- te notó extraña desde que volviste del baño de ese lugar, ¿te pasó algo? - cuestionó Tim preocupado.

- no, nada - garantizó Carol bajando la cabeza.

Tim detuvo el auto a la orilla de la carretera estaban cerca de llegar al camino a su casa - realmente es nada o ¿hice algo mal y no quieres decirme? - consultó Tim bastante preocupado, buscando la mirada de Carol.

- no, no eres tú, tú no has hecho nada mal - contesto Carol llorando.

- ¿qué sucede princesa? - dudó Tim intentando abrazarla desde su asiento.

- yo - trago saliva no podía decirle la verdad - yo estoy sensible, me siento extraña, lo siento - declaró Carol intentando calmarse.

- no te preocupes linda, estoy aquí para ayudarte, sé que lo nuestro ha ido muy rápido, y a veces soy demasiado infantil – admitió Tim abrazándola con mucho cariño.

- no es eso – admitió Carol limpiándose el rostro - hoy pasaron muchas cosas inesperadas, tan solo mira mi cabello - denotó Carol lloriqueando.

- te vez muy linda, te vez distinta, pero sigues siendo tú mi princesa - observó Tim besándola en la frente.

- te quiero mucho Tim - declaró Carol para después besarlo tiernamente en la mejilla.

- los besos van aquí – dijo Tim señalando su boca con una sonrisa, haciendo sonreír a Carol.

Se dieron un beso y volvieron al camino, llegaron a la casa, la camioneta de Tomás estaba ahí, Tim rogaba porque Tomás no le arruinará la noche, entraron a la casa, era evidente que Tomás estaba en su cuarto, Tim se asomó y lo vio durmiendo lo que lo alegro mucho. Tim regreso con Carol que lo esperaba en la sala, estaba un poco más tranquila aunque no dejaba de sentirse mal con Tim.

- ¿quieres comer algo? o quieres ir al cuarto - preguntó Tim picarón.

- quisiera darme una ducha, si no hay problema – respondió Carol.

- claro, puedes usar mi ropa o una de mis camisas nada más - dijo Tim mordiéndose los labios.

Carol sonrió a Tim y se fue directo a tomar un baño, decidió tomarle la palabra a Tim y usar solo una de sus camisas, la llevo directo al baño y cerró la puerta con seguro. Iba a cerrar la puerta del lado de Tomás pero no pudo evitar contemplarlo por un momento, estaba profundamente dormido, se acercó sigilosamente hasta el, tenía la toalla de Carol en la mano. Decidió volver al baño cuando lo escuchó hablar dormido - te quiero Carol - ella continuó al baño y cerró la puerta por dentro, donde lloró un poco bajo el agua. Su cabeza era un caos, pero recordó las palabras de Luis, "Tomás no valía la pena", en cambio Tim era un amor, no sé merecía eso, se vio al espejo y se prometió ser una mujer diferente, la que se merecía Tim, se vistió solo con la camisa de él, se arregló el cabello y salió al cuarto.

Tim estaba en la cocina, picaba un poco de queso, y comía otro poco mientras tanto para hacer tiempo cuando Carol salió de su cuarto, descalza y con una de sus camisas de manga larga, dejo el queso, y se atoro con el que masticaba. Carol río y siguió acercándose a él para plantarle un beso en la boca, Tim logro tragar el queso y corresponder el beso mientras la tomaba de la cintura. Tim recorrió el cuerpo de Carol por encima de la camisa que le quedaba muy holgada, intento abrir los botones de la misma mientras se besaban pero le era muy difícil. Tim separó sus labios para poder abrir los botones, su ansiedad lo hacía más difícil, Carol decidió tomar la iniciativa tomó las manos de Tim y le saco la camisa y la dejo en la mesa. Carol le saco el cinturón y lo jalo del pantalón, saco una silla y lo empujó para que se sentará, después le saco la camiseta y desabrochó el pantalón, Tim intento tocarla pero ella solo sonrió y se hizo para atrás. Tim estaba muy excitado, Carol tomó la camiseta de Tim se montó sobre Tim ahorcajadas y le plantó un beso tomando sus manos y atándolas detrás de la silla.

Carol dejo de besarlo y sonrió mientras se ponía de pie, Tim tenía una mirada lujuriosa, la veía de arriba a abajo y no podía creer la situación. Carol desabotonó algunos botones de la camisa mostrando parte de su pecho desnudo, vio el queso cortado en la mesa.

- ¿tienes hambre? - miraba a Tim con mucho deseo.

- sííí - contesto Tim respirando agitado.

Carol acercó el queso cortado, agarro un cubito entre sus dedos, se acomodó frente a Tim y lo pasó lentamente sobre los labios y luego lo introdujo en su boca para después dárselo a Tim en un beso. Tim la beso y acepto el queso en su boca, cuando ella se retiró él estaba masticando todavía, Carol lo miraba con un brillo en los ojos.

- ¿quieres más? - preguntó Carol con una pícara sonrisa.

- queso ya no - suspiro Tim.

- entonces comeré yo - anunció Carol acercando su rostro al de Tim, la respiración de ambos era agitada. Carol acercó su boca, Tim se movió intentando besarla pero ella solo paso su lengua suavemente en sus labios y comenzó a besarle el cuello. Carol besaba y disfrutaba el musculoso pecho de Tim mientras él estaba respirando agitado, viéndola disfrutar su cuerpo. Carol comenzó a bajar sus besos y caricias hasta el ombligo de Tim, Carol dejo de besarlo para verlo a los ojos, después vio el bóxer húmedo de Tim y el gran bulto pidiendo ser liberado y volvió a ver sus ojos. Con ayuda de Tim logro liberar su pene, que saltó en todo su esplendor, Carol se dedicó a besarlo y lamerlo suavemente desde la punta que seguía segregando líquido. Tim cerraba los ojos disfrutando de Carol, sentía un enorme deseo de liberarse para tocarla y hacerla suya, pero no lograba zafarse las manos por más que las movía.

Carol no dejaba de acariciar el pecho de Tim, o enterraba sus uñas en las piernas aún vestidas de Tim tratando de calmar sus deseos, lo que provocaba que Tim estuviera más excitado de lo normal. Carol jugueteaba con su lengua en el duro y erecto pene que tenía frente a ella al mismo tiempo, pero evitaba meterlo en su boca a propósito, hasta que Tim tenía una mirada lujuriosa tal que la hizo estremecer por completo. Fue solo entonces que decidió engullirle el falo por completo, poco a poco, muy lentamente como a él le gustaba hacerla sufrir.

- Carol te deseo tanto - expresó Tim desesperado y agitado.

