Probablemente para ti que estas leyendo esto, es un jueves normal, pero para mí es uno de esos días en el que debo dormir sin El.

No es frecuente que tengamos que separarnos tanto tiempo, sin embargo, debemos hacerlo. Mi esposo, un militar de 28 años, alto, cabello negro y ojos café, 1.80, cuerpo fornido y tonificado, mirada seductora y unas manos que con solo rozar mi piel alteran todos, absolutamente todos mis sentidos.

 

Hola, soy Fernanda y esta es mi historia.

 

1.58, cabello castaño de ondas naturales, ojos cafés, mirada seductora, por lo antes descrito deducirán que soy bastante pequeña, sin embargo, los Dioses fueron tan buenos conmigo, que me diseñaron con medidas apetecibles ante los ojos de cualquiera, senos grandes copa D y pezones increíbles que se endurecen con facilidad, suaves piernas que a diario van bien hidratadas y depiladas, suaves manos y pies, caderas anchas, trasero empinado.

Por motivos que no comentare, mi esposo se fue de viaje y no puedo irme con Él, por lo que me estoy quedando esta semana en casa de mis suegros, sin embargo, todo me recuerda a Él, sentada en mi escritorio, el roce de mi vagina desnuda con el sillón, tocar mi mano, comer una fruta, todo me recuerda El.

Mi suegra me llama para cenar, pero aquí estoy yo, sentada en mi escritorio, pensando en El.

Cierro los ojos y solo imaginarlo mi vagina empieza a palpitar, toco mis labios, acaricio mis hombros, me abrazo y siento su calor. Mis pezones empiezan a endurecer. Odio llevar ropa interior, así que solo un minivestido ancho color negro separa mi cuerpo desnudo del aire de mi habitación.

Mientras me acaricio los pezones, los presiono suavemente, llevo mi otra mano debajo de mi vestido, y me siento, húmeda, caliente, deseosa de sentirlo dentro de mí. Algo de música y el ambiente en mi habitación se empieza a calentar, continúo jugando con mis pezones y con movimientos circulares de la otra mano sobre mi clítoris, me empiezo a humedecer una y otra vez.

Necesito una mejor posición, sin embargo, esta silla puede ayudarme perfectamente. Levanto ambas piernas sobre la mesa, bastante abierta, empiezo a introducir mis dedos lentamente en mi humedad, mis dedos golpeado las paredes de mi cavidad, sin detenerse, mientras continuo sin parar, siento como mis fluidos mojan la silla.

Caliente, deseosa, enciendo mi vibrador y con el masajeador de clítoris empiezo a jugar, movimientos circulares, arriba, abajo, suavecito, un poco más rápido y poco siento como mi cuerpo se va calentando a mil. Solo lo deseo a Él, sus labios en mi vagina, su lengua en mi cavidad, una mano en mi vagina y otra en mis pezones.

Introduzco el vibrador dentro de mi para que de manera simultánea todo continúe vibrándome sin parar. Lo acomodo bien en la silla que no pueda moverse y mientras mi juguete hace su increíble trabajo, llevo mis manos a mis senos para presionar ese botón de final feliz.

 La calentura es increíble, mi habitación huele a mis fluidos, mi suegra en la puerta vuelve a tocar porque la cena esta lista y pufff todo dentro de mi empieza a fluir como un manantial, las piernas me empiezan a temblar y solo alcanzo a decir que ya casi termino de trabajar para salir.

La adrenalina a mil, mi conchita gordita, depiladita, rosadita, calientita y mojada, logra alcanzar nuevamente otro increíble orgasmo, mientras mi mente aún continúa pensando en El, mi mente como siempre buena compañera guarda perfectamente cada momento en que estamos juntos y los imprime oportunamente.

 Tomo la toalla, me retiro a la ducha para calmar un poco la situación e ir a cenar, mañana debo irme a casa y puedo disfrutar libremente de mi sexualidad…

-continuara-

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¡¡¡No olvides dejarme un Cafecito para entrar en calor!!!