El invicto se esfumó contra Toluca de manera inesperada y estrepitosa. Es cierto que los Diablos son un equipo de cuidado que viene jugando bien y que tiene en Sambueza un tipo al que no le pasan (ni pesan) los años. ¡Cómo me gustaría que tengamos uno así!

Sin embargo, lo que ocurrió con el América no se puede simplificar culpando a uno o dos nombres o “el parado de Solari”.

El resultado de un partido siempre es un cúmulo de decisiones: desde quienes juegan hasta cómo se ubican en el césped pasando por las acciones individuales de cada uno de los involucrados, sea el DT, los titulares o los suplentes.

Uno de los aspectos que me llamó la atención en este cotejo, fue la posesión de la esférica. Es cierto que hubo un lapso después del 1-1 donde los Escarlatas quedaron en shock y América dominó a placer, pero, conforme Toluca se sacudió el letargo, reclamó el balón. El equipo de Solari solo lo recuperó —mas o menos— cuando expulsaron a Baeza gracias a la superioridad numérica.

Entonces revisé cómo nos había ido en temas de posesión contra León y la vuelta ante Philadelphia Union —dos de los partidos en los que se ha sufrido en las últimas semanas— y se confirmaron mis sospechas: en ambos cotejos sufrimos porque no tuvimos la esférica.

Así que más allá del drama habitual en el que cae parte del americanismo con cada derrota, lo importante es conocer si hay un patrón que esté manifestándose hasta que se hace innegable o cuando menos, evidente. En este caso, estamos ante un equipo que mientras tenga la pelota, será amo del partido y cuando no: Houston, tenemos un problema.

¿Por qué nos cuesta dominar todos los partidos?

En principio básico es porque el rival cuenta. Al americanista (mucho tiempo fui así pero ya no) le encanta por lo general, olvidarse que enfrente hay un equipo que también tiene jugadores que van a luchar por el balón y en algunos casos, se lo van a quedar. Las razones son simples: mala tarde de los nuestros o simplemente, los rivales tienen mejores jugadores para recuperar la esférica.

En el caso de las Águilas, veo que nuestra peor zona es la creación tanto en ataque porque no generan demasiado como procurar ser la primera línea de defensa que tampoco hacen demasiado bien.

Mauro Lainez es el que mayor sacrificio tiene en labores defensivas y el único que pudiera salvarse de esta crítica.

Sebastián Córdova no ataca desde que volvió de Tokio y como recuperador no es demasiado bueno.

Nicolás Benedetti está apenas recuperando ritmo y tampoco es que se caracterice por robar balones adelante.

Álvaro Fidalgo es bueno para distribución pero tampoco se caracteriza por robar la esférica.

Richard Sánchez va de arriba a abajo y luce en conducción, centro y disparo, pero no recupera balones suficientes.

Roger Martinez es el que menos defiende de todos los ofensivos.

Henry Martín es el mejor de todos, pero su presión es altísima, es decir, cuando pasan la esférica por donde no está, le dejan en el camino.

Federico Viñas es todo lucha adelante, pero no retrocede demasiado para el apoyo.

Viendo este panorama general, podemos darnos cuenta del por qué hemos sufrido en partidos donde no tenemos la esférica. La recuperación real inicia en terreno de Aquino donde el peruano debe hacer magia para procurar tapar tanto terreno como le sea posible.

No ha sido lo mismo enfrentar a equipos que asustamos con el escudo como gran parte del calendario hasta ahora que con rivales aspirantes al título.

¿Cómo solucionamos este problema?

Hay que tener en cuenta a quién se va a enfrentar y mandar una estrategia adecuada.

Es mentira que un equipo solo debe preocuparse por su funcionamiento y no por lo que pueda ofrecer el rival. Quiero decir que si eres el Bayern Münich y no tienes competencia en tu liga, evidentemente puedes ignorar a todos. Si eres el América, un equipo que no tiene un plantel que domine al resto de la liga, claro que tienes que fijarte contra quien vas. Se que a mucha afición le encanta pensar que seguimos en los ochenta, pero no, el fútbol ha cambiado demasiado en cuarenta años y ahora no somos los que tenemos a los mejores de la liga.

Otra manera de solucionarlo será poblando el medio campo. Jugando con 5 elementos conformados por doble contención (aunque Richard es mas ocho, pero se entiende...) y tres volantes ofensivos que retrasen líneas o hagan el dos-a-uno cuando los rivales quieran sorprender por el costado. Es imperativo que metan la pierna más fuerte y cometan faltas si es necesario.

Lo que se debe evitar, es dejar que los contrarios caminen a sus anchas en el primer tercio del campo. Hay que presionarlos, morderlos, ponerlos nerviosos y obligarlos a dividir pronto la esférica.

Mientras no tengamos jugadores con mayor carácter y determinación en zona de creación, corremos el riesgo de que nos pase esto. El equipo se ve mal cuando tiene que corretear y Solari necesitará trabajar a marchas forzadas con sus atacantes para recuperar cuanto antes la esférica.

Debemos tener cuidado con no tener el balón o la seguiremos pasando mal.

Y como dicen por ahí, el que avisa no es traidor.