Justo lo que Carol deseaba, sabía que Tim no aguantaba mucho cuando de su boca se trataba, Carol cerraba los ojos disfrutando los tenues gemidos de Tim que evitaba despertar a su hermano. Ella succionaba ese delicioso pene con mucha fuerza mientras su lengua lo rodeaba y lamía, en poco tiempo Tim no aguanto más y le llenó la boca de su caliente y rico semen que Carol engullo por completo mientras él contenía su voz. Carol dejo escapar de su boca el flácido miembro de Tim, se paró y se sentó abierta de piernas sobre él, tomó un poco de queso detrás de Tim y lo metió en su boca para comérselo. Tim seguía intentando soltarse pero no había avance alguno, deseaba besarla pero Carol no sé acercaba lo suficiente, se sentía tan impotente y excitado, no tardó mucho en volver a sentir como su cuerpo reaccionaba. Carol también sintió el cuerpo de Tim reaccionar, sonrió picarona y se paró dejando a Tim sorprendido, ella se metió al cuarto dejándolo con media erección, creyendo que sería abandonado así. Carol volvió poco tiempo después, había ido por los condones.

- los encontré al buscar ropa, solo que no planeaba jugar aquí - explicó Carol sonriendo.

- suéltame ya, deseo tocarte y besarte – demando Tim desesperado.

Carol tomó un condón y puso los otros en la mesa, abrió el empaque y sacó el condón, Tim había perdido su erección, así que Carol se arrodilló para levantarlo a besos y una comida más. Tim reaccionó rápido, cuando logró la dureza perfecta Carol lo saco de su boca y le puso el condón, entonces Carol se paró y se volvió a acomodar con las piernas abiertas frente a él. Tomó el pene de Tim con una mano mientras con la otra se recargaba en su hombro izquierdo, primero lo beso lascivamente y después comenzó a rozar su clítoris y labios con el duro pito. Su clítoris estaba muy sensible por los pellizcos de Tomás lo que le daba está vez una sensación más excitante, disfrutó el momento y entonces se dejó caer sobre Tim, penetrándose bruscamente.

-aaaahhh - gimió Carol arqueando su espalda - me encantas - exclamó Carol que se había quedado quieta disfrutándolo, Tim comenzó a mover sus caderas con dificultad haciendo la sensación más placentera aún. Carol volvió a besarlo, Tim la besaba desesperado está vez, mordisqueaba sus labios e introducía su lengua en la de ella jugueteando intensamente en lo que Carol movía sus caderas con velocidad. Carol no sé había quitado la camisa de Tim, ahora comenzaba a estorbarle, así que se dio a la tarea de abrir todos los botones para pegar sus senos al pecho de él. Carol se sentía llena, y cambiaba el ritmo de sus caderas cada tanto para buscar el máximo placer, fue entonces que Tim le mordió el labio muy fuerte y ella se vino encharcado el vientre de Tim.

Carol había tenido un orgasmo muy intenso, sus piernas temblaban, deseaba seguir pero solo tenía una opción, bajo sus manos de los hombros de Tim y con cierto esfuerzo logró soltarle las manos. Tim sintió sus dedos adormecidos pero igual los llevo a recorrer el cuerpo de Carol, le pellizco los pezones que también estaban sensibles, haciéndola gemir levemente, para después tomarla de la cadera y empezar a embestirla con saña por lo que le hizo antes. Los espasmos del vientre de Carol le avisaban a Tim del orgasmo próximo, en el cual ambos se fundieron en un beso apasionado. Carol seguía disfrutando el orgasmo aún y cuando el miembro de Tim salió de su interior, ella no podía pararse pues sus piernas se sentían muy débiles, Tim lo notó enseguida.

Él la agarró bien de las caderas y se puso de pie con ella abrazada, los pantalones y los bóxers eran estorbosos para caminar pero así la llevo directo al cuarto. Ya dentro se acomodó para dejar a Carol sobre su cama, después de dejarla se sacó la ropa quedando completamente desnudo e inmediatamente ir por los condones y el queso a la cocina. Tim y Carol se pasaron la noche cogiendo intensamente hasta que se acabaron los condones que tenían, Tim no fue a trabajar ese sábado, si algo salía le llamarían por teléfono. 

Tomás despertó el sábado temprano y como cada sábado fue a trabajar al gym un rato, por las mañanas siempre había poca gente, era cuando entrenaba Tomás, a las 10am aproximadamente los clientes empezaban a llegar. Raúl y James llegaron tarde ese sábado, había poco que hacer, buscaron a Tomás que estaba acomodando las pesas de unos aparatos que habían dejado mal colocadas.

- Hola Tommy – saludo Raúl.

- Hola, ¿qué tal? - saludo Tomás de mano a ambos con una sincera sonrisa.

- nos abandonaste vato - reclamó James seriamente.

- Raúl estaba muy ocupado y no te vi por ningún lado, mejor me fui - contesto Tomás.

- necesitaba tu ayuda Tommy, la otra nos aguó la fiesta- explicó Raúl.

- no era mi tipo, lo siento - contestó Tomás honestamente.

- eso es cierto - confirmó James a lo que los otros dos se le quedaron viendo - bueno, yo solo digo que no estaba tan buena - recordando su promesa de no hablar sobre algo.

- Vamos Tomás, ¿eres soltero o no? - preguntó Raúl checando que no hubiera nadie cerca.

- sí, ¿y qué? - contesto Tomás seco.

- hoy por mí, mañana por ti - expuso Raúl con una pícara sonrisa.

- yo no puedo ayudarle, Margarita es mi mundo - declaró James ilusionado.

- no puedo ayudarte con eso Raúl - sentenció Tomás serio.

- vamos, ayer la pasamos bien ¿o no? - preguntó Raúl con una sonrisa.

- sí pero no puedo - afirmó Tomás.

- no me digas ... - James se cubrió la boca intentando acallarse.

- ¿qué?, ¿qué sabes tú qué no me dices?, ¿así te llamas mi amigo? – cuestionó Raúl empujando a James.

- solo descubrió que mi labio había sido roto por una fiera - aclaró Tomás sonriendo. Raúl se les quedó viendo a ambos dudando de lo que decían. Tomás volteó a ver alrededor, había un solo cliente en el piso, muy lejos de ellos.

- tenía otras marcas corporales, fue una mujer que aún no recuerdo - confesó Tomás pensativo.

- estás loco, esas son peligrosas para nuestra profesión - recordó Raúl exaltado.

- no importa, ya les dije que aún no sé si continuaré en eso - recordó Tomás.

- pero ¿puedes ayudarnos a mejorar? - preguntó James.

- claro, pero deberán cambiar su dieta también - sugirió Tomás sonriendo.

- todo sea por los resultados - dijo Raúl resignado.

- iremos de nuevo hoy ¿quieres ir con nosotros? - cuestionó James.

Tomás pensó en la posibilidad de volver a encontrar a Fanny, - claro, debemos intercambiar números por si pasa lo mismo hoy –

- nos vemos antes de que te vayas, debemos reponer horas - anunció James.

- ya no tardan en llegar, no quiero problemas con Daisy por haraganear de nuevo - declaró Raúl riendo.

Los tres se dispersaron para cumplir con su trabajo, Tomás pensaba en Carol todo el tiempo, pero deseaba repetir su encuentro con Fanny, tal vez con ella podría ser diferente. Tim despertó, Carol seguía a su lado durmiendo, se veía hermosa con sus pequeños rizos en el rostro, deseaba volver a poseerla pero ya no tenían condones. No podía creer lo que había hecho anoche, había tenido varias novias y amiguitas pero ninguna lo había amarrado o enervado tanto, siempre le pedían ser suave, lento y el hacia todo el trabajo. Anoche Carol había sacado otro lado de él que no conocía y disfrutó mucho más que otros encuentros, se alegraba de haberla hecho su novia, Tim salió de la cama con cuidado y se dispuso a hacerle el desayuno.

