lacio al hombro después de un buen tiempo bajo la pistola, se veía bien y muy diferente, pero no era para nada lo que ella quería, volvió a casa, se bañó y arreglo para salir con Tim.

Tim se sorprendió mucho cuando la recogió, él usaba unos pantalones negros de vestir con una camisa de manga corta a cuadros rojos. Carol tenía su cabello ensortijado casi a la mandíbula con una blusa estraple gris de brillantes y una falda negra ajustada a su cuerpo hasta casi la rodilla y zapatillas de punta gris con brillantes amarradas con cintas al tobillo. Tim la llevó al lugar sorpresa, era un club de baile o algo así, había una gran fila para entrar al lugar, esperaron un poco ya que avanzaba bastante rápido y se impresionaron del lugar una vez adentro. Desde la puerta de entrada veías todo el lugar, la pista llena de gente bailando, la mayoría en pareja, pero igual había algunos solos, las mesas llenas, estaba a reventar ahí dentro, Tim busco un mesero que amablemente los guío a una mesa al otro lado de la pista.

Tim pidió unos refrescos y una botella solo para conseguir la mesa además de una propina, Carol tomó solo refresco pero Tim decidió tomar un poco, ambos se divertían en el lugar, medio bailaban junto a su mesa debido al gentío pero la pasaban de maravilla. Tomás, Raúl y James tenían horas bebiendo cervezas, Tomás estaba un poco mareado cuando notó que el lugar estaba muy lleno, algunas chicas pasaban y les coqueteaban, otras solo los veían lujuriosamente.

- Hola, soy Jackie y ella es mi amiga Lucy - les habló una morena de 1.70m. con tacones altos, enfundada en un vestido negro brillante entallado a sus curvas, Lucy en cambio traía un top azul anudado que no dejaba mucho a la imaginación con un short blanco y zapatillas azules altas de 1.65m.

- Hola Jackie, soy Raúl, James y Tomás - contesto Raúl señalando a cada uno.

- qué cuerpos tan grandes tienen - observó Lucy con una voz nasal acercándose a Tomás.

- somos modelos - atinó a decir James con una gran sonrisa.

- que bien, y ¿qué modelan? - preguntó Jackie revisándolos de arriba a abajo.

- ropa interior - mintió Raúl con lo primero que pensó.

- ¿por qué no me modelas? - sugirió Lucy a Tomás con una mirada lujuriosa.

- no estoy interesado - respondió Tomás bebiendo de su cerveza y mirando a la pista.

- que grosero - señaló Lucy enfurruñada.

- disculpa a mi amigo, está pasando un mal momento - explicó Raúl con un rostro triste.

- quiero bailar, ¿sabes bailar? - preguntó Jackie a Raúl.

- se moverme, vamos - dijo Raúl tomándola de la mano y dirigiéndose a la pista.

- ¿quieres bailar? - preguntó James a Lucy.

- no, solo esperaré a que vuelva mi amiga – contestó Lucy enfadada.

James movió su silla y se acercó a Tomás para platicar ignorando a Lucy que permanecía de pie enfadada y viendo los alrededores - sé que no debo meterme en tú vida vato pero ¿qué pasó con tú fierecilla? - curioseo James sonriendo.

- nada, no sé dónde está - contesto Tomás dándole un trago a su cerveza.

- si quieres tengo unas amiguitas, pero no son tan rudas - invitó James guiñando un ojo.

- no gracias - contesto Tomás con cara de desagrado.

- no me digas que te gusta el arroz con popote - susurro James muy cerca de su oído.

- no, eso creí de ustedes cuando empezaban a seguirme – respondió Tomás riendo a carcajadas.

- noooo me digas eso, nooo – negó James agarrándose el rostro.

- eran muy insistentes en buscarme y hablar cuando he sido cortante con todos – señaló Tomás sonriendo.

- eres nuestro ídolo, los otros te envidian pero para Raúl y yo representas nuestro sueño -manifestó James exaltado.

- ¿por qué? - cuestionó Tomás.

- nadie ha logrado tanto, tan rápido en nuestro medio, un día saliste de la nada y arrasaste, sin entrenadores o guías - expuso James viéndolo con admiración.

- nunca lo vi así - Tomás volteó y vio a una linda chica, le recordaba a Carol pero está tenía el cabello corto.

