Estoy cansada del saludo superfluo y protocolar.

Ese diálogo fingido y normativo entre seres humanos; esa típica pregunta:

-¿Cómo estás?

Pienso:

-¿Realmente quieres saber? Porque la realidad es mi respuesta dejó de ser "bien"

Porque me di cuenta que tengo más por decir, y ahora todo es más complejo,

Más emotivo

Más trascendental.

Cuando pienso que diría, ésta sería mi respuesta:

-Hoy me levanté y eso ya me recuerda la obviedad de estar viva, de tener aire en mis pulmones. Incluso me di cuenta que nací para ser revolucionaria de mi propia vida, porque nací mujer en un mundo en el que, a veces, no representa nada. Además, todos los días recuerdo que soy cada vez más libre porque no seguí los pasos de ninguna generación.

-Y, por cierto, en otro orden de palabras, recordé que hoy soy yo.

Hoy existo,

Respiro,

Siento.

Y deconstruyo mi realidad a cada momento.