Carol volvió a su casa por la tarde, había ido a cambiarse y hacer una maleta de ropa, había acordado pasar todo el fin de semana con Tim. Tomás fue con sus nuevos amigos al antro, esa noche no bebió cervezas, deseaba estar bien lucido por sí encontraba a Fanny, ella no apareció en toda la noche por lo que volvió a casa ya tarde, los gemidos de Carol y Tim se escuchaban al entrar a casa, Tomás decidió tomar su almohada y unas cosas para dormirse en el granero. Sería una noche pesada para Tomás, sobre todo porqué escuchó la voz de Carol, sentía una punzada en el corazón de recordarlo más que excitación pero eventualmente se durmió. Al otro día Tomás despertó cerca del mediodía, fue a casa con sus cosas, estaba a solas, comió algo y se iría todo el día a nadar para ejercitar un poco. Tim había invitado a Carol a ver las carreras de cuatrimotos, había puesto la alarma desde la noche anterior, ella iba bastante adormilada pero emocionada por asistir a las carreras.

En el evento estaba Ezequiel y Candy entre otras muchas personas conocidas de vista para Carol, se acercaron a saludarlos, era evidente que ellos eran pareja ahora, se quedó con Candy todo el tiempo, ambos chicos participaron en la carrera. Al terminar las carreras, Tim llevó a Carol a dar un paseo sobre la cuatrimoto por el lugar, al ir solo se perdió y pasaron toda la tarde intentando volver a casa, por suerte Ezequiel lo vio aventurarse antes de irse e imagino que Tim se perdería. Ezequiel llevo a Candy a casa de sus padres primero para ir después a buscarlos, los rescató antes del anochecer, de paso los invitó a una fiesta el próximo fin de semana, era de uno de sus amigos del poblado en donde vivía.

La semana paso lentamente para Tomás, Carol no volvió a ir esa semana y Fanny nunca lo llamo, se sentía desanimado pero continuaba trabajando, a veces al salir se iba a tomar unos tragos con los amigos y les daba algunos consejos. Tim volvió a ir por Carol durante la semana, está vez llevaban comida a casa de Carol y comían con sus padres, Tim quería quedar bien con los suegros y platicaban por largos ratos con ellos. Después se robaba a Carol un rato para ir a un motel cercano, a veces lo hacían suavemente como la primera vez, otras Tim se volvía intenso y desesperado como le gustaba a Carol. Ella había pasado la noche del viernes con Tim, llevaba su maleta hecha, pasarían todo el fin de semana juntos y volvería el lunes a su casa.

Ese día decidió ponerse un vestido hueso con vuelo de tirantes gruesos y escote de corazón decorado con lentejuelas negras formando un triángulo en su pecho y zapatillas negras atadas al tobillo. Tenían la fiesta por la tarde, estaba lista varias horas antes porque Tim debía ocuparse de algunas cosas del trabajo y no quería retrasarlo cuando él llegara a cambiarse. Tomás había ido a trabajar, así que Carol estaba sola en casa, veía televisión cuando escucho una camioneta detenerse frente a la casa, Carol pensó que podría ser Tim imaginando que Tomás trabajaba hasta la noche como en la semana. Tomás bajo de la camioneta, escuchó la televisión dentro, imagino que era Tim y entró despreocupado. Al entrar vio a Carol, su cabello era corto ahora, estaba de espaldas a él viendo la televisión, su perfume inundaba la habitación, Tomás revisó con los ojos el lugar, no sé veía Tim por ningún lado.

- Buenas tardes – saludo Tomás, vestía unos jeans oscuros, tenis blancos y una playera roja con diseños que resaltaban sus músculos.

- Hola amor - contesto Carol girando la cabeza para encontrar su mirada con la de Tomás- creí que era Tim - aclaró Carol apenada.

- no te preocupes amor - respondió Tomás bromeando con una sonrisa ligera. Carol lo vio espantada por lo que dijo sin decirle nada.

Tomás se dio cuenta y decidió seguir adelante - ¿a dónde vamos "amor"? - preguntó Tomás con énfasis al final y sonriendo.

- basta ya Tomás - ordenó Carol frunciendo el ceño.

- ¿ya comiste amor? - interrogó Tomás dirigiéndose al refrigerador.

- no tengo hambre, no soy tú amor - espetó Carol molesta.

- no te preocupes, con gusto te haré algo, ya te dará hambre - advirtió Tomás sin borrar su sonrisa del rostro.

- Tim llegará pronto, ya cálmate - indicó Carol enfadada.

- déjalo que llegue, es su casa también – declaró Tomás con su amplia sonrisa mientras sacaba unas verduras del refrigerador - ven, ayúdame con esto - solicitó Tomás mostrándole las verduras.

Carol se acercó a Tomás, le arrebató las verduras de las manos y se dirigió a lavarlas enfadada. Tomás la veía muy atento, le gustaba verla enfadada como ahora y no como la última vez. Tomás preparaba la carne, ponía agua en una cacerola para las verduras y preparaba un arroz para acompañar, cada tanto veía a Carol que estaba concentrada en picar las verduras.

- ¿qué tantas quieres? – cuestionó Carol mientras terminaba de cortar en cubos unas zanahorias.

- las que me quieras dar amor - respondió Tomás sonriendo.

- ya basta Tomás, no es divertido - marcó Carol muy enfadada.

- pero no estoy haciendo nada - dijo Tomás fingiendo estar ofendido.

- ten, ya me cansé - aseguró Carol entregándole las verduras que había picado, se sentía muy nerviosa estando a solas con él pero debía fingir enojó por lo que estaba diciéndole.

Tomás sonreía y se acercó mucho a Carol, disfrutando su aroma mezclado con el perfume a flores que ella usaba, agarraba las verduras del recipiente donde las puso Carol y la vio seriamente. Tomás notó el nerviosismo de Carol pero también veía su rostro diferente, le recordaba a alguien más, con su mano cuidadosamente movió unos rizos de su cabello hacia el rostro de Carol, entonces cayó en cuenta, ella era Fanny. Tim había pasado gran parte de la mañana dando vueltas, se sentía mal por dejar a Carol sola, logro terminar a tiempo para ir a comer y posiblemente hacer algo más antes de irse a la fiesta. Tim estacionó frente a la casa, la camioneta de Tomás estaba ahí, entró esperando tener problemas con su hermano, pero estaba muy ocupado cocinando algo de espaldas a él, mientras Carol se le acercaba a saludarlo.

- Hola princesa - saludo Tim plantándole un beso, luego se separó rápido y notó su vestido - te vez hermosa, no te pegues a mí, estoy muy sucio - indicó Tim alejándose un poco más de ella.

