El 5 de julio de 1963, en presencia del entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, se inauguró públicamente el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CIEA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Dicho centro es ahora mejor conocido como Cinvestav. Y su primer director y fundador fue el renombrado científico mexicano el Dr. Arturo Rosenblueth Sterns. Aunque el decreto de creación del (ahora) Cinvestav fue firmado por el presidente Adolfo López Mateos en abril de 1961, para 1963 ya había formado recursos humanos con los grados de doctor y maestría.

Para 1965, y con el cambio de sexenio, le toca al presidente Gustavo Díaz Ordaz inaugurar los departamentos de Física, Química e Ingeniería Química del Cinvestav. En el ambiente se percibe un optimismo por la buena condición financiera del recién creado centro de investigación; hay confianza en que el apoyo financiero seguirá dándose en años posteriores.

Sin embargo, meses después, vienen cambios en la normativa federal, los cuales obligan al centro a integrarse al rubro de empresas descentralizadas, entre otras regulaciones que, eventualmente, condujeron a problemas financieros y posteriores tensiones con la propia presidencia de la República.

Si bien Arturo Rosenblueth pensaba que “la ciencia es un patrimonio de la humanidad entera, exenta de matices sectarios, raciales o nacionales”, algo que también es estrictamente necesario (aunque a veces se quiera idealizar a la ciencia) es el adecuado cabildeo político con quienes detentan el poder en el sexenio en curso para “asegurar” la inversión en ciencia, o al menos que no decrezca.

Mantener el poco (¿ínfimo?) apoyo a ciencia y tecnología parece ser algo en lo que los políticos parecen estar de acuerdo sin importar el color de su partido. Eso sí, ninguno de ellos duda en colocar (¿cantinflear?) en su discurso que la ciencia, tecnología e innovación son “motores de progreso” y, además, en el camino, también son capaces de reducir la desigualdad social. Es decir, puro pantallazo.

Si el propio Estado no cumple lo estipulado en la Ley de Ciencia y Tecnología, ¿cómo solventar entonces la falta de recursos? Uno podría pensar que el sector privado e industrial podría lanzar una tabla de salvación, pero tampoco. Según el INEGI, el gasto en Investigación y Desarrollo Tecnológico del sector productivo como proporción del PIB en 2016 fue del 0.1 % (no encontré más datos en el INEGI sobre años más recientes). En otras palabras, existe una enorme desvinculación entre el sector productivo y las actividades de ciencia, tecnología e innovación.

Lo anterior no siempre parece haber sido así. Vuelvo al caso del Cinvestav, cuando recién comenzaba y lo dirigía el Dr. Rosenblueth. Adicionalmente a los apoyos federales y donativos del propio IPN, el Cinvestav también contó con donaciones importantes por parte de Altos Hornos de México, del National Institute of Health de Estados Unidos, y de la Fundación Ford. En particular, hay una que me llama la atención, y que creo que habla de la visión "no abarrotera" (por llamarlo de alguna manera) de cierto tipo de industrial. En una visita al centro de investigación, el ingeniero G. Hugo Beeckman, en aquel entonces director general de Teléfonos de México, S. A. "espontáneamente y a título personal, ofreció donar al Centro [ahora Cinvestav] acciones de Teléfonos de México, S. A., con valor nominal de un millón de pesos y que se cotizan en la actualidad con un valor de un millón ciento veinticinco mil pesos. El Ing. Beekcman puso solamente dos condiciones al hacer este donativo. 1) Que se incorpore al fondo patrimonial del Centro y se utilicen solamente los dividendos para los fines del mismo y 2) Que se de un mínimo de publicidad a este donativo."

A lo mejor el sector privado e industrial sigue realizando este tipo de donaciones y solo no se publicitan adecuadamente o yo no me las he topado. Si Ud. sabe de alguna, me encantaría conocer el dato.

Esta semana, motivado por una reunión en la Cámara de Diputados sobre Ciencia, Tecnología e Innovación, escribo sobre mis breves impresiones acerca del evento.

Este artículo se publicó originalmente en el portal de Cadena Política el 30 de marzo de 2022.

https://elrincondelcapitannemo.wordpress.com/2022/04/01/la-ciencia-siempre-es-politica/