- tal vez no, pero es de admirarse - dijo James orgulloso.

En un movimiento suave introdujo uno de sus dedos en el interior de su ano mientras seguía embistiendo duro su vagina, Carol tenía miedo al dolor pero en cambio solo tenía una ligera molestia por sentirse penetrada. Tomás notó que "Fanny" no sufría con su juego así que continuó, Carol por su parte no deseaba que él continuará pero empezó a pellizcar su clítoris con la mano que tenía cubriéndole la boca. Carol no creía posible eso, estaba siendo doblemente penetrada por Tomás, y le estaba empezando a gustar. Tomás parecía saberlo y comenzó a embestir en ambos lados primero a la par, después con ritmos diferentes, era una nueva sensación para ambos.

Tomás estaba disfrutando a Fanny y se lo demostró cogiéndola duro de nuevo ahora por ambos lados, llevándolos directo al orgasmo, Tomás mordió su labio herido y Carol solo se tragó el sonido de un intenso orgasmo mientras sentía como Tomás la inundaba por dentro con su semen sin dejar de martillar su cuerpo hasta perder la erección. Carol sentía que las piernas no le daban más, Tomás tomó papel y limpio lo mejor que pudo la entrepierna de Carol, para después acomodar su ropa interior, una vez que lo hizo él se acomodó la ropa y le ayudó a ella para acomodarse la suya. Notó que Fanny no podía caminar aún, así que se sentó en el escusado y la sentó en su regazo, Carol deseaba salir, había olvidado por completo a Tim quién la esperaba afuera.

Tomás veía el rostro de Fanny, se parecía tanto a Carol, sabía que era solo su imaginación y se sintió triste, pero decidió besarla en la boca de nuevo, Carol correspondió el beso suavemente. Carol empezó a sentir la fuerza volver a sus piernas y terminó de besarlo - necesito irme - declaró tristemente pensando en que había hecho mal de nuevo.

- te llevo - sugirió Tomás acariciando sus piernas suavemente.

- no, debo buscar a mi amiga, no puedo seguir aquí - mintió Carol preocupada por Tim.

- está bien, pero quiero volver a verte Fanny - pidió Tomás algo triste.

- dame tú número y te llamaré - mintió Carol, mientras cortaba un trozo de papel del baño.

- prométeme que lo harás - suplicó Tomás al sacar un lapicero de su llavero y escribir su número.

- claro, debemos repetir - mintió Carol sonriendo.

Tomás le dio el número, que ella guardo en su blusa, le ayudó con el abrigo, Tomás salió primero no había nadie, la tomó de la mano y salieron juntos, ella lo beso en señal de despedida, se vio al espejo mientras él salía a revisar, ella se enjuago lo mejor que pudo y se acomodó bien la ropa, después salió. Tomás estaba posicionado igual que antes, pero está vez ella solo salió y se perdió en el gentío, se quitó el abrigo dejándolo caer al piso para encontrar a Tim desesperado en su mesa.

- ¿estás bien? - preguntó Tim preocupado.

- sí, es solo que había mucha cola en el baño - mintió Carol nerviosa.

- me tenías preocupado, no sabía si debía ir a buscarte - admitió Tim mientras la abrazaba.

- vámonos, estoy muy cansada - pidió Carol que deseaba salir antes de que Tomás los viera ahí.

Tim tomo la botella y los refrescos que les quedaban, la bolsa de Carol y se fueron del lugar, deseaba llegar a casa y hacerle el amor de nuevo. Tomás espero parado ahí un rato más, después entró al baño, se dio cuenta que Fanny se fue y se sintió mal, sabía que ella no le llamaría, así que volvió a la mesa, Raúl estaba fajando a Jackie mientras su amiga seguía enojada, James no se veía y no quiso interrumpir a Raúl, mejor se fue a casa.

Carol se sentía mal por haber engañado a Tim y a Tomás, se encontraba completamente absorta en sus pensamientos, Tim la observaba seriamente mientras conducía.

- ¿te divertiste? - preguntó Tim.

- mmm, sí claro - contesto Carol aun meditando.

- ¿qué tienes? - indagó Tim algo preocupado por la actitud de Carol.

- nada ¿por qué? – respondió Carol intentando parecer normal.