Tomás no dijo nada cuando se dio cuenta de quién era "Fanny", vio llegar la camioneta de Tim por la ventana y continuó cocinando en silencio. Tim se dirigió al cuarto y Carol decidió seguirlo, no deseaba continuar a solas con Tomás, Tim entró al cuarto y se sintió mejor cuando Carol entró detrás, se desnudó el pecho rápidamente y le pidió a Carol que escogiera su ropa en lo que se duchaba. Carol revisó el clóset, escogió una camisa púrpura de tela suave al tacto con mangas cortas y unos pantalones negros de vestir, saco la ropa interior de él y lo puso todo en la cama. Tim salió del baño solo envuelto en la toalla, vio a Carol con sus rizos cubriéndole ligeramente el rostro, la veía tan linda, se acercó a ella y la beso con intensidad, deseaba hacerla suya en ese momento cuando sonó su celular. Atendió la llamada, había un problema y debía ir a resolverlo, tenía 5 minutos para estar con Carol cuando colgó el teléfono. Se acercó a Carol con intención de besarla, entonces su estómago gruñó en protesta.

Carol se separó de Tim - vamos a comer algo - dijo pasándole su ropa.

Tim suspiro y se vistió apresurado, ya tendría tiempo después, salieron del cuarto, Tomás tenía servida la comida y sacaba una jarra de agua fría que Carol había hecho antes. Todos se sentaron a comer juntos. Tomás se mostraba serio y permanecía callado.

- ¿a dónde van? - preguntó Tomás mientras cortaba su carne.

- Ezequiel nos invitó a una fiesta - contesto Tim al abrir la silla para Carol, sentándola frente a Tomás.

- volverán tarde entonces – interrogó Tomás metiendo un bocado en su boca.

- no lo sé, ¿harás fiesta o algo? - respondió Tim burlón.

- tal vez invité a una chica - declaró Tomás después de tragar.

- vaya, ¿y dónde la conociste? - dudó Tim intrigado.

- en un antro - contesto Tomás orgulloso.

- ¿ahora vas a antros? - cuestionó Tim extrañado.

- con mis nuevos amigos - anunció Tomás mientras comía.

Carol comía en silencio viéndolos platicar, Tim se había atragantado con la comida al escuchar la última frase de Tomás, tomaba agua para calmarse mientras tosía un poco.

- no te preocupes, no haré fiestas aún - expresó Tomás maliciosamente mientras Tim recordaba las fiestas locas de su hermano.

- ¿y cómo se llama tu amiga? - preguntó Tim intentando cambiar el tema.

- Fanny - dijo Tomás viendo de reojo a Carol que se puso demasiado nerviosa.

- espero que nos la presentes - contesto Tim mientras seguía comiendo más tranquilo.

- no lo sé, es algo tímida al principio - afirmó Tomás viendo como Carol solo veía su plato intentando concentrarse solo en la comida.

- podrían llevarse bien ella y Carol - manifestó Tim sonriendo. Carol trago saliva y sonrió mientras comía.

- no lo sé, son como dos caras de la moneda - dijo Tomás sin perderla de vista.

- no la conoces bien - aseguró Tim algo molesto con el comentario de su hermano.

Tomás se levantó de la mesa y lavo sus manos, - espero que se diviertan, saldré a dar una vuelta, provecho - salió después de la casa.

- no le hagas caso linda, es un idiota - recordó Tim a Carol y se devoró la carne restante.

- no me molesta, todo está bien - Carol intentaba creer sus palabras.

Tim y Carol terminaron de comer, él le dijo que debía salir un momento más y cuando regresara se irían directo a la fiesta, debía ir por unos quesos antes de salir, Carol lo acompañó. Tim recibió otra llamada mientras estaban en la bodega de los quesos, era urgente que se fuera a atender el problema, dejo a Carol poniendo los candados del refrigerador y corrió hacia la camioneta solo. Carol terminó de poner los candados del refrigerador, estaba completamente sola, no tenía prisa en volver a la casa así que caminaba despacio, admirando la naturaleza a su alrededor, vio el granero, está vez estaba cerrado, había una puerta pequeña entreabierta pero no le dio importancia. Carol se distrajo viendo un pájaro amarillo que trinaba fuertemente sobre uno de los árboles cercanos cuando sintió como la abrazaban por detrás para llevarla dentro del granero.

Debía ser un hombre muy fuerte y alto, por qué sus pies no tocaban el piso, pero había sido cuidadoso de no golpearla o lastimarla en su agarre. Una vez dentro del oscuro granero liberó su boca

- suéltame, le diré a Tim - decía Carol pataleando intentando zafarse de su atacante cuando escucho el seguro de la puerta detrás de sí.

- déjame ir, Tim se enojara contigo, soy su novia - gritaba Carol desesperada por salir de ahí, no veía nada con el granero completamente cerrado estaba muy oscuro. Su atacante camino con ella cargada hasta prender la luz, entonces la soltó, dejándola caer sobre unas espumas que estaban amontonadas en el piso del lugar.

- ¿qué quieres? - preguntó Carol fingiendo molestia mientras se encontraba aterrada sobre las esponjas intentando adaptar su visión a la ahora iluminado granero.

- quiero la verdad - demandó Tomás seriamente mientras le ofrecía su mano para ayudarla apararse.

- ¿de qué hablas? - cuestionó Carol en tono de enfado que no veía quien le hablaba aún. Tomás se dio cuenta que ella no lo veía, así que opto por tomarla por la cintura, poniéndola de pie.

- ¡déjame! - exclamó Carol intentando zafarse de nuevo de su captor.

- ya cálmate Carol - ordenó Tomás enérgico.

- déjame ir - lloraba Carol cubriendo su rostro.

- soy yo, Tomás, no te haré daño - explicó Tomás cariñoso abrazándola a su cuerpo.

- ¿Tomás? ¿qué sucede? - veía Carol a su alrededor, estaban completamente solos dentro del granero.

- quiero la verdad - afirmó Tomás soltando su abrazo ahora que estaba más calmada.

- ¿de qué hablas? - dijo Carol extrañada.

- ¿conoces a Fanny? - preguntó Tomás viéndola a los ojos.

- no, no sé de quién hablas – contesto Carol evadiendo su mirada.

- yo he sido un idiota contigo desde que te conocí, y me arrepiento tanto por eso, tarde en darme cuenta qué te quiero conmigo y te sentía pérdida ... – manifestó Tomás pensando.

- ya olvídalo Tomás, estoy con tu hermano y lo quiero - declaró Carol sin poder verlo a los ojos mientras unas lágrimas rodaban por sus mejillas.

- ¿y porque Fanny? - interrogó Tomás seriamente.

- no sé de qué hablas - contesto Carol, caminando hacia atrás, para huir de él.

- no podrás salir sin mi ayuda - advirtió Tomás detrás de ella.

- abre por favor, no quiero estar aquí - pidió Carol desesperada.

- dime la verdad - demandó Tomás apresándola entre sus brazos junto a la puerta.

- ¡no!, déjame ir - decía Carol bajando la mirada.

Tomás la tomó de la barbilla y levantó su rostro suavemente sin dejar de verla a los ojos seriamente y sin decirle nada. Carol estaba tan nerviosa y asustada de decirle la verdad, pero él había tenido la culpa de todo.

- te odio - dijo Carol girando su rostro.

- hazlo si quieres, pero dime la verdad - exigió Tomás volviendo a girar su rostro con suavidad para verla a los ojos.

