El largometraje, La Niña de la Foto, se estrenó en Netflix el pasado seis de julio del presente año; una reconstrucción de los hechos sobre la vida y muerte de Suzanne Sevakins, quien en su adolescencia fue conocida como “Sharon Marshall” y a sus veinte años, su nombre era “Tonya Hughes”, una bailarina exótica de un centro nocturno y que ingresó al hospital por un supuesto atropellamiento, desatando toda serie de suspicacias tanto en el cuerpo médico del nosocomio, como de las autoridades que llegaron a investigar el incidente.

Una historia de la vida real, narrada en voz de personas claves en el pasado de Suzanne Sevakins, quien fue secuestrada desde pequeña por su padrastro, un hombre sádico, manipulador, abusador de menores y buscado por la policía por más de 15 años.

La vida de Sevakins fue de vejaciones, abusos de todo tipo por parte de quién en su infancia fue considerado como su padre, años después, ese hombre cambió su propia identidad y la de Sevakins, para poder contraer matrimonio con ella y no dejar rastro para las autoridades.

Historia considerada dentro del género true crime (crimen verdadero), muestra la deteriorada salud mental de un hombre que fue abusado en el orfanato donde vivió, quien replicó esa conducta en su vida adulta y quien al darse cuenta que podía hacer lo que quería sin castigo, cometió crímenes realmente crueles contra niñas y mujeres, ensañándose con Suzanne Sevakins. Este es un trabajo fílmico de la directora, Skye Borgman, quien también realizó, Abducted in Plain Sight (Secuestrada a Plena Vista, 2017), largometraje del mismo estilo que se encuentra disponible en Netflix.