Comprendemos que asi como existen variedades de flores, existe en nuestra sociedad variantes de personalidades por lo tanto, diversas reacciones frente a cambios estructurales de estilos de vida, costumbres, pensamientos, ideologías etc.

Mas ayuda asumir una actitud positiva y esperanzadora que nos estimule no sólo a aceptar una nueva realidad, sino que además de aceptarla imprimir en nuestro subconsciente un pensamiento que coadyuve a que nuestro consciente tome acciones similares a los sentimientos y pensamientos benefactores.

Cada día trae consigo nuevas oportunidades promovidas por una eficaz actitud provocando la creatividad, innovación y transformaciones en todos los niveles y areas de la vida.

Seguramente se preguntaran y cómo lograrlo?

Muy puntual interrogante amigos, y a partir de ella podemos trasladarnos al mundo espiritual….si al mundo espiritual, el que nadie puede visibilizarlo y que sin embargo es el motor de toda la creación.

Sabemos que este virus le ha cambiado de raíz la vida a millones de personas en el mundo y afectando emocional, social, económica y culturalmente a todos los habitantes de nuestro planeta.

Aunque resulte fácil de decir que es necesario aceptar esta realidad, no es tan fácil aceptar la pérdida de miles de millones de vidas, la carestía diversa. Por lo general, las crisis que ha habido varias en nuestro planeta nos impone un cambio de actitud que puede generar conveniencias para el desarrollo personal y colectivo.

Todas las crisis también presentan nuevas oportunidades para concientizar a la sociedad, desarrollar nuevas aptitudes y hasta pensamientos que ponen la maquinaria humana a su máximo rendimiento.Sin una crisis social profunda, ni Ghandi, ni Martin Luther King, ni Nelson Mandela, ni otras personalidades se habrían convertido en auténticos campeones de los Derechos Humanos.

Las crisis permiten que el ser humano se identifique con su ser más elevado del espíritu, motor energético y divino que convierte lo imposible en posible. Al experimentar los resultados de crisis, el humano se comprime en su interior, a través de la contemplación del problema, en un silencio interior escudriñando y desarrollando su fortaleza interior. En una crisis existe una mayor concentración en sí de la situación y dependiendo del grado de comprensión o se agudiza o se distrae por el miedo a enfrentarlo.

De igual manera, una crisis provoca un sentido de unidad, de solidaridad humana, compadeciéndose del mal ajeno, y despertando su sentido de hermandad para los de su alrededor.

Consideremos que la prudencia es del espíritu y no consume energía vital, mientras que el miedo, es emocional nos consume paralizandonos y restando actividad positiva cerebral.

Un resultado obvio es el victimismo, y es victima quien elude su propia responsabilidad criticando y no participando con su comportamiento a disminuír los riesgos y activar la buena voluntad de cooperación y altruísmo social. Una crisis, nos permite vivir el presente, ignorar y perdonar el pasado, y evitar la ansiedad por el futuro. Vivir el hoy y el ahora, hacer productivo el tiempo, y sacar lo mejor de cada uno de cada uno de nosotros.

Por último, la situación crítica es mas inteligentemente manejable cuando poseemos una voluntad férrea de mantener una actitud positiva, y una sonrisa con un corazón fuerte y lleno de fé en nuestro Creador, reconociendo que la Luz siempre vence a la Oscuridad.

“La mayor gloria no es no caerse nunca, sino levantarse siempre”: NELSON MANDELA.. “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”. MARTIN LUTHER KING.

Irene Saldana - Fundecon ong