- ¡no! - Carol intento verse enojada.

Tomás acercó su rostro, estaba seguro que Fanny era Carol y lo probaría. Carol vio la intención de Tomás por besarla e intento empujarlo sin éxito. Tomás no pudo más y la beso en la boca, primero suavemente para después morder sus carnosos labios, Carol le correspondió sin dudarlo, quería a Tim pero era débil ante Tomás. Tomás empezó a acariciar el cuerpo de Carol sobre el vestido, la deseaba tanto que ya nada más le importaba, sus manos deslizaron el cierre de su espalda rápidamente. Carol se separó de Tomás en cuanto sintió su vestido completamente abierto

- no Tomás, ya no más – suplicó Carol.

- te quiero Carol, no pasó un día sin pensar en ti, me vuelvo loco de escuchar a Tim hablando de ti, siento que te conozco pero no soy yo quien lo hace y eso me está matando - admitió Tomás con la tristeza en su voz.

- solo estás obsesionado conmigo, eso no es verdad - espeto Carol soltando una lágrima.

- puede ser pero te quiero conmigo, como Fanny, como Carol - admitió Tomás acariciando su mejilla con ternura.

- no soy Fanny - mintió Carol nerviosa.

- besas como Fanny, hueles como Fanny, y estoy seguro que ... - Tomás volvió a besarla intensamente y Carol correspondió de nuevo, Tomás deslizó los tirantes del vestido cayendo al piso. Tomás comenzó a deslizar sus manos por el cuerpo de Carol sintiendo el encaje de su ropa interior al pasar sus manos acariciándola. Tomás dejo de besarla un momento para ver su coordinado de encaje lila, la tomó firmemente de la cintura y la liberó por completo de su vestido.

- eres tan hermosa - aseguró Tomás antes de volver a besarla intensamente, ambos comenzaron a mordisquearse los labios y la lengua.

Carol no tocaba a Tomás intentando reprimirse pero después de perder el vestido sus manos habían subido la playera de Tomás, acariciando su duro y marcadísimo pecho musculoso. Tomás deslizó suavemente los tirantes de Carol liberando sus senos, llevo una de sus manos directo a su trasero pegando sus cuerpos mientras con la otra desabrochó su sostén con facilidad dejándolo caer. Tomás dejo de morderle la boca para mordisquearle el cuello lentamente, Carol aprovecho para sacarle la playera, Tomás sonreía complacido por eso. Comenzó a morderla más fuerte como a Fanny le había gustado, causando que Carol emitiera esos deliciosos gemidos que Tomás recordaba de su sueño con Carol y continuó, sabía que sí lo hacía la verdad se mostraría sola. Tomás continuó mordisqueándola fuertemente pero sin buscar marcarla o herirla, Carol despeinaba el cabello de Tomás y arañaba su espalda por las sensaciones placenteras que solo Tomás lograba en ella.

Tomás mordió y probo cada centímetro de piel del cuello y hombros de Carol, pero quería saborear esos duros pezones que recordaba muy bien, los mordía fuertemente y los acariciaba después para volver a pellizcarlos o morderlos a placer mientras Carol se desvivía en placenteros gemidos. Tomás deseaba más, se incorporó, la tomó de la mano y casi la arrastró hasta donde el montón de esponjas, soltó la mano de Carol y trajo unas sábanas limpias que puso encima de las esponjas improvisando una cama. Carol solo vestía su pequeño bikini lila de encaje y zapatos, respiraba agitada pero solo veía a Tomás correr de un lugar a otro a su alrededor en el mismo sitio donde él la había dejado sin decirle nada. Tomás terminó de acomodar, tomó la mano de Carol y suavemente la guío para acostarse ahí, Carol estaba excitadísima, solo deseaba sentir a Tomás en su interior e hizo exactamente lo que él quería.

Ambos estaban callados mirando sus cuerpos, Tomás tenía una gran erección aún bien guardada, tomó la mano de Carol con la suya, bajo su cierre con la otra y después introdujo dentro de su bóxer ajustado la mano de Carol que fue directo a masturbarlo. Tomás bajo sus pantalones primero y el bóxer después hasta donde la posición se lo permitió, la mano de Carol no dejaba de moverse logrando agrandarlo aún más. Carol lo había sentido varias veces pero era la primera vez que lo veía, en verdad era gordo y grande lleno de venas marcadas con una protuberancia mayor en el área central Tomás notaba el deseo en Carol, soltó la mano de Carol de su miembro para acostarla sobre la sábana, ya ahí Tomás saco lo que le faltaba de ropa quedándose completamente desnudo ante ella. Con cuidado desató los zapatos de Carol y la atrajo por sus piernas, recargándolas en su hombro izquierdo para sacar la única prenda que aún vestía muy delicadamente.

Tomás comenzó a mordisquear y magrear sus pies y piernas con una mano, la otra la llevo directo al clítoris de Carol, lo pellizco suavemente mientras recorría sus piernas hasta llegar a sus muslos. Ahí soltó el clítoris para abrirle las piernas, tenía una en cada hombro ahora, pero el sexo empapado de Carol le exigía ser probado. Tomás hundió su rostro, el aroma de Carol era más fuerte ahí, hacía que todos los bellos del cuerpo de él se levantarán a la vez al tiempo que su cabeza se intoxicaba con su dulce aroma. Tomás recogió todos los jugos de Carol con su lengua, seguía magreando las piernas de Carol pero bajo una mano para ayudarle con una tarea. Comenzó a pellizcar el clítoris de nuevo, mientras recogía con su lengua el exquisito maná de Carol, ella solo gemía suave y lo despeinaba pero cuando metió uno de sus gruesos dedos de golpe soltó un - aaaahhh - que él conocía de muy bien.

- ¿eres Fanny? - soltó Tomás de repente.

- no - contesto Carol jadeando.

Tomás introdujo un segundo dedo igual que el primero y aceleró sus embestidas - di la verdad - bajo a morderle el clítoris a Carol causándole dolor y placer al mismo tiempo.

- no Tomás - jadeo Carol desesperada, Tomás casi dudaba pero continuó, metió un tercer dedo, siguiendo el ritmo de los anteriores, para después abrirlos y cerrarlos dentro de Carol provocándole un orgasmo enseguida. Tomás mordió fuertemente el clítoris causándole pequeños espasmos extras en su orgasmo, - aaaahhh, dame más - gimió Carol cerrando los ojos y disfrutando su orgasmo sin pensar en nada más.

- solo di lo que quiero saber - contesto Tomás con un rostro sádico sin dejar de jugar con sus dedos dentro de la húmeda vagina de Carol y rozando el clítoris con otro. Carol sintió miedo y deseo al mismo tiempo pero su cuerpo pedía ser llenado - fue tú culpa - gimió Carol entre cerrando los ojos y disfrutándolo mucho.

- ¿por qué lo dices? - preguntó Tomás decidido a saber la verdad.

- por qué ... - gimió Carol mordiendo sus labios intentando no hablar.

- dime Carol - susurro Tomás con una voz muy ronca y sexy que Carol no pudo resistir.

