Creí verte en el subte.

Ibas vestido con tu campera verde,

Esa que tanto me gusta.

Caminabas pausado

Y escuchabas al cantante de la línea H.

La brisa del tren desprendió el aroma de tu cuello y sentí como tu tes morena me acariciaba los labios. De momento sentí que te besaba.

En mi visión, ibas al mismo lugar que yo, pero sin darte cuenta de mi presencia.

Yo, que solo quería disfrutar de verte andar, me quedaba lejos.

Pensaba en el perfil de tu nariz y tus cejas de terciopelo, en los vellos plateados de tu barba alumbrandose con la luz de los faros.

Te deje llegar de primero, esperando me mandaras un mensaje para saber si estaba bien y por qué parte del camino iba.

Te vi y sentí tan claramente que pude verte sonreír al verme y aproximarte para darme el beso más divino del mundo, sintiendo como me levantaba ligeramente del piso.

Me di cuenta de lo mucho que le pido a dios, todos los días para que eso sea así porque te deseo con cada molécula de mi ser.