Se siente como una procesión

Ahí montade en un altar desfilando ante cada par de ojos.

Envolvente y desaforado, como ventisca en el llano árido que levanta viento con tierra que por un momento lo dibuja todo.

La luz deja todo al descubierto.

Se develan los detalles más minúsculos.

Rodeade de desconocidos, pongo comienzo y fin a todo el arte de ser traslúcide como el río.

Presionade.

Completamente sole,

ante ese universo de entramados mentales.

Adormecide

pero viva.