- por haberme dado tanto placer la primera vez - gimió Carol explotando en otro orgasmo, sorprendiendo a Tomás con su respuesta.

Tomás dejo que ella terminará de venirse, saco sus dedos, los lamió y se acomodó bien las piernas de Carol en los hombros, tomó su duro pene en su mano y comenzó a rozarlo en toda la entrepierna de Carol.

- ¿cuál primera vez? - preguntó Tomás disfrutando ver la cara de deseo de Carol.

- cuando bebiste, te llevamos al cuarto, fue mi primera vez con Tim, lo disfruté pero ... – explicó Carol mientras Tomás hacia presión en su clítoris con la punta de su miembro - dime - sonreía Tomás con sadismo.

- salí por agua, creí que era él, pero eras tú, no me dejabas ir, por favor, ya basta - gimió Carol con rostro de dolor.

Tomás comenzó a penetrarla suavemente, le costaba mucho entre sus deseos de hacerla suya y la humedad de Carol - ¿te gusta sentirme dentro? - preguntó Tomás que veía sus ojos deseando mucho más.

- sí pero no así - admitió Carol con poca voz, Tomás dejo resbalar su pene tocando el fondo del vientre de Carol de un golpe - aaaahhh así - gimió Carol cerrando los ojos y disfrutando sentirse llena de él. Tomás comenzó a moverse en círculos, le gustaba la sensación de la estrecha vagina de Carol, su humedad y la cara de placer cuando se movía - ¿eres Fanny? – preguntó él sin dejar de moverse.

- sííí - a lo que Tomás la beso en la boca efusivamente y luego comenzó a morderla mientras bombeaba con mucha velocidad. Tomás se dio cuenta que tal vez el sueño que tuvo con Carol eran los recuerdos de su primer encuentro pero él no tenía claro lo que había hecho, le preguntaría después los detalles, ahora la disfrutaría por completo. Carol sentía su cuerpo inundarse de placer, solo Tomás lograba darle ese doloroso e intenso placer que tanto deseaba, pensaba en Tim, le estaban haciendo mal a él y no se lo merecía, pero su cuerpo solo deseaba a Tomás nublando su mente por completo. Un nuevo orgasmo de Carol llegó empapando los testículos de Tomás, le excitaba tanto Carol y esa sensación de estar bañado en sus fluidos que arremetió con todas sus fuerzas, moviendo las caderas de diferentes maneras y ángulos para darle mayor placer a ella. A ratos mordía los labios de Carol o mordisqueaba sus piernas sin perder el ritmo, todo le indicaba que estaba próximo a venirse y ella también con sus deliciosos y continuos espasmos musculares, siguió bombeando hasta que ambos explotaron juntos.

Tomás cayó en cuenta que no había usado preservativos al sentir como su semen la inundaba en lo más profundo de su vagina, seguía moviéndose hasta que perdió la erección, se acostó a un lado de Carol y la abrazó a su cuerpo, para poder seguirla sintiendo.

- no recuerdo mucho de la primera vez - expresó Tomás en un tono triste.

Carol suspiro - yo solo usaba una camisa de Tim, tú me mordiste como hoy, te pedí varias veces que me dejaras pero no me hacías caso, igual que hoy –

Tomás no dejaba de verla embelesado y acariciaba su rostro con ternura - te quiero conmigo Carol -

Carol se mostró triste - no, no está bien, me dijiste que tú trabajo era primero, me trataste tan mal siempre, Tim no se merece esto – ella comenzó a llorar cubriendo su rostro con las manos.

- lo sé, es todo mi culpa, lo siento mucho Carol pero te quiero conmigo, intenté alejarte de mí y cuando lo logré me arrepentí, me arrepiento aún, solo tengo claro que te quiero Carol- confesó Tomás intentando calmarla mientras la besaba suavemente.

- ya no puedo más, me siento tan mal con Tim, lo quiero mucho, no podemos volver a hacer esto Tomás, está muy mal - Carol se paró, busco su ropa y comenzó a vestirse.

Tomás sabía que ella tenía razón, él había vivido algo similar, su hermano no se lo merecía, comenzó a vestirse también.

- ¿y por qué Fanny? - atinó a preguntar Tomás mientras se dirigían a la puerta.

Carol lo vio con cierto enojó - ya no más Tomás –

Tomás abrió la puerta y ambos salieron del granero, caminaron juntos a la casa en completo silencio, Carol debía tomar un baño y componerse antes de que Tim llegará, Tomás solo pensaba en Carol y el daño que le estaba haciendo a Tim y a ella. Carol se ducho, cambio su ropa interior y uso él mismo vestido para que Tim no sospechara, se perfumó extra y se maquillo, salió del cuarto, Tomás estaba sentado en la sala en silencio ella se sentó en otro mueble a esperar a Tim, ambos evitaban ver al otro.

- yo, odio mi trabajo, a las tipas del gimnasio e incluso odio está vida, me dediqué a conseguir una venganza sin sentido - dijo Tomás seriamente.

- yo también odio mi trabajo pero no puedo hacer nada más - contesto Carol pensando en varias cosas a la vez.

- antes era peor que Tim de bromista, ayudaba en las tierras pero me divertía con mi novia y amigos más que trabajar, nunca pensé que todo cambiaría tan rápido - recordó Tomás viendo el piso.

- ¿qué te pasó? - preguntó Carol honestamente.

- mis padres tuvieron un accidente, murieron al instante, tenía 18 y Tim 8, no tenemos más familiares tuve que hacerme cargo de todo - contó Tomás con cierta tristeza.

- debió ser difícil - respondió Carol sentándose junto a él.

- al principio era muy pesado, Tim lloraba mucho - sonreía Tomás al recordar - me lo llevaba de viaje a parques o museos en otras ciudades, solos él y yo, solo eso lo animaba –

- que lindo - dijo Carol sonriendo al imaginarlos.

- tuve que dejar a mis amigos y salía muy poco con mi novia, la amaba con toda mi alma, tanto que le perdoné un beso con mi mejor amigo, fue durante una fiesta aquí - continúo Tomás muy serio

- creí que ella me amaba tanto como yo, que entendería mi nueva situación, me arriesgue a pedirle matrimonio sabes - manifestó Tomás pensativo.

- ¿y qué pasó? - preguntó Carol al verlo distraído.

- ella terminó conmigo, yo era más como es ahora Tim, pero más guapo ja ja ja - reía Tomás nervioso sin verla. Carol sonrió al escucharlo, posando su mano cariñosamente en su espalda.

- ella me dijo que no podría estar con alguien que oliera a estiércol todo el tiempo y se fue, yo me dediqué a trabajar de tiempo completo, llevaba a Tim conmigo, le enseñé todo lo que sabe, el odiaba este lugar, me pedía que lo vendiéramos y nos fuéramos a otra ciudad, yo no podía, todos los trabajadores eran como mi familia, mis amigos, mi nana que entonces era de Tim, no podía dejarlos en la calle por un capricho infantil, solo trabajaba aquí y me dedicaba al boxeo con mi mejor amigo - explicó Tomás con cierta molestia en su voz.

- el boxeo era la última pasión que tenía, era mi momento de ser yo, cuando boxeaba con él, disfrutaba ganarle casi siempre, no imaginé que mi mejor amigo pudiera traicionarme a mis espaldas, un día lo vi fajando cerca del gimnasio, no me habría importado normalmente pero era Dalia, mi exnovia, los encaré en ese momento, salían desde que se besaron en mi casa, sentí que nada tenía sentido en mi vida, me dediqué solo a trabajar y a cuidar de Tim - informó Tomás y se paró a traer unos vasos de agua para los dos.

- Cuando me di cuenta Tim ya no era un niño, Ezequiel creció junto a él y se hacían compañía, por eso son tan unidos, Yo me cansé de esta vida, le pregunté a Tim, estaba dispuesto a vender todo si él lo pedía pero decidió hacerse cargo del lugar, yo solo sentía un inmenso odio, recordaba cada día a mi amigo y mi ex, él quería ser físico culturista de fama, decidí vengarme ganándole en eso - sentenció Tomás con cierto enfado.

- me mataba por horas en el gimnasio, mi mejor opción era trabajar ahí mismo, me dediqué a trabajar en una sonrisa falsa y tratar a los clientes como las tipas que conociste allá, a pesar de todo no he logrado ganarle una sola vez, siempre quedo en segundo lugar - Tomás tomó un poco de agua.

- ¿era el tipo que parece gorila? - atinó a decir Carol haciendo que Tomás riera a carcajadas.

- sí, él es, jaja, Dalia, mi ex, siempre va a los eventos, creo que están casados ahora, no lo sé, no me importa, yo sé que soy un idiota, Tim me lo recuerda cada día – aseguró Tomás sonriendo. Carol se preguntaba si había visto a Dalia, podría ser que fuera la chica que la abordo en el concurso, la mujer super maquillada que habló mal de él.

- cuando te conocí me pareciste la chica más hermosa que alguna vez había visto, cuando caíste sobre mí, tú aroma nubló mi mente por completo, deseaba besarte e invitarte a salir en ese preciso instante, pero mi odio ganó la batalla y no me atreví a hacerlo, odiaba que me hablarán las clientas cuando estabas conmigo, me apartaban de ti, de disfrutar esos momentos junto a ti, sé que nunca dije nada, pero disfrutaba tus caídas y roces, me sentía diferente, esperando a que el siguiente día llegará para verte - admitiendo Tomás sonriendo mientras la veía embelesado.

- yo me enamoré de tu trasero, por eso me caía mucho, además de mi torpeza natural -confesó Carol sonrojada.

Tomás sonrió al escucharla decir eso - cuando decidiste ayudarme con el concurso yo no estaba triste por no participar, estaba decidiendo si seguir con mi odio o arriesgarme a invitarte a salir, temía lastimarte o ser rechazado por ti - confesó Tomás pensativo.

- yo solo quería ayudarte, no tenía idea de que se trataba el concurso, no tienes idea de lo que me costó mantenerme en pie contigo semi desnudo, gracias al jalón de greña sobreviví - admitió Carol riendo junto con Tomás.

- Eres la primera persona en la que confío Carol, nadie sabe todo esto, ni siquiera Tim, cuando lo veía cerca de ti los celos me invadían pero el temor a perderte y mi odio no me dejaban pensar, hice todo lo posible por evitar que Tim se acercará a ti, sin darme cuenta que te lleve a él también, sé que no te merezco, pero no puedo sacarte de mi mente, mucho menos ahora que te he tenido en mis brazos, lamento no recordar la primera vez que te toque, pensé que podría empezar una relación con Fanny solo porque se parecía a ti, soy un verdadero idiota por no darme cuenta antes - admitió Tomás resignado mientras le tomaba la mano con cariño.

Carol quería decir algo más a Tomás pero Tim entró a la casa en ese momento, no prestó mucha atención a ellos, llevaba una caja con cosas que dejó en el pasillo junto a su puerta, Carol soltó la mano de Tomás inmediatamente para ir detrás de Tim, Tomás no dejaba de verla en silencio.

- lo siento Carol, me tomó mucho más de la cuenta, me cambiare la camisa y nos vamos - señaló Tim intentando sonreírle a Carol.

Carol se quedó de pie, no quería ver a Tomás a la cara, Tim no demoró dentro del cuarto, salió con una camisa de cuadros verde y azul claro, la tomó de la mano y se fueron directo a la fiesta. Carol paso todo el tiempo pensando en lo sucedido con Tomás además de lo que habían hablado, se sentía mal por él, pero ella se encontraba ahora abrazada por Tim en una fiesta de adolescentes. Tim sentía que no había podido aprovechar el día con Carol, a veces deseaba irse de vacaciones como cuando era niño, despejarse un poco y volver a casa, talvez si hablaba con Tomás podrían llegar a un acuerdo si no se ponía de idiota. Tim y Carol volvieron a casa de él bastante tarde, aunque Carol estuvo distraída en sus pensamientos la pasaron bien, bailaron un rato y Tim se portó bien con Ezequiel, que lo agradeció al despedirse.

Al día siguiente Tim y Carol despertaron por el sonido de la cocina, Tomás hacia el desayuno para todos, Carol deseaba seguir durmiendo pero sabía bien que Tim no la dejaría. Él apenas recordaba lo que ocurrió por la noche con Carol, se sintió culpable por ello, pero Carol parecía feliz, así que imagino haber tenido un buen desempeño. Carol quería cubrirse con la almohada y dormir plácidamente pero Tim comenzaba a besarla y acariciarla para despertarla, el aroma de comida empezaba a colarse dentro del cuarto y él sentía mucha hambre. Carol de mala gana se paró, ambos se dieron una ducha llenándose de besos y caricias bajo la regadera sin llegar a más debido al hambre de Tim. Carol vestía una blusa negra semitransparente con un traje de baño azul marino y bordes de colores de dos piezas, un short que le cubría todo el trasero y una imitación de sostén arriba con sandalias fiusha y negro. Tim solo usaba su bermuda roja a la cadera que le llegaba casi a la rodilla con sandalias cafés. Ambos salieron del cuarto a desayunar, Tomás ya tenía todo servido y estaba a punto de comenzar cuando los vio salir.

- Buenos días Tomás - saludo Carol sonriendo.

- Buenos días - saludo Tim observando el desayuno con hambre.

- Buenos días - contesto Tomás viendo a Carol - ¿irán a nadar? –

- no se nadar - le recordó Carol a Tomás, tomando asiento.

- Le enseñaré a nadar - anunció Tim orgulloso.

- la vas a ahogar - respondió Tomás con pesar, comiendo un poco.

- no es verdad, yo nunca dejaría que pasará algo así - declaró Tim cortando su omelet.

- preguntémosle a Ezequiel, o ¿qué tal Marcos, o Ruby? - mencionó Tomás sonriendo con malicia.

- sssshhhhh, cállate, eso fue muy diferente - interrumpió Tim apenado.

- si me permiten ayudar, planeaba nadar gran parte del día - comentó Tomás antes de comer.

- tú solo quieres robármela - sentenció Tim haciendo que Carol se ahogará con su comentario. Tomás comió en silencio hasta que Carol recuperó la normalidad, Tim lucía preocupado por ella.

- yo no puedo robar nada que es realmente tuyo - sentenció Tomás con seriedad.

- cálmense ya, solo quiero disfrutar del agua - interrumpió Carol seriamente.

- invité a Ezequiel y algunos amigos - aviso Tim alegré sin tomarle importancia a su hermano.

- ¿qué tantos amigos? - preguntó Tomás preocupado.

- unos 10, talvez 20 - sonreía Tim maliciosamente.

- no cuentes con mi ayuda en eso - manifestó Tomás muy serio.

- no te preocupes, yo puedo solito - afirmó Tim orgulloso y comiendo. Carol no sabía que sería una fiesta, creyó que sería algo entre ellos dos a solas, no le molestaba tampoco pero se sorprendió de saber que sería una fiesta. Terminaron de desayunar y esperaron a que Tomás se cambiara para ir los tres, Tim había puesto a Ezequiel a cargo y tenía que ver qué todo estuviera en orden. Tomás salió de su cuarto, solo usaba un bóxer a la cadera licrado azul marino con líneas coloridas en los bordes y sandalias negras.

- ¿qué rayos? estás casi desnudo, que asco - reclamó Tim haciendo muecas.

Tomás reía a carcajadas, mientras jalaba una toalla antes de salir del cuarto, saldrían por la puerta trasera para llegar directamente. Carol intentaba pensar en cualquier otra cosa y distraerse, no deseaba ver a Tomás y su hermoso trasero al frente.

- ponte más ropa, no te llevaré así - indicó Tim asqueado.

- estoy cómodo así, ¿o muestro mucho Carol? - cuestionó Tomás recordando cuando le compró los trajes de baño a Carol.

- no lo veas, aaaa maldito pervertido - demandó Tim intentando cubrir a Tomás con su cuerpo, Carol reía de la situación, - mostrabas más en el concurso - respondió Carol sonriendo.

- Tienes razón - contesto Tomás dejando a Tim boquiabierto.

- eres un maldito pervertido - manifestó Tim viéndolo con los ojos entrecerrados.

- conozco a uno peor - sonrió Tomás saliendo de la casa, prefería ir al frente y no tener que verlos juntos. Tim se resignó, pero igual le cubría los ojos a Carol cada tanto para que no lo viera, ella solo reía por sus locuras, la alberca estaba realmente más cerca por detrás, se escuchaba la música al acercarse a la zona y vislumbraron a dos chicos ayudando a Ezequiel a bajar unas hieleras de la camioneta de Tim.

- esos, ¿qué se creen? - gritó Ezequiel del otro lado de la alberca cuando vio a los hermanos llegar al lugar.

- Eres el encargado, arréglatelas - vociferó Tim sonriendo con Carol tomada de su mano.

Tomás se acercó a saludar a los chicos, todos se conocían ahí, todos lo veían con muecas en el rostro por su traje de baño mientras Tomás reía, ninguno de los presentes lo había visto antes en traje de baño siquiera ya que él solía encargarse de todo en las fiestas, dejo su toalla en una silla cercana a la alberca y se metió de un salto. Tim y Carol saludaron a los chicos también, después de saludarlos Carol llevo las toallas de ambos a otras sillas cercanas a la alberca en lo que Tim se ponía de acuerdo con Ezequiel y los otros chicos. Carol estaba sola en la mesa entre las sillas viendo hacia Tim cuando Tomás le aventó agua desde la piscina, ella gritó espantada al sentir el agua caerle encima. Tim vio de reojo y sabía que estaba bien así que continuó en lo suyo. Tomás se hundió en la alberca para esconderse de Carol que había ido a regañarlo, Tim se acercó detrás de ella, - déjalo, puede durar mucho bajo el agua, luego me desquitó por ti - sonrió Tim travieso.

- ¿me enseñarás a nadar? - preguntó Carol.

- lo intentaré, y si no te salvaré - admitió Tim sonriendo.

Carol no sé sentía muy confiada con esas palabras y menos después de lo que había dicho Tomás, ella se sacó la blusa y ambos se metieron a la piscina, ella bajo por la orilla mientras Tim se encarrero para tirarse lanzando mucha agua afuera. Dentro de la alberca Tim intentaba hacerla flotar sin mucho éxito, Ezequiel los vio y se acercó a la alberca.

- Carol mejor paga un instructor - gritó Ezequiel distrayendo a Tim.

- Vete a trabajar y déjanos tranquilos – respondió Tim dejando caer de nuevo a Carol que salía a flote por sí misma como podía. Carol salió a la superficie intentando respirar mientras Tim seguía argumentando con Ezequiel.

- Él no sirve para nada, pero es peor como maestro de natación - grito Ezequiel.

Tim se acercó a Ezequiel enfadado y le echo agua para correrlo, para Carol era evidente que tenían razón, Tim se distraía muy fácilmente. Carol prefirió solo sumergir su cuerpo y agarrarse de la orilla, Tomás por su parte daba algunas vueltas en la alberca nadando. Tim volvió a lado de Carol y se disculpó, necesitaba ayudar a los chicos y regresaría pronto, ella solo lo beso y él se fue. Tomás había salido a flote no muy lejos de Carol, vio a Tim fuera de la alberca y se acercó a ella.

- ¿qué pasó? - indagó Tomás.

- irá a ayudarles en algo - contesto Carol.

- ¿quieres que te enseñé a nadar? - dudó Tomás curioso.

- no quiero problemas entre ustedes - respondió Carol.

- somos hermanos, es inevitable - sonrió Tomás.

- tú sabes a qué me refiero - expresó Carol seria.

- seré un niño bueno, lo prometo - declaró Tomás mostrando sus palmas.

- está bien, ¿qué debo hacer? - consultó Carol.

- ¿sabes flotar? - curioseó Tomás.

- no sé nada, me hundo como piedra - contesto Carol cabizbaja.

- ven, acuéstate, mis manos estarán debajo de ti, prometo no incomodarte – manifestó Tomás sonriendo sincero.

- muy tarde - pensó Carol mientras hacía lo que él le dijo, pero su cuerpo no salía a flote por sí mismo.

- ahora relájate, cierra los ojos si quieres, estaré atento a ti - sugirió Tomás sin perderla de vista.

Carol cerro los ojos y empezó a respirar relajada, estuvo un rato así y decidió abrir los ojos, Tomás seguía a su costado pero su cuerpo flotaba por sí mismo y sonrió. Tim se vio absorto en los últimos preparativos mientras los invitados llegaban, todos eran conocidos de Tim y Ezequiel, hombres y mujeres de entre 16 y 25, pasaban a saludarlos y platicar con ambos. Cuando Tim volvió a estar cerca de la alberca vio a Carol jugando con Tomás en el agua, sintió ciertos celos por no poder estar divirtiéndose más que por verlos juntos y continuó en lo suyo. Tomás había pasado una linda tarde con Carol sin planearlo, platicaron de todo un poco, está vez ella hablo sobre sus padres y sus sueños incumplidos que deseaba realizar algún día. Carol había aprendido a nadar de perrito, flotar y medio nadar, Tomás le prometió una segunda clase si tenía el tiempo, había pasado una linda tarde junto a él, como habría deseado antes.